Lo que es la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

Por Jesús de las Heras Muela

(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)

 

 

 

Del 18 al 25 de enero, desde 1908 en todas las Iglesias y comunidades cristianas, se celebra la Semana de oración por la unidad de los cristianos, que este recuerda

 

 

 

 

Se entiende por ecumenismo "el conjunto de esfuerzos realizados bajo el impulso del Espíritu Santo con el fin de restaurar la unidad de todos los cristianos". El movimiento ecuménico tiene más de un siglo de existencia y nace como respuesta a la división de los seguidores de Jesucristo en distintas Iglesias y Confesiones. En todo el mundo hay, en la actualidad, cerca de dos quinientos millones de cristianos, lo que supone el 33% de la población mundial, por delante de los musulmanes, que aglutinaban el 23%.

Sin embargo, y también en el islamismo y en las otras religiones, el cristianismo no está unido: 1.375 millones son católicos, cerca de millones son ortodoxos y el resto pertenecen, muy fragmentados, a las Iglesia nacida de la Reforma Protestante, entre ellas, la Comunión Anglicana.

Esta realidad de separación y de división contradice abierta y escandalosamente la voluntad de Jesucristo, el fundador de la única Iglesia, perjudica la obra evangelizadora, resta credibilidad y dispersa fuerza. Es una situación que hay que superar. Es ineludible la unidad, la plena comunión de todos los discípulos de Jesucristo, que quiere todos seamos uno y que haya un solo Pastor y en un solo Rebaño.

 

 

Orígenes de la Semana de la Unidad

En 1908, por iniciativa del reverendo Paul Wattson, comenzó una semana de oración por la unidad de los cristianos, con invitación a sumarse a ella a todas las Iglesias, comunidades y confesiones cristiana.

La iniciativa se llamó inicialmente Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, que pasa a denominarse de manera común y conjunta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en 1968 y siempre desde el 18 al 25 de enero.  Incluso, ya desde 1935, en Francia, con el abad Paul Couturier empezó la denominación de Semana.

Desde 1968 los lemas y textos comunes para todos los cristianos de la Semana de oración por la unidad son elaborados por la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménicos de las Iglesias y por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los cristianos. La Semana de oración por la unidad es celebrada por todas las Iglesias, confesiones y comunidades cristianas del 18 al 25 de enero. Lemas, materiales, fechas y compromiso comunes son símbolo y siembra de unidad. Sus enunciados -siempre frase de la Biblia, sobre todo del Nuevo Testamento- nos muestran extraordinarios e interpeladoras caminos para la necesaria, anhelada e inaplazable unidad de los cristianos, cuya alma es la oración.

 

«Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo»

La elección de los textos bíblicos y litúrgicos se inspira en la imagen del buen samaritano de la parábola evangélica (Lucas 10,25-37). Para comprender en profundidad la intención de la oración de este año, es muy interesante conocer quién ha preparado el material y por qué. Es decir, nos puede ayudar a desentrañar su sentido saber que la Semana de oración ha sido propuesto por un equipo ecuménico de Burkina Faso. En aquel país, en términos religiosos, aproximadamente el 64% de la población es musulmana. El país atraviesa actualmente -después del gran ataque diarista de 2016- una grave crisis de seguridad, que afecta a todas las comunidades de fe. Las Iglesias cristianas han sido expresamente blanco de ataques armados. Estas circunstancias ayudan a los cristianos de distintas iglesias y comunidades eclesiales a volver a lo esencial: el amor, que es el ADN de la fe cristiana.

 

La oración ecuménica, primer camino ecuménico

La importancia de la oración ecuménica es reconocida universalmente. Es camino fecundo y privilegiado para lograr la meta de la unidad. La oración es el camino; la meta, la unidad. Pero son camino que meta.

La oración por la unidad es, en efecto, uno de los seis caminos del ecumenismo enumerados por el Concilio Vaticano II, en su decreto "Unitatis redintegratio", uno de los documentos más emblemáticos de la última asamblea conciliar católica. Estos seis caminos del ecumenismo son: 1.- La reforma de la Iglesia. 2.- La conversión del corazón. 3.- La oración constante y unánime. 4.- El conocimiento mutuo de los hermanos. 5.- La formación ecuménica y 6.- La cooperación entre los hermanos cristianos.

 

Seis dimensiones esenciales del ecumenismo

Hoy día también se habla de dimensiones y aspectos del ecumenismo como los llamados ecumenismo del Pueblo de Dios, ecumenismo de la santidad y ecumenismo espiritual, ecumenismo apostólico, ecumenismo de la verdad y ecumenismo del amor.

El primero de ellos, el ecumenismo del Pueblo de Dios, sería el más directamente relativo a la acción pastoral dentro de las propias comunidades. Se trata de suscitar en el pueblo cristiano la necesidad de orar, trabajar y servir la unidad de los cristianos. Si el pueblo no se sensibilizara y motivara en este sentido, la comunión plena podría ser papel mojado, como ya ocurrió en la primera mitad del siglo XV, tras la fallida unidad entre las Iglesia griegas y latina, decretada por el Concilio de Florencia y rechazada por el pueblo. Para fomentar el ecumenismo del Pueblo de Dios hay que intensificar la oración, el conocimiento mutuo, la formación y la cooperación intercristiana.

 

Ecumenismo de la santidad y apostólico

El ejemplo quizás más significativo del llamado ecumenismo de la santidad lo ha constituido durante su vida hasta 2025 y después de ella el hermano Roger de Taizé, el fundador de la Comunidad Ecuménica Internacional de esta pequeña villa francesa. El ecumenismo de la santidad se logrará, ante todo, a través de la conversión del corazón y de la oración. En la base de la separación de los cristianos están los pecados de las distintas partes afectadas en estas rupturas. La separación de los cristianos es un pecado grave, que se ha de superar por la vía de la santidad. En el ecumenismo de la santidad se engloba y encuentra su más plena identificación el también llamado ecumenismo espiritual.

El ecuménico apostólico parte de la necesidad evangelizadora que debemos experimentar todos los cristianos para el mundo crea. El ecumenismo apostólico significa mostrar con palabras y con obras la verdadera imagen de Dios, relevada y encarnada en Jesucristo. El ecumenismo apostólico habrá de constatar cómo la actual separación es un obstáculo para la mayor eficacia de la acción evangelizadora, máxime en medio de un mundo como el nuestro que vive, particularmente en Occidente, bajo el estigma del neopaganismo, del relativismo y de la secularización.

El ecumenismo apostólico viene ahora particularmente demandado ante la sociedad de la movilidad y de las migraciones, dos de las realidades que más poderosamente están configurando en la hora presente a la humanidad.

 

Ecumenismo de la verdad y del amor

El ecumenismo de la verdad es una llamada a evitar la tentación fácil de sincretismo, del irenismo, del relativismo, que no culminarán la búsqueda ecuménica, sino, al contrario, la tergiversarán y desorientarán. Y es que, en materia ecuménica, también la verdad nos hace libres y nos acerca a la unidad tan anhelada. El ecumenismo de la verdad supone el conocimiento mutuo de los hermanos y la formación ecuménica.

El ecumenismo de la verdad no consiste en diluir la propia identidad, ni en atenuar -y mucho menos ocultar- la propia confesión de la fe, sino en potenciarlas desde la búsqueda de la voluntad de Jesucristo. Para vivir este aspecto, debemos recorrer el primero de los caminos ecuménicos propuesto por el Concilio Vaticano II: la reforma de la Iglesia para ésta sea cada vez más fiel a su único Señor y Salvador.

Por último, el ecumenismo del amor es como la síntesis y la suma de todas las dimensiones anteriores. "Desciende directamente del mandamiento que Jesús legó sus discípulos. El amor acompañado de gestos coherentes genera confianza y abre el corazón y los ojos. Por su propia naturaleza, el diálogo de la caridad fomenta y alumbra el diálogo de la verdad: y es que precisamente en la plena verdad tendrá lugar el encuentro definitivo al que conduce el Espíritu de Cristo", tal y como afirmaba el Papa Benedicto XVI. El ecumenismo del amor encuentra realizaciones en la cooperación práctica entre los cristianos, que, según afirma el Concilio Vaticano II, "expresa vivamente aquella conjunción por la cual están ya unidos entre sí y presenta bajo una luz más plena el rostro de Cristo siervo".

 

Una mirada a la actual situación ecuménica

Junto al objetivo escándalo y pecado de la división, que contradice la voluntad de Jesucristo que todos seamos uno, la necesidad ecuménica la apremia la creciente necesidad compartida de la urgencia evangelizadora ante la actual situación de secularización tan generalizada, máxime también en la actual sociedad de la movilidad y de las migraciones.

El diálogo ecuménico con las Iglesias de la ortodoxia es más fácil. Hay menos escollos; en la realidad, la distinta concepción del Primado papal es la única, grave y, a día de hoy, insalvable diferencia. Tampoco son excesivas las diferencias doctrinales con la Comunión Anglicana, si bien a ellas ahora se han añadido decisiones de carácter moral y disciplinar, causa también de división dentro del mismo anglicanismo.

Hablar de protestantismo o luteranismo como si se tratara de una unidad compacta y homogénea es falso y precisamente en esta pluralidad, que deriva en atomización, radica razón añadida que dificulta aún más la unidad.

Con todo, las luces y con las sombras descritas, hemos de ser conscientes de que todavía queda muchísimo por recorrer. En los 60 años discurridos desde del Concilio Vaticano II, se ha avanzado mucho más que durante los siglos precedentes desde las distintas rupturas y divisiones. El camino se ha hace al andar. Hay que seguir caminando, orando, dialogando, cooperando juntos, persuadidos de que la actual situación de división es inaceptable. La unidad no puede esperar.

Y en medio de todo esto y como insiste tanto el Papa Francisco, hay otro camino ecuménico, que es el ecumenismo de la sangre. Más de seis de cada diez cristianos en el mundo, en distinta proporción, son perseguidos. No se le persigue por ser católicos, anglicanos, ortodoxos o luterano, sino por ser cristiano. Luego la sangre de la sangre de los mártires ha de ser semilla de unidad y vida cristiana.

 

 

Publicado en Nueva Alcarria el 19 enero de 2024

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