Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

El año de la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa, el año del Sínodo de la Sinodalidad, en su primera asamblea, el año de dos exhortaciones apostólicas

 

 

 

 

En los primeros días de junio, saltaron, de nuevo las alarmas, en relación con la salud del Papa Francisco. Fue operado de una dolencia intestinal, completándose, de este modo, la operación, también intestinal de julio de 2021. Los bronquios, a finales de noviembre, también alteraron su vida y su ministerio, y hubo de suspender el viaje previsto a Dubái (Emiratos Árabes Unidos), del 1 a 3 de diciembre, para participar en la COP28, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Por otro lado, aunque han mejorado sus problemas de movilidad, los problemas en la rodilla del Papa no están del todo superados y no es extraño verlo moverse en silla de ruedas.

Por lo demás, su salud es más que aceptable, habida cuenta de que el pasado 17 de diciembre cumplió 87 años de edad. Es ya el séptimo Papa en activo de mayor edad, por encima de sus últimos ocho antecesores. Con él, ha habido ya 266 papas. Y, hablando de edades y de fechas, Francisco cumplió diez años al frente de la Iglesia católica el pasado 13 de marzo.

 

 

 

JMJ Lisboa 2023

Por fin, tras más de cuatro de interrupción, debido a la pandemia, regresó la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en su edición internacional.  La última celebrada fue en enero de 2019 en Ciudad de Panamá. Ahora llegaba el turno a Lisboa, en una JMJ preparada con primor, mino y creatividad, que contó, además, con 25 voluntarios.

 

Más un millón y medio de personas, de jóvenes en su grandísima mayoría (de ellos, más de cien mil de España) su sumaron a la cita del 1 al 6 de agosto en la capital portuguesa.

La frase del evangelio según san Lucas, referida a María cuando se aprestó a realizar, tras la anunciación y encarnación de Jesucristo, la visitación a su prima santa Isabel, también grávida por san Juan Bautista, «Se levantó y partió sin demora», fue su lema. La JMJ Lisboa 2023 fue una gran fiesta de fe, de esperanza, de fraternidad y de misión evangelizadora abierta y dirigida a todos sin exclusiones.

Y es que, en efecto, la JMJ Lisboa 2023 volvió con toda su fuerza y esplendor y con el Papa, con el Papa Francisco, quien ya ha fijado para Seúl, capital de Corea del Sur, la próxima edición para 2027. Asimismo, Francisco ha convocado a los jóvenes de todo el mundo a participar en el Jubileo Romano de los Jóvenes, previsto en Roma del 28 de julio al 3 de agosto de 2025. Luego hablaremos del próximo Año Santo Jubilar Romano.

 

Sínodo de la Sinodalidad

Toda la Iglesia universal prosiguió en el camino sinodal trazado por Francisco. En el curso 2021-2022 fueron las fases diocesanas y nacionales. En el primer trimestre de 2023, se desarrollaron, en ocho lugares de todo el mundo, las fases continentales. Para proseguir avanzando en el camino sinodal, en su significación, importancia y necesidad, Francisco ha decidido prorrogar todo este proceso por un año más, de modo que la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicada a la sinodalidad y que fue en octubre de 2023 (del 4 al 29), en una primera fase, y en una segunda, en octubre de 2024.

El lema que anima todo este caminar reza «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». La sinodalidad –ha afirmado y repetido el Papa Francisco- es el camino de la Iglesia del tercer milenio. Y en este caminar, que es proceso de dinamismo permanente, proseguimos.

Además, Francisco quiere que este camino sinodal sea una oportunidad también de cara a la unidad de los cristianos. Y en este sentido, una doble previsión, la unidad de los cristianos será eje central del Año Santo y Jubilar Romano 2025, cuyo lema será la frase «Peregrinos de la esperanza».

 

 

Principales documentos papales en 2023

 En relación con los documentos pontificios emanados por Francisco en 2023, sobresalen dos. El primero ha sido «Laudate Deum» («Alabad al Señor»), fechada el 4 de octubre de 2023, festividad de san Francisco de Asís, exhortación apostólica sobre la crisis climática, en prolongación y actualización de su encíclica, de 2015, Laudato si`» («Alabado seas, mi Señor»).

Once días más tarde, el 15 de octubre, festividad de santa Teresa de Jesús (en España, concretamente en Ávila, lugar, en 1515 del nacimiento de la santa, y en Alba de Tormes, lugar su muerte, en 1582, hubo año jubilar ordinario en su honor), el Papa Francisco hizo pública otra exhortación apostólica sobre una de las más preclaras y populares seguidoras de la reforma teresiana: santa Teresita de Lisieux. «C’est la confiance» («La confianza, y nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor». Es su título, y versa sobre la confianza en el amor misericordioso de Dios con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, joven carmelita descalza francesa de finales del siglo XIX.

El año jubilar de Teresita, apoyado y promovido también por la UNESCO, es precisamente clausurado este domingo 7 de enero, en la basílica de la santa en la localidad normada de Lisieux. En nombre del Papa Francisco, presidirá la clausura el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.  Junto a los 150 años del nacimiento de la tan querida Teresita, en 2023 se han cumplido cien años de su beatificación, a cargo del Papa Pío XI, quien dos años más tarde la canonización y la definió como uno de los principales santos contemporáneos. Pío XI la declaró también patrona de las Misiones, junto a san Francisco Javier; y san Juan Pablo II, en 1997, la proclamó doctora de la Iglesia.

Otros cuatro documentos papales destacados en 2023 han sido: «In Ecclesiarum Communione» («En la comunión de la Iglesia»), constitución apostólica sobre el ordenamiento del Vicariato de Roma (6-1-2023); la carta apostólica «Sublimitas et miseria hominis» («Grandeza y miseria del hombre») en el IV centenario del nacimiento del filósofo y científico también francés Blaise Pascal, fechada el 19 de junio de 2023; la carta del Santo Padre, del 7 de julio, con la que constituye la «Comisión de los Nuevos Mártires-Testigos de la Fe» en el Dicasterio para las Causas de los Santos, incluyendo a todos los mártires cristianos,  más allá de su condición de católicos, ortodoxos, anglicanos o protestantes; y la carta apostólica en forma de motu proprio «Ad theologiam promovendam» («Para promover la teología»), mediante la cual aprueba los nuevos estatutos de la Pontificia Academia de Teología, del 1 de noviembre pasado

 

Cinco viajes apostólicos

Son ya 44 los viajes internacionales que ha realizado el Papa Francisco en los cerca de 11 años al frente de la Iglesia. En 2023, fueron 5. Iban a haber sido seis, pero, la afección pulmonar indicada al comienzo, impidió este último, que tenía por destino Dubái (Emiratos Árabes Unidos), del 1 al 3 de diciembre para participar, como se dijo al comienzo, en la COP28 de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El primero de sus viajes en el año recién concluido, que hubo de ser pospuesto en julio de 2022, por sus problemas, también aludidos en la rodilla, llevó, por fin, a Francisco a un destino muy anhelado por él, viaje realizado, además, junto al primado de la Comunión Anglicana, Justin Welby. Se trató de la visita apostólica a República Democrática del Congo y Sudán del Sur, del 31 de enero a 5 de febrero, bajo los lemas respectivos «Todos reconciliados en Cristo Jesús» y «Rezo para que todos sean uno» (cfr. Juan 17).

«Cristo es nuestra ayuda» fue el lema de la visita papal a Hungría, del 27 al 30 de abril. También, en Europa, en este caso, Portugal, y como ya señaló en el contexto de la JMJ Lisboa 2023, Francisco viajó a la capital lusa y a Fátima del 2 al 6 de agosto. «María se levantó y partió sin demora» (Lucas 1, 39) fue, al igual que en la JMJ, el lema.

Por fin vez, un Papa, en la persona de Francisco, pudo viajar a Mongolia.  Fue del 31 de agosto al 4 de septiembre. «Esperando juntos» fue el lema. Y unas semanas después, Francisco viajó a Marsella (Francia), para participar en los denominados Encuentros del Mediterráneo, una iniciativa papal y eclesial de compromiso en favor de los migrantes y refugiados. Fue los días 22 y 23 de septiembre. «Mosaicos de esperanza» fue el lema.

 

Cardenales y otros eventos

El 7 de marzo de 2023 Francisco renovó la composición del consejo de cardenales, un organismo por él creado en 2013 para ayudarle en la reforma de la curia y en el gobierno general de la Iglesia. Por primera vez, en estos diez años, dos españoles pasaron a formar parte de este grupo, compuesto por nueve cardenales y un obispo secretario del grupo. Los cardenales españoles que forman parte desde entonces del C9 (como el llamado el grupo) son Fernando Vérgez Alzaga, presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y Juan José Omella Omella, arzobispo metropolitano de Barcelona. Monseñor Omella es también, hasta marzo de 2024, el presidente de la Conferencia Episcopal Española.

El 30 de septiembre, Francisco creó 21 nuevos cardenales, entre los españoles José Cobo Cano, arzobispo de Madrid; Francisco Javier Bustillo, franciscano conventual, obispo de Ajaccio (Córcega/Francia) y Ángel Fernández Artime, salesiano, rector mayor de la Congregación Salesiana.

Por otro lado, el 8 de diciembre de 2023, el Santo Padre instituyó la Jornada Mundial de los Niños, cuya primera edición fijó para Roma en los días 24 y 25 de mayo de 2024.

Y, por supuesto, la causa de la paz, violentada y ensangrentada desde hace casi dos años en Ucrania, tras la invasión rusa, y desde el 7 de octubre pasado en Israel y Palestina, con la actual guerra en Gaza, ha sido para Francisco una constante fuente de ocupación (con gestiones diplomáticas constantes e incluso de muy alto nivel), preocupación, oración y llamada a la solidaridad con los más afectados por estos conflictos bélicos-

 

 

Publicado en Nueva Alcarria el 5 enero de 2024

Por Ángel Moreno

(de Buenafuente)

 

 

 

¡Señora del Sistal, Madre de Dios, 

Santa María de Buenafuente!

Cada día te invocamos juntos

al iniciar la noche su carrera.

 

No importa si hay o no un huésped.

Tañe la campana en do mayor.

Se canta la salmodia a dos coros.

Votiva se enciende la candela.

 

Estremecen los melismas suaves

del canto solemne de la Salve.

Y nos llega la aspersión del agua,

el rito entrañable bendecido.

 

El silencio del claustro abraza.

Cobijan brillantes las estrellas.

El frío se hace ofrenda gratuita,

soledad que ensancha el universo.

 

Todos caben en el yermo orante.

Siempre es solidaria la plegaria,

sin presencia visible entran todos

en el rezo elevado al cielo.

 

Así cada día, cada noche,

ofrenda amorosa y discreta

cisterciense oración de blanco.

Invisible y anchuroso abrazo.

 

Por tu necesitada súplica

Por tu confiada petición,

Es nuestro recuerdo ante ella,

¡Virgen Moreneta del Sistal!

 

 

              Monasterio de la Madre de Dios

              Buenafuente del Sistal

              1 de enero 2024.

 

 

 

 

Por Ángel Moreno

(de Buenafuente)

 

 

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia,

que pregona la justicia, que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!». (Isa 52, 7)

 

Me introduje por caminos,

con oficio mensajero,

por decir a la espesura

el acontecimiento eterno.

 

Bajé por trecho escarpado,

como corzo o cervatillo,

simulando agilidad,

que pesó en la subida.

 

Vi pinares y sabinas,

enebros, y carrascales,

bujadillas, romerales,

rocas, tajos, cantorrales.

 

Descendí hasta el caudal del

río más esmeralda,

azul del manto del cielo,

lapislázuli de plata.

 

A todos les fui diciendo

del Creador hecho Niño,

de quien antes de los tiempos

estaba en Dios, en su seno.

 

Y escuché una voz,

por dentro de todas las criaturas,

a coro y en sinfonía,

nosotras yo lo sabíamos.

 

Al principio, el Creador

por medio de su Palabra,

nos hizo de su hermosura

testigos de su reflejo.

 

Nosotras te confirmamos:

El Hacedor se extasió

al ver en su obra buena

su belleza derramada.

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

La diócesis de Sigüenza-Guadalajara ha “vivido” este año 2023 en Adviento no desde la tarde del sábado 2 de diciembre, cuando comenzó este tiempo litúrgico de preparación a la Navidad, sino desde el mediodía del martes 31 de octubre cuando se hacía público el relevo episcopal en nuestra diócesis.

 

 

 

 

Adviento es espera, es preparación, es allanar los caminos al Dios que en Jesucristo vino en el tiempo (en Belén hace 2023 años). Que viene (su celebración litúrgica, el 25 de diciembre, junto con la Pascua de resurrección, es la mayor fiesta del calendario cristiano anual); y que viene, además, como rezamos con el prefacio III de las Misas de Adviento, “en cada persona y en cada acontecimiento para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la esperanza dichosa de su reino”). Y que vendrá al final de los tiempos a examinarnos en el amor.

Y si acabo de decir que Adviento es esperar y recibir a Jesús -el Dios que vino, que viene y que vendrá- también en cada persona y en cada acontecimiento, ¿cómo no iba a marcar este Adviento, largo Adviento de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, la llegada de una persona, de la persona de quien iba a ser y ya es su obispo (el nonagésimo séptimo documentado obispo de sus mil quinientos años de historia), la llegada de Julián Ruiz Martorell, conquense-aragonés de casi 67 años?

Un camino que ha tenido, sobre todo, cuatro lugares, cuatro espacios, en nuestra geografía diocesana, más un quinto, que ha sido y es la aldea global de la comunicación: los medios de comunicación social, sí, que gracias, a tantos artículos, entrevistas, comentarios, imágenes, vídeos, y en los distintos soportes mediáticos (prensa, radio, televisión, internet, redes sociales) se han hecho eco de este acontecimiento, que, además, fue transmitido, en su espacio y lugar y principal, la catedral seguntina, la catedral diocesana, por TRECE TV.

 

Alcolea del Pinar y Barbatona a la hora del atardecer

Fue a la 5 de la tarde del viernes 22 de diciembre cuando comenzó su primer periplo. Alcolea del Pinar y su parroquia dedicada a Nuestra Señora del Rosario fue el lugar. El acto duró cerca de media hora, más la espera previa y los saludos finales. El sol, previo a la atardecida, brillaba con esplendor (estrenando el equinoccio del invierno) y en los primeros rayos del crepúsculo se filtraban los inmensos tonos azules de un firmamento, aquella tarde, inmaculado, con hermosas y austeras tonalidades rojizas, cárdenas y amarillas.

Escasos minutos después de las 6 de aquella misma tarde, cuando el sol ya prácticamente había declinado, pero todavía el cielo destellaba una bella y sugerente luz crepuscular, las campanas del santuario de Nuestra Señora de la Salud de Barbatona sonaban con fuerza, con alegría, con expectación. Por su puerta principal, entraba ya su nuevo obispo, a quien se le invitaba a “arrimarse” todavía más a María, a su nuevo “Pilar”, y a que Ella volviera a él y a todos sus nuevos diocesanos “esos sus ojos misericordiosos”. Durante tres cuartos de hora se prolongó la visita y la oración a María. Pero no había prisa. Estábamos en la casa de la Madre y en la casa de las madres nunca han de tener prisas los hijos.

 

Interludio nocturno

Y ya a las 19 horas, en agenda privada y familiar, aunque también luego pública, don Julián llegaba a la residencia episcopal de Sigüenza. Quizás algún lector haya observado que he hablado de agenda privada y familiar (luego en privado y en familia ha de quedar), pero también de agenda pública, eso sí, no publicada ni anunciada previamente, pero fue pública, puede ser publicada...  ¿Qué pasó?… Muy sencillo: a las 20:30 horas, un grupo de Batucada de Sigüenza acudió con su música, estruendo y su alegría hasta la puerta de la residencia episcopal seguntina. Don Julián saludó a todos y cada uno de los integrantes de la batucada, cuyo director le regaló dos platillos, dos palos, dos baquetas, y con los que nuestro nuevo obispo hasta ofreció algún acorde…

Muy cerca de este lugar, en la calle Cardenal Mendoza o calle Guadalajara, unas tres decenas de voluntarios estaban empezando a rematar la tradicional alfombra de tierras de colores, serrín, posos de café y otros elementos decorativos, con la que tradición recibe en Sigüenza al nuevo obispo. Digo empezando a rematar porque ya llevaban días de trabajo y porque todavía les quedaban horas de noche, escarchas y de madrugada vigilante hasta que, sobre las 10:15 horas del día siguiente, sábado 23 de diciembre, el nuevo obispo fuera el primero en pisarla y en recorrerla. Se lo propuso a don Julián ir a visitar la citada calle y saludar a los voluntarios aludidos y a los viandantes. Y así lo hizo. Eran sobre las 20:45 horas. E incluso le regalaron el plano, el diseño de la alfombra.

 

Sábado 23, 10 horas, 1º grado de temperatura

Apenas heló aquella noche, la noche del 22 al 23 de diciembre. Pero, claro, a las 9:45 horas, cuando salí a la calle, había un grado de temperatura. Pronto la temperatura subiría, sobre toda la humana y la religiosa, y también la climatológica. El día tenía que ser radiante del alba al anochecer. Y así lo fue.

Minutos antes de la diez de aquella mañana invernal, don Julián, revestido del denominado hábito coral (sotana morada clara y roquete blanco) aparecía en las inmediaciones de la puerta del popular y querido Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.  Después de saludar al arzobispo emérito de Sevilla, seguntino de nacimiento, una yegua blanca de nombre Ginebra y procedente de Yunquera de Henares le esperaba. Al compás de los dulzaineros seguntinos, don Julián montó en la yegua y recorrió, hasta la plaza Hilario Yaben, ese tramo a sus lomos…

Y tras la yegua blanca, de nuevo, la alfombra, pero ya concluida, preciosa, llena de coloridos, de mensajes y de símbolos. Mil metros cuadrados de alfombra de bienvenida. Y un baño, en el primer día del invierno…, de calor humano, de amabilidad y de cortesía, bien correspondida y agradecida por el prelado.

Pero, ¿qué significan la yegua blanca y la alfombra? El origen de esta tradición tiene con toda probabilidad reminiscencias bíblicas: al igual que Jesucristo entró en Jerusalén a lomos de un borrico y con las calles de la ciudad santa alfombradas por los mantos de sus acompañantes, el obispo –Dulce Cristo en una diócesis- entra en ésta de modo similar.

 

 

Ya en la catedral: atrio, santuario, cátedra, sede, altar, casa y campanario

Más de dos horas de aquella luminosa mañana tuvieron a la catedral seguntina, la catedral diocesana como principal e insustituible escenario.  Aproximadamente desde las 10:40 horas a las 13 horas.

Y la catedral fue lo que toda una catedral ser. Primero, fue atrio, lugar de acogida, de encuentro, de intercambios y saludos, con un preciso Cristo barroco de marfil como anfitrión. Después fue santuario, con las imágenes de la Virgen de la Mayor y de la Virgen del Pilar como sentidos e iniciales testigos. Santuario singular, religioso, jurídico y canónico, en la capilla del Cristo de la Misericordia, donde el nuevo obispo realizó el juramento de fidelidad al servicio episcopal encomendado y la profesión. Y santuario celebrativo en el crucero de la catedral, donde la cátedra, la sede y altar hicieron la casa del pueblo santo de Dios, la casa de la comunión y de la misión, la nueva casa por excelencia del nuevo obispo, y donde, poco antes de las 11:30 horas, recibía de manos del nuncio apostólico en España el báculo del buen pastor, ocupaba la sede, después la cátedra y más tarde el alta. Símbolos que expresan el ministerio de un obispo, quien, a la zaga del Buen Pastor con mayúsculas y en su nombre, es el representante sacramental de Jesucristo pastor y guía (munus regendi: el ministerio de regir), de Jesucristo maestro (munus docendi: el ministerio de enseñar y predicar) y de Jesucristo sacerdote (munus sanctificandi: el ministerio de santificar mediante los sacramentos).

Y todo ello para el pueblo santo de Dios que le ha sido confiado, en este caso, la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, su casa, nuestra casa, la casa de todos. Y mientras tanto, las campanas catedralicias, incluso con artísticos toques manuales, apenas dejaron de sonar y llamar a fiesta.

 

Y más agenda en Sigüenza

El domingo 24 de diciembre, celebró la eucaristía del cuarto y último domingo de Adviento en la iglesia de Nuestra de los Huertos, donde se halló la primera catedral seguntina, la catedral visigótica, y desde hace 80 años, monasterio de monjas Clarisas, con quienes después compartió desayuno y encuentro.

Almorzó con sacerdotes seguntinos en el Colegio Episcopal Sagrada Familia. Por la tarde, hizo verdad que la Navidad es caridad y visitó a los ancianos y a las Hermanitas de la residencia Padre Saturnino López Novoa, donde celebró, a las 20:30 horas, la Misa del Gallo, y donde cenó.

El lunes 25, Navidad, celebró la eucaristía en la catedral, concretamente en San Pedro. Almorzó y se encontró con las monjas Ursulinas, amén de otras visitas y encuentros no programados.

 

Y ya, Guadalajara

Entre las 12 y las 16 horas del martes 26 de diciembre, don Julián compartió con los sacerdotes diocesanos el tradicional encuentro navideño del presbiterio diocesano. Fue en el Colegio Cardenal Cisneros.

Y el remate final, mejor dicho, la corona (el 26 de diciembre es el protodiácono y protomártir san Esteban, nombre que, nos desveló el biblista don Julián, significa corona…), llegó en la concatedral de Guadalajara, repleta de fieles, con dulzaineros a sus puertas, con solemne misa a las 18 horas. En la homilía, el nuevo obispo se comprometió a “mirar con el corazón” para así amarnos y servirnos mejor.        

¡Bendito el que viene, el que ha venido, en el nombre del Señor! Pasó el Adviento, llegó la Navidad y llegarán también el tiempo ordinario, la Cuaresma, el Triduo Pascual y la Pascua. Seguiremos en camino, en camino también sinodal, en camino de Iglesia. En camino que lleva siempre a Belén. En camino que lleva al Señor Jesús.

 

 

Publicado en Nueva Alcarria el 29 diciembre de 2023

Por Juan Pablo Mañueco

(escritor y periodista)

 

 

 

En este final del año
voy a cantar villancico,
con almirez lo acompaño.
iré a ver al Niño chico.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
cántate hasta nueve
y luego hasta diez.

La blanca Guadalajara
nevada está en cada calle,
aquel que mal la pisara
el suelo al resbalar raye.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que ya llevas dos
llegarás a diez.

Por la Calle Mayor Baja
se han escapado los pajes,
dicen que con ellos viajan
tres reyes con tres mensajes.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que con esta misma
has llegado a tres.

Al llegar hasta la Plaza
Mayor hay mucho colgante
y mucho adorno que abraza
subiendo todo adelante.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que ya llevas cuatro.
¿Pararás en diez?

Por Plaza del Jardinillo,
van subiendo los camellos,
las mulas y el borriquillo
peinándose los cabellos.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que ya llevas cinco,
casi estás en diez.

Cuando se estrecha la calle
un rey con otro se junta,
y que dónde el portal se halle,
Melchor a Gaspar pregunta.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que si llevas seis
pronto estás en diez.

Ya aparece San Ginés,
después de Santo Domingo,
Niño, María y José,
yo mismo ya los dintingo.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que llegando a siete
casi estás en diez.

Bajo el arco del santuario
ha ocurrido el natalicio,
el portal es escenario
del Infantil Gran Bullicio.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que pasamos de ocho,
sólo a dos de diez.

A los pies de este gran Niño
acabado de nacer,
zambomba, almirez, cariño,
ya los puedes ofrecer.

Anda, canta, anda,
cántate otra vez,
que ya estás en nueve,
casi das en diez.

Este blanco villancico
de Guadalajara es,
cuéntalo hasta cinco,
luego cuenta diez.

Y si aún queda hueco
y aún sabes contar,
Juan Pablo Mañueco
su autor puedes nombrar.

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