Por Ana Isabel Gil Valdeolivas

(Delegada diocesana A. Seglar y Nueva Evangelización)

 

 

 

Los días 22 y 23 de octubre tuvieron lugar en Madrid las jornadas nacionales de delegados de Apostolado Seglar y presidentes nacionales de movimientos y asociaciones, donde nuestra diócesis estuvo representada.

Nos juntamos 180 personas a las que se nos animaba a seguir adelante siempre con la sonrisa y juntos. El tema a tratar fue uno de los itinerarios del congreso nacional de laicos:

 

“PRIMER ANUNCIO EN CLAVE DE SINODALIDAD”

 

Tras una mirada al ayer y al hoy veíamos que hay un mañana que somos “nosotros”.

Tras esta mirada llegó la ponencia de Mons. D. Rino Fisichella, arzobispo y antiguo presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, actual Dicasterio para la Evangelización. El tema en cuestión fue:

 

“EL PRIMER ANUNCIO: SU IMPORTANCIA Y PRIORIDAD PASTORAL EN EL ACTUAL CONTEXTO SOCIAL”

 

 

Comenzaba echando una mirada a nuestra historia, viendo que los primeros cristianos lo que les caracterizaba en la evangelización era simplemente el anuncio, el kerigma.  El anuncio, de hecho, vivido como la proclamación de un acontecimiento, este anuncio no tiene nada que ver con una buena predicación, o una catequesis, recalcando que antes del contenido existe la acción misma del anuncio que proclama el reino de Dios. Se trata de dar testimonio. El anuncio no es otra cosa que participación y puesta en común del acontecimiento: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos vivido…  En este punto también hacia memoria de mi camino y veía ese momento vivido, experimentado, en mi encuentro personal con Jesús VIVO. Se trata en definitiva de ser testigo de un acontecimiento Cristo nació, murió y resucitó y yo (Ana, Juan, Rosa, Paco…) lo he visto en mi ¡vivo! y por eso soy testigo. En definitiva, se trata de proclamar que hemos llegado a la fe por haber encontrado al Señor. Los que creen en él resucitan a una vida nueva.

El “primer” anuncio, exige ante todo que haya anunciadores, evangelizadores, hombres y mujeres de fe que vivan con la responsabilidad de dar testimonio y compartir la alegría del encuentro con Cristo.

El “primer” anuncio, el Kerigma siempre se ha insertado en las culturas para poder hablar a los hombres en modo de ser comprendido, hoy en día este anuncio debe insertarse en la nueva cultura que se muestra prepotente, hija de la ciencia y la tecnología con extensión global: la cultura digital. El gran desafío al que se enfrenta la Iglesia hoy es la cultura digital y es en esta realidad donde se nos pide también hacer el “primer” anuncio.

El ponente lanzaba una pregunta: ¿está la Iglesia preparada para mostrar el “primer” anuncio a nuestros jóvenes? Hacía una pequeña reflexión donde expresaba que hay que encontrar al joven de hoy por la belleza, y esta se encuentra en la música, arte, literatura, poesía, naturaleza, todo esto es un lenguaje universal. La belleza es un lenguaje que todo el mundo conoce.

Nos daban unas premisas a tener en cuenta:

  1. No dar nada por supuesto
  2. Ver y preguntarnos ¿cómo comunicamos? ¿nos hacemos entender?
  3. Volver al mensaje de Cristo y de la Iglesia. Ir de lo complejo a lo sencillo.
  4. No hay nada que inventar, el mejor evangelizador es Jesucristo. Saber actualizar todo en el momento de ahora. Necesitamos testigos.
  5. Estar atentos a los signos de los tiempos. Vemos el mundo no como es, sino con nuestros ojos, necesitamos ver con los de Cristo, mirar como El mira.
  6. Concretar cosas tangibles. Ponerse en clave de “primer” anuncio es ponerse en salida.

 

En definitiva, estar enamorado de Jesucristo no es compartir ideas, es compartir experiencia que transforman mi corazón mi vida. Amar a Dios es amar al mundo debemos ir a la persona y olvidarnos de los números. Ir al otro con empatía, dulzura, respeto. El otro es tierra sagrada.

Tenemos que ponernos a la escucha de nuestro mundo, este necesita ser escuchado y acompañado.

Todo ello será y es posible con testigos con experiencia fuerte de Dios, y alimentada desde la oración personal, comunitaria y desde la Palabra.

El sábado por la noche tuvimos una tertulia con el Padre Damián donde nos invitaba a vivir en la frontera, sin miedo a equivocarnos como dice el Papa Francisco: “prefiero una Iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse” Pero como nos decía el Padre Damián esto es posible cuando sé que no voy solo, sino que voy con mi comunidad y con Cristo de la mano.

Como veis tenemos un gran desafío como Iglesia, como diócesis. Nuestra sociedad, nuestro mundo necesita de personas transformadas por Cristo, necesita de comunidades vivas que transmitan la alegría de ser Iglesia, de personas donde Dios es el centro de sus vidas, nos necesita a cada uno de nosotros. Caminando juntos es posible.

Del 31 de octubre al 9 de noviembre de 1982, Juan Pablo II visitó 18 ciudades españolas, en 11 comunidades autónomas, en viaje seguido por millones de personas

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

España quería una visita papal. La esperaba y la anhelaba, máxime cuando comprobaba como Juan Pablo II era el Papa viajero -ya, hasta febrero de 1981, había realizado nueve viajes apostólicos, que le habían llevado a veinte países de los cinco continentes, entre ellos México, Polonia, Irlanda, USA, Francia, Alemania, Brasil, amén de Italia- y como sus visitas apostólicas a otros países eran inequívoco tiempo de gracia. Además, iba a ser el primer Sucesor de San Pedro en realizar una visita oficial a España.

 

Un viaje esperado durante trece meses y hasta en un hilo…

 

El Santo Padre Juan Pablo II iba a haber venido a España en octubre de 1981, tres años después de su elección pontificia. Cinco meses antes, el 13 de mayo de 1981, estuvo a punto de morir en el atentado de Ali Agca. La agenda viajera papal quedó cancelada. El contexto de la visita papal era la apertura del IV centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús.

Una vez recuperado del atentado, el viaje se fijó para octubre de 1982. El 15 de octubre clausuraría el centenario teresiano. Pero el segundo atentado contra Juan Pablo, el perpetrado en Fátima, 12 de mayo de 1982, por Juan Fernández Krohn, volvió a suscitar dudas sobre la viabilidad del viaje. Sin embargo, el atentado no tuvo consecuencias importantes en la salud de Juan Pablo II, y se mantuvo el plan previsto.

Con todo, a finales de agosto de 1982, el entonces presidente del Gobierno español, Leopoldo Calvo Sotelo, anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria anticipada de elecciones generales para el 28 de octubre. Según lo previsto, Juan Pablo II habría de estar en España del 14 al 23 de octubre, en plena campaña electoral. A fin de no interferir en la misma, el viaje sufría un nuevo retraso, fijándose sus fechas del 31 de octubre al 9 de noviembre y posponiéndose la clausura del Año Teresiano al día 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos.

 

San Juan Pablo II

 

“Testigo de la Esperanza” 

 

La frase “Testigo de Esperanza” fue el lema de una visita apostólica espléndidamente preparada en las diócesis y esperada con ardor e ilusión por todo el Pueblo de Dios.

El Papa Juan Pablo II tuvo como residencia durante todos los días de su viaje pastoral a España la sede de la nunciatura apostólica en Madrid. Allí regresó todas las noches y de allí partió a las distintas etapas de su periplo. Era nuncio apostólico en España monseñor Antonio Inocentti.

El Santo Padre se desplazó por España en un helicóptero de la Fuerza Aérea Española, pilotado habitualmente por el general Ignacio Martínez Eiroa.  Una de las anécdotas del viaje fue el discurso de bienvenida a Madrid que le dirigió el entonces alcalde de la Villa, Enrique Tierno Galván, quien habló en lengua latina. Por cierto, el ayuntamiento de Madrid decidió dedicar una calle a Juan Pablo II (se pensó en la calle Añastro, sede la Conferencia Episcopal Española), decisión que nunca se ha llevado a efecto.

El coordinador de parte de Estado Español de este viaje fue el diputado nacional de UCD Luis Apostua Palos, ex subdirector del diario “YA” de Madrid y entonces director general de Asuntos Religiosos. El coordinador de parte de la Santa Sede del viaje fue el padre jesuita Roberto Tucci. Por parte de la Conferencia Episcopal Española, los coordinadores fueron el obispo secretario general, Fernando Sebastián Aguilar, y los dos vicesecretarios, José María Eguaras Iriarte Bernardo Herráez Rubio

 

La Iglesia y España en 1982

 

El presidente de la CEE durante este primer viaje del Papa era el arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán, elegido para este cargo, en sustitución del cardenal Vicente Enrique y Tarancón, todavía arzobispo de Madrid, en febrero de 1981. José Delicado Baeza, arzobispo de Valladolid, era el vicepresidente. Desde junio de 1982, el entonces obispo de León, Fernando Sebastián Aguilar, era el secretario general de la CEE.

Eran pastores de las diócesis españoles visitadas por el Papa los siguientes prelados: cardenal Vicente Enrique y Tarancón, de Madrid; obispo Felipe Fernández García, de Ávila; obispo Mauro Rubio Repullés, de Salamanca; cardenal Marcelo González Martín, de Toledo; obispo Antonio Palenzuela Velázquez, de Segovia; arzobispo José Méndez Asensio, de Granada; arzobispo Carlos Amigo Vallejo, de Sevilla; obispo José Mª Setién Alberro, de San Sebastián; arzobispo José María Cirarda Lachiondo, de Pamplona y Tudela; arzobispo Elías Yanes Álvarez, de Zaragoza; cardenal Narciso Jubany Arnau, de Barcelona; arzobispo Miguel Roca Cabanellas, de Valencia; y arzobispo Ángel Suquía Goicoechea, de Santiago de Compostela. Todos ellos ya han fallecido.

El Gobierno de España estaba presidido en funciones por Leopoldo Calvo Sotelo, del partido de la Unión del Centro Democrático (UCD), una vez que el 28 de octubre anterior, se celebrasen elecciones generales legislativas en España, en las que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtuvo una muy holgada mayoría absoluta (202 diputados de 350 escaños).

 

18 ciudades, 57 discursos

 

El Santo Padre Juan Pablo II visitó un total de 18 ciudades (Madrid, Ávila, Alba de Tormes, Salamanca, Guadalupe, Toledo, Segovia, Sevilla, Granada, Loyola, Javier, Zaragoza, Montserrat, Barcelona, Valencia, Moncada, Alcira y Santiago de Compostela) pertenecientes a 11 comunidades autónomas: Madrid, Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia.

Juan Pablo II pronunció en España un total de 57 discursos, a los que hay añadir un mensaje previo, la alocución del Ángelus en Roma del domingo 31 de octubre de 1982 y la posterior catequesis de la audiencia general de los miércoles (17-11-1982)

Todos los actos del Papa fueron seguidos por miles y miles de personas. En la Misa de las Familias de la plaza de Lima de Madrid, el 2 de noviembre, y el encuentro con los jóvenes, en el estadio Santiago Bernabéu, también en Madrid, participaron en torno a medio millón de personas. Fueron los dos actos más multitudinarios.

TVE transmitió en directo todos los actos de este viaje papal. La cobertura ofrecida por los otros medios de comunicación fue también excepcional. Uno de los titulares de prensa escrita que más célebres se hicieron fue el de un diario que tituló a toda plana, tras marcharse Juan Pablo II: Huracán Wojtyla”.

 

“La visita del Papa y el servicio a la fe de nuestro pueblo”

 

Juan Pablo II se encontró con distintos y numerosos colectivos de la Iglesia y la sociedad españolas: los obispos, los monjes y monjas de clausura, los teólogos, las autoridades y los representantes del pueblo, los diplomáticos, los empresarios de los medios de comunicación, los periodistas e informadores, las familias, los jóvenes, los representantes del judaísmo y de otras confesiones cristianas no católicas, los universitarios, los profesores, académicos, científicos e intelectuales, los obreros, los emigrantes, los representantes de los grupos, asociaciones y movimientos de apostolado seglar y cofradías y hermandades, los educadores cristianos, los catequistas y los niños, los religiosos, las religiosas y los miembros de los Institutos Seculares, los misioneros y las misioneras, los enfermos y los minusválidos, los trabajadores y empresarios, los mayores, los sacerdotes y los seminaristas, las víctimas de las catástrofes naturales, los hombres y mujeres del mar, políticos vinculados con Europa y, sobre todo, con el pueblo, con el pueblo de Dios que peregrina en la Iglesia Católica en España.

La doctrina predicada por el Santo Padre durante su viaje apostólico a España y sus interpelaciones y retos constituyeron la base del Plan Pastoral que la Conferencia Episcopal Española aprobó meses después, ya en 1983, bajo el título “La visita del Papa y el servicio a la fe de nuestro pueblo”. 

 

Tapiz dedicado a san Juan Pablo II

 

Este viaje del Papa en nuestra diócesis

           

Para nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara este primer de Juan Pablo II a España fue también muy importante y secundado. El entonces obispo diocesano, Jesús Pla Gandía, creo una comisión para la preparación y participación en el mismo. Dicha comisión fue coordinada por Victorio Lorente, entonces párroco de San Juan de Ávila de Guadalajara, y Manuel Ortega, guardián de los Franciscanos de El Carmen de Guadalajara.

Se organizaron cinco viajes para acompañar al Papa. Dos de ellos, a Madrid: el 2 de noviembre para participar en la misa de la Plaza de Lima, misa dedicada sobre todo a las familias; y el día 3 para el encuentro del Papa con los jóvenes en el estadio de fútbol Santiago Bernabéu de Madrid. Ambos fueron los actos más multitudinarios de la visita papal.

También hubo peregrinación diocesana para el encuentro de Juan Pablo II con el apostolado seglar organizado, llevado a cabo en Toledo, el 4 de noviembre, y para el acto mariano nacional del sábado día 6 en Zaragoza, en la Plaza de la Virgen del Pilar. Asimismo, hubo peregrinación, sobre todo sacerdotal, a Valencia, el lunes 8 de noviembre, para la misa en la que Juan Pablo II ordenó a 141 nuevos sacerdotes, de ellos 8 de nuestra diócesis, entre los cuales se hallaba quien suscribe estas líneas.

 

El Papa viajero por excelencia

 

Una de las características más acusadas del pontificado de san Juan Pablo II -¡y fueron tantas!- fue precisamente su índole de papa viajero. En los veintiséis años y medio de su ministerio apostólico petrino, realizó 104 viajes, visitando 129 países (este número a día de hoy sería superior con el surgimiento de nuevos estados en Europa y en otros continentes. 

A España, vino en 5 ocasiones. Tras Polonia (9) y Francia (7), y junto a USA y a México (5), el país más visitado. Recorrió 1.200.000 kilómetros por los cinco continentes. Dentro de Italia, realizó 146 viajes. Su primer viaje fue del 25 de enero al 1 de febrero de 1979 con destino a República Dominicana, México y Bahamas y el último, los días 14 y 15 de agosto de 2004, al santuario francés de Lourdes.  Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005. Había nacido el 18 de mayo de 1920. Fue beatificado el 1 de mayo de 2011 y canonizado el 27 de abril de 2014. Era, como es bien sabido, de nacionalidad polaca.

 

 


 

 

Los cinco viajes de Juan Pablo II a España

 

Juan Pablo II en Madrid en junio de 1993

 

(1) 31-10 a 9-11-1982: Madrid, Ávila, Alba de Tormes, Salamanca, Guadalupe, Toledo, Segovia, Sevilla, Granada, Loyola, Javier, Zaragoza, Montserrat, Barcelona, Valencia, Moncada, Alcira, Santiago de Compostela. Lema: “Testigo de esperanza”.

(2) 10/11-10-1984: Zaragoza: 15 horas, cuatro actos y despedida (10 y 11-10). Lema: “Testigo del Evangelio”.

(3) 19/21-8-1989: Santiago de Compostela (III JMJ, “Jesucristo, Camino, Verdad y Vida”), Oviedo, Covadonga (de modo privado, visitó los lagos de Covadonga y Cangas de Onís), en Asturias el lema fue “Testigo de fe”.

(4) 13/17-6-1993: Sevilla, Dos Hermanas, Huelva, La Rábida, Palos de la Frontera, Moguer, El Rocío, Madrid. LX Congreso Eucarístico Sevilla 1993: “Jesucristo, luz del mundo”, V Centenario Evangelización de América, consagración de la catedral de la Almudena. En Huelva y diócesis, el lema fue “El Papa, en los lugares colombinos, en el V Centenario de la evangelización de América, y por una nueva evangelización”. En Madrid, el lema fue “El Papa viene a verte”.

(5) 3 y 4-5-2003: Madrid, con el lema “Seréis mis testigos”.

 

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 28 de octubre de 2022

Por José Ramón Díaz-Torremocha

(Conferencia Santa María, Guadalajara)

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Parece que ya ha llegado el tiempo. Hemos estado durante casi tres años, relacionándonos en contra de la filosofía de la mayoría de los grupos cristianos y muy en particular de los grupos de las Conferencias de San Vicente de Paúl: ¡Sin contacto personal!

Teníamos miedo de los contactos personales por la Pandemia y descubrimos la manera de no abandonar nuestros encuentros gracias a la utilización de los más modernos instrumentos que nos ofrecían las nuevas técnicas de internet: empezamos a vernos y a mantener nuestros contactos en pequeñas pantallas de teléfonos móviles o en “tabletas” donde parecía que acortábamos las distancias dando un buen uso a técnicas tantas veces mal usadas de formas torticeras. Aquello que estaba pensado para facilitar el encuentro entre personas físicamente alejadas, facilitaba el contacto entre personas de buena voluntad aquejadas del síndrome de la lejanía física o de la soledad.

Así, se mantuvo p.ej la ayuda a los más pobres, que sentían la cercanía posible de aquellos que les ayudaban o que simplemente compartían un poco de su soledad o les hacían llegar lo más imprescindible para poder vivir. Llamaba la atención ver a auténticos ancianos, esforzándose por aprender a “escribir” cartas de nuevo pero en lugar de papel y pluma o bolígrafo, en una pantalla de ordenador. Hay anécdotas jugosísimas de ancianos manejando teclados que jamás habían visto y haciéndolo muy bien. Al menos de una manera que era inteligible para el que los recibía feliz de tener noticias de amigos o parientes, dentro de las cuatro paredes entre las que están “resguardados” de no sé muy bien qué. Algún día, alguien estudiará cuántos condenamos a morir solos y abandonados sin mucha razón médica que lo justificara. ¿Cuántos se dejaron ir por no poder soportar la soledad impuesta?

Bien, aquello que nos dijeron que era necesario para protegernos y aun con dudas, lo aceptamos y tantos lo ofrecimos mientras pedíamos por los amigos que iban desapareciendo por unas causas o por otras, e intentando ayudar a los que quedaban solos.

Pero pasó y los mismos que nos prohibían salir, más tarde nos animaban a hacerlo y comenzamos a salir y volvernos a encontrar.  Pero algo de aquel mal del encierro, se nos quedó prendido en nuestras costumbres. Era cómodo ver a nuestros compañeros de apostolado, sin salir de casa y sin exponernos ni al frío en invierno ni al calor en verano. Al fin y al cabo, se decía que la Pandemia seguía viva. No era del todo verdad: una buena profilaxis, alguna distancia y una simple mascarilla, ya podía protegernos y así sigue haciéndolo.

Sin embargo, muchos grupos que se reunían cristianamente antes del dichoso virus, algunos también de las Conferencias, continuaron viéndose por aquellos medios que de alguna manera se justificaron por la pandemia, pero no después. No hoy. Al contrario, pueden hasta dañar la fraternidad que debe presidir a los grupos cristianos.

Tomemos cada uno y en grupo, las medidas que creamos convenientes para sentirnos protegidos. Pero, por favor, recuperemos el contacto entre nosotros, oigamos y veamos al otro, a aquel que trabaja por el Reino con nosotros, en persona y démosle el cariño y la confianza que necesita. No oficialicemos la frialdad. No nos dejemos paralizar por el miedo. “No olvidemos que ser cristianos es un camino, o mejor una peregrinación, un caminar junto a Jesucristo” [1]

Déjenme los miembros de las Conferencias de San Vicente que lean estas líneas, recordar algunas palabras escritas en 1968 por uno de nuestros presidentes generales: el francés Pierre Chouard: “El afecto mutuo, la igualdad fraternal en el seno de cada Conferencia como entre todas las Conferencias del mundo entero, hacen de la Sociedad de San Vicente de Paúl una verdadera familia, humana y espiritual, abierta a todos los que aspiran a su vocación propia” [2]

¿Cómo podremos ser una familia sin vernos, sin hablarnos, sin conocernos? ¿Cómo podremos elegir en el año 2023 a quien nos lidere y nos muestre un cierto novedoso camino para ir más allá y siempre sin abandonar el actual? ¡Sin abandonar a los que sufren!

Si no nos conocemos no será posible. No podremos proponer consocios que creamos adecuados pues no los conoceremos y podríamos elegir no al mejor.

Estoy releyendo estos días, un magnífico libro que aconsejo a todos. Se titula: “Liderazgo Místico” es de un entregado consocio que ha dejado muchas horas de su vida para que podamos crecer con su pensamiento y consejos, muy entregado a los pobres habiendo fundado Conferencias[3] por todos los caminos por los que su profesión le ha obligado a recorrer.

Por ello, mi candidato será mi consocio Eduardo Marques Almeida en la próxima elección a la presidencia general, pidiendo a la Madre que le ampare. Así se lo he comunicado a cada consocio que me ha preguntado a lo largo de los últimos días y semanas, por mi opinión sobre el tema

Siempre a Cristo por y con María.

 

[1] “Mi legado espiritual” Benedicto XVI (Editorial San Pablo)

[2] Preámbulo al texto de la Regla de la Sociedad para el quinquenio 1968-1973 opusculo

[3] “Liderazgo místico” Eduardo Marques Almeida, (Editorial “La  Milagrosa” España)

"Seréis mis testigos" es el lema del Domingo Mundial de las Misiones, DOMUND, que se celebra en toda la Iglesia pasado mañana, día 23 de octubre

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el lema ”Seréis mis testigos”, frase inspirada en una frase de los Hechos de los Apóstoles (Hechos, 1, 8), y que luego se glosa, la Iglesia católica en España, al unísono con la Iglesia universal, celebra pasado mañana, domingo 23 de octubre, penúltimo domingo de este mes de octubre, el día de las misiones, el Domingo Mundial de las Misiones, la popular jornada del DOMUND. Por cierto, que, en 1943, fue un sacerdote español, Ángel Sagarminaga, director nacional en España de Obras Misionales Pontificias (OMP) quien creó el acrónimo DOMUND, con el que la jornada es popularmente conocida.

El tema ha sido propuesto por el Papa Francisco, quien ha dedicado, como cada año, un mensaje para la jornada. La referida cita bíblica y lema del DOMUND 2022, “Seréis mis testigos”, se contextualiza en el momento de la partida del Señor, antes de su Ascensión al cielo, cuando Jesús encomienda a sus discípulos la tarea de la evangelización. Ellos reciben la misión de dar testimonio del Señor en todos los lugares de la tierra con la fuerza del Espíritu Santo. Por medio de la Iglesia, y ahora específicamente con la Jornada del Domund, se nos recuerda que esta encomienda de Jesús es para todos nosotros. Ser cristiano es dar testimonio del Reino de Dios con palabras y obras.

 

Cuatro grandes objetivos del DOMUND

 

El primero es dirigir una llamada de atención para que todos los cristianos nos sintamos responsables en la misión evangelizadora de la Iglesia. En segundo lugar y ya de modo ya específico, el DOMUND busca ofrecer a los misioneros, por medio de la oración y los donativos recibidos en las colectas, la ayuda espiritual y material que necesitan ellos y sus comunidades.

Por ello, el DOMUND pretende dar visibilidad a la labor misionera con datos generales y con algunos testimonios concretos provenientes de las Iglesias que nacen en territorios de misión. Y, por último, pero no menos importante, abonar el terreno para que puedan surgir nuevas vocaciones misioneras.

 

El cartel del DOMUND 2022

 

Se trata de un conjunto de imágenes. El cartel no nos vende ningún producto, sino que nos pone delante una acción, la acción misionera de la Iglesia, y todo lo que la constituye: los sujetos activos (los misioneros), los destinatarios de su acción (personas de diversas regiones de la tierra), el marco de acción (el mundo, representado en el mapa de fondo) y el contenido (“Seréis mis testigos”).

La forma de las fotografías puede recordar a la de los “bocadillos” que, en los cómics, recogen las palabras de cada personaje o, en este caso, su testimonio. Bien podrían ser, igualmente, unas comillas que realzan el mensaje y el contenido, ya que son los misioneros los que lo encarnan y sustancian. Incluso pueden evocar las lenguas de fuego del Espíritu Santo, el protagonista y verdadero artífice de la misión. Todo ello, encuadrado en forma de cruz, que está en el centro de este cartel y de la misión de la Iglesia.

Junto con el lema, el ya citado “Seréis mis testigos”, aparece la frase “200 años al servicio de la misión” que son los que cumple Propagación de la Fe, la Obra impulsora del Domund, fundada en 1822 por la recientemente beatificada Pauline Jaricot y con el objetivo de ofrecer oración y caridad para ayudar al Papa en su solicitud por las Iglesias y por el mundo que aún no ha podido conocer a Cristo. Esta iniciativa de la laica francesa ya beata Pauline Jaricot fue elevada al rango de obra misional pontificia y de carácter universal por el Papa Pío XI en 1926.

El cartel se completa con una llamada colaborar con el DOMUND, indicando su dirección de internet y previamente su hashtag de Twitter.

 

 

Lo que entendemos por Misiones y lo que allí se hace

 

La misión de la Iglesia es su identidad y sentido. La misión de la Iglesia es, pues, universal, y no tiene fronteras. Y hay territorios en los que la Iglesia está naciendo u ofreciendo primeros compases de la misión evangelizadora, que requieren una atención especial. Son los territorios de misión o Misiones, donde es necesaria la ayuda personal de los misioneros y la ayuda económica de la Iglesia universal. Además, en la mayoría de los casos estos territorios coinciden con los países más pobres de la tierra.

Hay 1.117 diócesis consideradas de misión. Constituyen un tercio de las diócesis de la Iglesia universal. En ellas se celebra uno de cada tres bautismos del mundo.  Estos Territorios de Misión ocupan el 37,67% de la superficie de la tierra, y en ellos vive el 40% de la población mundial.

En África, hay 518 territorios de misión, seguida de Asia con 481. En América hay 72, la mayor parte vicariatos apostólicos en la región de la cuenca del Amazonas. Y en Oceanía, hay un total de 46. En Europa no quedan Territorios de Misión. Hay territorios de misión en 139 países. Los que más tienen son la India (132), Nigeria (56) y la República Democrática del Congo (48). El último territorio de misión constituido es la diócesis de Tshilomba, en el sureste de la República Democrática del Congo, creada por el Papa el pasado 25 de marzo.

El rostro de la Iglesia católica universal está cambiando. En 1978, de cada 100 católicos del mundo, 7 eran africanos. En la actualidad de cada 100 católicos, 19 son africanos.

Cerca de la mitad de las escuelas de la Iglesia católica y el 30% de sus instituciones sociales -hospitales, orfanatos, residencias...- están en misiones (99.255 y 32.506 respectivamente). En los últimos 30 años, la Iglesia ha abierto en las misiones 21.092 instituciones sociales y 72.295 instituciones educativas. Para hacerse una idea de la magnitud de estas cifras, es como si hubiera abierto 2 instituciones sociales y 6 instituciones educativas al día.

 

Casi 13 millones de euros en toda España en 2021

 

El DOMUND 2021 recaudó en toda España casi 13 millones de euros (12.943.508,27 euros). Tras Estados Unidos de América, con 20.322.513,00 dólares, España es el primer país en cooperación económica al DOMUND. En tercer lugar y ya a mucha distancia, se halla Italia con 4.324.161,80 euros

La diócesis de Madrid, y con mucho, fue la que más aportó: 1.891.872, 35 euros. Le sigue Pamplona con 852.417, 63 euros. La tercera es Valencia con 712.616,42 euros; y la cuarta, Sevilla con 632.203,96 euros. Granada, con 496.63, 91 euros y Córdoba, con 411.296,89 euros son, respectivamente, la quinta y la sexta. Completan los diez primeros lugares, Santiago de Compostela, la séptima (331.744,50 euros); Barcelona, la octava (339.131,78 euros); Zaragoza, la novena (303.331, 14 euros); y, la décima, Cartagena (300.485,99 euros).

Y la colecta del DOMUND se convierte en ayuda efectiva en las misiones a tenor de las necesidades que marca la Santa Sede. Nuestro dinero enviado en 2021 (correspondiente a la colecta de 2020; la recaudación de 2021, se distribuirá en 2023) ascendió a 10.095.972,36 euros. Con él, se han financiado 453 proyectos, en 74 países. El 43% ha ido a parar a proyectos ordinarios (sostenimiento general de las misiones); el 26% a proyectos de catequesis (formación de catequistas en territorios de misión); el 31% a proyectos extraordinarios (construcciones, vehículos, equipamiento…).

Por continentes, a África se destinaron 5.153.386,96 euros, en 43 países; a Asia, 2.683.312,82 euros, en 16 países; América, 1.646,358,69 euros, 14 en países; y a Papua Nueva Guinea, en Oceanía, 613.913,89 euros. El país africano al que se destinó mayor ayuda misionera desde España fue Camerún con 740.485,05 euros. En Asía, con 663.390,98, India; y en América, Trinidad y Togado, con un importe de 511.549,74 euros.

 

Más de 10.000 misioneros españoles

 

Según los últimos datos de Obras Misionales Pontificias, hay 10.629 misioneros españoles. De ellos, 7.180 están en activo, y 3.449 en España, colaborando con la animación misionera o a la espera de nuevos destinos. Los misioneros españoles están en 135 países. El país con más misioneros españoles es Perú. Tras Perú, Venezuela y Argentina son los países con mayor número de misioneros españoles.

El perfil de los misioneros españoles en activo es este: el 54% son mujeres; el 46%, varones; y la edad media se aproxima ya a los 75 años.

Los misioneros españoles de distribuyen así: 7,9% son sacerdotes diocesanos; el 1,3%, obispos; 9,8%, laicos; 25,4%, sacerdotes religiosos; y el 53,6%, consagrados (tanto mujeres como religiosos no sacerdotes). Por continentes, esta es la distribución por porcentajes de los misioneros españoles: 67% en América; 15% en Europa; 11% en África; en Asia 6,6%; y 0,40% en Oceanía.

Asimismo, cada año desde España hay alrededor de 10.000 personas (entre las que destaca la labor de los jóvenes) que dedican tiempo de su vida a hacer una experiencia misionera. Por otro lado, hay 1.689 voluntarios en las delegaciones diocesanas de misiones, y en parroquias o arciprestazgos que trabajan en la animación misionera. Y hay, además, que sumar a 50.000 enfermos que ofrecen expresamente su enfermedad y sufrimientos por las misiones.

 


 

El DOMUND 2022 en Sigüenza-Guadalajara

 

A nivel diocesano, la Delegación de Misiones, amén de distribuir el material de propaganda de esta Jornada, organiza mañana, sábado 22 de octubre, a las 21 horas, en el santuario de la Virgen de la Antigua de Guadalajara, la vigilia misionera de oración de la luz misionera y ha editado un suplemento, en un total de 4 páginas, encartado en EL ECO.

Asimismo anima la jornada, llamando a la colaboración económica mediante las cuestaciones habituales en sobres y también de modo digital a través de las cuentas bancarias  ( en nuestra diócesis son estas dos: Banco Santander ES54 0075 0193 6007 0140 0061 e  IberCaja  ES47 2085  8092  0703 3003 1553), en un número de teléfono específico (915 902 780), en la página web www.domund.es, en el servicio de bizum en la app del banco del donante en el número 00500, además de donativos mediante tarjetas bancarias electrónicas.

El Domund es una jornada para la oración, el compromiso, la sensibilización, la animación vocacional y el sacrificio por las misiones. El día del DOMUND conlleva colecta imperada, que en 2017 recaudó en nuestra diócesis casi 94.000 euros; en 2018, bajó diez mil euros; en 2019, se aproximó a los 90.000 euros (89.874,90 euros exactamente), en 2020, 81.714,55 euros, y en 2021, 86.176,97 euros.  Ha de intensificarse, pues, la interpelación en orden siempre a una mayor generosidad con las misiones, que de seguir siendo una prioridad y un signo del interés por las misiones y de corresponsabilidad eclesial.

El día del DOMUND es igualmente una jornada para el recuerdo, el agradecimiento y la valoración de los propios misioneros. Nuestra diócesis cuenta con cerca de 70 misioneros, de ellos ya tan solo 3 sacerdotes de nuestro presbiterio: Jesús Hermosilla, en Venezuela; Mariano Hermida, en Perú; y Pedro Escribano, en México).

Desde el año pasado, Emilio Ruiz Malo, de 60 años, actual párroco de la unidad pastoral de Espinosa de Henares y durante 26 años misionero en Perú, es el delegado diocesano de Misiones. Sucedió, tras casi tres generosos y entusiastas lustros en este cargo, a Juan José Plaza Domínguez.

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 21 de octubre de 2022

José Ramón Díaz-Torremocha

(Conference of Santa María, Guadalajara - Spain)

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It seems that the time has come. We have been for almost three years now, interacting against the philosophy of most Christian groups and in particular the groups of the Conferences of St. Vincent de Paul: without any personal contact!

We were afraid of personal contacts because of the Pandemic and we discovered a way of not dropping our meetings thanks to the use of the most modern tools offered by the new internet techniques: we began to see each other and to keep our contacts on small mobile phone screens or on "tablets" where we seemed to shorten the distances by making good use of techniques that were so often used in a distorted way. What was designed to enable physically distant people to meet, made contact easier between people of good will suffering from the syndrome of physical distance or loneliness.

Thus, for example, help for the poorest of the poor was continued, who felt the possible closeness of those who helped them or who simply shared a little of their loneliness or provided them with the essentials of life. It was noteworthy to see truly old people, struggling to learn how to "write" letters again, but instead of paper and pen or pencil, on a computer screen. There are juicy anecdotes of old people operating keyboards they had never seen before and doing it very well. At least in a way that was comprehensible to the person who received them, happy to hear from friends or relatives, inside the four walls within which they are "sheltered" from I don't exactly know what. Someday, someone will study how many we condemned to die alone and abandoned without a good medical reason to justify it. How many let themselves go because they could not bear the enforced loneliness?

Well, we accepted what we were told was necessary to protect us, even with doubts, and so many of us offered it while we prayed for our friends who were disappearing for one reason or another, and tried to help those who were left alone.

But it happened and the same people who forbade us to go out, later encouraged us to do so and we began to go out and meet again.  But something of the illness of confinement remained in our habits. It was comfortable to see our fellow apostolates without leaving the house and without being exposed to the cold in winter or the heat in summer. After all, it was said that the Pandemic was still alive. It was not entirely true: a good preventive treatment, some distancing and a simple mask could protect us, and still does.

However, many groups that met with a Christian spirit before the virus, some also from the Conferences, kept on seeing each other through those means that were somehow justified by the pandemic, but not afterwards. Not today. On the contrary, they may even damage the fraternity that should prevail in Christian groups.

Let each of us, as a group, take whatever measures we think are necessary to feel protected. But, please, let us regain contact with each other, let us hear and see the other, the one who works for the Kingdom with us, in person, and let us give him the affection and trust he needs. Let us not make coldness official. Let us not be paralysed by fear. "Let us not forget that being a Christian is a journey, or rather a pilgrimage, a walking together with Jesus Christ".[1]

Let me remind the members of the Conferences of St. Vincent de Paul who read these lines, some words written in 1968 by one of our president generals: the Frenchman Pierre Chouard: "Mutual affection, fraternal equality within each Conference as among all the Conferences of the whole world, turn the Society of St. Vincent de Paul into a true family, human and spiritual, open to all those who seek their own vocation". [2]

How could we be a family without seeing each other, without talking to each other, without knowing each other? How could we choose in the year 2023 the person who will lead us and show us a somehow new way to go further and always without giving up the present one? Without abandoning those who suffer!

If we do not know each other, it will not be possible. We won't be able to propose the fellow members that we consider suitable because we won't know them and we might not elect the best one.

I am re-reading these days a wonderful book that I recommend to everyone. It is entitled "Mystical Leadership" by a devoted fellow member who has given many hours of his life so that we can grow with his thoughts and advice, very dedicated to the poor, having founded Conferences[3] along all the paths that his profession has obliged him to travel.

Therefore, my candidate will be my fellow member Eduardo Marques Almeida in the next election for the general presidency, asking our Mother to protect him. This is what I have communicated to every member who has asked me over the last few days and weeks about my opinion on the subject.

Always to Christ through and with Mary.

 

[1] “Mi spiritual legacy” Benedict XVI (Saint Paul Publishing House)

[2] Preamble to the text of the Rule of the Society for the five-year period 1968-1973, opuscule

[3] “Mystical leadership” Eduardo Marques Almeida, (Publishing House “La Milagrosa”, Spain)

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