Por Jesús Francisco Andrés
(Delegado diocesano de Pastoral de la Salud)
En el día de la Virgen de Lourdes, la Iglesia celebra este año la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo. Este año 2026, Papa León XIV nos propone dirigir nuestra mirada hacia el Buen Samaritano.
Todos nosotros conocemos de sobra esta parábola y si nos fijamos bien la vida es como el camino a Jericó en el que nos encontramos con multitud de heridos por todo tipo de “bandidos”. Podemos encontrar niños, jóvenes, mayores, ancianos… heridos por la guerra, la explotación, la injusticia, el abandono, la enfermedad…
También nos podemos encontrar con multitud de personas que – como el sacerdote y el levita de la parábola – se hacen “los suecos” y pasan de largo porque “tienen otras cosas que hacer” , “no es su problema” y van a “ lo suyo”.
También podemos encontrar, como no, personas que – como el buen samaritano – se paran ante el que sufre y se ocupan de él, curando sus heridas, escuchando su queja y llevándole a “la posada” para ser curado. También tenemos a los posaderos que cuidan de multitud de formas a todos los que sufren las heridas ya mencionadas y tantas otras. Esa posada es la Iglesia y en ella hemos de aprender a acoger y cuidar. En esta posada todos podemos trabajar y ofrecer nuestro tiempo y talentos en favor de los necesitados.
La invitación de Jesús va dirigida a todos: “ Ve y haz tú lo mismo”.