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RESTAURACIÓN, CONSERVACIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS BIENES MUEBLES |
RESTAURACIÓN DE BIENES MUEBLES

1. Informarse del valor histórico-artístico, fotografiar y tomar medidas antes de iniciar todo proceso de restauración.
2. Exigir titulación, «curriculum» y experiencia contrastada a la empresa o restauradores.
3. Recabar varios proyectos o presupuestos para contrastar costes y posibilidades.
4. Informar a la Delegación Diocesana del Patrimonio Cultural adjuntando la información sobre el bien que se va a restaurar y los proyectos o presupuestos.
5. No comenzar los trabajos sin disponer de la autorización del Consejo Episcopal.
6. Inspeccionar «in situ» el proceso de restauración.
7. Obtener un informe final, escrito y fotográfico sobre los trabajos y tratamientos realizados, junto con las normas para la conservación y mantenimiento del bien restaurado.
En la restauración de objetos es preciso actuar con cautela, prudencia, exigencia y responsabilidad. Hay que hacer una cuidadosa comparación de precios y técnicas que van a aplicarse para elegir al profesional más adecuado para los trabajos a realizar y para evitar deterioros irreversibles.
La normativa diocesana sobre esta materia es consecuencia de lo señalado en el Código de Derecho Canónico (Canon 1189): «Cuando hayan de ser reparadas imágenes expuestas a la veneración de los fieles en iglesias u oratorios, que son preciosas por su antigüedad, por su valor artístico o por el culto que se les tributa, nunca se procederá a su restauración sin licencia del Ordinario dada por escrito; y éste, antes de concederla, debe consultar a personas expertas».
CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE PIEZAS DE ORFEBRERÍA
Una las manifestaciones artísticas que abundan en la mayoría de nuestros lugares
de culto están relacionadas con el arte de los orfebres o plateros que en
nuestros días va adquiriendo el puesto que le corresponde. Publicaciones,
estudios y exposiciones pretenden mostrar el valor histórico, artístico,
litúrgico y devocional de estas piezas dando a conocer al mismo tiempo la
sociedad y la época que las han originado. Los objetos de plata y oro, siempre considerados de un gran valor,
son fácilmente objeto
de saqueos y pillajes, muchas veces para venderlos por su peso.
Es primordial insistir en el compromiso de los responsables de las parroquias para cuidar, conservar y custodiar los valiosos y variados objetos de orfebrería pertenecientes a templos y ermitas, aplicando medidas preventivas para evitar su robo o la sustracción, manteniendo la alerta para evitar una incorrecta manipulación o defectuosa restauración que los deteriore de manera irreversible. La adecuada limpieza de los objetos debe encomendarse a profesionales de la restauración de orfebrería, respetando las normas diocesanas para la restauración de imágenes, cuadros y objetos de culto.
Las nuevas técnicas de limpieza y embellecimiento de metales pueden ser útiles para el tratamiento de objetos sin valor histórico, artístico, litúrgico y devocional, a menudo estos tratamientos consiguen un brillo y esplendor efímero, y con frecuencia llevan consigo la pérdida irreparable de su genuino valor. Por ello, como constatan y avisan historiadores y expertos en orfebrería religiosa, es preciso evitar actuaciones incorrectas y frecuentemente destructoras de estas piezas únicas.
MEDIDAS PREVENTIVAS QUE EVITEN LOS ROBOS
Cuando constatamos la
existencia de robos o sustracciones en nuestros tempos y ermitas es importante
no responder sólo con el lamento, sino con actitudes que eviten su repetición,
extremando las medidas preventivas que sirvan para disuadir en su empeño a los
ladrones. En caso de robo o de daño de bienes que integran el patrimonio
histórico, artístico o documental, es obligado efectuar la correspondiente
denuncia, en el plazo de tiempo más corto posible, en la
Comisaría de Policía o Guardia Civil, remitiendo al Obispado una copia de la
misma. Para la identificación y recuperación del objeto robado o dañado es
necesario acudir al inventario de bienes artísticos que, como está determinado,
se guarda en los archivos parroquiales.
La seguridad del patrimonio de la Iglesia implica adoptar medidas preventivas: Control de los accesos a los edificios, procurando una buena iluminación del exterior; instalación de puertas y ventanas reforzadas mediante blindaje, cerraduras de seguridad y colocación de rejas, sin abrir más huecos al exterior que los necesarios para la iluminación o ventilación; control de las llaves y el acceso y permanencia de personas extrañas en dependencias privadas de la Iglesia; vigilancia activa de los objetos e imágenes de especial valor expuestos al culto y piedad si no es posible reservarlos con mayor seguridad fuera de los momentos de culto; instalación de sistemas de alarma, especialmente en lugares donde exista concentración de patrimonio o piezas aisladas de gran valor, con capacidad de aviso y alimentación autónomas.
Una de las medidas que han contribuido para el mantenimiento y buen uso de los bienes culturales ha sido el compromiso de inventariarlos y documentarlos, manteniendo actualizado el archivo fotográfico de todos y cada uno de los objetos de valor histórico, artístico y devocional que poseen las parroquias. En caso de robo, desaparición o destrucción de algún objeto, los inventarios y la documentación que guardan las parroquias en sus archivos cobran una importancia capital para su búsqueda o localización.
LOS ARCHIVOS DE LA IGLESIA
Los
Archivos de la Iglesia conservan la memoria de la comunidad cristiana y
manifiestan el sentido de la tradición constante, de una misma fe y de un mismo
mensaje trasmitido a lo largo de los siglos.
La Iglesia ha tenido en cada localidad un importante papel a lo largo de la historia, por eso la documentación custodiada en el Archivo Histórico Diocesano y en los Archivos Parroquiales es abundante y de gran importancia. Los Libros de Fábrica y de Inventario trasmiten los nombres de arquitectos, constructores, vidrieros, rejeros, canteros, plateros, entalladores, pintores... que levantaron y embellecieron nuestros templos. Los Libros de Fundaciones, Capellanías, Matrícula, Testamentos, Memorias y Aniversarios, Cofradías, Hospital... nos descubren la acción caritativa y social de las comunidades parroquiales. Los Libros de Rentas, Tazmías y Diezmos, de Pósito, Censos y Apeos nos muestran la forma de subsistencia y la economía. Gran importancia para la memoria de la vida cristiana tienen los Libros Sacramentales (Bautismo, Confirmación, Matrimonio y Defunciones), las Bulas y los Libros Becerro, como lo tienen los Inventarios para la conservación del patrimonio artístico.
Los Archivos de la Iglesia guardan valores religiosos y culturales, en documentos que son testimonio de fe, expresión de unidad y continuidad de la Iglesia. Constituyen un rico fondo para el estudio de nuestra historia eclesiástica, de la historia local y nacional, social y económica, del arte, las costumbres, el urbanismo, la medicina y la religiosidad popular... Su correcta conservación es una exigencia de justicia para con aquellos que los crearon y de quienes somos herederos y, nuestro interés por estos bienes culturales, homenaje a nuestros antepasados y a su memoria.
herranzluis@terra.es