Por Alfonso Olmos Embid
(Delegado diocesano de Liturgia)
Por Alfonso Olmos Embid
(Delegado diocesano de Liturgia)
Por Jesús de las Heras Muela
(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)
Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma 2026, su primer mensaje cuaresmal
“La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.
Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar
Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.
Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.
Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.
Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia» (Exhortación apostólica Dilexi te, 4 octubre 2025, 9).

Ayunar
Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.
San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos» (San Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1).
El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no solo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.
Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios» (Benedicto XVI, Catequesis, 9 marzo 2011).
En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que «solo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana» (San Pablo VI, Catequesis, febrero 1978).
Por eso, me gustaría invitaros a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Juntos
Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).
Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no solo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.
Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”.
Fotos: Vatican Media
JORNADA 24 HORAS PARA EL SEÑOR,
INICIATIVA CUARESMAL EN TODA LA IGLESIA
Desde 2014, de la tarde del viernes de la tercera semana de Cuaresma (este año, 13 de marzo) a la tarde del sábado (día 14), ya víspera del cuarto domingo cuaresmal (el llamado Domingo Laetare, Domingo de la Alegría, ante la proximidad de la Pascua), se celebra la Jornada 24 horas para el Señor.
La Jornada 24 horas para el Señor es una convocatoria en toda la Iglesia universal destinada a la adoración eucarística y a las confesiones sacramentales. Su lema en 2025 es “He venido a salvar al mundo” (Juan 12, 47).
En años anteriores, los lemas fueron: en 2025, “Tú eres mi esperanza” (Salmo 71, 5); en 2024, “Caminemos en una vida nueva” (Romanos 6,4); en 2023, “Ten piedad de mí, Señor que soy pecador” (Lucas 18,13); en 2022, “En Él, tenemos el perdón” (Colosenses 1, 13-14); en 2021, “Él perdona todas tus culpas” (Salmo 103, 3); en 2020, “Tus pecados te son perdonados” (Lucas 7, 48); en 2019, “Tampoco yo te condeno” (Juan 8, 11); en 2018, “De ti procede el perdón” (Salmo 130, 4); en 2017, “Misericordia quiero” (Oseas 6,6; Mateo 9:,3); en 2016, “Que yo pueda ver” (Marcos 10,51); en 2015, “Dios rico en misericordia” (Efesios 2, 4); y en 2014, “El perdón de Dios es más fuerte que el pecado”.
Actos en la diócesis
En San Pedro-Catedral de Sigüenza, el viernes 13, a las 18:30 horas, habrá Vía Crucis; y el sábado 14, Rosario y Misa, en el horario habitual, ambas tardes con servicio de confesor. La adoración eucarística será el jueves 12 a las 18:15 horas.
La iglesia de las Clarisas de Sigüenza mantiene adoración eucarística continuada y diaria desde las 8:30 a las 19:30 horas. También hay adoración eucarística continuada en el templo parroquial de San Ginés de Guadalajara.
La Jornada 24 horas para el Señor tendrá en la ciudad de Guadalajara como epicentro, este año, la parroquia de Santa María Micaela, en su cincuentenario. Y como actividad estelar, el sábado 14 de marzo por la mañana acogerá un retiro espiritual abierto a sacerdotes, consagrados y, laicos, predicado por el obispo diocesano.
Publicado en Nueva Alcarria el 27 de febrero de 2026
Por Jesús de las Heras Muela
(Periodista y sacerdote. Deán de la catedral de Sigüenza)
Desde anteayer, 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, y hasta la tarde del Jueves Santo, 2 de abril, los católicos preparamos la Pascua mediante la Cuaresma
Anteayer, miércoles, día 18 de febrero, ha sido Miércoles de Ceniza, día del comienzo de la Cuaresma, que se prolongará hasta la tarde del Jueves Santo, 2 de abril (la Semana Santa de 2026 será del 29 de marzo al 5 de abril).
Así, pues, durante cuarenta días –imagen de los cuarenta días de Jesucristo en el desierto antes de comenzar su predicación y misión y los cuarenta años del pueblo de Israel en el desierto hasta llegar a la tierra prometida-, los cristianos nos encontraremos en el tiempo litúrgico de la Cuaresma, un bien hermoso y caracterizado tiempo de preparación a los misterios centrales del cristianismo: la pasión, muerte y resurrección redentoras de Jesucristo.
El ciclo cuaresmal tiene seis domingos, incluido el Domingo de Ramos, pórtico solemne de la Semana Santa. La espiritualidad de estas semanas mira a preparar la vivencia de la Pascua de Resurrección con mayor intensidad religiosa en las celebraciones litúrgicas y en prácticas como la oración, los retiros, la limosna, el ayuno y la penitencia. El ambiente cuaresmal se aprecia también en las celebraciones: los ornamentos son de color morado, se suprime el Gloria y el Aleluya y el templo aparece más sobrio. Todo ello hasta el Domingo de la Pascua de Resurrección del Señor (5 de abril).

Ocho definiciones de Cuaresma
(1) La Cuaresma es mirar al Crucificado y aprender en su escuela santa de amor y virtudes. (2) La Cuaresma es el despertador del letargo y de la modorra en la vida cristiana y eclesial. (3) La Cuaresma es el desfibrilador del corazón desbocado por la mundanidad o enquistado, asfixiado y enrocado solo en uno mismo, y que pone a nuestro corazón en el ritmo justo al que debe latir.
(4) La Cuaresma es el itinerario a lo esencial: la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. (5) La Cuaresma es el tiempo para dejar espacio a Dios, para despejarle nuestros propios espacios personales que lo invaden todo y que hasta lo arrinconan.
(6) La Cuaresma es la gran pedagogía de Dios que continuamente nos recuerda su historia de amor con todos y con cada uno de nosotros. (7) La Cuaresma es actualización de la primera gran llamada del Señor: “Convertíos y creed en el Evangelio”. (8) La Cuaresma es aldabonazo, clarín, timbre para centrar nuestra vida en Cristo encarnado, crucificado y resucitado y en los hermanos.
Significado de la ceniza cuaresmal en ocho ideas
1.- Este signo expresa el reconocimiento de nuestra condición humana, limitada y corruptible. Así lo expresa una de las fórmulas de la imposición de la ceniza: "Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás".
2.- La ceniza habla de caducidad, de lo perecedero, y 3.- también de la posibilidad de resurgir. En el rescoldo del fuego, quedan siempre las cenizas.
4.- La ceniza simboliza el árbol quemado. Fue precisamente en un árbol -el árbol de la Cruz- donde Jesucristo fue crucificado. Evoca la Cruz y anticipa asimismo la Pascua. El árbol de la Cruz es el árbol de la vida.
5.- La ceniza nos llama a la humildad, a la austeridad. Nos alerta sobre el orgullo y la autosuficiencia. 6.- La ceniza es símbolo de conversión. Por eso, al imponer la ceniza, la fórmula más usada dice: "Conviértete y cree en el Evangelio”.
7.- La ceniza nos llama a poner el fundamento de nuestra existencia en Jesucristo, Hoja y Árbol perennes. Solo Él, Jesús, nos puede liberar de la destrucción, de la corrupción y de la muerte. 8.- Cristo es la verdadera y única medicina de inmortalidad y eternidad, a la que nos invita.
Ocho claves acerca del Vía Crucis
(1) El Vía Crucis es memoria viva de la historia más sagrada, de los misterios del amor más grande de la pasión y muerte de Jesucristo. (2) El Vía Crucis es escuela de fe y de virtudes e interpelación para el testimonio de la vida cristiana. (3) Es contemplar y mirar al Que atravesaron y comprobar como compartió y comparte nuestros sufrimientos y como sus cicatrices nos sanan.
(4) Es evocación del camino de la Cruz de Cristo, a quien acompañamos rezando el Vía Crucis, uniéndonos también al Vía Crucis de la humanidad sufriente de siempre y también de ahora. (5) Es compartir y completar en nosotros lo que le falta a la Pasión de Cristo, que no es otra cosa que lograr la redención universal.
(6) Es hogar de contemplación y unción. Es aula de conversión, perdón y arrepentimiento. (7) Es horno de caridad. Es hontanar de vida, transformación, apostolado y compromiso. (8) El Vía Crucis es celebrar y anticipar la Pascua. Y hacer efectiva nuestra profesión y coherencia de vida cristiana: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven, Señor Jesús!”.
Cuaresma es confesión sacramental, ocho claves
(1) La Confesión no es vestigio de una historia ya desfasada. No está pasada de moda porque el perdón y el amor nunca pasan de moda. (2) La confesión no nos quita nada, no se inmiscuye indebidamente en nuestra intimidad, sino que nos llena de paz.
(2) No coarta nuestra libertad, sino que nos da las alas de la libertad verdadera. (3) La Confesión es gracia y misericordia y profesión de fe en el Dios que perdona todas nuestras culpas y cura todas nuestras enfermedades. (4) La confesión nos hace más hijos de Dios y mejores personas.
(5) La Confesión reitera la permanente segunda oportunidad que siempre Dios nos concede. (6) La Confesión es sacramento personal, también con efectos sociales, pues nos hace más justos, más fraternos, más misericordiosos.
(7) La confesión es el sacramento de la alegría, de la reconciliación, de la penitencia, del reencuentro, de la fiesta. Y sin el perdón no hay fiesta. (8) Y sin la Confesión, que nos pasa de la miseria a la misericordia, no podremos participar con plenitud en las fiestas de la Pascua.
El decálogo de la Cruz
1.- "La Cruz es la clave del evangelio, la llave de la puerta santa del cielo. La Cruz es la gran escuela del amor y de la sabiduría de un Dios clavado y abierto".
2.- "En la Cruz está la vida y el consuelo y ella sola es el camino para el cielo".
3.- "Es una oliva preciosa la santa Cruz, que con su aceite nos unta y nos da luz.
4.- "Hecha está la Cruz a la medida de Dios, de nuestro Dios. Y hecha está también a la medida del hombre".
5.- "Creo, oh Cristo, en tu Cruz que nutre nuestra arteria".
6.- "La Cruz es el símbolo y la prenda de la vida verdadera".
7.- "La Cruz es el camino de la misericordia, de la bondad, de la verdad, de la valentía y del amor".
8.- "La Cruz es la escuela de la fe, el motor de la esperanza y el horno de la caridad".
9.- "La Cruz es el árbol único en nobleza, el árbol de la vida".
10.-"La Cruz es la gloria. La gloria es la Cruz”.
"¡Oh maravillosa y nueva virtud! ¡Lo que no hiciste desde el cielo servido de ángeles, hiciste desde la Cruz acompañado de ladrones! Y no solamente la Cruz, mas la misma figura que en ella tienes, nos llama dulcemente a amor; la cabeza tienes reclinada, para oírnos y darnos besos de paz, con la cual convidas a los culpados, siendo tú el ofendido; los brazos tendidos, para abrazarnos; las manos agujereadas, para darnos tus bienes; el costado abierto, para recibirnos en tus entrañas; los pies clavados, para esperarnos y para nunca poder apartarte de nosotros. De manera, que, mirándote, Señor, todo me convida a amor: el madero, la figura, el misterio, las heridas de tu cuerpo; y, sobre todo, el amor interior me da voces que te ame y que nunca te olvide de mi corazón".
(San Juan de Ávila, "La locura de la Cruz")
Los siete dolores de la Virgen María
Los siete dolores de María, una praxis devocional muy propia del final de Cuaresma, son escenas del Nuevo Testamento y de la lógica de los sucesos de la Pasión. La piedad popular estableció el viernes previo al Domingo de Ramos como la fiesta propia de la Virgen de los Dolores. Este año será el 27 de marzo.
Tras el Concilio Vaticano II, pasó a celebrarse el 15 de septiembre, día siguiente de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). Los siete dolores de María son estos:
(1) La profecía de Simeón en la circuncisión de Jesús: “Y a ti misma, María, una espada de dolor te traspasará el alma”.
(2) La huida de la Sagrada Familia a Egipto, tras la matanza de los niños inocentes decretada por Herodes.
(3) La pérdida y el hallazgo del Niño Jesús en el templo.
(4) El encuentro de María con Jesús en la Vía Dolorosa, camino de la Cruz.
(5) Junto a la Cruz de Jesús, estaban María, su Madre, san Juan y otras mujeres.
(6) El descendimiento del cuerpo muerto de Jesús de la Cruz y su entrega a María.
(7) La sepultura de Jesús..
Publicado en Nueva Alcarria el 20 de febrero de 2026
Por Juan Pablo Mañueco
(escritor y periodista)
Por esta nave única de planta en cruz latina,
mas con variadas grandes capillas laterales,
singlan naves que bogan para curar los males
por las cuales la nave del alma se encamina.
.
Sobre el amplio crucero, una cúpula redonda
con balconada y sol que desciende por linterna,
da paso desde el cielo a la clara luz eterna
que cala entre la iglesia celeste lumbre honda.
.
Dentro, el mayor retablo ocupado es por caverna
de columnas salomónicas formando fronda
sobre sí mismas girando, en marmórea ronda
grisácea, al cielo rodando en torsión eterna.
.
Son tan blancos e intensos del cielo estos umbrales
y cargada en barroco cada labrada esquina
que al fondo del claro cruce de la cruz latina
se sienten ya cánticos de coros celestiales.
Del libro “Donde el mundo se llama Guadalajara”
Juan Pablo Mañueco
https://biblioteca-virtual.fandom.com/es/wiki/Juan_Pablo_Ma%C3%B1ueco
Por Ángel Moreno
(de Buenafuente)
Querido amigo, tres orientaciones para este tiempo especial de Cuaresma:
Primera: Acéptate como eres, y no porque seas conformista, sino porque Dios te quiere de manera personal. Él te conoce desde antes de nacer. Solo si te reconcilias contigo mismo podrás reconciliarte con Dios, con el prójimo y con la naturaleza.
Segunda: Contrasta tu vida con la Palabra de Dios. Es tiempo propicio para conocer las Escrituras. Cada día la Liturgia nos ofrece de manera escogida textos que nos llaman a ser mejores creyentes.
Tercera: La oración, la limosna y el ayuno son tres antídotos para las tentaciones del orgullo, del afán de tener y del deseo de placer. Jesús nos da testimonio de vencer al Tentador.

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