El adviento es la puerta del resto de las celebraciones del año litúrgico cristiano. Es un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos anteriores a la Fiesta de Navidad. Es un tiempo de reflexión, de conversión y de esperanza.

 

En este año celebraremos los domingos de adviento los siguientes días:

• Primer Domingo de Adviento: 3 de Diciembre

• Segundo Domingo de Adviento: 10 de Diciembre

• Tercer Domingo de Adviento: 17 de Diciembre

• Cuarto Domingo de Adviento: 24 de Diciembre

Durante el adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona con ramas verdes, llamada Corona de Adviento. Esta corona tiene cuatro velas, una por cada domingo de adviento. Hay una pequeña tradición de adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

 

 

PRIMERA SEMANA

 

EL AMOR

Es tiempo para amar. Deja a un lado tus viejos rencores. Olvida el mal que te hayan podido hacer. Dios es amor. Si nos queremos parecer a Él debemos abrir nuestro corazón al amor y contagiar y regalar amor.

Haz tu personal examen de conciencia: el evangelio del primer domingo de adviento nos pide estar atentos y vigilantes. Atentos a las distintas circunstancias que viven nuestros semejantes, especialmente los que peor lo pasan, y poner amor a nuestro alrededor. Vigilantes para que nuestro corazón no se endurezca y no seamos capaces de amar, por cerrazón, egoísmo o soberbia.

El amor es una decisión, no un sentimiento, y se presenta exteriormente por los hechos. Es adviento, tiempo para amar, tiempo para tomar la decisión firme de expresar el amor a los que nos encontremos en estos días de preparación para la Navidad. Así podremos celebrar plenamente al Verbo Encarnado que nos capacita para amar.

El sábado 25 de noviembre a las 7 de la tarde se celebrará en la parroquia de Humanes una eucaristía de acción de gracias por su beatificación.

 

Miguel Aguado Camarillo

Seglar, Caballero de la Virgen Milagrosa

 

Nacimiento:

Humanes (Guadalajara) 07/02/1903

Padres:

Dionisio y Práxedes

Bautismo:

Humanes, Parroquia de San Esteban 15/02/1903

Casado con:

María Merino Guisado 23-04-1927

Hijos:

Ángeles 6 años, Carmen 4, Miguel 2, y Gloria 6 meses

Martirio:

Paracuellos (Madrid) 28/11/1936

 

FORMACIÓN Y APOSTOLADO: En julio de 1936 el matrimonio vivía con sus cuatro hijos en una buhardilla en Ponzano, 38, esquina a Bretón de los Herreros, Estaba empleado de mozo en un almacén de recauchutados, calle Salustiano Olózaga, 12, Su recordatorio dice textualmente: Era un pobre obrero y pertenecía a las Compañías del Cerro de los Ángeles, Adorador Nocturno y Caballero de la Milagrosa.

 

MARTIRIO: Lo denunciaron los vecinos como católico, porque iba a misa todos los días. El 29 de octubre de 1936 fue apresado a traición y conducido a la comisaría de Buenavista, y dos días más tarde a la cárcel Modelo. La esposa era muy valiente y soportando las mayores humillaciones y groserías, acudía a la cárcel con los cuatro niños. El 16 de noviembre lo trasladaron a la cárcel de Porlier. Sin juzgarle y sin darle la menor posibilidad de defensa, el nombre de Miguel Aguado Camarillo, aparece en las listas de una de las sacas de la cárcel de Porlier, fechada el 26 de noviembre. El martirio tuvo lugar el 27 de noviembre de 1936, festividad de la Virgen Milagrosa, de la que él era congregante, en Paracuellos de Jarama con otros 25 compañeros. Las primeras noticias y los detalles sobre el martirio las tuvo la viuda directamente por el H. Joaquín Saldaña, portero de los Paúles y amigo de la familia, que había coincidido con Miguel en la prisión en Porlier.

La esposa del mártir es un buen ejemplo del perdón cristiano y de la fortaleza que Dios da a quienes se abandonan en Él. Viuda a los 30 años, con cuatro niños, sin más ayuda que la Providencia, nunca demostró odio ni sentimiento de venganza. De su hija Carmen es este testimonio actual y vivo: “La recuerdo siempre vestida de negro, trabajando en todo lo que podía para sacarnos adelante. Siguió muy devota de la Milagrosa y nos inculcó a todos a confiar en Dios. Todas las noches antes de acostarnos nos hacía rezar por nuestro padre para que esté en el Cielo y por el alma del asesino, para que Dios le convierta y le lleve al Cielo. Mi madre se confesaba en la basílica y también con el Jesuita hoy santo, P. José M.ª Rubio. No me cabe la menor duda de que mi padre aceptó la muerte por el Señor, porque era un buen cristiano”. Esta misma convicción perdura en la Asociación de la Virgen Milagrosa de la basílica de Madrid. Carmen nunca faltó a la novena de la Virgen Milagrosa. Falleció en la misma fecha de la beatificación de su padre, dos años antes.

 

(www.beatificacionmartiresvicencianos.org)

 

Con el lema "Dejad que los niños vengan a mí", la diócesis, mediante la Delegación Diocesana de Catequesis, y los Cooperatores Veritatis de la Madre de Dios han organizado unas jornadas dirigidas a catequistas, religiosos y sacerdotes, padres de familia y educadores, y cuantos se interesan por la iniciación de la fe en los niños.

Las jornadas se celebrarán en la parroquia San Juan de Ávila de Guadalajara del 24 al 26 de noviembre y se compondrán de experiencias espirituales, reflexiones teológicas, exposiciones pedagógicas y oraciones con los niños.

 

Queridos diocesanos:

 

Ante la grave sequía que padecemos en muchos lugares de España y también en nuestra provincia de Guadalajara  os invito a presentar al Señor nuestras súplicas, pidiendo al creador que nos conceda la lluvia abundante que necesitamos todos, puesto que no solo afecta a nuestros campos, y a las cosechas y pastos, sino también a las fuentes y embalses y, en consecuencia, al consumo humano e industrial.

Os invito a todos a intensificar la plegaria a Dios, compasivo y misericordioso, por esta intención. De manera especial pido a los sacerdotes que tengan presente esta petición en la oración de los fieles de cada eucaristía, utilizando los formularios adecuados. Igualmente pido incluir la misma en las preces laudes y vísperas, en el rezo del rosario y otras oraciones devocionales. Pido también que se celebre la eucaristía utilizando el formulario “Para pedir la lluvia”, cuyos textos se encuentran en el nª 35 de las Misas por diversas necesidades, en la página 1049 de Misal Romano. Invito también a que se tenga una oración especial en las comunidades de monjas contemplativas de la diócesis.

La necesidad que padecemos y nuestra oración moverán, sin duda, al Señor a concedernos lo que pedimos.

 

Con mi agradecimiento por vuestras oraciones os saluda y bendice vuestro obispo, Atilano Rodríguez.

 

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