El domingo 13 de noviembre es la Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del Papa, cuyo lema de 2022 es <<Jesucristo, siendo pobre, se hizo pobre por nosotros>>

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

La cita fue fijada ya hace seis años. Concluido el Jubileo de la Misericordia, en la carta apostólica Misericordia et misera, en su punto 21, el Papa anunció la creación de la Jornada. «A la luz –escribió Francisco- del Jubileo de las personas socialmente excluidas (…), intuí que, como otro signo concreto de este año santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada Mundial de los Pobres. Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, quien se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia (cf. Mt 25,31-46)».

Y a renglón seguido, el mismo Papa adelantaba sus objetivos: «Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social».  Y concluía: «Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia».

En nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara, se programan distintas acciones asistenciales, campañas de sensibilización, celebraciones y gestos concretos de caridad y cercanía efectiva y afectiva hacia los pobres. Además, mañana sábado, día 12 de noviembre, en extenso y completo horario matinal, en el Centro de Acción Social Casa Nazaret, sede de Cáritas diocesana y de las demás instituciones diocesanas de pastoral social, misionera, migratoria y de la caridad, en la Avenida de Venezuela, número 9, de Guadalajara, tiene lugar el XIII Encuentro diocesano de Pastoral Social.

 

 

Lemas y modelos

 

Una frase bíblica acompaña, ilustra e interpela cada la jornada. Así, en 2017 y en 2018 fueron las frases «No amemos de palabra, sino con obras» (1 Jn 3,18) y «Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» (Sal 34,7). En 2019, fue «La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19).  En 2020, la frase que tituló esta jornada: «Tiende tu mano al pobre», tomada del libro veterotestamentario del Sirácida, también llamado Eclesiástico (capítulo 7, versículo 32). En 2021, la frase fue «A los pobres los tenéis siempre con vosotros… (y podéis socorrerlos cuando queráis)» (Mc 14,7).  Y en este año 2022, «Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros» (2 Corintios, 8,9).

Con el hilo conductor de estas frases, el Papa escribe cada año un mensaje, que firma el 13 de junio, memoria litúrgica de san Antonio de Padua, modelo de caridad y de servicio a los pobres.

Además, cada año, en su mensaje, el Papa propone un modelo concreto de cristiano, normalmente santo, que sobresalió en el ejercicio de la caridad y de su compromiso en favor de los pobres. Así, en 2017 fue san Francisco de Asís; en 2018, santa Teresa de Jesús; en 2019, el sacerdote italiano don Primo Mazzolari y a Jean Vanier; en 2020, a la Virgen María, presentada como la Madre de los Pobres.

En 2021, fue el padre Damián de Veuster o de Molokai, santo apóstol de los pobres. Y para 2022, es san Charles de Foucauld, canonizado por Francisco, el pasado 15 de mayo, y cuya referencia textual en el mensaje papal ahora se reproduce.

 

 

El testimonio de Carlos de Foucauld

 

«El pasado 15 de mayo canonicé al hermano Charles de Foucauld, un hombre que, nacido rico, renunció a todo para seguir a Jesús y hacerse con Él pobre y hermano de todos. Su vida eremítica, primero en Nazaret y luego en el desierto del Sahara, hecha de silencio, oración y compartir, es un testimonio ejemplar de la pobreza cristiana».

Para hacer esta presentación del santo, el Papa añade: «Nos hará bien meditar en estas palabras suyas: “No despreciemos a los pobres, a los pequeños, a los trabajadores; ellos no solo son nuestros hermanos en Dios, sino que son también aquellos que del modo más perfecto imitan a Jesús en su vida exterior. Ellos nos representan perfectamente a Jesús, el Obrero de Nazaret. Son los primogénitos entre los elegidos, los primeros llamados a la cuna del Salvador. Fueron la compañía habitual de Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte […]. Honrémoslos, honremos en ellos las imágenes de Jesús y de sus santos padres […]. Tomemos para nosotros [la condición] que Él tomó para sí mismo […]. No dejemos nunca de ser pobres en todo, hermanos de los pobres, compañeros de los pobres, seamos los más pobres de los pobres como Jesús, y como Él amemos a los pobres y rodeémonos de ellos”».

Y Francisco concluye así su referencia a este nuevo santo y extraordinario modelo de fraternidad universal y de servicio a los pobres: «Para el hermano Charles estas no fueron solo palabras, sino un estilo de vida concreto, que lo llevó a compartir con Jesús el don de la vida misma».

 

 

Contextos e idea central de la Jornada de este año

 

Esta sexta Jornada Mundial de los Pobres que convoca el Papa Francisco se presenta con la intención y el deseo de ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida, sobre el tipo de decisiones y gestos que vamos realizando en nuestra vida cotidiana, y en cómo afecta e influye en las vidas de hermanos más pobres, y en nuestra relación con ellos.

Bajo el lema «Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza», Francisco viene a recordarnos una vez más la importancia de la opción preferencial de Jesús por los más pobres y vulnerables, eje central que da sentido a su vida y misión.

Tras la superación paulatina, que no total y en todos los lugares igual, de la pandemia y de sus consecuencias generadoras de nuevas pobrezas, la guerra de Ucrania y los otros conflictos bélicos en el mundo abren nuevas y desoladores horizontes y realidades de pobreza.

Todo ello, más la cultura dominante, tan secularizada y materialista, crea un contexto social en el que el espacio para la fe, la caridad y la esperanza queda reducido a lo anecdótico frente a lo que en el día a día acapara cualquier medio de comunicación, el dolor y el sufrimiento humano persisten y ensombrecen el sentido de nuestra vida. La injusta violencia que provocan las guerras, los combates ideológicos, la sobreexplotación de los recursos naturales, que generan aún más pobreza y éxodos masivos por todo el planeta, nos alertan y nos invitan a no quedarnos atrapados por las sombras.

Francisco convoca esta Jornada en torno a la celebración de la eucaristía para hacernos fuertes y animar la conversión del corazón en comunidad, sentados a la misma mesa y realizando el mismo gesto que Jesús hizo: hacernos pobres, hacernos pan y hacernos vino para entregar la vida por amor a los demás, singularmente a los más necesitados.

 

Selección de frases del mensaje del Papa para la Jornada

 

(1) La Jornada Mundial de los Pobres se presenta también este año como una sana provocación para ayudarnos a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre tantas pobrezas del momento presente.

(2) La generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo.

(3) Ante a los pobres no se hace retórica, sino que se ponen manos a la obra y se practica la fe, involucrándose directamente, sin delegar en nadie.

(4) Nada más dañino le puede acontecer a un cristiano y a una comunidad que ser deslumbrados por el ídolo de la riqueza, que termina encadenando a una visión de la vida efímera y fracasada.

(5) La experiencia de debilidad y limitación que hemos vivido en los últimos años, y ahora la tragedia de una guerra con repercusiones globales, nos debe enseñar algo decisivo: no estamos en el mundo para sobrevivir, sino para que a todos se les permita tener una vida digna y feliz.

(6) El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices.

(7) La pobreza que mata es la miseria, hija de la injusticia, la explotación, la violencia y la injusta distribución de los recursos. Es una pobreza desesperada, sin futuro, porque la impone la cultura del descarte que no ofrece perspectivas ni salidas. Es la miseria que, mientras constriñe a la condición de extrema pobreza, también afecta la dimensión espiritual que, aunque a menudo sea descuidada, no por esto no existe o no cuenta.

(8) Cuando la única ley es la del cálculo de las ganancias al final del día, entonces ya no hay freno para pasar a la lógica de la explotación de las personas: los demás son sólo medios. No existen más salarios justos, horas de trabajo justas, y se crean nuevas formas de esclavitud, sufridas por personas que no tienen otra alternativa y deben aceptar esta venenosa injusticia con tal de obtener lo mínimo para su sustento.

(9) La pobreza que libera, en cambio, es la que se nos presenta como una elección responsable para aligerar el lastre y centrarnos en lo esencial. De hecho, se puede encontrar fácilmente esa sensación de insatisfacción que muchos experimentan, porque sienten que les falta algo importante y van en su búsqueda como errantes sin una meta. Deseosos de encontrar lo que pueda satisfacerlos, tienen necesidad de orientarse hacia los pequeños, los débiles, los pobres para comprender finalmente aquello de lo que verdaderamente tenían necesidad.

(10) El encuentro con los pobres permite poner fin a tantas angustias y miedos inconsistentes, para llegar a lo que realmente importa en la vida y que nadie nos puede robar: el amor verdadero y gratuito.

(11) Los pobres, en realidad, antes que ser objeto de nuestra limosna, son sujetos que nos ayudan a liberarnos de las ataduras de la inquietud y la superficialidad.

(12) Si queremos que la vida venza a la muerte y la dignidad sea rescatada de la injusticia, el camino es el suyo: es seguir la pobreza de Jesucristo, compartiendo la vida por amor, partiendo el pan de la propia existencia con los hermanos y hermanas, empezando por los más pequeños, los que carecen de lo necesario, para que se cree la igualdad, se libere a los pobres de la miseria y a los ricos de la vanidad, ambos sin esperanza.

(13) Que esta VI Jornada Mundial de los Pobres se convierta en una oportunidad de gracia, para hacer un examen de conciencia personal y comunitario, y preguntarnos si la pobreza de Jesucristo es nuestra fiel compañera de vida.

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 11 de noviembre de 2022

Por Jesús Montejano

(Delegación de Piedad Popular, Cofrafías y Hermandandes)

 

 

El día dos de noviembre conmemoramos a todos los fieles Difuntos. Recordamos a los familiares y amigos que nos han dejado.

Los cristianos recordamos a los difuntos junto al centro de nuestra fe:  la Resurrección de Jesucristo. En el bautismo participamos de la muerte de Cristo para poder participar en la vida eterna.

El recuerdo de los difuntos ha calado en la piedad popular. La fe del pueblo hace de este recuerdo un momento sagrado, que une sentimiento y profesión de fe. Los cementerios se llenan de personas que acuden con flores y oraciones.

En el mundo de las hermandades y cofradías el recuerdo de los difuntos está siempre presente. Los sufragios por sus difuntos están incluso reflejados en sus estatutos y reglamentos como una de sus obligaciones más sagradas.

En numerosos lugares, sobre todo en siglos pasados, existían las cofradías de Ánimas encargadas de atender a los difuntos, de ofrecer misas en sufragio por ellos, ofrecer limosnas, realizar obras de misericordia por ellos y atender a sus familiares.

En un momento en que se esconde la muerte es bueno recordar la muerte como el paso hacia la vida sin fin, afianzando en nosotros la esperanza de la Resurrección y siendo más conscientes de nuestro ser peregrino, en camino hacia la casa definitiva del cielo.

¡Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz eterna!

 

 

"Gracias por tanto" es el lema de la jornada que llama a incrementar el sentido de pertenencia eclesial y conlleva colecta para contribuir al sostenimiento diocesano

 

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde hace ya más de tres décadas, un domingo de noviembre (este año, pasado mañana, domingo día 6) es en España el Día de la Iglesia Diocesana. Se trata de una jornada destinada a incrementar la pertenencia y corresponsabilidad eclesial en y desde la diócesis. Esta corresponsabilidad se ha concretar asimismo en una mayor disponibilidad para colaborar en toda la actividad de la Iglesia y en su financiación y sostenimiento económico.

De este modo, el Día de la Iglesia conlleva colecta imperada. En 2018, esta colecta alcanzó en nuestra diócesis la cifra de 30.329 euros. En 2017 fue de 31.768,11 euros, trescientos euros menos que en 2016. Y en 2019, fue de 32.803,74 euros. Cifra que descendió en 2020, en plena pandemia, quedándose en 27.055,37 euros. Y en 2021 fue de 28.899,53 euros, casi dos mil euros más que en 2020.

La campaña del Día de la Iglesia, unida a la de la declaración de la renta en primavera con la marca X (Por) Tantos, es divulgada con amplia difusión en los medios de comunicación de ámbito nacional y en las redes sociales. “Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo”, lema de otros años, se actualiza en esta ocasión con la frase “Gracias por tanto”.

Una de las acciones de la campaña del Día de la Iglesia Diocesana es dar mejor a conocer la realidad concreta de cada diócesis. De ahí, que, a continuación, ofrezcamos, como en los pasados años, una descripción de cómo es hoy a día de hoy nuestra Iglesia diocesana de Sigüenza-Guadalajara.

 

 

Estructuración y territorio

 

En la actualidad, hay en la diócesis, bajo el cayado de su obispo, una vicaría general, tres vicarios episcopales sectoriales (Curia, Pastoral Social y Vida Consagrada) y una territorial (para Sigüenza y los arciprestazgos rurales). Hay también vicaría judicial, tribunal eclesiástico, servicios diocesanos de administración, secretaría-cancillería, archivo, etc. Desde el 1 de junio de 2018, hay siete arciprestazgos: Azuqueca de Henares, Cifuentes, Guadalajara, Hita, Molina de Aragón, Pastrana y Sigüenza.

Hay también unas dos decenas de delegaciones sectoriales pastorales, algunos de ellas departamentos específicos (18+2), amén de los consejos de consulta habituales -episcopal, presbiteral, pastoral, asuntos económicos, párrocos consultores, arciprestes, colegio de consultores, oficina de transparencia, consejo de dirección del Sínodo diocesano, oficina de acogida y acompañamiento para la protección de menores-, numerosas comisiones de trabajo sectorial y doce fundaciones.

Según el último padrón, la población total de la diócesis alcanza los 265.508 habitantes (nuevo récord histórico), según los más reciente datos del Instituto Nacional de Estadística). Sin embargo, habida cuenta la extensión de la diócesis, 12.200 kilómetros cuadrados, la desproporción en el reparto de la población es elevadísimo:  en el 94% de nuestra superficie territorial solo vive el 20% de la población y el 93% de los municipios se halla en situación de extrema despoblación. Lo anterior significa también el 80% de la población se concentra en el 6% de la superficie provincial. El número de municipios de 288 y el de parroquias, 470.

 

Obispo y sacerdotes diocesanos

 

Desde el 2 de abril de 2011, el asturiano Atilano Rodríguez Martínez es el obispo de Sigüenza-Guadalajara, Don Atilano tiene 76 recién cumplidos años, es sacerdote desde 1970 y obispo desde 1996. Con anterioridad, fue obispo auxiliar de Oviedo (1996-2003) y obispo de Ciudad Rodrigo (2003-2011). Desde marzo de 2017 es el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española, desde marzo de 2020, con ampliación de competencias, denominada Comisión Episcopal para las Pastoral Social y la Promoción Humana.

Contamos también el obispo emérito, José Sánchez González, que, con 87 años, vive en la Casa Sacerdotal de Salamanca.

En la actualidad, el número de sacerdotes diocesanos se sitúa ya por debajo de los 190 (179), de ellos unos 160 residentes (158) en el territorio diocesanos, más de un tercio ya jubilados y más de la mitad de este total sacerdotes viven en la ciudad de Guadalajara. Colaboran directamente con la pastoral diocesana otros, aproximadamente, 25 sacerdotes, ya la mayoría de ellos extranjeros. Y 18 sacerdotes más permanecen incardinados en nuestra diócesis, aunque realizan su ministerio en otros lugares.

Hay ahora tan solo 3 sacerdotes diocesanos en misiones, en otros tantos países de América Latina.  Además, oriundos de la diócesis hay cerca de otros 44 misioneros, religiosas, religiosas y seglares. La diócesis cuenta con dos seminaristas (uno ya diácono), que estudian en la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid.

 

Vida Consagrada

 

En 2021, hay también unas 39 comunidades de vida consagrada: 9 monasterios contemplativos, 15 casas de religiosas, 7 de religiosos, 2 institutos seculares, 1 familia eclesial, 1 orden de las vírgenes y 2 asociaciones privadas de fieles. En total, los consagrados presentes en la diócesis se sitúa en 184 según los últimos datos, a los hay que añadir 82 monjas contemplativas. En total, suman 266 consagrados y consagradas.

Las congregaciones religiosas presentes en los monasterios contemplativos de la diócesis son nueve: Clarisas (en Sigüenza), Carmelitas Descalzas (en Guadalajara y en Iriépal), Jerónimas (en Yunquera de Henares), Benedictinas (en Valfermoso de las Monjas), Cistercienses (en Buenafuente del Sistal), Ursulinas (en Sigüenza), y Franciscanas Concepcionistas (en Pastrana y en Guadalajara)

Las comunidades de religiosos presentes son Josefinos (en Sigüenza y en Azuqueca), Maristas, Salesianos y Agustinos Recoletos (en Guadalajara) y Hermanos de la Sagrada Familia (en Sigüenza). Las religiosas pertenecen a las Adoratrices (en Guadalajara), Carmelitas del Sagrado Corazón (en Guadalajara y en Humanes), Dominicas (en Azuqueca), Doroteas (en Azuqueca), Hermanas de la Caridad de Santa Ana (en Guadalajara), Hermanitas de los Ancianos Desamparados (en Sigüenza y en Guadalajara) Reparadoras del Sagrado Corazón (en Guadalajara), Scalabrinianas (en Guadalajara) y Ursulinas (en Guadalajara).

La Obra de la Iglesia y la Asociación Papa Juan XXIII en Guadalajara, la Comunidad de la Sagrada Familia (en Trillo), el Orden de las Vírgenes (en Cabanillas del Campo) y la Comunidad Betania (en Brihuega) son otras presencias, con sus correspondientes servicios, de vida consagrada, en distintas y nuevas formas, en la diócesis. También hay en la diócesis mujeres consagradas pertenecientes a los institutos seculares Alianza en Jesús por María y Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote.

 

Acción sacramental, catequesis y laicado

 

En el último año registrado (2021), se administraron 1.064 bautizos, 1.205 primeras comuniones, 622 confirmaciones, 202 bodas canónicas, y una ordenación sacerdotal. Estos registros son mejores en 2020, el año principal de la pandemia, pero ligeramente inferiores a antes de ésta.

El número de catequistas en la diócesis se sitúa en los 670, que forman a unos 6.000 niños, adolescentes y jóvenes.

El laicado diocesano organizado se agrupa en torno a una veintena de instituciones: Acción Católica General, Adoración Nocturna Española, Adoración Nocturna Femenina, Asociación Católica de Servicio a la Juventud Femenina, Asociación Cristiana de Viudas, Asociación María Auxiliadora, Asociación Salesianos Cooperadores, Centros de Cultura Popular, Comunidades Fe y Luz, Comunidades Neocatecumenales, Conferencias de San Vicente de Paúl, Cursillos de Cristiandad, Encuentro Matrimonial, Federación Católica de APAS, Hermandades de Trabajo, HOAC, Manos Unidas, Movimiento Scout Católico, Orden Franciscana Seglar, Renovación Carismática Católica, Talleres de Oración y Vida y Vida Ascendente.

 

Acción educativa y cultural

 

Los colegios de matriz religiosa presentes en la diócesis son 10, tres diocesanos y siete de congregaciones religiosas. Nuestros colegios católicos concertados educan a 6.665 alumnos y cuentan con un millar de trabajadores (720 docentes y 327 no decentes).

Estos colegios son de titularidad diocesana (tres: Sagrada Familia-Ursulinas de Sigüenza, Cardenal Cisneros de Guadalajara y Santa Cruz de Guadalajara) y de congregaciones religiosas como las Doroteas, los Salesianos, los Agustinos Recoletos, los Maristas, las Adoratrices y las Hermanas de Santa Ana, todos en Guadalajara, además colegio de las Doroteas en Azuqueca de Henares.

La diócesis cuenta con cinco museos: tres de la parroquia de Atienza, otro de la parroquia-colegiata de Pastrana y otro en Sigüenza, el Museo Diocesano, además de la catedral seguntina.

La diócesis cuenta con 45 templos diocesanos declarados bienes de interés cultural (BIC). La diócesis cuenta, con la de Sigüenza, con una de diez mejores catedrales de España. Y en 2021, hubo 32 proyectos y realizaciones de construcción y de rehabilitación y 70 fiestas religiosas de interés turístico.

 

Formación y espiritualidad

 

Junto al Seminario, la diócesis cuenta con cuatro escuelas Diocesanas de formación: Teología, Formación Misionera, Pastoral Obrera y Hermandades y Cofradías (la realidad cofrade en la diócesis sigue siendo muy importante, aunque quizás algo ocasional). En la actualidad, hay unas 120 cofradías en la diócesis con estatutos actualizados a tenor del CIC de 1983). Hay también cuatro santuarios diocesanos y varios cientos de ermitas.

En Guadalajara, se hallan el Centro Juvenil Juan Pablo II, el Centro Diocesano de Orientación Familiar (COF) y el Centro de Escucha San Camilo.

Nuestra diócesis cuenta asimismo con cinco casas de espiritualidad: la Casa María Madre de Guadalajara, la Casa de Oración de los Hermanos de la Sagrada Familia “El Bosque” de Sigüenza, las Casas de Oración de los monasterios de Valfermoso de las Monjas (Benedictinas) y de Buenafuente del Sistal (Cistercienses) y el Centro de Espiritualidad y de Pastoral “San Francisco de Asís” de Trillo.

 

Acción caritativa y social

 

La diócesis cuenta con 1 centro para promover el trabajo, que atendió a 836 personas; 38 centros para mitigar la pobreza, que llegaron a 11.096 personas; 1 centro para de la defensa de la vida y de la familia, con 27 personas atendidas; 1 centro de asistencia a emigrantes y refugiados, que sirvió a 2.664 personas; 5 casas para ancianos, enfermos crónicas y personas con discapacidad, con 497 beneficiarios. Todo ello suma 46 centros y 15.120 personas atendidas en la diócesis. Además, en 2021 (al igual que el resto de los datos) hubo 3 proyectos de cooperación al desarrollo en el mundo, con 2.907 personas atendidas.

En estos datos se incluyen tres albergues de Cáritas o centros para personas sin hogar y sus servicios. Están en Guadalajara, en Jadraque y en Sigüenza.

El número de voluntarios de las Cáritas de la diócesis asciende a 595 voluntarios, con más mujeres que hombres, con 10.401 personas atendidas.

 

Financiación

 

El 27,10% de los ingresos económicos proceden de otros ingresos corrientes; el 21,54%, de las aportaciones de los fieles; el 21,04%, ingresos de patrimonio y de otras actividades; el 19,30%, de la asignación tributaria y su distribución a través del Fondo Común Interdiocesano de la Conferencia Episcopal Española; y el 11,02%, de ingresos extraordinarios.  

Las tres mayores partidas de los gastos son el 23,57%, en gastos extraordinarios; el 23,48% en conservación de edificios y gastos de funcionamiento; y el 19,36%, en retribución al personal laboral seglar. Siguen el 13,47%, en acciones pastorales y asistenciales; el 10,16%, en capacidad de financiación; el 9,84%, en retribución al clero; y el 0,12%, en aportaciones a los centros de formación.

Estos datos económicos, que alcanzan 16.749.882,47 euros, están muy equilibrados y son similares, aunque en alza, a los de los años últimos.

 

Artículo publicado en 'Nueva Alcarria' el 4 de noviembre de 2022

Por Ana Isabel Gil Valdeolivas

(Delegada diocesana A. Seglar y Nueva Evangelización)

 

 

 

Los días 22 y 23 de octubre tuvieron lugar en Madrid las jornadas nacionales de delegados de Apostolado Seglar y presidentes nacionales de movimientos y asociaciones, donde nuestra diócesis estuvo representada.

Nos juntamos 180 personas a las que se nos animaba a seguir adelante siempre con la sonrisa y juntos. El tema a tratar fue uno de los itinerarios del congreso nacional de laicos:

 

“PRIMER ANUNCIO EN CLAVE DE SINODALIDAD”

 

Tras una mirada al ayer y al hoy veíamos que hay un mañana que somos “nosotros”.

Tras esta mirada llegó la ponencia de Mons. D. Rino Fisichella, arzobispo y antiguo presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, actual Dicasterio para la Evangelización. El tema en cuestión fue:

 

“EL PRIMER ANUNCIO: SU IMPORTANCIA Y PRIORIDAD PASTORAL EN EL ACTUAL CONTEXTO SOCIAL”

 

 

Comenzaba echando una mirada a nuestra historia, viendo que los primeros cristianos lo que les caracterizaba en la evangelización era simplemente el anuncio, el kerigma.  El anuncio, de hecho, vivido como la proclamación de un acontecimiento, este anuncio no tiene nada que ver con una buena predicación, o una catequesis, recalcando que antes del contenido existe la acción misma del anuncio que proclama el reino de Dios. Se trata de dar testimonio. El anuncio no es otra cosa que participación y puesta en común del acontecimiento: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos vivido…  En este punto también hacia memoria de mi camino y veía ese momento vivido, experimentado, en mi encuentro personal con Jesús VIVO. Se trata en definitiva de ser testigo de un acontecimiento Cristo nació, murió y resucitó y yo (Ana, Juan, Rosa, Paco…) lo he visto en mi ¡vivo! y por eso soy testigo. En definitiva, se trata de proclamar que hemos llegado a la fe por haber encontrado al Señor. Los que creen en él resucitan a una vida nueva.

El “primer” anuncio, exige ante todo que haya anunciadores, evangelizadores, hombres y mujeres de fe que vivan con la responsabilidad de dar testimonio y compartir la alegría del encuentro con Cristo.

El “primer” anuncio, el Kerigma siempre se ha insertado en las culturas para poder hablar a los hombres en modo de ser comprendido, hoy en día este anuncio debe insertarse en la nueva cultura que se muestra prepotente, hija de la ciencia y la tecnología con extensión global: la cultura digital. El gran desafío al que se enfrenta la Iglesia hoy es la cultura digital y es en esta realidad donde se nos pide también hacer el “primer” anuncio.

El ponente lanzaba una pregunta: ¿está la Iglesia preparada para mostrar el “primer” anuncio a nuestros jóvenes? Hacía una pequeña reflexión donde expresaba que hay que encontrar al joven de hoy por la belleza, y esta se encuentra en la música, arte, literatura, poesía, naturaleza, todo esto es un lenguaje universal. La belleza es un lenguaje que todo el mundo conoce.

Nos daban unas premisas a tener en cuenta:

  1. No dar nada por supuesto
  2. Ver y preguntarnos ¿cómo comunicamos? ¿nos hacemos entender?
  3. Volver al mensaje de Cristo y de la Iglesia. Ir de lo complejo a lo sencillo.
  4. No hay nada que inventar, el mejor evangelizador es Jesucristo. Saber actualizar todo en el momento de ahora. Necesitamos testigos.
  5. Estar atentos a los signos de los tiempos. Vemos el mundo no como es, sino con nuestros ojos, necesitamos ver con los de Cristo, mirar como El mira.
  6. Concretar cosas tangibles. Ponerse en clave de “primer” anuncio es ponerse en salida.

 

En definitiva, estar enamorado de Jesucristo no es compartir ideas, es compartir experiencia que transforman mi corazón mi vida. Amar a Dios es amar al mundo debemos ir a la persona y olvidarnos de los números. Ir al otro con empatía, dulzura, respeto. El otro es tierra sagrada.

Tenemos que ponernos a la escucha de nuestro mundo, este necesita ser escuchado y acompañado.

Todo ello será y es posible con testigos con experiencia fuerte de Dios, y alimentada desde la oración personal, comunitaria y desde la Palabra.

El sábado por la noche tuvimos una tertulia con el Padre Damián donde nos invitaba a vivir en la frontera, sin miedo a equivocarnos como dice el Papa Francisco: “prefiero una Iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse” Pero como nos decía el Padre Damián esto es posible cuando sé que no voy solo, sino que voy con mi comunidad y con Cristo de la mano.

Como veis tenemos un gran desafío como Iglesia, como diócesis. Nuestra sociedad, nuestro mundo necesita de personas transformadas por Cristo, necesita de comunidades vivas que transmitan la alegría de ser Iglesia, de personas donde Dios es el centro de sus vidas, nos necesita a cada uno de nosotros. Caminando juntos es posible.

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