Rafael C. García Serrano

(Conferencias de San Vicente de Paúl de Guadalajara)

 

 

 

 

Donde estáis,

años aquellos, sueños aquellos

              - hoy tan lejanos -

 

aquella primavera interminable,

              aquel vivir

siempre con luz de amanecida;

 

aquel volver de cada noche

              con un cansancio

que apenas se notaba;

 

aquel no temer al otro día,

               y tener siempre delante

un horizonte, un camino,

alguien que espera.

 

Donde estáis

               ¡en que rincón,

            en que lugar del olvido

años que fuisteis y se fueron!

 

Un querido consocio español me hizo llegar este bonito artículo que me pareció bueno para que lo conozcan mis amigos. Gracias, José María (Nota de José Ramón Díaz-Torremocha - email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)

 

 

Por José María Vera

(Conferencia Virgen Milagrosa de Madrid)

 

 

 

Tedio: del latín “Taedius”, producir tedio – repugnancia, fastidio, molestia

Aburrimiento: acción o efecto de aburrirse, cansancio, no saber que hacer

Soledad: Carencia, voluntaria o involuntaria de compañía – melancolía que se siente por la   ausencia de alguna persona o cosa.

 

Tedio y aburrimiento, tienen una cierta similitud. Mas bien relación.

Resulta posible aburrirse sin tener conciencia de ello, como también lo es aburrirse sin saber el motivo o explicación de dicho aburrimiento. 

El tedio, tiene una cierta similitud en ocasiones, con la melancolía, tristeza o depresión que hace que el que la padece no encuentra gusto ni diversión en ninguna cosa. El tedio suele surgir cuando nos resulta imposible hacer lo que queremos o lo que nos gusta hacer. 

Hay que tener en cuenta que todas las curas que se recomiendan como apropiadas para combatir el tedio, como dedicarse al arte, al deporte, a viajar, lo más importante para un católico su relación con Dios, todo ello lo debemos hacer por nosotros mismos. En realidad, no podemos asegurar si el mundo se nos presenta carente de sentido porque nos aburrimos o si nos aburrimos porque el mundo no tiene sentido. La palabra aburrimiento, se ha convertido en uno de los usos lingüísticos más frecuentes. 

No es el tedio la enfermedad del aburrimiento, de no tener nada que hacer, sino la enfermedad más grave es sentir que no vale la pena hacer nada. Recuerdo que, en la época de mi niñez, era difícil aburrirse: nos entreteníamos con cualquier cosa (jugando al aro, a las canicas, al escondite etc) Actualmente a pesar del número de artilugios que han surgido, mas que entretener les subyugan no saben estar sin ellos, todavía se oye la palabra aburrimiento. 

Voy a dejar el tedio y el aburrimiento, para concentrarme en la soledad, que es la situación personal más frecuente. Es cierto que la soledad se suele experimentar como una carga. Sin embargo, todo ser humano ha estado solo en alguna ocasión, unas veces más que otras. 

Quizás sea que el número de personas de más de setenta años, ha aumentado de manera considerable y por lo tanto el número de personas que se encuentran solas ha crecido; y a pesar de la Televisión y el teléfono móvil, lo que se echa de menos es la comunicación interpersonal. 

En épocas anteriores nos entreteníamos con las tertulias después del café, las meriendas más frecuentes entre mujeres. Actualmente el aumento de personas mayores, la forma de trabajo de los seres queridos ha llegado a considerarse como una enfermedad (tristeza, melancolía), esto se ha pretendido paliar con las residencias de mayores y los centros de día. Finalmente, la aparición de la enfermedad del “corona virus”, que obligó a permanecer confinados en nuestros domicilios, ha hecho que haya aumentado la soledad y el aburrimiento, difícil de superar a no ser que demos a nuestra vida un sentido de dejar la oscuridad con la idea de gozar de la luz, para crear un espacio propicio para llegar a Dios.

 

Por Juan Pablo Mañueco

(escritor y periodista)

 

 

 

Laudado seas, Señor, en todas tus criaturas.
Alabado por el sol, la luna y las estrellas,
Ungido por el viento seas y las nubes bellas.
Den loas a ti el agua, el fuego, tierra y alturas.

 

ALABADO, por hacer apero de perdón,
DIOS SEAS, al humano capaz de perdonar.
Obra grande será pues será capaz de amar.
SEAS, SEÑOR, modelo en tal sacra misión.

 

EN donde haya discordia, que ponga yo la unión,
TODAS las vidas sepan sentir mi corazón.

 

TUS palabras sirvan para darnos la esperanza,
CRIATURAS de la fe, la cual todo en la vida alcanza.

 

Y que sepa amar incluso aunque no sea amado,
que sepa consolar, aun sin ser yo consolado.

 

Que el otro sea por mí ayudado y comprendido,
y lo que esté separado sepa hacerlo unido.

 

Porque dando es como más consuelo se recibe,
y amando más es como más amor se percibe.

 

Y sea incluso la hermana muerte corporal,
habiendo de venir, puerta a vida y no a otro mal.

 

Que el Espíritu nos guíe a Ti, Señor soñado,
y sea humilde y sin soberbia incluso el papado.

 

 

Juan Pablo Mañueco

Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016.

Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

 

Vídeo autor:

https://www.youtube.com/watch?v=HdKSZzegNN0

Tercera y última entrega de visita guiada a la exposición en la catedral seguntina, hoy con los principales contenidos de sus capítulos quinto y sexto

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

«ATEMPORA, Sigüenza 2022. Segontia entre el poder y la gloria», ante el 900 aniversario de la reconquista de Sigüenza y restauración de la histórica diócesis de Sigüenza.  Este el título y el tema de la nueva exposición que la catedral de Sigüenza, en iniciativa conjunta con el gobierno regional, alberga desde la tarde del pasado viernes 22 de julio.

La exposición se puede visitar todos los días de la semana en horario de 10:30 a 14 horas y de 16 a 19 horas. El precio por persona es de 8 euros. Se puede reservar la entrada en el teléfono 662 1875 08.

La primera entrega de esta visita guiada a la exposición en la catedral se publicó el 29 de julio y la segunda, el 5 de agosto, en esta misma página de Religión de NUEVA ALCARRIA. Hoy es la tercera y última entrega.

 

Siglos XV y XVI, la edad de oro seguntina

 

El bloque E o capítulo 5 de la exposición está dedicado al periodo de mayor esplendor de la ciudad, al que algunos historiadores han denominado como la Edad de Oro seguntina. Se trata de los siglos XV y XVI, es decir el final de la Edad Media y el comienzo del Renacimiento en España. Este momento de esplendor estará representado por el obispo don Pedro González de Mendoza, conocido como «el tercer rey de España» por su gran poder e influencia.

Aquí vemos su retrato, y tan solo algunos metros su escudo, que encontramos repetido en innumerables ocasiones por el edificio, singularmente en el coro catedralicio. Fue bajo su mandato cuando se construyeron en la ciudad la Plaza Mayor, el Acueducto o la Universidad, pero también cuando se impulsó la transformación de la catedral.

 

Retablo de San Juan y de Santa Catalina

 

Aunque son muchas las piezas de arte que se pueden admirar en este bloque, una parada obligatoria es frente al antiguo retablo de la familia de La Cerda, que fue la propietaria de la que luego pasará a ser la capilla de la familia Arce.  Nos hablamos en el brazo sur del crucero, en la capilla del Doncel y entorno.

 

 

Se trata de un retablo del siglo XV, de factura gótico-flamenca, de extraordinaria calidad, en el que se representan las vidas de San Juan Bautista y de Santa Catalina de Alejandría. Lo que se puede ver es una recomposición ideal del retablo, ya que una parte de sus tablas fueron desmembradas y vendidas por separado a diversos museos y particulares.

Gracias a la generosa colaboración del Museo del Prado, donde actualmente se conservan cinco tablas de este retablo, ha sido posible plantear como debió ser su aspecto original, algo nunca antes mostrado y el visitante de la exposición tiene el privilegio de ver por primera vez. 

 

El Doncel, siempre el Doncel

 

Destaca en este espacio la capilla de don Martín Vázquez de Arce, el Doncel de Sigüenza, muerto en la guerra de Granada en 1486, con tan solo 25 años, que nos recibe con un libro en las manos, vivo y despierto, a diferencia de todas las esculturas de personas que podemos ver en la catedral o en esta misma capilla, que se nos muestran sin vida o dormidas. La prodigiosa escultura del Doncel en estilo gótico flamígero o isabelino, data del año 1493, de autor anónimo. Sobrecoge de que autor de la obra halla representado vivo y semiyacente al Doncel, la belleza, compostura (ojos vivos, libro en las manos, vestido de comendador de la Orden Militar de Santiago, a la que perteneció), simbolismo (un anticipo del ideal renacentista) y mensaje del personaje, muerto en la guerra de Granada, en junio de 1486. Es de autor anónimo.

Además de contemplar la figura del Doncel, en este excepcional espacio se ha instalado un árbol genealógico presidido por un escudo recién restaurado del Doncel, a partir del que podremos entender las relaciones familiares de las personas aquí enterradas.

 

 

Capilla Mayor y Púlpitos

 

Al fondo de la capilla mayor, en un plano elevado sobre el nivel de la capilla por medio de tres escaleras y rodeado por el gran retablo tardo renacentista, que hizo Giraldo de Merlo, por disposición del prelado fray Mateo de Burgos, a comienzos del siglo XVII, vemos el altar mayor, el lugar donde se hace presente el sacrificio de Cristo. El altar mayor es el centro espiritual de la catedral, la fuente de donde brota la gracia. En el altar mayor se encuentra también la sede y la cátedra del obispo, donde éste ejerce su triple ministerio: enseñar, santificar y regir.

El retablo fue recientemente restaurado (2009) por el Ministerio de Cultura, al igual que su reja y púlpitos. La capilla mayor de la catedral es coronada en su bóveda por una extraordinaria clave con un Pantocrátor medieval como figura decorativa.

La capilla mayor de la mayor está en la cabecera del templo, al este, y es prolongada por el crucero -también de belleza extraordinaria-, en la nave central, y el coro, espléndida obra del siglo XVI con dos magníficos órganos musicales.

Custodian la capilla mayor de la catedral seguntina dos magníficos púlpitos: el púlpito de la Epístola o Predicatorio, de finales del siglo XV, mandado erigir por el ya citado cardenal Mendoza; y el púlpito plateresco del Evangelio, de mitad del siglo XVI.

 

El coro gótico-renacentista

 

El coro de la catedral es un espacio reservado para la oración cantada del cabildo catedralicio que, en nombre de toda la comunidad diocesana, reza la liturgia de las horas. Se comunica con el Altar Mayor, cuyo retablo de Giraldo de Merlo acabamos de narrar, a través de la denominada Vía Sacra, ubicada en la nave central de la catedral, y así denominada porque atraviesa la nave central del templo, de tres a imitación de Cruz de Jesucristo y comunica el palo vertical (el servicio a Dios) de la cruz con el palo horizontal (el servicio al prójimo).

Su fábrica es de sillar y el interior va revestido de una excelente sillería de nogal de estilo gótico castellano. La planta es rectangular, con tres lados y 84 sitiales distribuidos en dos órdenes. Terminado en 1491, fue completado posteriormente añadiendo sillas en la parte inferior, destinadas a beneficiados y cantores.

Las sillas superiores, asignadas a canónigos y seglares invitados, se muestran más trabajadas, sobre todo en sus respaldos. Destaca la elegante silla episcopal que muestra la influencia del gótico flamígero. Su respaldo está decorado con las figuras de dos profetas. Dos ángeles sostienen el escudo heráldico del cardenal Mendoza, obispo de Sigüenza y arzobispo de Toledo, mecenas de este coro. Corona la silla episcopal un pináculo aéreo, que asemeja una mitra, signo episcopal. La autoría decorativa de la silla del obispo parece pertenecer al maestro Rodrigo Duque Alemán.

Sobre el doselete corrido de la sillería se emplaza una balaustrada plateresca del siglo XVI, elaborada por los entalladores Calderón y Juan de Amores y por el pintor Juan de Arteaga.

 

Nave del Evangelio

 

La exposición continua por la nave del Evangelio de la catedral, donde se pueden ver algunas obras de arte de los siglos XIV y XVI, entre las que destacan dos pequeñas esculturas recién restauradas (respectivamente, dos representan a los apóstoles Simón y Judas, y las otras dos  representan las virtudes de la fe y de la prudencia; que proceden del primitivo retablo mayor y del relicario, también respectivamente; y varios enterramientos, como el sepulcro doble de don Juan González de Monjúa y don Antón González, que nos sorprende por su curioso montaje con una figura casi colocada sobre la otra. También se puede ver el Arca de la Misericordia, recientemente recuperada, donde los fieles depositaban limosnas para los más pobres.

Si avanzamos unos pasos, en una de las capillas laterales, podremos admirar el extraordinario retablo gótico dedicado a San Marcos y Santa Catalina, que dan nombre a esta capilla, junto al sepulcro del fundador de la misma, Juan Ruiz de Pelegrina.         

Cierra el bloque E o capítulo 5 un pequeño apartado dedicado a la figura de San Cristóbal, cuya popularidad y devoción entre los siglos XV y XVIII llevó a muchos templos y catedrales a pintar su figura con desproporcionadas dimensiones, ya que se pensaba que aquel que contemplaba la imagen de San Cristóbal podía evitar la muerte súbita, al menos por ese día.

 

Siglos XVII y XVIII

 

El sexto y último bloque de la exposición está dedicado a los siglos XVII y XVIII. Como apertura de este apartado, se ha elegido el retablo barroco del siglo XVII que está presidido por la talla medieval de la Virgen de la Mayor, patrona de la ciudad. Los dos arcángeles que nos dieron la bienvenida al entrar en la exposición, coronaban originalmente este retablo, como podemos ver en la postal y grabado que se exponen en el lateral derecho del propio retablo.

A continuación, y según se avanza en el recorrido por este bloque, y ya en la nave de la epístola, se muestra, en tres apartados, algunos aspectos de la vida civil, religiosa y económica de la época.

Además, este espacio de la catedral cuenta con algunos interesantes retablos de los siglos XVII y XVIII, uno de ellos dedicado a San Pascual Bailón, fraile franciscano del siglo XVI, natural de Torrehermosa, entonces dentro del territorio de la histórica diócesis seguntina.

También se pueden ver varios cuadros y tallas de temática religiosa que han sido restaurados para la ocasión; pero, sin duda, la pieza más sorprendente la encontramos en el centro de la sala: un catafalco mortuorio procedente de la localidad de Atienza, que, a través de diversas frases escritas, recuerda que la muerte, antes o después, a todos alcanza.

 

Agua y sal 

 

Desde el mundo romano, la posibilidad de disponer de agua potable en cantidad y calidad suficiente siempre fue una de las grandes preocupaciones de las ciudades. Sigüenza, con su estatus de ciudad, contó con un acueducto propio ya a finales del siglo XV, que fue necesario modificar en el siglo XVII, tal y como muestran los dibujos que se pueden ver aquí, junto a dos arcaduces o tuberías de cerámica que servían antaño para canalizar el agua por la ciudad.

Finaliza la visita frente a una impresionante noria, procedente de las salinas de Imón, que se encuentran al norte de Sigüenza. Junto a ella podemos ver unas imágenes de cuando estaban en funcionamiento, a principios del siglo XX, y varios planos que nos recuerdan la importancia que la sal tuvo para toda la comarca, pues no en vano, las salinas de estas tierras fueron las más rentables e importantes del reino. La sal, el oro blanco de la historia, es el motor económico que explica y da sentido a todo lo que hemos podido ver a lo largo de nuestro recorrido por la exposición, pues gracias a su comercialización, la catedral y la diócesis estuvieron en condiciones de acometer muchas de sus obras y proyectos. Con ella terminamos un viaje de 2.300 años de historia por una comarca que hoy aspira a convertirse en Patrimonio Mundial.

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 26 de agosto de 2022

Por José Ramón Díaz-Torremocha

(Conferencia de Santa María la Real en Guadalajara)

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ATENCION: Al finalizar el artículo que sigue en español, está su traducción al idioma  inglés.  Si algún lector deseara que se le enviaran estos artículos directamente a otro consocio o amigo, indíquelo como viene sucediendo a la dirección electrónica Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. facilitando la dirección electrónica del consocio o amigo. Al igual que aquellos que no quieran seguir recibiéndolos, indíquelo en la misma dirección de correo. Muchas gracias por su atención.

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El Papa ha pedido no "eternizar" a nadie en los altos cargos (servicios me parece mejor llamarlos) de los Movimientos religiosos y que "sea siempre el mismo o la misma", algo que ha señalado como "una cosa fea" porque ninguna persona es "indispensable".

"Todos son buenos, pero no todos son indispensables. No somos indispensables. Termino este trabajo de coordinador o coordinadora, (de presidente o presidenta), no sé cómo se llama allí, ya sea del grupo, de los países o en general, me voy a casa, es decir, entro en los grupos como una persona normal y corriente. 'No, pero yo hice esto, ahora me toca...'. No toca nada, ¡a ti te toca ir a casa!, ha reflexionado el Pontífice.

"Jamás aislarse ni encerrarse nunca", ha exclamado el Papa, que ha pedido "hacer comunidad buscando la armonía y la unidad internamente en el Movimiento y externamente en la Iglesia y en los lugares donde se está insertado".

El Pontífice ha insistido en el concepto de "comunión" con los miembros de un Movimiento determinado al que se dirigía el Pontífice, el pasado mes de mayo.

El Papa ha dicho que "no se trata de reuniones organizativas" porque "no es el 'consejo de administración' de una empresa, sino de encuentros fraternos para redescubrir las motivaciones y el impulso de la fe que todos han experimentado desde el primer día de llegada a la Organización de que se trate, en el que han participado y que les ha hecho dar un giro en su vida".

Efectivamente, aunque a veces nos parece que lo que se pretende es que se puedan parecer a consejos de administración. Nada más lejos de lo que deben ser nuestros objetivos apostólicos como bien señala el Papa.

Me ha gustado mucho lo escrito por el Santo Padre y salvando todas las enormes distancias, he recordado un artículo publicado en esta página un ya lejano 21 de mayo de 2019.

Servidores, eso es lo que somos cada uno de los consocios de las Conferencias: Venimos, servimos y a casa, como bien señala Francisco. Hay muchas formas de servir, más allá de los servicios más visibles. Dios nos libre del “carrerismo” dentro de las Organizaciones apostólicas.

Dentro de unos meses, algo más de un año, elegiremos en las Conferencias de San Vicente de Paúl a un nuevo presidente/a general. Es un momento difícil para cada organización elegir a quien va a ayudarnos a seguir la filosofía de nuestra Fundación. Pero profundamente importante.

Desde el pobre punto de vista de este consocio que firma, deberemos buscar un consocio o consocia, con demostrada profundidad espiritual. Que sepa sobre todo ayudar a trabajar y entregarse a los otros: a los que sufren. Que conozca y nos hable de nuestra Regla. Que sea un ser humano de oración y finalmente en estos momentos de necesidad de crecimiento del número de Conferencias y de consocios que nos ayuden y ayudemos a santificarse, que sea original de alguno de los países que más crecen, para que nos enseñe cómo crecer en el resto del mundo.

También será importante, humanamente, que tenga conocimientos gerenciales, pero que no pretenda gerenciar a las Conferencias: sólo servirlas para que sean más auténticas. Que conozca en profundidad, si es posible, los cuatro idiomas fundamentales de las Conferencias en el mundo: el francés, inglés español además del portugués, que le van a permitir acercarse a los consocios y ser comprendido y comprenderlos. Que sepa hacer de nuestros colaboradores asalariados, unos miembros más de las Conferencias, tratándolos con el debido cariño y atención a su formación.

Y con todas aquellas virtudes necesarias para su servicio con las que Él quiera dotarle/a. Elevemos nuestra oración para que elijamos al mejor o a la mejor.

Con María, siempre a Cristo por y con Su Madre.

 

José Ramón Díaz-Torremocha

Conferencia Santa María la Mayor

Guadalajara, España

 

 

 

 

REPETITORS

The Pope has asked not to "perpetuate" anyone in the high positions (I think it is better to call them services) of religious Movements and no to "have always the same person", something that he has pointed out as "an ugly thing" because no one is "indispensable".

"Everyone is good, but not everyone is essential. We are not indispensable. I finish this job of coordinator, (of president or chairwoman), I don't know what it is called there, whether it is of the group, of countries or in general, I go home, that is, I go into the groups as a normal person. ‘No, but I did this, now it's my turn to...'. It's not your turn, it's your turn to go home!" the Pontiff reflected.

"Never isolate oneself or shut oneself in", exclaimed the Pope, who called for "making community by seeking harmony and unity internally in the Movement and externally in the Church and in the places where we are established".

The Pontiff has insisted on the concept of "communion" with the members of a particular Movement addressed by the him last May.

The Pope said that "these are not organisational meetings" because "it is not the 'board of directors' of a company, but fraternal meetings to rediscover the motivations and the impulse of faith that everyone has experienced from the first day of arrival at the Organisation in question, in which they have participated and which has made them turn their lives around".

Indeed, although it sometimes seems to us that they are intended to look like boards of directors, nothing could be further from what our apostolic objectives should be, as the Pope rightly points out.

I liked very much what the Holy Father wrote, and, despite the enormous distance, I have remembered an article published on this website on 21 May 2019.

Servants, that is what we are, each one of the members of the Conferences: We come, we serve and we go home, as Francis rightly points out. There are many ways of serving, beyond the most visible services. God save us from "careerism" within apostolic organisations.

In a few months, a little over a year, we will be electing a new President General in the Conferences of St. Vincent de Paul. It is a difficult time for every organisation to choose who will help us to follow the philosophy of our Foundation. But it is deeply important.

From the humble point of view of this undersigned member, we must look for a member with proven spiritual depth. Who, above all, knows how to help work and give himself or herself to others, to those who suffer. That he/she knows and speaks to us about our Rule. He should be a human being of prayer and finally, now that we need to increase the number of Conferences and fellow members to help us and to help them to become sanctified, he should come from one of the countries that are growing the most, so that he can teach us how to grow in the rest of the world.

It will also be important, in human terms, that he/she has management skills, but that he/she does not pretend to manage the Conferences: only to serve them in order to make them more authentic. If possible, he should have a thorough knowledge of the four fundamental languages of the Conferences in the world: French, English, Spanish, as well as Portuguese, which will allow him to approach his fellow members and to be understood and to understand them. That he knows how to make our salaried collaborators into members of the Conferences, treating them with due affection and care for their training.

And with all the necessary virtues for their service with which He wishes to endow them. Let us raise our prayer that we may choose the best.

With Mary, always to Christ for and with His Mother.

 

José Ramón Díaz-Torremocha

Conference of Santa María la Mayor

Guadalajara, Spain

 

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