Por Ángel Moreno
(de Buenafuente)
Enseguida de tomar la barca,
quise apuntar notas del encuentro,
intuido esbozo del poema,
ante íntima cita presentida.
Me esperaste, al alba, en Galilea,
anticipaste hora de la cita,
viento recio precedió el encuentro,
al sentirte nuevamente amigo.
Privilegio es creer en la espera,
Sin importar que arrecie el miedo,
Solo pides no amedrante el alma.
Aunque se levante la tormenta.
La memoria vence los temores,
De que pases sin sentirte amigo
Porque siempre que crucé este lago,
te hiciste en la brisa encontradizo
Por más que no sienta tu presencia,
Te dejas reconocer al alba,
En viento recio, y en marejada,
En brisa suave o en mar rizada.
Quisiera apresar este momento,
De cita amiga sobre cubierta,
Abrazado el interior de luz,
Sumergido en íntima presencia.
No quiero olvidar esta frescura,
De brisa azul, y rayos de plata,
Anticipo de encuentro íntimo,
Espejado en el hondón del alma.
Cómo decir el gozo y la calma,
íntima alegría, envuelto en viento,
sin poder demostrar el abrazo,
¡Poo no aparecer presuntuoso!
Solo quiero decir como Pedro,
Aún a esta orilla de la vida,
Que no te fijes en mis huidas,
Ni te fijes en mis evasivas.
Solo quiero decir como Pedro,
A pesar de dudas y temores,
Desde mis torpezas reiteradas,
Creo en ti, Tú sabes que te quiero.
Como tu discípulo primario,
En momentos recios de tormenta,
Sálvame, Señor, tiende tu mano,
Y evita siempre mi hundimiento.
Quiero como él ir detrás de ti,
Y sin mirar agraviado al lado,
seguir a la voz de tu llamada,
Sin excusa en el quehacer del otro.
Gracias por tu paso tan discreto,
Instante hecho brisa, viento, abrazo,
Gracias por la cita en Galilea,
Por haberme otra vez esperado.
No sea solo sentimiento,
esta experiencia consoladora,
sea seguimiento acrisolado
pueda el amor siempre profesado.



Las acciones de este proyecto están dirigidas principalmente a la población joven, colectivo muy receptivo para poder trabajar los valores de solidaridad y responsabilidad, ya que representan el presente y el futuro de nuestra sociedad. se han llevado a cabo charlas de sensibilización destinadas a los alumnos y alumnas de 2º y 4º ESO de 4 centros educativos de la ciudad de Guadalajara: Colegio Santa Ana, Colegio Diocesano Santa Cruz, I.E.S. Aguas Vivas, I.E.S. José Luis Sampedro, en las que se ha podido conocer con mayor profundidad los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que inciden en 6 temas fundamentales: pobreza; salud y bienestar; educación, habilidades y trabajo; un mundo seguro y justo; sostenibilidad; medio ambiente.
Qué grande es pertenecer a la Iglesia; no caminamos solos. Frente al individualismo imperante, nosotros somos Iglesia, Comunidad. Jesús llamó a cada uno de los discípulos de una forma concreta y particular, como lo ha hecho con nosotros, para caminar juntos, siguiéndole a Él. Esta experiencia eclesial, es un don que vivimos en Buenafuente del Sistal. El pasado mes de octubre, este año, Mes Extraordinario Misionero, hemos compartido la Eucaristía y la oración con un grupo de misioneros hijos del Inmaculado Corazón de María, claretianos de todo el mundo, que nos hacían presente el mandato evangélico: “Id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo” (Mt 28, 19). Al final del evangelio de san Mateo, Jesús no se dirige a unos pocos, sino a todos sus discípulos, y hemos de pensar que también a nosotros. La mayoría de los cristianos no abandonaremos nuestro hogar para ir a un país lejano a anunciar el Evangelio, pero tenemos la misión de proponer el seguimiento de Jesús, por medio de nuestro testimonio: a vecinos, familiares que han abandonado la fe, compañeros de estudios o de trabajo, incluso a quienes conviven con nosotros. Todos somos enviados y a la vez estamos necesitados de recibir el testimonio de nuestros hermanos en la fe. La Iglesia, que se concreta en nuestra parroquia o en el grupo de hermanos con quienes compartimos la fe, es la guía necesaria, la garantía de que seguimos a Jesús y no a nuestra idea de Jesús. Afirma un dicho popular: “Si quieres llegar rápido, ve solo; pero, si quieres llegar lejos, ve con otros”.
El mes de octubre ha estado lleno de fiestas y memorias de santos, cada uno es un reflejo genuino de la santidad de Dios. También nosotros estamos llamados a la santidad: “Sed santos, porque yo soy santo” (1ª Pe 1, 16). De entre todos ellos, destacamos esta tarde el grito apasionado de san Juan Pablo II: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo”. Todos los santos lo han hecho, comenzando por la Virgen María, continuando con los que ha canonizado la Iglesia y terminando con los que cada uno ha conocido particularmente. Respondamos esta tarde con el salmista: “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad” (Sal 39).
Jesús Francisco Andrés Andrés












