"Ecos" Culturales... por José Luis Perucha
Testigos de Cristo
Santo Tomás Apóstol
Es uno de los doce apóstoles elegidos por Jesús. Por los evangelios sabemos que, durante el discurso de despedida de la Última Cena, Tomás le pedirá a Jesús que les muestre el camino, a lo que éste responderá: «Yo soy el camino, la verdad y la vida».
Pero el episodio más conocido es el de la segunda aparición de Jesús resucitado en el cenáculo y su diálogo con el incrédulo Tomás que no había estado presente en la primera aparición y que se negaba a creer que los otros apóstoles hubieran visto al Señor. Al aparecer, Jesús le dice: «¿Por qué me has visto, Tomás, has creído? Dichosos, los que crean sin haber visto». Tomás, reconociendo al Señor en medio de ellos confesará su fe proclamando la divinidad de Jesús: «Señor mío y Dios mío». Además, sobre Santo Tomás se escribieron varias obras apócrifas entre las que destaca los Hechos de Tomás, obra probablemente del siglo III, donde se recoge de forma legendaria la predicación de Tomás por Siria, Persia y la India. También se conserva el Evangelio de Tomás, descubierto en el año 1946 en Egipto, que recoge un centenar de dichos o sentencias de Jesús de marcado carácter gnóstico.
Aunque no conocemos con certeza muchos datos sobre la vida de este apóstol se afirma que evangelizó la India, donde sufriría el martirio. Celebramos su fiesta el 3 de julio, fecha en la que, desde el siglo VI, se celebra el traslado de su cuerpo a Edesa.
San Pablo
El llamado «Apóstol de las gentes», no conoció a Jesús durante su vida terrena en Jerusalén o por los caminos de Galilea, como los Doce apóstoles. Es el primero que tuvo como experiencia sólo la del Resucitado, la misma que tendrán luego todos los cristianos.
Este judío, nacido en Tarso (actual Turquía), que recibió del rabino Gamaliel una enseñanza rigurosa de la Ley y que es ciudadano romano, mientras perseguía celosamente a los cristianos tuvo un encuentro con Jesucristo que le transformó en apóstol infatigable del Evangelio. A partir de entonces se dedicará a anunciar la Buena Noticia primero en Antioquía y en Asia menor, luego en Grecia y Roma.
Pablo es el personaje mejor conocido de la primera generación cristiana, tanto por las Cartas que escribió y que están recogidas en el Nuevo Testamento, como por la historia de su conversión y sus viajes posteriores, que narra san Lucas en los Hechos de los Apóstoles.
Tras una apasiona vida itinerante, llegando probablemente hasta España, y tras fundar numerosas comunidades cristianas, será detenido en Jerusalén y trasladado a Roma, donde será juzgado y condenado a morir decapitado. Sufrió el martirio en torno al año 67, reinando el emperador Nerón.
La Iglesia celebra su fiesta, junto con el apóstol Pedro, el 29 de junio. También se celebra la fiesta de su conversión, el 25 de enero, y la dedición de su Basílica en Roma el 18 de noviembre.
San Pedro Apóstol
Hijo de Juan y de nombre Simón con su hermano Andrés fue de los primeros discípulos que el Señor llamó junto al lago de Galilea. Abandonando todo seguirá incondicionalmente a Jesús durante toda su vida pública y estará presente, junto a Santiago y a Juan, en los acontecimientos más importantes. Además, en Cesarea, Pedro confiesa la divinidad de Jesucristo y recibe de este la misión de ser la «piedra», sobre la que edificaría su Iglesia.
Durante la pasión Pedro jurará por tres veces no conocer a Jesucristo, aunque antes había manifestado su intención de no abandonar nunca al maestro. Sin embargo, será de los primeros en descubrir el sepulcro vacío y recibir la noticia de la resurrección del Señor.
Así, en una de las apariciones, Jesús le pregunta por tres veces si le ama, a lo que Pedro terminará contestando «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero» y recibirá de nuevo la misión de apacentar el rebaño del Señor: «apacienta mis ovejas».
Tras el día de Pentecostés, Pedro aparece como responsable de la comunidad en Jerusalén, en Antioquía y, posteriormente, en Roma. Desde allí escribirá las cartas que llevan su nombre y allí sufrirá el martirio, en la colina vaticana, durante el imperio de Nerón, entre el año 64 y 67. Sobre su tumba se construyó una primera basílica que a lo largo de los años ha llegado a ser la actual basílica de San Pedro en el Vaticano.
Celebramos su fiesta, junto al apóstol Pablo, el 29 de junio. También la fiesta de la Cátedra el 22 de febrero y la Dedicación de la basílica de San Pedro en Roma el 18 de noviembre.
San Juan Bautista
Juan Bautista es considerado el último de los grandes profetas del Antiguo Testamento, ya que su misión fue la de anunciar la presencia del Mesías en medio de su pueblo. Jesús dirá de él que es «mayor de los nacidos de mujer».
Su nacimiento, recogido en el evangelio de Lucas, expresa la elección de Dios, al nacer de Zacarías e Isabel, un matrimonio anciano y estéril, perteneciente a la descendencia de Aarón. La alegría de Zacarías se expresa en el «Benedictus» o himno de alabanza que pronunció al nacer Juan.
A Juan se le identifica con los nazires, personas consagradas al Señor que viven con gran austeridad. Su misión tiene lugar en el desierto; allí, vestido con una piel de camello, llama a la conversión al pueblo de Israel para que prepare su corazón y pueda acoger al Mesías. Junto al río Jordán, bautizará a muchos como signo de la purificación del pecado y allí también señalará a Jesús como el «Cordero de Dios» que quita el pecado del mundo.
Como los grandes profetas, Juan fue encarcelado por denunciar a Herodes la inmoralidad de vivir con Herodías, mujer de su hermano, y fue degollado en la cárcel para complacer los crueles deseos de ésta.
Es el único santo, junto con la Virgen María, del que celebramos la solemnidad de su nacimiento, el 24 de junio. También se celebra la fiesta de su martirio el 29 de agosto.
Santa Rita
Es una de las santas que gozan de más popularidad en todo el mundo. Margarita, que es su nombre completo, nació en torno a 1381 en una aldea cercana a Casia, en el centro de Italia. Con 15 años se casó con un joven de su edad con quien tuvo dos hijos durante los dieciocho años que duró el matrimonio. En 1413 murió asesinado su marido y poco después sus hijos, a consecuencia de la peste.
Comenzó así una nueva etapa en la vida de Rita en la que decidió entrar en un convento de monjas agustinas donde transcurrieron cuarenta años hasta su muerte en 1457.
En su vida matrimonial tuvo que afrontar la cruz de la violencia, fruto del mal carácter de su marido. También soportó el carácter violen
to de sus hijos, resentidos por la muerte del padre y en un ambiente de grandes divisiones y bandos enfrentados dentro de la ciudad.
Su identificación con Jesucristo en el dolor y el sufrimiento hizo que tuviera una experiencia mística: una espina visible en su cabeza con la que se la representa. También se la representa con una rosa en la mano, fruto de un milagro sucedido cuando estaba muriendo y que quiere dar también el sentido del sufrimiento luminoso cuando se vive y se acepta desde la fe.
Fue canonizada en el año 1900 y, desde el año 2000, su fiesta, que se celebraba ya en muchas partes del mundo, se ha incluido en el calendario universal. Celebramos su fiesta el 22 de mayo.
San Cristóbal Magallanes
El sacerdote Cristóbal Magallanes junto con otros 21 sacerdotes y 3 laicos dieron su vida por Cristo durante la persecución religiosa en México en los primeros decenios del siglo XX.
Cristóbal nació en San Rafael Totatiche, en el estado mejicano de Jalisco, en el año 1869. Durante su infancia y juventud trabajó duramente en el campo. Desde 1888 estudia en el seminario de Guadalajara, destacando por su piedad y su honradez. En 1899 fue ordenado sacerdote ejerciendo como capellán de una escuela y posteriormente, hasta su muerte, párroco de su pueblo natal.
En su ministerio destacó por su dedicación a la predicación y a la catequesis, por su labor a favor de los más necesitados y por la creación de un seminario menor para niños provenientes de zonas campesinas.
Al irrumpir la persecución contra la Iglesia católica padeció el martirio en el año 1927, confesando, como sus compañeros, a Cristo Rey ante el odio contra el nombre cristiano. En concreto, tras una revuelta en la que fue detenido, fue fusilado en la cárcel de Colotlán, junto con el padre Agustín Caloca, rector del seminario menor y vicario parroquial, que había sido detenido unos días antes.
Este grupo de mártires de la persecución religiosa mexicana fue beatificado en 1992 y canonizado por Juan Pablo II en el año 2000. Celebramos su fiesta el 21 de mayo.
San Matías Apóstol
El nombre original es Matatías, que significa “don de Dios”, algo que se corresponde con su historia concreta ya que fue la persona elegida para ocupar el puesto de Judas en el grupo de los Doce apóstoles.
En los Hechos de los Apóstoles leemos que Pedro convocó al grupo de los Once para elegir al sustituto de Judas. El candidato tendría que haber conocido a Jesús y haberlo seguido, pero sobre todo, ser testigo de la resurrección del Señor. Tras una oración invocando el auxilio del Señor, eligen a suertes entre un tal José Barsabás y Matías, resultando elegido este último.
Del origen, ministerio o circunstancias de su muerte no se conocen muchos datos. Algunas tradiciones afirman que fue natural de Belén y que estaba entre los 72 discípulos que Jesús envió a predicar de dos en dos; otra tradición, sin un fundamento claro, llega a identificar a Matías con Zaqueo. También se le atribuye un evangelio apócrifo.
Según algunas fuentes, Matías sufrió el martirio en Etiopía o, según otras, en Judea. Las basílicas de Santa María en Tréveris (Alemania) y de Santa María Mayor de Roma, reivindican la presencia de sus reliquias.
En san Matías descubrimos el prototipo de todo apóstol de Jesucristo: ser elegido gratuitamente por Dios, vivir en el seguimiento de Jesús y ser testigo de su resurrección.
Celebramos su fiesta el 14 de mayo.
Santiago Apóstol
Se trata del llamado Santiago «el menor», o Santiago el de Alfeo, que aparece en todas las listas de apóstoles. Se le considera pariente de Jesús, identificando a Alfeo con Cleofás, o atribuyendo a este apóstol el ser hijo de una de las santas mujeres que siguieron a Jesús hasta la cruz.
Por otra parte se le identifica con el responsable de la primera comunidad cristiana de Jerusalén tras la partida del apóstol Pedro. Allí, será quien reciba al apóstol Pablo cuando va por primera vez a Jerusalén después de su conversión. Además, según los Hechos de los Apóstoles, este Santiago intervendrá en el llamado «Concilio de Jerusalén», donde se discutió sobre el trato que había que dar a los paganos que se convertían directamente al cristianismo. A él se le atribuye también la carta del Nuevo Testamento que lleva su nombre.
Por el historiador Flavio Josefo, sabemos que Santiago pudo ser condenado a muerte y lapidado el año 62, por orden del Sumo Sacerdote. Desde el siglo VI sus reliquias, junto con las del apóstol Felipe, se conservan en Roma, en la basílica de los Santos Doce Apóstoles.
En este apóstol confluyen la tradición judía con la necesidad de una apertura a los hermanos procedentes del paganismo, uniendo en Cristo a judíos y paganos para que formen un único pueblo. Celebramos su fiesta junto con el apóstol san Felipe el 3 de mayo.
San Felipe Apóstol
Felipe, era natural de Betsaida, como Andrés y Simón y, como ellos, seguramente pescador de oficio. Junto con Andrés era ya discípulo de Juan el Bautista cuando recibió la llamada de Jesús a seguirlo. Será el mismo Felipe quien invite al apóstol Bartolomé, Natanel, a conocer y seguir a Jesús con la expresión «ven y verás» que recoge el evangelista san Juan.
También este evangelio nos muestra a Felipe preocupado por cómo Jesús va dar de comer a la multitud en el episodio de la multiplicación de los panes y los peces. Además, aparece presente cuando unos extranjeros, judíos o paganos de lengua griega, que habían ido a Jerusalén para la Pascua, se interesan por Jesús. Felipe, junto con
Andrés, hará posible el encuentro con el maestro. Por último, san Juan nos presenta la intervención de Felipe durante la despedida de Jesús, después de la Última Cena, cuando le pide que les muestre al Padre. La respuesta de Jesús es clara: «¿Tanto tiempo estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre».
En todos estos pasajes Felipe encarna la misión del discípulo de servir de puente entre Jesús y los hombres. Es alguien generoso y deseoso de dar a conocer a otros la Buena Noticia que él ha encontrado en Jesús. Según la tradición, habría evangelizado en Frigia donde murió crucificado y lapidado a los 87 años.
Celebramos su fiesta junto con el apóstol Santiago el 3 de mayo.
San Luis María Grignion de Montfort
Luis María Grignion nació en Montfort, en la Bretaña francesa, en el seno de una familia numerosa. De niño manifestó un carácter propenso a la violencia, heredado de su padre, y una inclinación hacia la soledad, junto con una tierna devoción hacia la Virgen María.
Tras cursar los estudios primarios con los jesuitas en Rennes, estudió filosofía y teología en París, donde fue ordenado sacerdote en 1700.
Su ministerio lo inicia en Nantes, predicando el evangelio entre los pobres y ejerciendo de capellán en un hospital. Tras un año en París, donde experimenta el rechazo de los suyos, inicia la predicación de misiones en Poitiers y sus alrededores. Reconociendo su labor evangelizadora, el papa Clemente
XI lo nombrará «misionero apostólico» para Francia. Consciente del encargo recibido, Luis María predicará con éxito en Nantes, aunque también tuvo que experimentar la persecución desde dentro de la misma Iglesia.
En sus últimos años de vida intensificará la predicación de misiones y escribirá varias obras de espiritualidad mariana. En esos años también ultimó la creación, con sus más cercanos colaboradores, de la Compañía de María (montfortianos) y de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría.
El 28 de abril de 1716, agotado por el trabajo y la enfermedad, murió en la ciudad de Saint – Laurent, con sólo 43 años. Fue beatificado en 1888 y canonizado por Pío XII en 1947. Celebramos su fiesta el 28 de abril.
San Isidoro
Isidoro es, sin duda, el personaje más importante de la España visigoda y constituye el puente entre el final de la época romana y el nacimiento de la edad media.
Nace en torno al año 560 en una familia de origen romano. Siendo todavía muy niño pierde a sus padres y, por este motivo, tuvo que ser educado por su hermano mayor, san Leandro, arzobispo de Sevilla, quien le proporcionará una esmerada educación.
Alrededor del año 600 el propio Isidoro sustituirá a su hermano en el gobierno de la diócesis de Sevilla. Durante su largo episcopado participará en los acontecimientos políticos de su época, manteniendo una intensa relación con los reyes de su tiempo, convocará y presidirá varios Concilios, entre ellos el IV Concilio de Toledo, y llevará a cabo una gran labor pastoral, litúrgica y literaria.
Esta obra literaria fue amplísima, destacando sobre todo las Etimologías, una especie de enciclopedia que recoge todos los conocimientos de su época intentando adecuar el saber antiguo con la doctrina cristiana. En sus obras se inspiraron muchos otros autores durante toda la edad media.
Isidoro muere el 4 de abril del año 636 y muy pronto su culto se extenderá por toda la Iglesia mozárabe. En el siglo XI su cuerpo fue trasladado a León, donde se le venera hasta nuestros días. Celebramos su fiesta el 26 de abril.
San Marcos
Se identifica a san Marcos con un personaje llamado Juan Marcos que aparece varias veces en el Nuevo Testamento. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles sabemos que pertenecía a una familia acomodada, pues su madre poseía una casa en la que podía reunirse toda la comunidad.
Marcos acompañará a Pablo en su primer viaje apostólico aunque alguna discrepancia con él hizo que lo abandonara y regresara a Jerusalén. Después colaborará con Bernabé en la evangelización de Chipre.
Unos años más tarde Pablo lo citará de nuevo en la carta a Filemón como fiel colaborador suyo durante su cautiverio en Roma. También en Roma aparece Marcos vinculado al apóstol Pedro, quien lo denomina “mi hijo”.
La tradición ha atribuido siempre a Marcos la redacción del segundo evangelio. Es el más breve y sintético, centrado en la confesión de Jesús como Mesías y como Hijo de Dios y parece recoger por escrito las catequesis del apóstol Pedro.
Algunas tradiciones lo consideran también fundador de la Iglesia de Alejandría, donde fue obispo y donde murió y fue enterrado. De hecho, su culto en Alejandría se atestigua desde el siglo III hasta el siglo IX, cuando unos comerciantes venecianos trasladan sus restos a Venecia. Se le representa anciano junto a un león con alas y con un libro, el evangelio, entre las manos. Celebramos su fiesta el 25 de abril.
San Adalberto
Nació en Bohemia en torno al año 956 en una familia cercana a la realeza. Desde niño fue inclinado hacia la vida eclesiástica, estudiando retórica en Magdeburgo, donde, al ser confirmado, recibió el nombre de Adalberto. Regresó a su patria y, tras completar sus estudios, fue ordenado sacerdote, destacando ya por su profunda religiosidad y por la práctica de la misericordia.
Con sólo 27 años fue elegido obispo de la diócesis de Praga, siendo el segundo en ocupar esta sede episcopal. Allí se encontró un pueblo con fuertes raíces en el paganismo, incluso entre los eclesiásticos, por lo que trabajó intensamente en desarraigar estas costumbres. Al Al comprobar lo escaso de sus progresos, renunció al gobierno de la diócesis y se trasladó al monasterio de Montecasino en Italia, donde vistió el hábito monástico. Poco después ingresó en un monasterio benedictino de Roma y se hizo monje.
En el año 993 regresó a la diócesis de Praga, por mandato del Papa, fundando algunos monasterios y construyendo nuevos templos. Desde allí, enviará misioneros a Eslovaquia y Hungría.
Tras otra breve estancia penitencial en Roma, volvió a Praga con la condición de iniciar la evangelización entre los paganos de Polonia y Prusia, donde, cerca de la ciudad de Danzig, sufrirá el martirio en el año 997. Celebramos su fiesta el 23 de abril.
San José
Conocemos datos sobre la vida de san José a través de los relatos evangelios. Se trata de un hombre «justo», carpintero de oficio y descendiente del rey David. Cuando ya ha celebrado los desposorios con María, descubre que está embarazada y decide repudiarla en secreto, pero un ángel del Señor le pide que tome a María por esposa porque de ella nacerá el Salvador y le encomienda la misión de cuidar la obra que el Espíritu Santo estaba realizando en la Virgen María.
Fiel a esta misión, aparece varias veces en los relatos de la infancia de Jesús. Así, en la presentación del niño en el templo, donde la ofrenda que realizará indica que se trata de un hombre sin grandes recursos económicos; en la huida a
Egipto hasta la muerte de Herodes o durante la peregrinación a Jerusalén, cuando Jesús se queda en el Templo enseñando a los doctores de la Ley, ante la perplejidad de sus padres. José cuidará de Jesús como un padre, educándolo, llevándolo a la sinagoga y enseñándole el oficio de carpintero. Por eso, los evangelios hablarán de Jesús como del “hijo del carpintero”.
En José vemos al hombre del silencio, los evangelios no recogen ni una sola palabra dicha por él, y al hombre de la escucha, capaz de acoger la voluntad que Dios tenía para él de ser quien hiciera las veces de padre en la tierra del Hijo de Dios. Celebramos su fiesta el 19 de marzo.
Siete Santos Fundadores
En 1233, un grupo de varones laicos, dedicados al comercio y vinculados a la nobleza de la ciudad de Florencia, deciden abandonar todo para marcharse a vivir juntos en una pequeña casa de las afueras de la ciudad dedicados a la oración y al servicio de los pobres y enfermos.
Poco después, en 1245, se instalan en un monte cercano a Florencia donde construyen una casa y un templo en honor de la Virgen. En este ambiente, combinan la vida eremítica, centrada en la oración y la penitencia, con el servicio a los más pobres y la atención a aquellos que acudían en busca de consejo. Con el tiempo comenzaron a ser conocidos como frailes siervos de Santa María y algunos de ellos fueron ordenados presbíteros.
En 1249 reciben una primera aprobación como Orden de los Sier
vos de la Virgen María por parte de la Santa Sede y en 1304, el papa Benedicto XI los reconocerá definitivamente como una de las órdenes mendicantes, conocida popularmente como “servitas”.
De estos siete santos se desconocen muchos datos personales ya que ellos mismos, y después sus discípulos, quisieron que se les conociera en su conjunto y no individualmente. Este será el motivo por el que también su proceso de canonización fue lento, no llegando a ser canonizados hasta 1888.
Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, incluyó su fiesta en el calendario universal. Esta se celebra el 17 de febrero, día de la muerte, en 1310, del último de los siete santos. Sus restos reposan en la basílica construida en el monte Senario.
San Metodio
Nació en Tesalónica, en una familia noble del imperio romano oriental. En su juventud ingresó en un monasterio en el monte Olimpo del que llegó a ser superior.
Sin embargo, debió renunciar a la vida monástica para acompañar a su hermano Cirilo en la misión encomendada por el emperador para ir a evangelizar entre los jázaros, en la región del Mar Negro.
De nuevo en el año 862 participa junto con su hermano en otra misión en Moravia y, colabora con su hermano en la traducción de los evangelios y de otros textos bíblicos y litúrgicos a la lengua eslava, creando para ello un nuevo alfabeto. También pusieron al frente de aquella Iglesia a sus mejores discípulos.
Tras su paso por Panonia, se dirigieron a Roma donde el Papa reconoció la lengua eslava como lengua litúrgica a pesar de la oposición de algunos.
Tras la muerte de Cirilo en el año 869 Metodio continúa su misión afrontando numerosas dificultades y buscando siempre la comunión de la Iglesia oriental con la Iglesia de Roma.
En sus últimos años de vida concluyó la traducción de la biblia griega a la lengua eslava así como la traducción de otras obras patrísticas y canónicas.
Metodio muere en torno al año 885. En 1980, Juan Pablo II proclamó a Metodio y a su hermano Cirilo copatronos de Europa. Celebramos su fiesta el 14 de febrero. Frase de la semana
Santa Josefina Bakhita
Nació en Sudán, en la región de Darfur, en torno al año 1870. Su familia, aunque era musulmana, practicaba la religión animista.
Con solo seis o siete años fue capturada por comerciantes esclavistas iniciando una larga historia de sufrimiento y vejaciones, que le llevó incluso a olvidar su nombre y ser llamada «bakhita», que significa «afortunada».
Vendida a un oficial del ejército turco, fue maltratada continuamente por su familia. Más tarde, en 1884 fue vendida en Jartum a un cónsul italiano que la trató con humanidad y la llevó consigo a Italia, donde conoció la fe cristiana e inició el catecumenado bautismal de la mano de las Hijas de la caridad, también llamadas canosianas.
En 1889 fue puesta por fin en libertad y un año después recibió, de mano del Patriarca de Venecia, los sacramentos de la iniciación cristiana, donde se le impuso el nombre de Josefina. Poco después, siente la llamada a ingresar en las Hijas de la caridad, donde profesó como religiosa y fue destinada a Schio, en la diócesis de Vicenza, ejerciendo como cocinera, portera, sacristana y enfermera, y manifestando siempre un amor profundo a Dios y al prójimo.
A causa de los malos tratos recibidos sufrió numerosas enfermedades que aceptó como voluntad de Dios. Murió el 8 de febrero de 1947 con fama de santidad. Beatificada en 1992, fue canonizada por Juan Pablo II el año 2000. Celebramos su fiesta el 8 de febrero.
San Tito
Tito era pagano, de origen griego y, probablemente natural de Cilicia. Se convirtió al cristianismo a través de la predicación del apóstol Pablo, al cual acompañó durante más de veinte años en sus viajes apostólicos y por quien siempre sintió una gran estima.
Entre otros acontecimientos, acudió con Pablo al llamado concilio de Jerusalén, en el cual, se aceptó la predicación del apóstol a los gentiles y se vio innecesaria la circuncisión para los paganos que, como el mismo Tito, se convertían al evangelio.
Durante el tercer viaje de san Pablo, este envía a Tito desde Éfeso a Corinto para apaciguar las tensiones creadas en aquella comunidad; era una misión difícil que Tito pudo resolver con éxito. Por segun
da vez Pablo lo enviará a Corinto para organizar allí la colecta a favor de los pobres de la Iglesia de Jerusalén.
Más adelante, como obispo de Creta, Pablo le encomendará la organización de la Iglesia en aquella isla, en la cual Tito estableció presbíteros en cada ciudad.
Su nombre aparece numerosas veces en las cartas del Nuevo Testamento, e incluso, san Pablo le escribió a él una de las cartas llamadas «pastorales» que recoge una serie de consejos para que Tito dirija la Iglesia de Creta.
Su tumba se venera en la antigua capital de la isla, si bien su cuerpo fue trasladado a la basílica de san Marcos en Venecia. Junto con san Timoteo, celebramos su fiesta el 26 de enero.
San Timoteo
Timoteo es uno de los personajes que acompañan a Pablo en su misión apostólica. Conocemos muchos datos de su vida gracias a los Hechos de los Apóstoles y a varias de las cartas de san Pablo. Era natural de la ciudad de Listra, a 200 kilómetros de Tarso, visitada por Pablo en su primer viaje apostólico. Su padre era de origen griego y su madre de origen judío. Seguramente, acogió la fe cristiana de la mano de su madre y de su abuela, como nos recuerda Pablo en una de las dos cartas que dirige a Timoteo.
En su segundo viaje, Pablo lo llevará consigo y participará en la fundación de las Iglesias de Macedonia y Tesalónica. Desde Atenas o desde Corinto, Pablo lo enviará en su nombre a Tesalónica para confortar a los hermanos. Posteriormente se reunirán de nuevo en Corinto y en Éfeso.
Timoteo parece ser de carácter reservado y algo tímido pero contará con la simpatía y la confianza de Pablo hasta el final de su vida. Así, juntos compartirán la primera prisión del apóstol en Roma, antes de enviarle de nuevo a Éfeso, ciudad de la que se le considera el primer obispo.
Se conserva también un texto apócrifo llamado Hechos de Timoteo que narra su martirio bajo el emperador Nerva. Sus reliquias se trasladan a Constantinopla en el siglo V y, en el siglo XIII, a Italia.
Celebramos su fiesta, junto con san Tito, el 26 de enero.
San Fabián
Fabián ocupa el puesto vigésimo primero en la lista de los papas y, posiblemente, era natural de la ciudad de Roma. Fue el sucesor del papa Antero y su elección, según algunas leyendas, sucedió cuando, reunido el pueblo romano para elegir a su obispo, vieron como una paloma blanca se posaba sobre la cabeza de Fabián. El pueblo entendió esto como un signo del cielo y lo eligieron por aclamación. Era el año 236.
Fabián gobernó la Iglesia durante trece años en los que desarrolló una intensa actividad. Entre otras cosas, dividió la diócesis de Roma en siete zonas o diaconías, al frente de las cuales colocó a un diácono que administraba el bautismo, predicaba y organizaba la acción caritativa. Uno de estos primeros diáconos sería el mártir san Lorenzo.
Durante un largo periodo de paz y libertad religiosa, este papa decidió acondicionar las catacumbas existentes y construir las catacumbas llamadas de san Calixto.
El emperador Decio vio en Fabián un enemigo a eliminar y ordenó, en el año 250, una persecución contra la Iglesia. Según atestiguó san Cipriano, obispo de Cartago, entre las primeras víctimas de esta persecución se encontraba este Papa.
Fabián fue sepultado en las catacumbas de san Cipriano y muy pronto se inició su culto. Celebramos su fiesta el 20 de enero.
Santos Fructuoso, Augurio y Eulogio
En España, durante la época romana, en los primeros siglos del cristianismo, muchos fieles y pastores perdieron su vida por confesar su fe cristiana. Entre otros, la Iglesia celebra a Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus dos diáconos, Augurio y Eulogio, que murieron en el año 259, bajo la persecución de los emperadores Valeriano y Galieno.
Detenidos y llevados ante el procurador Emiliano para que renegaran de su fe y adoraran a los falsos dioses romanos, Fructuoso, Augurio y Eulogio confesaron firmemente su fe en Jesucristo y se negaron a dar culto a los dioses paganos. Tras su paso por la cárcel fueron conducidos al anfiteatro de Tarragona y arrojados a las llamas, mientras oraban por toda la Iglesia. Los fieles recogieron sus cenizas y desde muy pronto se comenzó a venerar a estos mártires.
Gracias a los relatos conservados de su martirio, que destacan por su autenticidad y por la sencillez con la que fueron escritos, podemos conocer datos precisos sobre la organización de la Iglesia y sobre la vida de los primeros cristianos en la España antigua.
El poeta Prudencio, natural de Calahorra, también dedicó a estos santos algunos de sus mejores versos. En ellos refiere poéticamente el proceso seguido contra estos santos y el diálogo que mantuvieron con el procurador.
Celebramos su fiesta el 20 de enero.
San Juan Apóstol y Evangelista
Era hermano de Santiago e hijo de Zebedeo y uno de los que al ser llamado por el Señor abandonó todo para seguirle. Los evangelios lo presentan junto con Pedro y Santiago en el grupo de los predilectos dentro de los apóstoles. Estos tres apóstoles serán testigos de la resurrección de la hija de Jairo, de la transfiguración o de la oración en Getsemaní.
Se le considera también autor del evangelio que lleva su nombre y se le identifica con el «discípulo amado» que recostará su cabeza sobre el pecho del Señor durante la última cena. Es también el discípulo que permaneció junto con María al pie de la cruz y el primero en ser testigo, junto con Pedro, del sepulcro vacío en la mañana de la resurrección.
Junto al evangelio existen además tres cartas atribuidas a él en el Nuevo Testamento y se le ha reconocido tradicionalmente en el «Juan» que aparece al inicio del libro del Apocalipsis.
Muy pronto se desarrollaron diversas tradiciones y leyendas sobre su ministerio y su muerte. Se cree que fue desterrado a la isla de Patmos y que intentaron matarlo sumergiéndolo en una caldera de aceite hirviendo de la que salió indemne. Sus últimos años transcurrirían en Éfeso, donde moriría a una edad avanzada.
Sus escritos manifiestan continuamente el mandamiento nuevo del amor transmitido por el Señor y es conocido como el «teólogo» sobre todo en la tradición oriental. Celebramos su fiesta el 27 de diciembre.
San Esteban
Era uno de los siete varones elegidos por los apóstoles para atender al grupo de los cristianos de lengua griega, formado por judíos procedentes de la diáspora. Estos siete varones, identificados por la tradición como los primeros «diáconos» o servidores de la comunidad, se dedicarán a predicar el Evangelio y a atender a las necesidades de las comunidades griegas. Lucas, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, presenta a Esteban a la cabeza de este grupo, como un hombre «lleno del Espíritu Santo y de sabiduría»; capaz de intervenir en las asambleas judías y rebatir las argumentaciones de los judíos.
Por defender la libertad del evangelio frente a la ley y las tradiciones judías es acusado por un grupo de judíos, en un claro paralelismo con el juicio de Jesús.
En el discurso con el cual Esteban trata de defender su causa recorre toda la historia de la salvación, desde Abraham hasta Salomón, demostrando que todo el Antiguo Testamento conduce a Cristo quien ha venido para salvar a todos y no sólo al pueblo de Israel.
Al concluir su discurso, Esteban proclama su fe en Jesús, sentado a la derecha de Dios y los judíos, acusándolo de blasfemo, le matan a pedradas. Esteban, como Jesús, muere orando y perdonando a sus enemigos.
Entre los que aprobaban su martirio se encontraba el joven Pablo de Tarso. Sobre el lugar donde se atribuye su martirio se construyó una basílica en el siglo V. Celebramos su fiesta el 26 de diciembre.
San Andrés
Nació en Betsaida, al norte del mar de Galilea, en una familia de pescadores. Desde Galilea se traslada a Judea donde fue discípulo de Juan Bautista.
Estando con Juan Bautista conoció a Cristo y lo siguió. El mismo Andrés será quien le presentaría después a su hermano Simón. Él y Felipe son los que llevaron ante Jesús unos griegos y, el propio Andrés, fue el que hizo saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces con los que haría el milagro.
Según la tradición, después de Pentecostés, Andrés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya. Muy pronto su culto se extendió hasta Escocia y sus reliquias fueron veneradas en Constantinopla.
A san Andrés los cristianos orientales le tributan un culto especial por ser hermano de Pedro y por haber recibido la llamada del Señor antes incluso que su hermano.
Sin embargo, ante la inminente invasión turca, la reliquia con su cabeza fue trasladada a Roma en el siglo XV. El papa Pío II colocó esta reliquia en la Basílica de san Pedro con la promesa de devolverla a Constantinopla cuando fuera posible.
Cinco siglos después, durante el Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI llevó a cabo dicha devolución al patriarca de Constantinopla implorando de san Andrés el avance en el camino hacia la unidad de los cristianos.
Celebramos su fiesta el 30 de noviembre.
San Andrés Dung-Lac y compañeros
A mediados del siglo XVI comienzan a llegar a Vietnam los primeros misioneros, pertenecientes a diversas órdenes religiosas. El pueblo vietnamita al principio acogió con alegría el Evangelio, gozando el cristianismo incluso del beneplácito de las autoridades.
Poco después, los cristianos vietnamitas comenzaron a sufrir fuertes persecuciones acusados de alterar el orden social y despreciar a los difuntos. A estas acusaciones se añade también la de ir contra el estado por rechazar la poligamia y destruir las imágenes de los falsos dioses del país, lo cual llevó consigo que los jesuitas tuvieran que abandonar el país. Sólo hasta 1700 fueron asesinados por las autoridades más de cien cristianos.
En el siglo XVIII se expandirá el cristianismo y crecerá el número de sacerdotes vietnamitas, pero no cesará la persecución. Se calcula que en dicho siglo perdieron la vida por su fe más de 30.000 cristianos. Durante el siglo XIX, a pesar de breves periodos de paz, la persecución contra los cristianos se recrudece, llegándose a la cifra de más de 70.000 víctimas. Sólo a partir de 1862, con la intervención francesa, se llegó al final de la persecución religiosa.
En total, se suman más de 100.000 mártires. Algunos fueron beatificados en 1766, 1809, 1843 y 1857. Juan Pablo II, en junio de 1988, canonizó a 117 mártires, entre los que se encuentran once dominicos españoles. Este mismo Papa incluyó la memoria litúrgica del catequista y presbítero Andrés Dung-Lac en el calendario romano.
Santa Isabel de Hungría
Era hija de Andrés, rey de Hungría, y de Gertrudis de Merano y nació el año 1207. Desde muy niña fue educada en la corte y siendo todavía muy joven contrajo matrimonio con Luis IV, landgrave de Turingia, con quien tuvo tres hijos.
Ya durante su matrimonio destacó por seguir la espiritualidad que promovían las nuevas órdenes mendicantes, en especial los franciscanos, en claro contraste con la vida suntuosa de la corte. A una vida de oración intensa unía el cuidado y la atención a los enfermos y a los pobres. Su marido, por su parte, promovió y participó en una de las cruzadas, aunque no pudo llegar a Tierra Santa, pues falleció a consecuencia de una epidemia.
Tras la muerte de su esposo Isabel, enfrentándose a las pretensiones de su familia, rechazó la posibilidad de contraer un nuevo matrimonio y se instaló en Marburgo, donde decidió consagrarse por entero al Señor y llevar una vida de pobreza. Movida por este deseo, donó sus propios bienes para la construcción de una leprosería dedicada a San Francisco, donde ella misma, ayudada por algunos de sus criados, cuidaba de los enfermos.
Isabel murió en Marburgo, con sólo 24 años, el año 1231. Rápidamente se extendió su culto y fue propuesta como modelo de vida para la nobleza de su época.
Fue proclamada santa por el papa Gregorio IX en 1235. Celebramos su fiesta el 17 de noviembre.
San Judas Tadeo Apóstol
En las diversas listas de apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, san Judas es citado unas veces con el sobrenombre de Tadeo, que significa «magnánimo» o de gran corazón, y otras con la denominación «Judas, el de Santiago». Ambos sobrenombres reflejan la preocupación por distinguirlo de Judas Iscariote.
Según el relato del evangelista san Juan, Judas interviene durante la última Cena para preguntar a Jesús porqué se manifiesta a los discípulos y no al mundo; lo que indicaría su celo apostólico y gran corazón.
También se atribuye a este apóstol la Carta de san Judas, uno de los escritos más breves del nuevo Testamento, en el que su autor se presenta como «Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago». Con esta carta, Judas pretende poner en guardia a los cristianos frente a quienes ponen en peligro la integridad de la fe. Escrita en griego, parece estar dirigida tanto a judeocristianos como a cristianos procedentes del paganismo.
Según la tradición, Judas predicó en Palestina, Arabia, Siria y Mesopotamia y moriría en Edesa, siendo martirizado junto con el apóstol Simón.
En la liturgia latina celebramos la fiesta de ambos apóstoles el 28 de octubre. Judas Tadeo es muy venerado en Austria y Polonia y también en algunas formas de religiosidad popular en España y América latina.
San Simón Apóstol
El nombre de Simón figura en undécimo lugar en la lista de los apóstoles que aparecen en los relatos evangélicos. Fue, por tanto, uno de los doce a los que Jesús eligió para estar con él y enviarlos a predicar.
Lo único que sabemos con certeza es que se le daba el apodo de «cananeo» o «zelotes». Este apelativo puede hacer referencia al «celo» por la ley y por las tradiciones judías así como a su posible simpatía por el partido de los zelotes, movimiento nacionalista judío que hacía frente al colonialismo romano.
En las listas donde se encuentra su nombre en los evangelios aparece siempre junto a Judas Tadeo, por lo que algunos quieren relacionarlo también con uno de los parientes de Jesús que aparecen citados en Mateo y Marcos.
También se le ha identificado con un tal Simeón que sustituyó a Santiago el Menor al frente de la Iglesia de Jerusalén hasta su muerte en época del emperador Trajano. Sin embargo, según otra tradición difundida en la Iglesia de Roma, Simón, acompañado de Judas Tadeo, predicó el evangelio en Egipto y después en Mesopotamia, donde habría sufrido el martirio y donde descansarían sus restos hasta que fueron trasladados a Roma.
En la liturgia latina celebramos su fiesta el 28 de octubre, junto con el apóstol san Judas Tadeo.
San Antonio María Claret
Nació en Sallent, provincia de Barcelona, en 1807, en una familia numerosa dedicada a la industria textil. Su infancia transcurre marcada por su educación cristiana en la familia y en la escuela. Ya adolescente, marcha a Barcelona donde triunfa como diseñador, si bien descubre que esto le aparta del Señor; por lo que decide entrar en la Cartuja aunque después optará por iniciar sus estudios en el seminario, siendo ordenado sacerdote en 1835.
Sus primeros años se dedica a la actividad parroquial en Sallent. Después marcha a Roma dispuesto a ser enviado como misionero donde sea, pero ingresará en el noviciado de la Compañía de Jesús y regresará a Barcelona a causa de una enfermedad. De nuevo en casa, recorre toda Cataluña dirigiendo misiones populares. En su diócesis fundará con otros sacerdotes la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de María (claretianos) cuyo carisma principal será el anuncio de la Palabra.
En 1849 fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, cargo que ejerció lleno de celo apostólico y en el que experimentó también numerosos sufrimientos.
Habiendo regresado a España, como confesor de la reina Isabel II, sus trabajos por el bien de la Iglesia le proporcionaron aún muchos sufrimientos. Ya enfermo, participó en el Concilio Vaticano I y murió en Fontfroide (Francia) el año 1870.
Beatificado en 1934 fue canonizado por Pío XI en 1950. Celebramos su fiesta el 24 de octubre.
San Juan de Brébeuf y Compañeros
A finales del siglo XVI se inició la colonización de Canadá, llevada a cabo por Francia, Inglaterra y los Países Bajos. Junto a los colonizadores, un grupo de jesuitas franceses inició la evangelización de estas tierras inhóspitas.
Juan Brébeuf, natural de Normandía y jesuita desde los 24 años, fue enviado en 1625 a Quebec, ciudad fundada en 1608, y desde allí se introdujo en el interior del país donde, durante tres años, se dedicó a aprender la lengua y la costumbre de los indios hurones.
Poco a poco fueron iniciando la evangelización de aquellos pueblos obteniendo la conversión y el bautismo de gran parte de la población indígena. El método era muy sencillo, integrarse como uno más en la vida de los indios.
Sin embargo, varias epidemias de viruela despertaron las iras de los indios que acusaban a los misioneros y a su nueva religión de provocar la muerte entre los indígenas.
Juan Brébeuf fue detenido y encarcelado y, aunque pudo huir a Francia, en su corazón decidió retornar a la misión, donde sufrirá el martirio en 1648 a manos de los indios iroqueses, enemigos de los indios hurones. Un año antes había muerto Isaac Jogues, jesuita natural de Orleans.
En total, entre los años 1642 y 1649, ocho miembros de la Compañía de Jesús, fueron muertos, después de atroces tormentos, por los indígenas hurones e iroqueses. Beatificados en 1925, fueron canonizados por Pío XI en 1930. Celebramos su fiesta el 19 de octubre.
San Lucas
Nació en Antioquía, en el seno de una familia pagana aunque cercana al judaísmo. Durante su juventud recibió una esmerada educación llegando a ejercer la medicina.
Posiblemente en Antioquía conoció el cristianismo, ya que en aquella ciudad se formó una de las primeras comunidades cristianas.
Acompañó al apóstol Pablo en sus dos últimos viajes y en su cautividad en Roma. Además, durante el cautiverio de Pablo en Jerusalén y Cesarea, Lucas contactó con las comunidades de Judea y Samaria. De estos contactos, pudo recoger el testimonio para elaborar el Evangelio y gran parte del libro denominado Hechos de los apóstoles, en el que se narran los orígenes de la vida de la Iglesia hasta la primera prisión de Pablo en Roma. El evangelio, escrito en griego, parece dirigido a una comunidad cristiana de origen pagano y es, junto con Mateo, el que narra acontecimientos del nacimiento y de la vida oculta de Jesús.
Según la tradición, tras la muerte de Pablo en Roma, Lucas continúo su labor misionera en Dalmacia, Galia, Italia y Macedonia. Murió ya anciano en Boecia y posteriormente su cuerpo fue trasladado a Constantinopla.
Desde antiguo, sobre todo en oriente, tuvo fama de artista, llegándosele a atribuir, incluso, las primeras representaciones iconográficas de la Virgen María. Celebramos su fiesta el 18 de octubre.
Santa Teresa de Jesús
Nació en Ávila el 28 de marzo de 1515 en el seno de una familia religiosa. Ya desde la infancia adquirió un espíritu despierto que se acrecentará durante la adolescencia y juventud. Con sólo trece años pierde a su madre y a los dieciocho decide entrar en el Carmelo a pesar de la oposición de su padre.
Durante los primeros años de vida religiosa experimentó la enfermedad así como el combate en el camino de la fe y largos años de sequedad en la oración.
A los cuarenta y cinco años, para responder a las gracias extraordinarias del Señor, emprende una nueva vida cuyo lema será: «O sufrir o morir». Es entonces cuando se propone renovar la forma de vida carmelita fundando el convento de San José de Ávila, primero de los quince monasterios que establecerá en España. En esta reforma contará con la ayuda de san Juan de la Cruz.
Sus escritos, entre los que destacan El libro de la vida, Camino de perfección o Las Moradas, son un modelo seguro en el camino de la oración y de la perfección. Murió en Alba de Tormes, e 4 de octubre de 1582.
Fue beatificada en 1614 y canonizada por Pablo V en 1622, junto con san Isidro, San Ignacio de Loyola, san Francisco Javier y san Felipe Neri.
Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970. Celebramos su fiesta el 15 de octubre.
San Pablo Chong Ha-sang
Pablo Chong Ha–Sang era un
seglar perteneciente a una familia noble. Nació en Corea en el año 1795 y recibió la fe a través de su familia y de catequistas seglares, ya que durante muchos años la Iglesia coreana carecía de sacerdotes.Su padre y un hermano suyo habían dado la vida por defender la fe y Pablo desde joven, con otros cristianos amigos suyos, se entregó sin reservas al servicio de la Iglesia, tratando de revitalizar la fe de sus hermanos y pidiendo, incluso al papa Pío VII, el envío de misioneros a Corea.
Su labor como catequista fue encomiable, despertando la fe cristiana en muchos de sus conciudadanos. Además, gracias a sus peticiones, desde 1831 se erigió un Vicariato apostólico en Corea.
Arrestado durante la primera gran persecución del siglo XIX contra la Iglesia en Corea y acusado de ser cristiano y catequista, confesó su fe con valentía. Por ello, fue condenado a muerte junto con su amigo y catequista Agustín Yu-Chingil. Murió el 22 de septiembre de 1839.
Forma parte de un gran número de mártires, más de un centenar, beatificados en 1925 y en 1968, respectivamente, y canonizados solemnemente por el papa Juan Pablo II en Seúl el año 1984. Celebramos su fiesta junto con Andrés Kim y sus compañeros mártires, el 20 de septiembre.
San Andrés Kim Tae–Gon
Andrés Kim es el primer sacerdote católico natural de Corea. Nació en 1822 y con quince años fue enviado a Macao para cursar los estudios que le permitieran ordenarse presbítero y atender a los cristianos de Corea, donde el cristianismo se mantenía vivo desde hacía muchos años a pesar de no contar con presbíteros en sus comunidades.
Tras concluir sus estudios, en 1845 fue ordenado sacerdote en China. Una vez en Corea el Vicario apostólico le encomendó la misión de ayudar a entrar en el país, evitando los controles fronterizos, a los misioneros que llegaban a Corea.
En 1846 fue delatado y detenido en Seúl. Durante los interrogatorios que siguieron a su detención confesó abiertamente su fe en Jesucristo y se negó rotundamente a la invitación a apostatar a cambio de salvar su vida y obtener la libertad. Condenado a muerte, fue decapitado el 16 de septiembre de 1846.
Esta fue la segunda persecución contra los cristianos en Corea. La primera se produjo en 1839 y la tercera en 1866. En todas ellas perdieron la vida un gran número de hombres y mujeres, la mayoría laicos, por el hecho de defender la fe cristiana. Entre ellos también se encuentra Ignacio Kim, padre de Andrés Kim.
Andrés Kim fue canonizado en Seúl por Juan Pablo II, el 6 de mayo de 1984. Junto a él se canonizaron otros 102 mártires coreanos. Celebramos su fiesta, junto con el laico Pablo Chong, el 20 de septiembre.
San Cornelio
Cornelio fue elegido obispo de Roma en el año 251, tras el martirio del papa Fabián durante la persecución del emperador Decio.
Nada más iniciar su pontificado debió hacer frente al problema suscitado por las últimas persecuciones con respecto a los cristianos que por debilidad habían hecho sacrificios a los dioses. Un grupo, encabezado por el presbítero Novaciano, mantenía una postura rigorista; en cambio, el papa Cornelio, era partidario de reincorporarlos a la comunidad si se arrepentían y hacían penitencia. Otros obispos en sus sedes también se debatían entre ambas posturas.
En el otoño del año 251 convocó un sínodo que condenó la tesis de Novaciano y sus pretensiones de proclamarse obispo de Roma y declaró que la Iglesia puede readmitir en su seno a los «lapsos», como se denominó a los cristianos que habían apostado.
Dos años después, al recobrar fuerza la persecución contra los cristianos con el emperador Treboniano Galo, Cornelio tuvo que abandonar la ciudad de Roma y refugiarse en Civitavecchia donde murió.
Su cuerpo fue trasladado a Roma y sepultado en las catacumbas de san Calixto, en la vía Apia, y muy pronto fue venerado como mártir.
En su lucha contra los rigoristas contó con el apoyo de su amigo Cipriano, obispo de Cartago y también mártir. Por eso, la liturgia celebra la fiesta de ambos el 16 de septiembre.
San Jenaro
De este santo se conocen pocos datos sobre su vida, aunque está atestiguado el martirio de un obispo de Benevento, llamado Jenaro, durante la persecución de Diocleciano, en torno al año 305.
Este martirio tuvo lugar en la ciudad de Nápoles y allí fue enterrado. Unos años después, Juan, obispo de Nápoles, trasladó sus restos a las catacumbas que, posteriormente, llevarán el nombre de san Jenaro. Desde allí fueron trasladados a Benevento, donde permanecerán hasta que, en el siglo XV, fueron llevadas a la catedral de Nápoles donde permanecen en la actualidad.
Además de su testimonio de fe hasta la muerte, es muy conocido el fenómeno extraordinario, pero atestiguado desde el siglo XIV, de la «licuación» total o parcial de una ampolla con su sangre una vez al año, el día de la celebración de su fiesta.
La figura de san Jenaro aparece ya en escritos del siglo IV y su culto se desarrollará durante la Edad Media. Junto a san Jenaro se asociaron otros mártires napolitanos de la época, cuya memoria litúrgica se celebraba el mismo día; sin embargo, tras la última reforma litúrgica, llevada a cabo después del Concilio Vaticano II, se ha mantenido la fiesta de san Jenaro pero no la de sus compañeros mártires.
San Jenaro es patrono de Nápoles y también de la región de la Campania italiana. Celebramos su fiesta el 19 de septiembre.
Santa Mónica
Conocemos a santa Mónica gracias a las páginas que le dedica su hijo san Agustín en varias de sus obras.
Mónica nació en Tagaste, (Argelia) el año 331, en una familia acomodada y de tradición cristiana. Con solo veinte años, fue dada en matrimonio a un hombre llamado Patricio, empleado municipal y pagano, al que poco a poco fue acercando a la Iglesia, consiguiendo que recibiera el bautismo pocos años antes de morir.
Fruto de este matrimonio fueron tres hijos, entre ellos san Agustín, cuya conversión le costó a Mónica muchas lágrimas y oraciones. Dotado de un carácter especial, desde niño lo inscribió en el catecumenado y procuró conducirlo a Jesucristo. Favoreció también en todo lo que pudo los estudios de su hijo, previniéndole de los peligros de la secta maniquea que Agustín frecuentó durante su juventud.
Justo un año antes de morir, el Señor le permitió ver como su hijo recibía el bautismo de manos de san Ambrosio en Milán, dispuesto a llevar una vida cristiana. Desde entonces no se separará de él hasta su muerte, ocurrida en el puerto de Ostia, cerca de Roma, cuando se disponían a embarcar para volver a África.
En el siglo XV fueron trasladados sus restos a Roma y su culto se difundió por toda la Iglesia. Celebramos su fiesta el 27 de agosto.
San Ponciano
No se conocen muchos datos sobre la vida de san Ponciano. Sabemos que fue obispo de Roma entre los años 230 y 235, sucediendo en el pontificado a Urbano I.
Durante este periodo existía una división en la Iglesia de Roma encabezada respectivamente por el papa Ponciano y por Hipólito, sacerdote y jefe de los disidentes que no reconocían a aquel como Papa.
En estos mismos años, se va a desencadenar una nueva persecución contra los cristianos, decretada por el cruel emperador Maximino de Tracia. En ella Hipólito y Ponciano fueron detenidos y condenados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña donde murieron poco después a consecuencia de los tormentos a los que fueron sometidos.
Cuando el papa Ponciano fue arrestado abdicó para que la Iglesia pudiera elegir un nuevo Papa, consciente de que su condena era irrevocable. Además, durante el arresto, Ponciano e Hipólito se reconciliaron, acabando así con el cisma que Hipólito había provocado unos años antes. El mismo Hipólito pedirá a sus seguidores que volvieran al seno de la Iglesia.
El papa Fabián trasladó los restos de Ponciano y de Hipólito al cementerio de Calixto en Roma, y de allí, Ponciano fue trasladado más adelante a la iglesia de santa Práxedes también en Roma. Desde el siglo IV se atestigua su culto en la Iglesia de Roma. Celebramos su fiesta el 13 de agosto.
San Lorenzo
Nació a mediados del siglo III y era uno de los diáconos de la Iglesia de Roma que servían directamente al Papa. Además, probablemente sería el encargado de la administración de los bienes de la Iglesia.
En el año 258, el emperador Valeriano decretó una persecución contra los dirigentes cristianos de Roma que no quisieran ofrecer sacrificios a los dioses. En esta persecución fue martirizado el papa Sixto II junto a cuatro diáconos y, cuatro días después, Lorenzo también sufrirá el martirio.
Diversas leyendas han aportado otros datos al martirio de san Lorenzo; como por ejemplo que, antes de ser detenido, distribuyera los bienes de la iglesia de Roma entre los pobres a los que definió como el «verdadero tesoro de la Iglesia».
También, la leyenda ha desarrollado el dato, muy utilizado en las representaciones posteriores de este santo, de que en su martirio fue arrojado sobre una parrilla y quemado vivo, antes de ser decapitado. Otras tradiciones, incluso, consideran que Lorenzo era de origen español, en concreto aragonés.
Su sepulcro se halla en Roma junto a la vía Tiburtina, en el cementerio llamado Verano. Su culto se había difundido rápidamente por toda la Iglesia occidental ya en el siglo IV, como atestiguan los escritos de san Ambrosio o de san Agustín. El mismo emperador Constan-tino mandará construir una basílica sobre su sepulcro. Celebramos su fiesta el 10 de agosto.
San Sixto II
Era de origen griego y gran conocedor de la filosofía. Fue elegido obispo de Roma y ocupó esta sede entre los años 257 y 258, sucediendo al papa Esteban I.
Durante su pontificado, Sixto II buscó por todos los medios la conciliación con algunas Iglesias del norte de África en la controversia que había surgido respecto al bautismo de los herejes. Sixto acepta la existencia de diversas tradiciones en la Iglesia y se acerca a la postura mantenida por el obispo Cipriano de Cartago.
En estos años, el emperador Valeriano dio un giro a su política tolerante hacia los cristianos emanando un edicto que obligaba a estos a sacrificar a los dioses bajo pena de muerte.
Un segundo edicto, en el año 258, propicia que la persecución contra la Iglesia de Roma se intensifique. Los cristianos son acusados de ser un grave peligro para el Estado y el mismo Sixto fue detenido por soldados del emperador en el cementerio de Calixto mientras celebraba la Eucaristía y decapitado allí mismo junto a cuatro diáconos.
Una carta de San Cipriano de ese mismo año y un poema de san Dámaso atestiguan su martirio. Además, se trata de uno de los mártires cuyo nombre está incluido en
la plegaria eucarística I o canon romano. Su culto se difundió rápidamente y ya en el siglo VI se atestigua la existencia de un templo en su honor en la vía Apia de Roma.Celebramos su fiesta el 7 de agosto.
Santa Marta
Marta es la hermana de María y de Lázaro, en Betania, ciudad a unos tres kilómetros de Jerusalén, donde Jesús y sus discípulos eran bien recibidos. En su evangelio, Lucas presenta a Marta, cuyo nombre significa «señora», «ama», ocupada en el servicio, mientras María, sentada a los pies de Jesús, escucha al maestro. Cuando Marta reprocha la actitud de su hermana, Jesús no critica su generosidad y su servicialidad sino el afanarse demasiado en las cosas y perder la paz del corazón.
En cambio, en el evangelio de Juan, cuando se relata la resurrección de Lázaro, es Marta quien aparece como la figura más significativa. Ella, cuando muere Lázaro, es la que sale en busca de Jesús, mientras María queda en casa, y en un diálogo con él confiesa su fe en la resurrección con palabras similares a las que usará el apóstol Pedro: «Tú eres el Mesías, el hijo de Dios que tenía que venir al mundo».
A veces se ha presentado la actitud de Marta en oposición a la de su hermana María, como si fuera más importante la contemplación que la acción. Sin embargo, ambas amaban al Señor y querían servirle lo mejor posible.
Durante la Edad Media se desarrollaron leyendas en torno a la figura de santa Marta, que la sitúan junto a sus hermanos, evangelizando en el sur de Francia, en concreto en Marsella, tras la resurrección de Jesús. Los franciscanos extenderán su culto a partir del siglo XIII. Celebramos su fiesta el 29 de julio.
San Joaquín y Santa Ana
La referencia a estos dos santos, padres de la Virgen María, la encontramos en textos apócrifos de los primeros siglos, como el Evangelio del Pseudo-Mateo, el Evangelio de la Natividad de María y, sobre todo, en el llamado Protoevangelio de Santiago, escrito en el siglo II, tomando como base los relatos de la infancia de Jesús que aparecen en los evangelios de Mateo y de Lucas.
Joaquín es, según estos textos, un hombre rico y generoso, casado con Ana. A pesar de su prosperidad, ambos viven afligidos por no poder tener hijos, lo que significaba para los israelitas no gozar del favor de Dios. Sin embargo, el Señor escucha sus oraciones y bendice al matrimonio con una niña, a la que presentaron en el templo para que fuese consagrada al Señor.
Joaquín, cuyo nombre significa «Dios fortalece» refleja la figura del hombre probado por Dios y después bendecido. Ana, que significa «misericordiosa» recuerda a las mujeres estériles del Antiguo Testamento a las que el Señor bendice concediéndoles ser madres y formar parte de los antepasados del futuro Mesías.
Desde el siglo VI encontramos su culto en la liturgia oriental. En occidente se desarrollará al inicio de la Edad Media. Celebramos su fiesta el 26 de junio. Este día se dedica también a celebrar y orar por los abuelos.
Santa Brígida
Nació en 1303 en Finster, Suecia, en una familia noble donde recibió desde muy pequeña la fe cristiana. Con 14 años contrae matrimonio con Ulf, gobernador de una importante provincia de Suecia. Durante los 28 años de matrimonio nacerán 8 hijos, a los que Brígida, junto con su marido, educará en la fe, haciendo del hogar una verdadera iglesia doméstica.
A la muerte de su marido, Brígida renuncia a contraer de nuevo matrimonio y se siente llamada a intensificar su vida espiritual. Así, reparte sus bienes entre los pobres y se retira a un monasterio cisterciense. A partir de este momento experimentará una serie de revelaciones divinas, recogidas posteriormente por sus confesores.
En 1349, Brígida abandona Suecia y peregrina a Roma para participar en el jubileo de 1350. También pidió al Papa permiso para fundar una orden religiosa compuesta de monjes y monjas bajo la guía de la abadesa. Instalada en Roma desarrolló el apostolado y la vida espiritual. Además, luchó con todas sus fuerzas para que el Papa, instalado en Avignon, retornara a Roma. En 1369 pudo peregrinar a Tierra Santa.
Muere en Roma en 1373 y sus restos fueron trasladados al monasterio de Vadstena, en Suecia, sede de la Orden religiosa fundada por ella.
En 1391 fue canonizada por el Papa Bonifacio IX. Juan Pablo II, la declaró en 1999 copatrona de Europa junto con Catalina de Siena y Teresa Benedicta de la Cruz. Celebramos su fiesta el 23 de julio.
San Buenaventura
Nace en Bagnoregio, en la región de Toscana, en torno a 1217. Realizará sus primeros estudios con los franciscanos en Bagnoregio, para posteriormente continuar su formación filosófica en París. Durante los años 1243-1248 hizo el noviciado y estudió teología y Sagrada Escritura. Terminados sus estudios, enseñó filosofía y teología en la orden franciscana.
En 1257 sucede a Juan de Parma como ministro general de la orden franciscana, cargo que desempeñó con prudencia y sabiduría, procurando unificar las diversas tendencias en la orden franciscana y defendiendo la labor intelectual de las órdenes mendicantes. Durante varios años, compuso la que sería la biografía «oficial» de San Francisco.
En 1265 el Papa le ofreció ser arzobispo de York pero rechazó dicho cargo. Posteriormente, en 1273 es nombrado cardenal y obispo de la diócesis de Albano por Gregorio X, participando en el concilio de Lyon, donde tuvo un papel determinante en la defensa de las órdenes mendicantes, frente a quienes pedían su supresión.
Buenaventura escribió numerosas obras de carácter filosófico y teológico, inspirándose principalmente en san Agustín y san Francisco.
Muere el 15 de julio de 1274 y muy pronto se difunde su culto entre los franciscanos. En 1482 concluye su proceso de canonización y en 1588 fue proclamado doctor de la Iglesia por Sixto V. Celebramos su fiesta el 15 de julio.
San Benito
Nace en torno al año 480 en Nursia (Umbría). Su familia, de clase acomodada, lo envió a Roma para que recibiera una buena formación, pero muy pronto abandona los estudios para trasladarse a Subiaco donde comienza a llevar una vida eremítica. Durante tres años permanece solo y, tras un intento fallido de vida en comunidad con otros monjes, fundará 12 pequeños monasterios con un abad a la cabeza de cada uno.
Hacia el año 525 se traslada a Monte Casino, cerca de Nápoles, donde funda un nuevo monasterio en el que permanecerá hasta el fin de su vida.
Aquí escribe para sus monjes la Regla benedictina, concebida como un camino para alcanzar la perfección en la vida monástica. La regla destaca la humildad como camino hacia Dios, la oración litúrgica y personal y la organización de la vida en el monasterio bajo la dirección del abad. También insiste en la hospitalidad y en el equilibrio que debe reinar en toda la vida del monje. El célebre lema «ora et labora» resume en parte la espiritualidad benedictina. En esta Regla se inspirarán también los cistercienses, los cartujos y otras órdenes religiosas.
San Benito muere el 21 de marzo del año 547. Muy pronto la orden benedictina se extenderá por toda Europa. En 1964, Pablo VI proclamó a san Benito patrón de Europa. Celebramos su fiesta el 11 de julio.
Santa María Goretti
Nació en Ancona (Italia) en octubre de 1890. Era la tercera de siete hermanos, en una familia humilde. Su infancia fue como la de los demás niños, recibiendo en casa la educación de sus padres y la iniciación a la fe cristiana.
En 1897 la familia se ve obligada a trasladarse a Agro Romano por razones laborales. Allí la familia Goretti se asocia con la familia Serenelli para trabajar como aparceros en una granja. De allí ambas familias serán despedidas dos años después, por lo que se trasladan de nuevo a otra ciudad en busca de trabajo en las posesiones del conde Attilio Mazzoleni.
En 1900 muere el padre, a consecuencia de la malaria, y María junto con su madre se ve obligada a sacar adelante la vida familiar demostrando una gran madurez en la aceptación de los acontecimientos concretos de la vida. Esto lo prueba también el hecho de que fuera admitida con sólo 10 años a la primera comunión, cuando en aquella época no se recibía hasta los 12 o 13 años.
En esta época la relación con el joven Alejandro Serenelli, inquieto y problemático, comienza a enturbiarse al negarse rotundamente María a acceder a sus incitaciones. En julio de 1902, el joven vuelve a acosar a María quien de nuevo se niega. Airado y fuera de sí, la golpeó con un punzón produciéndole numerosas heridas a consecuencia de las cuales fallecería días después. A punto de morir, María perdona al joven Alejandro.
En 1945 es declarada beata y en 1950 canonizada por Pío XII. Celebramos su fiesta el 6 de julio.
Santos Protomártires Romanos
Tras el incendio que devastó una gran parte de la ciudad de Roma en el año 64, el emperador Nerón ordenó una persecución contra los cristianos. Durante esta persecución, a la que siguieron otras muchas durante los tres primeros siglos, muchos cristianos sufrieron la muerte en medio de crueles tormentos.
La persecución de Nerón está atestiguada y descrita por el historiador pagano Tácito y por el filósofo de origen español Séneca. Según estos testimonios, parece que, ante la acusación por parte del pueblo a Nerón de ser el causante del incendio, éste, a su vez, hizo que la culpa recayera sobre los cristianos, los cuales, fueron perseguidos, arrojados a las fieras o utilizados en otros espectáculos sangrientos.
También encontramos el testimonio de la muerte de estos cristianos en los escritos del papa Clemente quien afirma que, junto con Pedro y Pablo, tantos otros hermanos perdieron la vida por el simple hecho de defender su fe, siendo ejemplo para otros cristianos.
Se desconoce el número exacto de cristianos que murieron en estos años, si bien algunos documentos antiguos hablan de al menos un millar de muertos.
Su culto ha estado siempre unido al de los apóstoles Pedro y Pablo, que sufrieron el martirio durante la misma persecución. Se llaman «protomártires» por ser los primeros cristianos que sufrieron el martirio en Roma. Celebramos su fiesta el 30 de junio.
Santo Tomás Moro
Nació en 1477, en una familia de la nobleza inglesa. Desde joven sirvió como paje en la residencia del arzobispo de Canterbury mientras estudiaba humanidades en la universidad de Oxford y, desde 1493, estudiará derecho en Londres.
De sus padres había recibido una educación basada en el humanismo cristiano. Sin dejar de llevar una vida de oración contrae matrimonio y ocupará cargos importantes en la administración llegando a ser miembro del consejo real y, más adelante, canciller del reino de Inglaterra.
En 1532 dimitirá de su cargo al no querer apoyar la conducta del rey Enrique VIII en su pretensión de divorciarse de Catalina de Aragón y contraer matrimonio con Ana Bolena. Obligado a posicionarse, se manifestará en contra de la autoproclamación del rey como jefe de la Iglesia de Inglaterra, hecho que daría lugar al cisma anglicano. Prisionero en la Torre de Londres y procesado fue condenado a muerte en 1535.
Su vida estuvo marcada por los grandes ideales morales y religiosos a los que unió un sólido sentido común y un fino sentido del humor. Hombre de profunda vida espiritual fue amigo de Erasmo de Roterdam. Entre sus obras destaca Utopía, escrita en 1516.
Fue beatificado en 1886 y canonizado por Pío XI en 1935. Celebramos su fiesta el 22 de junio junto con san Juan Fisher.
San Juan Fisher
Juan Fisher nació en Beverley, en torno a 1469. Estudió artes y teología en la universidad de Cambridge, fue ordenado presbítero y desempeñó allí la función de maestro y administrador.
En 1504 fue nombrado obispo de Rochester y canciller de la universidad. Como obispo visitó la diócesis y predicó frecuentemente. Además, fundó varios colegios, atendía a los enfermos y ejercía la caridad hacia los más pobres. También escribió varias obras contra los errores de los reformadores protestantes y sobre el sacramento de la Eucaristía.
En 1527 el rey Enrique VIII intentó divorciarse de su mujer Catalina de Aragón, a lo que Fisher se opuso, al considerar válido dicho matrimonio. Esto le costó sufrir las iras del rey con multas, tormentos y varios periodos de prisión.
Apoyado por parte del clero inglés, el rey consiguió la «nulidad» de su matrimonio, y Juan Fisher fue encarcelado en la torre de Londres, al negarse a aceptarla. Al ser interrogado, Fisher negó también que el rey de Inglaterra fuera jefe supremo de la Iglesia de aquel país. A pesar de los intentos del papa Pablo III por salvarlo, fue juzgado y condenado a muerte por «alta traición» y ajusticiado en 1535.
Desde muy pronto fue venerado como mártir en Inglaterra y en toda Europa. Fue beatificado junto con Tomás Moro, en 1886 y canonizado en 1935. Celebramos su fiesta el 22 de junio.
Santa María Micaela
Micaela Desmaisières López de Dicastillo nació en Madrid el 1 de enero de 1809. De familia noble, recibió una cuidada y piadosa educación, aunque tuvo que huir con su familia durante los años de la guerra de la independencia.
De nuevo en Madrid, desde muy joven destaca su gran amor a la Eucaristía y una generosa entrega hacia los más necesitados. En Guadalajara, donde veraneaba con su familia, atenderá a los enfermos de cólera; en Madrid visitará el hospital de San Juan de Dios, donde surgirá la inspiración de abrir una casa para acoger a las jóvenes que salen del hospital y ayudarlas a rehacer su vida.
Su forma de vivir, sobre todo a partir de 1847, fecha en la que se entrega totalmente al servicio del Señor, impacta a algunas de sus maestras y a otras jóvenes de su entorno social. Así, en 1856 se reúne el primer grupo que, con la aprobación eclesial, empezará a vivir un nuevo carisma basado en la vida eucarística y contemplativa que se proyecta en la atención a las mujeres con graves problemas de marginación social. De esta forma nacía la Congregación de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.
María Micaela muere el 24 de agosto de 1865, víctima de la caridad, mientras atendía a sus religiosas y chicas enfermas de cólera en Valencia. Fue canonizada por Pío XI el 4 de marzo de 1934. Celebramos su fiesta el 15 de junio.
San Bonifacio
Nace en Devon (Inglaterra) en torno al año 672. A los siete años inició sus estudios en el monasterio de Exeter y, posteriormente se hizo monje y recibió el sacerdocio. Entre sus primeras misiones estaba la de educar a los jóvenes en la escuela del monasterio. Posteriormente, se sintió llamado a predicar el evangelio a los sajones y paganos que residían en el continente.
El año 718, con el permiso del obispo de Winchester, se dirigió a Roma y fue recibido por el papa Gregorio II, quien le da su bendición y le envía a predicar entre los pueblos germanos.
En 722 vuelve a Roma y el Papa le ordena Obispo de Maguncia y le vuelve a enviar a la misión, aunque surgirán fuertes tensiones con el clero francés.
Diez años después, también en Roma, el Papa le nombrará arzobispo y le enviará como legado a las tierras germánicas donde podrá crear nuevas diócesis, nombrar obispos y fundar monasterios que irradiarán la vida y la cultura cristiana.
En esta labor contó con la ayuda de numerosos cristianos de Inglaterra que se unieron a él para ayudarle en la evangelización. Además, escribió abundantes cartas en las que describe los logros y obstáculos de la misión.
Con más de ochenta años sufrió el martirio a manos de unos bandidos cuando se dirigía a Frisia, el año 754. Su cuerpo fue trasladado a la abadía de Fulda, una de los más importantes que fundó, y centro espiritual de Alemania. Celebramos su fiesta el 5 de junio.
Santos Marcelino y Pedro
Marcelino era presbítero y Pedro exorcista de la Iglesia de Roma. Ejercían su ministerio sobre todo entre los enfermos, a quienes cuidaban y por los que oraban continuamente. Sufrieron el martirio durante la persecución de Diocleciano, última antes del emperador Constantino. Esta fue una de las persecuciones más fuertes contra la Iglesia pues el deseo del emperador era el de acabar con todos los pastores.
Entre los tormentos a los que fueron sometidos estos santos debieron, incluso, cavar su propia tumba, donde serían enterrados tras morir decapitados en un bosque cercano a Roma.
Durante su cautiverio también animaron a otros presos y oraron por ellos, manteniéndose firmes en su fe y logrando muchas conversiones, incluso entre sus carceleros.
Poco después de su martirio, tras la paz de Constantino, sus cuerpos fueron trasladados y sepultados en un cementerio y santa Elena construyó una basílica sobre su tumba en la vía Labicana de Roma, donde se conserva actualmente la cripta con sus restos, descubierta en el siglo XIX.
El papa Dámaso hará a finales del siglo IV un elogio del martirio de estos santos que conoció cuando era todavía un niño por el relato del mismo verdugo. Destaca de ambos su firmeza y su valentía en la defensa de la fe.
Sus nombres aparecen en la Plegaria eucarística I o canon romano. Celebramos su fiesta el 2 de junio.
Santa María Magdalena de Pazzi
Nació en 1566 en una familia noble de Florencia y desde muy joven expresó el deseo de consagrarse por entero al Señor. Con dieciséis años entró en el monasterio Carmelita de Santa María de los Ángeles donde vistió el hábito religioso e inició el noviciado.
En 1584 sufrió una extraña enfermedad que los médicos declararon incurable y desde entonces también experimentó éxtasis diarios. Esta enfermedad hizo que se adelantara su profesión religiosa.
Durante su vida religiosa sintió la necesidad de ofrecer oraciones y sacrificios por la renovación de la Iglesia y, particularmente, de la vida religiosa, no dudando en escribir para ello al Papa y a varios Cardenales. También desempeñó el oficio de sacristana y, desde 1595, recibió el encargo de la formación de las novicias.
Todos los fenómenos extraordinarios que experimentó la invitaban a amar más al Señor uniéndose a él en un matrimonio espiritual. Por orden de sus superiores puso todas estas revelaciones por escrito.
Magdalena falleció el 25 de mayo de 1607, con solo 41 años. Tras su muerte sucedieron numerosos fenómenos milagrosos y en 1626 fue beatificada. En 1669 fue canonizada por Clemente IX. Su influencia en la espiritualidad de la Italia de los siglos XVII y XVIII fue muy grande, especialmente en san Alfonso María de Ligorio. Celebramos su fiesta el 25 de mayo.
San Gregorio VII
Nace en Italia en torno al año 1020 en una familia humilde y recibe el nombre de Hildebrando. De niño desempeñó el oficio de pastor apacentando el rebaño familiar hasta que un tío suyo, monje cluniacense, lo conduce a Roma para ser educado por estos monjes.
Destacando por su humildad y su gran inteligencia irá conociendo el espíritu de la reforma cluniacense y la necesidad de liberar a la Iglesia del yugo del poder civil.
Con solo 25 años es llamado a Roma por el papa Gregorio VI, que le ordenará diácono y lo nombrará cardenal. Junto a él trabajó por la reforma del clero y de las costumbres.
En 1073 muere el Papa y es elegido Hildebrando, quien trató de evitar la elección, pero aceptó finalmente al ser aclamado por todo el pueblo.
Durante su pontificado, Gregorio VII trató de llevar a cabo una reforma profunda de la Iglesia, lo que suscitó una gran persecución tanto fuera como dentro de la misma.
Especialmente dura fue la oposición del emperador Enrique IV, quien hizo todo lo posible para que el Papa renunciara al gobierno de la Iglesia. Gregorio VII le había prohibido nombrar obispos y comprar los cargos eclesiásticos a su antojo, por lo que el emperador llegó incluso a invadir la ciudad de Roma y nombrar un falso Papa.
Refugiado en el castillo de Sant’ Ángelo pudo escapar a la ciudad de Salerno desde donde dirigió la Iglesia hasta su muerte en 1085. Celebramos su fiesta el 25 de mayo.
San Bernardino de Siena
Nace en Massa Marittima (Italia) en 1380. Siendo muy niño perdió a sus padres y fue acogido por sus tíos paternos en Siena donde realizó estudios de humanidades y después de teología y patrística. En 1400 se desencadenó la peste en Siena y Bernardino abandona los estudios para cuidar a los enfermos, contrayendo él también la enfermedad. Una vez recuperado, y tras unos años de retiro dedicado a la oración, entró en la orden franciscana donde fundará varios conventos con la firme intención de que se reviviera lo más auténticamente posible el carisma inicial de san Francisco. Bernardino fue, sobre todo, un gran predicador itinerante, lo que le constó a veces la persecución, al denunciar los pecados de su tiempo, entre otros la usura y los abusos económicos. Recorrió toda Italia predicando en las plazas y produciendo muchas conversiones, pacificando pueblos enteros y suscitando la creación de hospitales y otras obras de asistencia. El mismo Papa martín V le pidió que predicara en la ciudad de Roma. También promovió la devoción al Santísimo nombre de Jesús, y a la Virgen María y a San José y renunció a ser obispo de Siena. Agotado por su infatigable tarea, Bernardino murió en L’Aquila en 1440 y fue proclamado santo en 1450. Celebramos su fiesta el 20 de mayo.
San Pascual Bailón
Nació en 1540 en Torrehermosa (Zaragoza), pueblo perteneciente entonces a la antigua diócesis de Sigüenza. Era hijo de Martín Baylón e Ysabel Yubero, una familia pobre y cristiana. Su madre pronto lo familiarizó con las celebraciones de la Iglesia aunque desde muy joven Pascual tuvo que ayudar a pastorear el reducido rebaño familiar, por lo que, al no poder acudir a la escuela, tuvo que aprender a leer y a escribir en medio del campo, ayudado por otros pastores. De joven siguió como pastor en Alconchel y Montuenga entre la admiración de los vecinos por su vida santa, ya que mientras desempeñaba este oficio daba muestras de un amor especial a la Eucaristía y a la Virgen María.
Tras un encuentro con dos franciscanos, a los 25 años decide ingresar en los franciscanos de Elche. Su paso por los conventos del levante español fue una bendición. En todos ellos desempeñaba los oficios más humildes: portero, cocinero, hortelano, limosnero... El centro de su vida lo ocupaba la Eucaristía, dedicando cualquier momento libre, incluso noches enteras, a estar junto al sagrario. También escribió algunos textos de profunda belleza espiritual a pesar de no tener una gran formación teológica.
Pascual muere en Villarreal de los Infantes (Castellón) el 17 de mayo de 1592. Fue canonizado por Alejandro VIII en 1690 y, desde 1897, es patrono de los congresos eucarísticos. Celebramos su fiesta el 17 de mayo.
San Isidro Labrador
Perteneciente a una familia pobre, nació en Madrid en torno al año 1080 y desde muy joven se dedicó a trabajar en el campo. Al quedar huérfano, se pone al servicio de un rico llamado Juan Vargas y comienza a destacar por su piedad.
A consecuencia de la invasión almorávide de Madrid huyó a Torrelaguna y allí se casó con María Toribia, que después se llamaría Santa María de la Cabeza, con quien tuvo un hijo. Al poco tiempo, volvió de nuevo a trabajar para Juan Vargas en Madrid.
El amor a Dios y a los pobres que mostraba Isidro suscitaba a veces el enfrentamiento con otros labradores que le recriminaban por perder tiempo de trabajo para dedicarse a la oración. Sin embargo, estas quejas se vieron contrarrestadas por acontecimientos extraordinarios como la multiplicación del grano o la aparición de ángeles que araban mientras Isidro oraba.
Isidro muere el 15 de mayo de 1130 en Madrid. En 1170 su cuerpo se traslada a la iglesia de San Andrés, donde había sido bautizado.
Se trata de uno de los primeros
laicos no mártires reconocido como santo. Es patrón de la ciudad de Madrid y de los campesinos y agricultores. Su culto se inicia poco después de su muerte, aunque fue canonizado oficialmente por Gregorio XV en 1622, junto con san Francisco Javier, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús y san Felipe Neri. Celebramos su fiesta el 15 de mayo.Santos Nereo y Aquiles
No hay datos muy precisos sobre el origen, la vida y el martirio de estos dos santos. Además, existen diversas tradiciones: una de ellas los sitúa en el siglo I, durante el gobierno del emperador Nerón. Se trataría de dos soldados convertidos a la fe por la predicación del mismísimo apóstol Pedro. Otra tradición, que hoy se considera más fiable, sitúa su martirio a finales del siglo III.
Se trata de dos militares de profesión, emparentados con la familia de Domitila, sobrina de Flavia Domitila, esposa de Flavio Clemente, que abandonaron el ejército tras su conversión a la fe cristiana. Según el papa San Dámaso, el motivo de su abandono del ejército fue porque estaban al servicio de un «tirano», al que algunos identificarían erróneamente con el emperador Nerón.
Fuera por el motivo que fuera, su deserción del ejército desencadenó la persecución contra ellos, fueron deportados a Teracina, en la llanura Pontina del golfo italiano de Gaeta, condenados a muerte y decapitados, en tiempos del emperador Diocleciano.
Sus cuerpos fueron recogidos y llevados a Roma para ser sepultados en el cementerio de Domitila, situado en la vía Ardeatina, donde se construyó en su honor una basílica que se conserva hasta hoy. Celebramos su fiesta el 12 de mayo.
San Pío V
Nació en Bosco Marengo (Italia) en el año 1504 y pertenecía a una familia de humildes campesinos. A los doce años, mientras cuidaba en el campo el ganado, encontró dos dominicos que le invitaron a iniciar los estudios. Así, a los 15 años emitió los votos como dominico, cambiando su nombre de Antonio por el de Miguel, e inició el estudio de la filosofía y de la teología. Durante su ministerio como religioso destacó por su prudencia y su defensa de la fe católica contra los errores doctrinales de su tiempo.
En 1555 fue nombrado obispo de Sutri y Nepi y, dos años después, fue creado cardenal y llamado por el Papa para trabajar en el Santo Oficio mientras se desarrollaba el concilio de Trento.
En 1566 fue elegido unánimemente Papa y tomó el nombre de Pío V. Su pontificado está marcado por la puesta en marcha de las disposiciones del Concilio de Trento. Entre otras cosas llevó a cabo la creación de seminarios para formar a los nuevos sacerdotes o la elaboración de un nuevo catecismo. Además, vigiló para que los obispos residieran en sus diócesis y impulsó la reforma litúrgica elaborando un nuevo Misal y un nuevo Breviario que han llegado hasta el concilio Vaticano II. Hubo de salir al paso de la invasión turca que amenazaba a Europa, uniendo a varias potencias cristianas en la famosa batalla de Lepanto. Murió en 1572. Fue beatificado en 1672 y canonizado por Clemente XI en 1712. Celebramos su fiesta el 30 de abril.
Santa Catalina de Siena
Nació en Siena el año 1347. Des Nació en Siena el año 1347. Desde muy pequeña manifestó un gran amor hacia la Iglesia y, el deseo de aspirar a lo mejor, lo que le llevó a consagrarse totalmente al Señor. Durante la adolescencia participa de la vida social de su tiempo pero su deseo es entregarse a la oración y al trato íntimo con el Señor.
Así, con 16 años fue admitida en la Tercera Orden de Santo Domingo, para consagrarse, como laica, al servicio del Señor.
De su apostolado destacará el servicio a los pobres y enfermos abandonados y también la predicación del Evangelio por las calles. Poco a poco se unirá a ella un grupo formado por frailes, nobles y gente del pueblo.
Movida por su gran amor a Dios y al prójimo, promovió la paz y la concordia entre las ciudades y defendió valientemente los derechos y la libertad del Papa, favoreciendo también la renovación de la vida religiosa. En el año 1376 llegará incluso a pedir al Papa que abandone Avignon para retornar a Roma.
Es autora de importantes obras de espiritualidad y de más de 300 cartas dirigidas a Papas, cardenales, obispos, reyes, militares, religiosos o artistas.
Murió el año 1380. Celebramos su fiesta el 29 de abril. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia en 1970 y Juan Pablo II co-patrona de Europa en 1999. Es también patrona de Italia.
San Fidel de Sigmarina
Marcos, que así se llamaba hasta que entró en la vida religiosa, nació en Sigmarina (Alemania) el año 1578. Tras realizar los primeros estudios en su ciudad natal, se traslada a Friburgo donde estudiará humanidades, filosofía y, después, derecho civil y canónico, doctorándose en 1611. Entre los años 1604 y 1611 recorrerá Flandes, Francia e Italia con un grupo de estudiantes.
Una vez obtenido el doctorado en derecho monta su propio despacho como abogado, sin embargo, desengañado por la corrupción que existía en el mundo judicial, decidió, con 34 años, consagrarse por entero al Señor. Para ello pidió ser admitido entre los frailes capuchinos pero primero debía ser ordenado sacerdote. Recibido el sacerdocio en la diócesis de Costanza, pudo después recibir el hábito franciscano entregándose durante varios años al estudio de la teología.
Por fin, Fidel podía dedicarse a la predicación, ministerio que ejerció con enorme éxito, conduciendo a la fe católica a un gran número de evangélicos y protestantes, en varias regiones de Suiza. Durante una predicación en la iglesia de Grüsch, fue interrumpido por un grupo de exaltados que le dispararon y, fuera del templo, le golpearon hasta la muerte.
Fue beatificado en 1729 y canonizado por Benedicto XIV en 1746. Celebramos su fiesta el 24 de abril.
San Anselmo
Nació en Aosta en torno al año 1033. Tras la infancia en familia fue llevado al monasterio benedictino de Aosta para estudiar y en él quiso ingresar muy joven pero no fue admitido debido a la oposición de su padre. Durante su juventud se enfrió el deseo de entrar en la vida religiosa pero, a los 27 años, se traslada a la abadía benedictina de Bec en Normandía donde ingresará como monje para entregarse definitivamente al estudio y a la oración.
En 1063 fue elegido Prior y se dedicó a la educación de los monjes más jóvenes. Durante estos años también viajó a Inglaterra y visitó varios monasterios. En 1079, a pesar de oponerse con todas sus fuerzas, fue elegido abad.
En 1093 fue nombrado arzobispo de Canterbury, en Inglaterra, donde tuvo que defender la libertad de la Iglesia frente al poder político. Esto le valió tener que pasar varias temporadas fuera de Inglaterra. Por fin, en 1106 regresa a Canterbury donde morirá en 1109.
Escribió obras teológicas y espirituales que suponen una seria reflexión teológica sobre el misterio de Dios, la encarnación, la libertad del hombre, etc. También escribió numerosas cartas que aún se conservan. Entre sus aportaciones teológicas se encuentra el llamado «argumento ontológico» de la existencia de Dios.
En 1492, el papa Alejandro VI aprobó su culto y en 1720 fue proclamado Doctor de la Iglesia. Celebramos su fiesta el 21 de abril.
San Cirilo
Nació en Tesalónica en el año 827. Era el más joven de sus hermanos y desde niño manifestó un gran amor por la filosofía y una profunda fe religiosa. Tras estudiar en su ciudad natal, a los 15 años fue enviado a Constantinopla para completar los estudios. Cirilo rechazó los altos cargos en la administración que le ofrecieron y la posibilidad del matrimonio para dedicarse totalmente a la vida monástica. Tras pasar seis meses en un monasterio volvió a la ciudad como profesor de filosofía pero, firme en su deseo de dedicarse por completo a la Iglesia, recibió el diaconado y mantuvo la vida monástica.
En el año 860 fue enviado por el emperador a los jázaros, pueblo de religión judía, cerca del mar Negro y dos años después iniciará, en compañía de su hermano Metodio, una nueva misión entre el pueblo moravo. Para ello, aprendió hebreo, creó un alfabeto que sirviera para la lengua eslava y realizó la traducción al eslavo de los textos de la Sagrada Escritura empleados en la liturgia. Con esto, no sólo facilitó la evangelización de estos pueblos sino que dio lugar al nacimiento del alfabeto “cirílico” y con él a una nueva cultura.
Tras ser recibido por el papa Adriano II, quien aprobó su actividad y el uso de la liturgia en lengua eslava, el año 868 se retiró a un monasterio en Roma donde morirá un año después. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de San Clemente de Roma.
En 1980 el papa Juan Pablo II declaró a Cirilo y a su hermano Meto-dio copatronos de Europa. Celebramos su fiesta el 14 de febrero.
San Pablo Miki y Compañeros
Nació en Kyoto en 1556 y era hijo de un samurai convertido al cristianismo. A los cinco años recibió el bautismo y después ingresó en el seminario con la intención de ser sacerdote; sin embargo, su labor evangelizadora hizo que retrasara la ordenación.
Por aquella época, las autoridades japonesas, que intentaban llevar a cabo un proceso de reunificación nacional, veían en el cristianismo un peligro para dicho objetivo y promulgaron un edicto por el cual los misioneros debían abandonar el país. Entre los que se negaron a cumplir esta norma se encontraba Pablo y algunos otros compañeros jesuitas y franciscanos.
Detenidos y encarcelados fueron crucificados junto al puerto de Nagasaki para que fueran contemplados por los barcos portugueses y españoles que llegaban a Japón. Los cristianos del lugar asistieron al suplicio orando por ellos. Pablo Miki predicó el perdón y oro por sus verdugos.
No serían los únicos mártires de Japón ya que durante el siglo XVII se produjeron diversas persecuciones en las que murieron más de doscientos cristianos. A pesar de las hostilidades, el cristianismo siguió vivo de forma clandestina hasta la llegada de nuevos misioneros en el siglo XIX.
Pablo y el resto de mártires fueron beatificados en 1627 y canonizados por Pío IX en 1862. Celebramos su fiesta el 6 de febrero.
Santa Águeda
Los datos históricos que conocemos sobre esta santa son muy escasos. Fue natural de la isla italiana de Sicilia y pertenecía a una familia bien situada, desde joven consagró su vida al Señor y sufrió el martirio, tras ser torturada violentamente, durante la persecución del emperador Decio, en el año 251.
Entre los relatos posteriores que se escriben sobre su vida y su martirio cabe destacar el que recoge el diálogo con el gobernador Quinciano durante el juicio en el cual ella defiende con firmeza su fe en Jesucristo. Otros relatos, en cambio, están envueltos en una atmósfera más novelesca destacando sobre todo los milagros que acaecieron durante los tormentos a los que fue sometida.
Su culto, en cambio, se atestigua desde época muy temprana en la isla de Sicilia y, poco después, en la ciudad de Roma. La plegaria eucarística I ya incluye su nombre entre los santos mártires y es citada por el papa Gregorio Magno. Muy pronto se construirán también templos en su honor en Roma, Rávena o Milán.
Paulatinamente, pero desde época antigua, la devoción a santa Águeda se extenderá por toda Europa y por el oriente cristiano.
Todavía hoy las ciudades sicilianas de Palermo y de Catania se disputan el lugar de su nacimiento. Celebramos su fiesta el 5 de febrero.
San Juan Bosco
Juan Bosco nace en 1815 en una familia de ganaderos. A los dos años perderá a su padre y con solo 13 empezará a trabajar en el campo. Sin embargo, al ver su capacidad para el estudio su familia se esforzó para que pudiera tener una buena formación. Con 20 años ingresará en el seminario llegando a ser ordenado sacerdote en el año 1841.
Iniciará su ministerio trabajando sobre todo como catequista de jóvenes en los suburbios de Turín, labor que, al principio, compaginó con la de capellán de un hospital. De esta experiencia surgirá el “oratorio”, un grupo de jóvenes con los que se reúne para la formación y la oración. Poco a poco irá dando forma a estos grupos facilitando a los jóvenes una formación académica y la posibilidad de aprender un oficio. En 1847 fundará un segundo oratorio.
En 1859 nace oficialmente la Sociedad de San Francisco de Sales en la que profesarán algunos jóvenes para dedicarse de por vida a ejercer la caridad con los jóvenes. En 1872 fundará las Hijas de María Auxilia-dora con la misma misión. Durante estos años, Juan deberá lidiar con gobiernos hostiles a la Iglesia, sin embargo, en poco tiempo la obra se extenderá por toda Italia.
Muere en Turín el 31 de enero de 1888. Fue beatificado en 1929 y canonizado por Pío XI en 1934. Celebramos su fiesta el 31 de enero.
Santa Ángela de Mérici
Nació alrededor del año 1470 en Desenzano, región perteneciente a Venecia, en una familia de pequeños terratenientes. Al quedar huérfana, Ángela es recogida por su tío y comienza a frecuentar iglesias franciscanas. Poco después, tomó el hábito de la tercera orden franciscana expresando así su deseo de vivir como religiosa en el mundo. De vuelta a su casa se dedicará a la vida de oración y obras de caridad mientras va madurando su vocación.
En 1516 se dirige a Brescia y reúne a un grupo de jóvenes, a las que instruyó en la práctica de la caridad y que trabajarán en diversos hospitales. Pocos años después, en 1525, realizará una peregrinación a Tierra Santa en la que superará diversas pruebas y peligros. Tras volver de Tierra Santa acudirá también a Roma para ganar el Jubileo.
El año 1535 fundará en Brescia una sociedad de mujeres, bajo la advocación de santa Úrsula, dedicadas a la formación cristiana de las niñas pobres. Se trata de jóvenes consagradas que viven la vida religiosa en el mundo. En un primer momento, estas jóvenes continuaban viviendo con sus familias aunque se reunían periódicamente para la oración, la formación y la asistencia espiritual.
Al poco tiempo de iniciar la andadura del instituto, el 27 de enero de 1540, Ángela muere. Su fama de santidad se extenderá rápidamente. Fue beatificada en 1787 y canonizada por Pío VII en 1807. Celebramos su fiesta el 27 de enero.
San Vicente
Vicente era miembro de una familia consular y había nacido en Huesca. Siendo todavía muy joven, sus padres lo enviaron a estudiar a Zaragoza bajo la guía del obispo Valero que lo ordenó diácono y le encomendó la misión de predicar al pueblo en su nombre.
Durante la persecución desencadenada el año 303 por orden del emperador Diocleciano, con la pretensión de arrasar con la fe cristiana en todo el imperio, destruyendo incluso los templos y los libros sagrados, Vicente y el obispo Valero fueron apresados y conducidos hasta Valencia. Allí, fueron llevados ante un tribunal con la intención de que apostatasen de la fe cristiana. Sin embargo, Vicente defendió con tal valentía su fe, a pesar de las duras torturas a las que fue sometido, que obtuvo incluso la conversión de alguno de sus carceleros.
Haciendo honor a su nombre, que significa «vencedor», Vicente se mantuvo firme en la fe hasta la muerte, el año 304. Las reliquias de su cuerpo se extendieron rápidamente por toda Europa y con ellas su culto. Sabemos que en el siglo IV ya se escriben poemas y relatos que recogen su vida y su martirio y, el mismo san Agustín, le dedicará varias homilías.
Se le suele representar vestido con la dalmática, vestidura propia de los diáconos, de color rojo, que simboliza el martirio, y con una palma en sus manos, símbolo de la victoria. Celebramos su fiesta el 22 de enero.
San Sebastián
Fue uno de los mártires más famosos de Roma en el siglo III. Según la tradición, era natural de Narbona aunque estudió en Milán, trasladándose posteriormente a Roma para dirigir una de las cohortes más importantes de la guardia imperial.
A pesar de no poder manifestar su fe, ayudó a los cristianos que estaban en la cárcel y obtuvo varias conversiones entre los nobles de Roma hasta que fue denunciado por sus compañeros y condenado a morir asaeteado. Sometido a este tormento, sus verdugos creyeron que había muerto a consecuencia de las flechas, pero parece que no fue así, ya que siguió por un tiempo proclamando su fe y no haciendo caso a los cristianos que le pedían que huyera de la ciudad. Por este motivo, fue condenado poco después por el emperador Diocleciano a morir azotado en el hipódromo del Palatino.
Desde el siglo IV se atestigua su culto y el lugar de su sepultura en un cementerio de la Vía Apia. Sobre él se construyó la basílica conocida como de los Apóstoles por conservar durante un tiempo los restos de san Pedro y san Pablo. Se trata de la actual basílica de San Sebastián, que conserva una de las grandes catacumbas de Roma.
A san Sebastián se le considera uno de los protectores de la ciudad de Roma junto con san Pedro y san Pablo. En la iconografía hasta el renacimiento se le solía representar como un joven con vestiduras militares; después suele representársele cubierto de flechas en el momento de sufrir el suplicio. Celebramos su fiesta el 20 de enero.
San Gregorio Nacianceno
Nació en torno al año 330 en una familia acomodada de Capadocia, cerca de la ciudad de Nacianzo, de la que su padre llegó a ser obispo tras su conversión al cristianismo. Estudió en Cesarea de Capadocia, donde conocerá a san Basilio, del que será gran amigo, y posteriormente se traslada a Palestina, Egipto y Atenas, donde permanecerá varios años, reforzando sus estudios filosóficos. A su regreso a Capadocia, con unos 27 años, recibió el bautismo y se retiró a un monasterio fundado por san Basilio para dedicarse a la oración y al estudio.
De carácter sensible e inestable, tuvo que abandonar el monasterio para ser ordenado presbítero y asistir al obispo de Nacianzo, aunque nunca quiso abandonar del todo la vida solitaria y retirada.
En el año 379 quedó vacante la sede de Sancina, en Constantinopla, y Gregorio fue elegido para ella. Dos años después, el emperador convocó en Constantinopla un Concilio destinado a poner fin a la controversia arriana que durante años había dividido a los cristianos de Constantinopla. Mientras se celebraba este Concilio, Gregorio renunció a su sede episcopal con la intención de buscar la paz entre los diversos grupos cristianos.
Tras un tiempo en Nacianzo, se retiró a Arinzo y allí se dedicó a escribir hasta su muerte, en torno al año 390. Celebramos su fiesta, junto con san Basilio Magno, el 2 de enero.
San Basilio Magno
Nació en torno al año 330 en Cesarea de Capadocia. Era el mayor de nueve hermanos y pertenecía a una familia acomodada. Su padre era un gran retórico y de su madre recibió una educación cristiana. Tras iniciar los primeros estudios en su patria, se trasladó a Constantinopla y posteriormente a Atenas, donde estudió filosofía. Allí conoció a Gregorio Nacianceno.
De nuevo en su patria inició los estudios de la retórica pero los abandonó al poco tiempo para dedicarse de lleno a la vida cristiana. Recibió el Bautismo e inició una peregrinación por Egipto, Palestina, Siria y Mesopotamia, conociendo a los monjes más ilustres de su tiempo.
Al volver a su casa, renunció a sus bienes y se dedicó a la vida de oración en un monasterio fundado por él en una finca familiar. Durante este periodo compuso reglas de vida monástica que sirvieron para organizar la vida religiosa en oriente.
Más adelante fue ordenado sacerdote y estuvo al servicio de Eusebio, obispo de Cesarea, al cual sucedió cuando este murió. Durante su ministerio episcopal se dedicó al cuidado de su pueblo, tanto espiritual como material. También fundó monasterios en toda Capadocia y tuvo que combatir fuertemente contra las herejías de su tiempo, especialmente contra el arrianismo.
Murió el año 379 y su culto se desarrolló muy rápidamente. Es venerado por católicos y ortodoxos. Celebramos su fiesta, junto con san Gregorio Nacianceno, el 2 de enero.
Santos Inocentes
El evangelista Mateo en el capítulo 2 recoge la matanza de los niños recién nacidos de Belén llevada a cabo por mandato del rey Herodes, del que, por otras fuentes históricas, sabemos que fue extremadamente cruel con todos aquellos que consideraba sus rivales.
Se ha discutido mucho sobre el número de los inocentes muertos a causa del nacimiento del Mesías llegando a cifras demasiado elevadas si tenemos en cuenta que la ciudad de Belén contaría en aquel tiempo con unos mil habitantes.
El texto del evangelista hace referencia a otros pasajes del Antiguo Testamento: la matanza de los niños varones en Egipto, de la que se salvará Moisés, o el llanto sin consuelo de Raquel, madre de José y enterrada, según la tradición, en Belén.
Mateo utiliza estas referencias para mostrar a los judíos, destinatarios iniciales de su evangelio, que Jesús es el nuevo Moisés, salvado de la muerte por su huída a Egipto, y enviado por Dios para salvar a toda la humanidad.
La Iglesia venera a estos mártires como los primeros que han derramado su sangre a causa de Cristo. La celebración litúrgica de estos niños está unida a la Navidad desde el siglo IV, como recuerdan las homilías de Gregorio Nacianceno o Gregorio de Nisa y, desde el siglo V, la fiesta se pone en relación con la Epifanía. Así, en el calendario mozárabe se celebra su fiesta el 8 de enero. Actualmente la celebramos el 28 de diciembre.
Santa Juana Francisca de Chantal
Juana nació en el año 1572 en Dijon (Francia). Su madre descendía de una familia de magistrados de Borgoña y falleció al año de nacer Juana. Su padre, fiel al rey Enrique III, participó activamente en la vida política de Francia. Tras rechazar la boda con un joven enemigo de la Iglesia, contrajo matrimonio con Cristophe de Rabutín, barón de Chantal, con quien tuvo seis hijos, a los que educó cristianamente.
Muerto su marido por un accidente de caza, con solo veintinueve años comenzó a llevar en su propia casa una admirable vida de perfección, dedicándose a la oración y a la lectura de obras religiosas y ejerciendo, sobre todo, la caridad con los pobres y enfermos. Trasladada a casa de su suegro, el barón de Chantal, encontrará al obispo de Ginebra, Francisco de Sales, quien desde entonces sería su director espiritual.
En 1607 ambos se deciden a iniciar una nueva forma de comunidad religiosa, una congregación de mujeres, sin clausura y sin votos, que se dedicasen a la vida interior. Nacía así, el Instituto de la Visitación, que posteriormente se dedicaría también a la educación.
Tras sufrir la pérdida de varios de sus hijos y despojada de todos los afectos, Juana murió a los 70 años cuando regresaba de un viaje a París. Por entonces la orden fundada por ella tenía ya más de 80 monasterios. Fue beatificada en 1751 y canonizada en 1767 por Clemente XIII. Celebramos su fiesta el 12 de diciembre.
San Dámaso
Santo de origen español, Dámaso nació en torno al año 305. Trasladado a Roma con su familia, donde su padre ejercía como notario de la Iglesia, ya desde joven destacó por su virtud e integridad de vida, así como por su destreza literaria.
Muy pronto entró al servicio de la Iglesia y fue ordenado diácono. Como miembro del clero de Roma destacó por su defensa del papa Liberio frente a los arrianos, que habían logrado que el emperador lo depusiera y nombrara un Papa cismático.
A la muerte del papa Liberio, Dámaso fue elegido obispo de esta ciudad en el año 366, ejerciendo la misión de sucesor de Pedro durante dieciocho años.
Durante su pontificado reunió frecuentes sínodos para enfrentarse contra los cismáticos y herejes. El más importante fue el celebrado el año 382, en el que participó san Jerónimo, cuyo objetivo era solucionar la división que existía con la iglesia de Antioquía. El mismo Papa encargó a san Jerónimo la traducción al latín de las Sagradas Escrituras, más conocida como «Vulgata».
Dámaso también fue un gran promotor del culto a los mártires; buscó sus sepulcros en las afueras de Roma y los adecentó incluso con poemas que él mismo componía. También convirtió su propia casa en un templo dedicado a San Lorenzo, donde fue enterrado tras su muerte ocurrida en el año 384. Celebramos su fiesta el 11 de diciembre.
San Ambrosio
Nació en Tréveris, hacia el año 340, en una familia romana y cristiana. En Roma recibirá una cuidada educación retórica, literaria y jurídica, juntándose con jóvenes nobles, tanto paganos como cristianos. De esta forma, comenzará una brillante carrera administrativa en Sirmio, llegando, en el año 370 a ser gobernador de la provincia de Liguria y Emilia, cuya sede estaba en Milán, considerada en la práctica la capital del imperio.
El año 374, murió el obispo de Milán y su sucesión suscitó grandes controversias. Es entonces cuando, de modo inesperado, el gobernador Ambrosio es aclamado por el pueblo como obispo de la ciudad, a pesar de ser todavía catecúmeno. Tras su negativa inicial, tuvo que aceptar el nombramiento preparándose para recibir el Bautismo y ser ordenado el 7 de diciembre.
Nada más iniciar su ministerio como obispo vendió sus bienes, destinando lo obtenido a los pobres. Durante toda su vida fue un fiel cumplidor de su oficio, distinguiéndose, sobre todo, por su caridad hacia todos, y también como verdadero pastor y doctor de los fieles. Defendió valientemente los derechos de la Iglesia y, con sus abundantes escritos y con su actividad, defendió a sus fieles de los engaños del arrianismo.
El mismo Ambrosio bautizará el año 387 a san Agustín, quien pidió ser cristiano tras escuchar fascinado su predicación. Ambrosio murió un Sábado Santo, el 4 de abril del año 397. Celebramos su fiesta el 7 de diciembre.
Santa Catalina de Alejandría
Se trata de una joven de estirpe real que morirá mártir a comienzos del siglo IV. Entere otras virtudes, destacó por su ingenio y su sabiduría así como por su fortaleza de ánimo.
Según el relato de su pasión, escrito en el siglo VI y de marcado carácter legendario, el emperador Magencio había ordenado a todos sus súbditos que sacrificaran a los dioses, pero Catalina no sólo se negó a hacerlo sino que además reprendió al emperador exhortándole a dar culto al verdadero Dios. Tras intentar persuadirla seduciéndola con promesas ordenó encarcelarla y someterla a duros tormentos para que renunciara a su fe, pero fue en vano. Después de varios intentos fallidos murió decapitada, no sin antes haber convertido a muchos de los soldados que la custodiaban y a la propia emperatriz. Otros relatos posteriores sobre su vida, de influencia monástica, abordan también el proceso de su conversión.
En Roma se atestigua su culto desde el siglo VIII, culto que, poco después, se extenderá también por Francia y por otras regiones europeas. En el siglo XII se celebra su fiesta en las órdenes monásticas y entre los frailes mendicantes.
Santa Catalina es invocada por estudiantes y filósofos y se la suele representar con una rueda y una espada, signos de su martirio, una corona, por su realeza, y un libro, por su sabiduría. Su cuerpo se venera en el célebre monasterio del monte Sinaí. Celebramos su fiesta el 25 de noviembre.
San Clemente I
Natural de Roma y siendo posiblemente un liberto de condición humilde, Clemente fue el tercer sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Roma, a finales del siglo I. Según la tradición conoció a los apóstoles Pedro y Pablo y gobernó la Iglesia de Roma durante nueve años, en tiempo de los emperadores Galba y Vespasiano. Escribió una carta a la comunidad de Corinto con el fin de restablecer la paz entre sus miembros y exhortarles a la obediencia a sus pastores. Se trata del primer escrito de un Papa conservado, excluyendo, las cartas del apóstol Pedro que encontramos en la Sagrada Escritura. En esta Carta a los corintios se percibe un gran conocimiento de las tradiciones judeocristianas y un dominio grande del Antiguo Testamento. La carta fue tan venerada por la comunidad de Corinto, que llegaron incluso a leer algunos pasajes de ella durante las celebraciones de los domingos.
Clemente sufrió el martirio entre el año 97 y 101. En el monte Celio de Roma se conserva una basílica dedicada a él; la cual, según la tradición, estaría construida sobre el lugar de su nacimiento. Desde el siglo IV está atestiguado su culto en Roma y, además, su nombre se incluye en la lista de sucesores de Pedro que se emplea en la Plegaria eucarística primera o canon romano. Celebramos su fiesta el 23 de noviembre.
San Martín de Tours
Conocemos la vida de este santo por los escritos de Sulpicio Severo, un abogado de Burdeos que, siguiendo el ejemplo de Martín se bautizará y se hará monje.
Martín nació en Panonia, hacia el año 316. Tanto su padre, militar de oficio, como su madre eran paganos. Trasladado con su familia a Pavía cuando aún era un niño, frecuentó la escuela hasta que su padre le obligó a ingresar en el ejército romano. Siendo ya soldado, recibirá el bautismo y, tras venticinco años de servicio, renunciará a la milicia y fundará un monasterio en Ligugé, donde practicó la vida contemplativa bajo la dirección de san Hilario, obispo de Poitiers.
Martín siente también la necesidad de predicar y evangelizar la Galia, afectada por la herejía arriana en las ciudades y por el paganismo en las zonas rurales, y por eso, decide ser ordenado sacerdote. Pocos años después, será elegido obispo de Tours, cargo que quiso aceptar con una condición: no renunciar a vivir como un monje, dedicando todo su tiempo libre a la contemplación. Fue un modelo de buen pastor, oponiéndose a los ídolos y a los templos paganos, fundando varios monasterios y cuidando la formación del clero.
Murió el año 397 en Candes, ciudad a la que se dirigía en misión de paz. Muy pronto su culto se extenderá por toda Europa. Se le suele representar partiendo la capa de soldado con un pobre. Celebramos su fiesta el 11 de noviembre.
San Pablo de la Cruz
Nació en Ovada (Liguria) el año 1694; hijo de Lucas y Ana María. Su madre perdió 9 de los 15 hijos que tuvo, algo que marcará la infancia de Pablo. Ya de joven ayudó a su padre en el oficio de mercader. Cuando tenía diecinueve años, durante la predicación de la fiesta de Santa María Magdalena, tuvo una luminosa experiencia de Dios Amor, misericordioso y justo. Movido por el deseo de perfección, renunció a todo y se dedicó al servicio de los pobres y los enfermos, juntándosele después varios compañeros. Este pequeño grupo dará lugar a la congregación de la Pasión del Señor o pasionistas.
Ordenado sacerdote, trabajó con intensidad creciente por el bien de las almas, estableciendo casas de la Congregación recién fundada, ejerciendo la actividad apostólica y mortificándose con duras penitencias. Su apostolado se centró en la predicación y en la dirección espiritual de un gran número de personas. Trató de convencer a todos, doctos e ignorantes, de la importancia de la oración para configurar nuestra vida a la de Jesús.
En su predicación siempre aparecía la humanidad de Cristo como puerta de acceso al amor infinito de Dios; puesto que participando del amor a Jesús, muerto por nuestra salvación, es más fácil abandonarse a la voluntad del Padre.
Murió en Roma el día 18 de octubre del año 1775. Fue beatificado en 1852 y canonizado en 1867. Celebramos su fiesta el 19 de octubre.
San Ignacio de Antioquía
Desconocemos muchos datos de la vida de este santo. Por los escritos de Eusebio de Cesarea sabemos que Ignacio fue el segundo obispo de Antioquía después del apóstol Pedro, durante la época del emperador Trajano, a comienzos del siglo II.
Arrestado por ser cristiano, en una de las persecuciones decretadas por el emperador Trajano, fue enviado a Roma desde Siria para morir en el circo. Durante las etapas de este viaje fue acogido por los cristianos de Filadelfia, Lidia y Esmirna y también acudieron a su encuentro cristianos de otras ciudades de Asia Menor. De estos encuentros surgirán varias cartas que Ignacio envía a estas comunidades así como al obispo Policarpo de Esmirna.
Poco después de su muerte se formó un corpus con sus siete cartas en las cuales, al estilo de las de san Pablo, Ignacio trata de responder a problemas concretos de las comunidades, sobre todo de aspectos doctrinales, saliendo al paso de los que negaban la realidad humana de Cristo, y organizativos, sobre la función del obispo y los presbíteros en la Iglesia. Es célebre la frase que escribe en la Carta a los Romanos consciente de su inminente martirio: «Soy trigo de Dios y soy masticado por los dientes de las fieras, para ser pan puro de Cristo».
Estas cartas se incluyen entre los llamados Padres apostólicos, primeros escritos cristianos no incluidos en el canon de la Sagrada Escritura. Celebramos su fiesta el 17 de octubre.
Santa Eduvigis
Nació en Baviera hacia el año 1174; era hija de Bertoldo IV, marqués de Merano y de Inés de Meis. Durante su infancia recibió una esmerada educación en el monasterio de las benedictinas de Kitzingen. Aunque estaba destinada a ser esposa del príncipe serbio Toljen, al final se casó con Enrique el Barbudo, príncipe de Silesia, del que tuvo siete hijos, aunque solamente sobrevivirá a ella su hija Gertrudis, que llegará a ser abadesa del monasterio cisterciense de Trebnitz.
A pesar del título de duquesa de Silesia, Eduvigis llevó una vida de piedad, dedicándose a socorrer a pobres y enfermos, fundando para ellos lugares de asilo. En la corte, durante las comidas se leían pasajes de la Sagrada Escritura y de las vidas de los santos. Además vestía con sencillez, renunciando a toda ostentación.
En 1202 fundará el monasterio cisterciense de Trebnitz y posteriormente inspirará la fundación de otros monasterios. Al morir su esposo, se traslada de la corte a este monasterio dedicándose a hacer penitencia y al servicio de las monjas. Allí murió el 14 de octubre del año 1243 y, según su propio deseo, fue enterrada en una tumba común del monasterio. Fue canonizada en 1267 bajo el pontificado del papa Clemente IV. Celebramos su fiesta el 16 de octubre.
Santo Tomás de Villanueva
Nació en Fuenllana (Ciudad Real), el año 1486, siendo el mayor de cinco hermanos, aunque sus padres vivieron en Villanueva de los Infantes. De sus padres, siendo todavía muy pequeño, aprendió a invocar al Señor y a ser generoso con los pobres. Tras realizar los primeros estudios en el pueblo sus padres lo envían a la Universidad de Alcalá donde estudió gramática, retórica y humanidades.
En 1516 rechaza el puesto de catedrático en la Universidad para entra como novicio en los agustinos de Salamanca, donde profesará como religioso un año después. En 1518 fue ordenado sacerdote y, desde entonces, desempeñará diversos ministerios en la orden y promoverá el envío de misioneros a América. También fue en varias ocasiones predicador del emperador Carlos V.
En 1544 acepta por obediencia el arzobispado de Valencia, aunque dos años antes había rechazado el de Granada. En Valencia se encuentra una diócesis muy descuidada. Lleno de celo apostólico, promoverá el cuidado del clero, la predicación y la atención a los pobres. También se anticipó al Concilio de Trento fundando un seminario para la formación de los futuros sacerdotes.
Murió en Valencia el 8 de septiembre de 1555 y fue canonizado por Alejandro VII en 1658. Se conservan numerosos sermones de gran calidad literaria inspirados en la Sagrada Escritura y en la espiritualidad de San Agustín. Celebramos su fiesta el 10 de octubre.
San Dionisio y Compañeros
Dionisio fue el primer obispo de París, ciudad en la que murió mártir junto con el sacerdote Rústico y el diácono Eleuterio, durante una persecución anterior a la de Diocleciano.
Hasta el siglo XI, no se extenderá su culto por todo Occidente, si bien ya encontramos referencias de su vida en la obra de Gregorio de Tours, muerto a finales del siglo VI. Según este autor, Dionisio sería uno de los evangelizadores de las Galias, enviados por el Papa desde Roma en la época del emperador Decio, a mediados del siglo III. Tras predicar el Evangelio entre los paganos, luchando contra la idolatría, moriría decapitado a las afueras de París. Con anterioridad, en torno al año 450, santa Genoveva había construido un templo sobre su tumba, favoreciendo el desarrollo de su culto por toda Francia.
Sobre esta base histórica, entre los siglos VI y IX, se reconstruyen algunas leyendas sobre su vida y su muerte. Con la intención de realzar y prestigiar la sede episcopal de París, una de ellas, sitúa el ministerio de Dionisio en la época apostólica, al indicar que fue el papa Clemente I, discípulo directo del apóstol Pedro, quien lo envió a predicar en la Galia. Otra leyenda lo identifica con el ateniense Dionisio, convertido por san Pablo durante su discurso en el areópago. Por otro lado, otra tradición, escrita por el abad Hilduino, pretende identificarlo con el escritor místico que en el siglo VI se ocultaba bajo el pseudónimo de Dionisio Areopagita. Celebramos su fiesta el 9 de octubre.
San Francisco de Asís
San Francisco nace en Asís en 1182 y es hijo de un rico comerciante, Pedro Bernardone. Tras una juventud disipada y aventurera, en la que participó como soldado en guerras y turbulencias ciudadanas, cayendo incluso prisionero, regresa a su tierra donde, en la iglesia de San Damián, sentirá por tres veces la invitación de Cristo a «reparar su Iglesia». Renunciando a todos sus bienes para desposarse con la «dama pobreza» se consagra a Dios en presencia del obispo y de todo el pueblo.
Después de un tiempo de vida solitaria y errante, dedicado a la oración y el servicio a los más pobres, especialmente a los leprosos, decide entregarse a la predicación itinerante, si bien renunciando a ser ordenado sacerdote. Muy pronto se le unen algunos seguidores con los que formará la Orden de los Hermanos Menores. En 1212 fundará con santa Clara la Orden de las «Damas Pobres» de San Damián o Clarisas. También fundará la llamada «tercera orden» para fieles laicos que, viviendo en el mundo, siguen el espíritu franciscano.
San Francisco muere en 1226; dos años antes, su cuerpo, debilitado por las enfermedades, había recibido la experiencia mística de los estigmas o signos de la pasión de Cristo. Aunque no fue propiamente un escritor, se conservan algunas obras entre las cuales se encuentra el Canto de las criaturas. Canonizado por Gregorio IX en 1228, su cuerpo es venerado hasta hoy en la basílica de Asís. Es patrono de Italia, junto con santa Catalina de Siena, desde 1939. Celebramos su fiesta el 4 de octubre.
San Lorenzo Ruiz y Compañeros
A mediados del siglo XVII (entre los años 1633-1637), dieciséis mártires, Lorenzo Ruiz y sus compañeros, entregaron sus vidas hasta la muerte por amor a Jesucristo, en la ciudad japonesa de Nagasaki. Este grupo, pertenecientes a la Orden de Santo Domingo o vinculados a ella, estaba compuesto por nueve presbíteros, dos religiosos, dos vírgenes y tres laicos, uno de los cuales, Lorenzo Ruiz, era un joven padre de familia natural de las islas Filipinas.
Todos ellos propagaron la fe cristiana en las islas Filipinas, en Formosa y en las islas del Japón, manifestando así, de modo admirable, la universalidad de la religión cristiana, y, con su inquebrantable actividad evangelizadora, esparcieron copiosamente la semilla de la futura Iglesia con el ejemplo de su vida y de su muerte.
Lorenzo, natural de Manila, era hijo de padre chino y madre filipina. Nació en 1600, recibió una formación cristiana en la escuela de los dominicos y era escribano de oficio. Estaba casado y tuvo tres hijos. En 1636 fue acusado de complicidad en un crimen y, perseguido por la justicia, se unió al padre Antonio González y a sus compañeros que partían para el Japón. Allí fue apresado y condenado a muerte por ser cristiano, sufriendo durante varios días los mismos tormentos que sus compañeros. Durante los interrogatorios confesó su fe cristiana: «Nunca seré un apóstata. Si queréis, podéis matarme. Estoy decidido a morir por Dios». Selló su fe en Cristo el 29 de septiembre de 1637. Celebramos su fiesta el 28 de septiembre.
Santos Cosme y Damián
No conocemos muchos datos sobre la vida de estos dos mártires. Una tradición muy antigua atestigua ya la existencia de su sepulcro en la ciudad de Ciro (Siria), donde se erigirá más tarde una basílica en su honor. También se construyeron basílicas en su honor en Constantinopla y en Roma.
Según las leyendas conservadas Cosme y Damián eran naturales de Arabia y en su juventud aprendieron el arte de la medicina en Siria. Dedicados a ejercer su profesión médica, aprovechaban sus consultas para anunciar el Evangelio entre sus pacientes. Además, estaban siempre dispuestos a prestar sus servicios desinteresadamente, especialmente a los más pobres.
En el año 303, durante la persecución de Diocleciano, que fue la última gran persecución durante el imperio romano, Cosme y Damián sufrieron el martirio por su fe.
Desde mediados del siglo IV su devoción se difunde desde Siria por todo Oriente. En occidente tardó más, aunque ya en el siglo V existe un oratorio en su honor en Roma y en el siglo VI una basílica en el Foro romano.
Sus nombres cierran el elenco de santos citados en la Plegaria Eucarística I, también llamada canon romano. En la Edad Media se convirtieron en patronos de médicos, cirujanos y farmacéuticos y gozarán de gran devoción entre los fieles. Celebramos su fiesta el 26 de septiembre.
San Agustín
Nació en Tagaste (norte de África) el año 354. Su padre, Patricio, empleado municipal, era un pagano y su madre, Mónica, una cristiana piadosa. Durante su juventud Agustín recibió una esmerada formación clásica aunque vivió alejado de la fe y de la vida cristiana. Pese a todo, su corazón inquieto le llevaba a ser un incansable buscador de la verdad, frecuentando diversas sectas religiosas de su tiempo, aunque ninguna le convencía. Su conversión se produjo en Milán, donde desempeñaba el cargo de orador. En esta ciudad fue bautizado la noche de Pascua por el gran obispo Ambrosio.
Al volver a su patria, inició una especie de vida ascética, dedicada a la oración y al estudio, que continuó una vez ordenado sacerdote y
también después de ser elegido obispo de Hipona el año 397, viviendo junto con un grupo de sacerdotes.
Fue pastor de Hipona durante treinta y cuatro años, siendo un modelo para todos sus fieles, destacando por sus sermones y sus numerosos escritos, con los que contribuyó en gran manera a profundizar la fe cristiana contra los errores doctrinales de su tiempo como el maniqueísmo o el pelagianismo.
Entre sus obras, más de un centenar de libros, están las Confesiones, autobiografía donde relata su proceso espiritual o la Ciudad de Dios, en la que realiza una visión filosófica y teológica de la historia.
Murió el año 430, justo antes de la caída de Hipona en manos de los vándalos. Celebramos su fiesta el 28 de agosto.
San Esteban de Hungría
Nació en Panonia en torno al año 970. Pertenecía a la familia real húngara, convertida unos años antes de su nacimiento al cristianismo. Casado con Gisela, hija del duque de Baviera, sucedió a su padre en el trono en el año 997 y el año 1000 fue coronado por el papa Silvestre II como primer rey de Hungría. Al inicio de su reinado debió combatir contra varios rivales dentro del territorio, pero destacó siempre por ser un rey justo, pacífico y piadoso. También favoreció la creación de la estructura de la Iglesia en Hungría: creó varias diócesis y archidiócesis, parroquias, abadías, etc. Junto a esto, procuró que acudieran a las nuevas iglesias clérigos alemanes, franceses e italianos y favoreció el paso por Hungría de las peregrinaciones a Tierra Santa, fundando albergues para los peregrinos.
Además, como gobernante, elaboró numerosas leyes para sus súbditos y llevó a cabo diversas alianzas con los reinos vecinos. Murió en Szekesfehérvar el año 1038 y en 1083 fue canonizado por los legados del papa Gregorio VII.
Tras su muerte se desarrollaron en torno a su figura varias leyendas que, sobre la base histórica de su reinado, se escribieron para servir de guía o modelo para los monarcas cristianos. En ellas se destaca mucho su devoción a la Virgen María y su caridad con los pobres. Su fiesta litúrgica, el 16 de agosto, se celebra con gran solemnidad en toda Hungría.
Santo Domingo de Guzmán
Nació en Caleruega (Burgos), alrededor del año 1170 en una familia bien situada. De joven estudió teología en Palencia y, con solo veinte años, el obispo de Osma le invitó a formar parte del cabildo de la iglesia de Osma, donde profesó como canónigo a los veinticinco años.
Su espiritualidad en esta época estará marcada por la vida comunitaria, el estudio, la oración y el silencio. En 1203 llegó a ser uno de los superiores del cabildo, cargo que debió abandonar para acompañar al obispo de Soria a Dinamarca. Durante este viaje Domingo descubre un mundo divido por la crisis de fe y las herejías albigense y valdense que se habían desarrollado en Francia. En un segundo viaje también con su obispo, se dirige a Roma para visitar al Papa, quien les autorizará a predicar entre los herejes del sur de Francia dando testimonio con su palabra y con su vida de la fe católica.
Poco a poco se formará en torno a él un grupo dispuesto a dedicarse a la evangelización y a vivir la pobreza evangélica. Este grupo, que será aprobado por el Papa en el IV Concilio de Letrán, celebrado en 1215, dará lugar a la Orden de Predicadores.
Durante sus últimos años de vida, Domingo fundó monasterios en ciudades como París, Bolonia o Roma a los que se incorporaron numerosos jóvenes universitarios. También la tradición le atribuye la difusión del rezo del santo rosario.
Murió en Bolonia en agosto de 1221 y fue canonizado en 1234 por el Papa Gregorio IX. Su fiesta se celebra el 8 de agosto.
San Eusebio de Vercelli
Nació en la isla de Cerdeña a principios del siglo IV y muy pronto se trasladó a Roma donde entró a formar parte del clero. Allí fue compañero del futuro papa Liberio y posiblemente conoció a algunos monjes egipcios compañeros de san Atanasio.
En el año 345, fue elegido primer obispo de Vercelli y consagrado por el papa Julio I. Como obispo diocesano inició una enorme obra de evangelización para suscitar la fe cristiana entre los paganos. Fundó santuarios en diversas partes de la diócesis y una especie de monasterio en la ciudad, basado en el trabajo, el estudio y la oración, donde vivían los aspirantes al sacerdocio bajo la guía de otros sacerdotes. También redactó para sus sacerdotes una versión en latín de los Evangelios y fundó un monasterio femenino, dirigido por su hermana Eusebia.
Además de la labor pastoral en su diócesis, Eusebio defendió la fe católica frente a los arrianos, apoyados por el emperador Constancio II. Su fidelidad a la fe le acarreó un duro destierro de ocho años en Palestina, desde el que escribirá una carta a sus fieles, exhortándoles a defender la fe católica.
Los últimos diez años de su vida transcurren de nuevo en su diócesis, donde organiza la vida cristiana, llegando a crear nuevas diócesis. Eusebio muere en Vercelli el año 371 y fue enterrado en la iglesia edificada por él sobre la tumba del mártir Teonesto. Celebramos su fiesta el 2 de agosto.
San Ignacio de Loyola
Nace en 1491, siendo el último de trece hermanos, en la casa – torre de Loyola. Su adolescencia y juventud transcurre en ambientes cortesanos, entregado a las vanidades del mundo y a la carrera militar. Cuando tenía 30 años, durante la defensa de Pamplona del asedio francés, es herido en un pierna y se retira a Loyola donde, en la larga convalecencia y, tras agotar los libros de caballerías, se dedicará a la lectura de vidas de santos, lecturas que despertarán un deseo nuevo de seguir incondicionalmente a Cristo. Decidido a llevar una nueva vida peregrina a Aranzazu, Monserrat y Manresa, donde vivirá durante diez meses entregado a la oración y a la penitencia; experiencia que recogerá en el famoso librito de los Ejercicios espirituales.
Tras un mes en Jerusalén regresa a España e inicia su formación en Barcelona, Alcalá y Salamanca, formación que culminará en París, donde se unen a él otros siete compañeros, entre ellos Francisco Javier, con los que, una vez ordenados sacerdotes, decide peregrinar a Jerusalén y, si esto no fuera posible, como así sucedió, ponerse al servicio incondicional del santo Padre. De esta forma surgía la Compañía de Jesús (jesuitas), cuya función principal sería la defensa y propagación de la fe allí donde el Papa quisiera enviarles.
Ignacio muere en Roma a los 65 años, el 31 de julio de 1556. Será beatificado en 1609 y canonizado por Gregorio XV en 1622. En 1922 fue declarado patrono de los ejercicios espirituales. Celebramos su fiesta el 31 de julio.
San Camilo de Lelis
Nació en 1550, cerca de Chieti, en la región italiana de los Abruzos. En su juventud vivió entregado al juego y a las aventuras, siguiendo el ejemplo de mala vida de su padre. Después se incorporó a la carrera militar llegando, incluso, a tener que mendigar para sobrevivir.
A los 25 años experimenta un proceso de conversión y decide hacerse fraile capuchino, pero, por dos veces, debió abandonar el noviciado a consecuencia de una herida en un pie de la que tuvo que ser atendido en el hospital de San Giacomo de Roma.
Tras ser ordenado sacerdote en 1584, Camilo se siente llamado a servir a los enfermos y comienza a ejercer como voluntario, junto con otros compañeros, en el hospital del Santo Espíritu de Roma. Allí, redactará un reglamento para aquel grupo con la intención de ser reconocido por la Iglesia como un instituto religioso. En dicho reglamento se detalla, además de la forma de vida de los miembros del grupo, la forma en que deben ser atendidos los enfermos.
En 1586, el papa Sixto V aprueba la congregación de Ministros de los enfermos (camilos) que, rápidamente, se extenderá por toda Italia. En 1607, renuncia a ser superior de la orden para entregarse al servicio a los enfermos en Milán y en Génova hasta su muerte, en 1614.
Fue canonizado por Benedicto XIV en 1746 y León XIII en 1886 lo proclamó, junto con San Juan de Dios, patrono de enfermos y hospitales. Su entrega a los enfermos ha inspirado la fundación de otras instituciones dedicadas a los enfermos. Celebramos su fiesta el 14 de julio.
San Antonio María Zaccaria
Nació en Cremona, en Lombardía, en 1502. Sus padres, originarios de Génova, eran comerciantes de lana. Renunciando a su herencia en favor de su madre marchó a estudiar medicina en Padua aunque, al acabar los estudios, se dedicó a la vida espiritual dirigido por los dominicos.
En 1528 fue ordenado sacerdote y comenzó su apostolado en Cremona donde fundará un pequeño cenáculo, llamado «Amistad», donde instruía a los fieles. Trasladado poco después a Milán, y con la ayuda de la condesa Ludovica Torelli, iniciará la fundación de lo que sería la orden de los clérigos regulares de san Pablo, aprobados en 1533 por el papa Clemente VII.
Consciente de la necesidad de una reforma general en la Iglesia el proyecto fundacional incluía la creación de tres grupos: sacerdotes, que llevarían una vida en común, religiosas de vida activa o comunidad de las Angélicas, y laicos, incluyendo entre estos últimos también a los matrimonios. La inspiración del grupo se apoyaba en san Pablo y su fama se extendió por toda Italia. El nombre de barnabitas, con el que se conoce a los clérigos regulares fundados por él, proviene de la residencia de san Bernabé que fundó en Milán y que sería la sede de la congregación.
Con solo treinta y siete años su salud se fue minando por el cansancio y murió en Cremona, junto a su madre, en 1539. Fue canonizado por León XIII en 1897. Celebramos su fiesta el 5 de julio.
San Cirilo de Alejandría
Nació en Egipto en torno al año 370 y en su juventud parece que llevó una vida monástica. Era sobrino de Teófilo, patriarca de Alejandría, a quien sucederá en el año 412. Como Obispo de Alejandría luchó con firmeza contra las herejías de su tiempo, especialmente contra la doctrina de Nestorio, así como contra los seguidores de filosofías inspiradas en el paganismo.
Nestorio, obispo de Constantinopla desde el año 428, defendía que en Cristo había dos personas, una divina y otra humana. Cirilo, en cambio, reconocía en Cristo una única persona y una doble naturaleza, lo cual permitía llamar a María, madre de Dios, algo que Nestorio negaba. En un Sínodo celebrado en Alejandría, Cirilo rechazó con contundencia la doctrina de Nestorio, como haría después el papa Celes-tino I; sin embargo, Nestorio no quiso retractarse. Su negativa ocasionó la intervención del emperador Teodosio II, que convocó en el año 431 un Concilio en Éfeso, donde se puso fin a la controversia y se rechazaron las doctrinas nestorianas.
Los escritos de Cirilo son muy abundantes y de un gran valor para la explicación y la defensa de la fe. Escribió comentarios a la Sagrada Escritura, algunos tratados contra el arrianismo y contra la doctrina de Nestorio y numerosas cartas y sermones.
Cirilo murió el año 444 y su culto se difundió sobre todo entre las Iglesias orientales. León XIII lo declaró «doctor de la Iglesia» en 1882. Celebramos su fiesta el 27 de junio.
San Paulino de Nola
Nació en Burdeos, en la Galia, el año 355, en el seno de una familia ilustre que poseía grandes propiedades. Desde niño se dedicó al estudio de las letras, instruido por el poeta Ausonio, con el fin de hacer carrera política y ocupar importantes cargos civiles. Fue gobernador en el sur de Italia y después se trasladó a España, donde se casó y tuvo un hijo que murió a los pocos días.
Animado por el deseo de llevar una vida austera, recibió el bautismo y, de común acuerdo con su mujer, renunció a todos sus bienes y abrazó la vida monástica el año 393. Durante un tiempo habitó en Barcelona, donde fue ordenado sacerdote. Después se traslada a Milán para consultar a San Ambrosio, también va a Roma y, por último a Nola, en la campaña italiana, atraído por la figura de San Félix, que había padecido el martirio en aquella ciudad.
Allí llevará una vida austera en una pequeña celda, dedicándose a la oración, el estudio de la Sagrada Escritura y al trabajo manual. En el año 400 es elegido obispo por el pueblo. En su nueva misión, consciente de ser pastor de su pueblo, trató de aliviar las miserias de su tiempo, sin ser ajeno a los problemas eclesiales. Además, restauró varias basílicas y realizó otras obras civiles en favor de la ciudad. Fue también un poeta fino y elegante que cantó a Cristo y a la vida cristiana y mantuvo contacto con los grandes personajes de su tiempo. Murió el año 431. Celebramos su fiesta el 22 de junio.
San Luis Gonzaga
Nació en Castiglione (Italia) en 1568, en una familia de la nobleza, los marqueses de Castiglione, vinculada a la corte de Felipe II. Durante su infancia, en la que recibe de su madre una educación cristiana, destacará por ser un niño despierto e inteligente que, con solo diez años, tomará la decisión de consagrarse al Señor. Poco a poco fue madurando su decisión, lo cual suponía una renuncia total al mundo cortesano de riquezas y honores en el que vivía.
Decidido a entrar en la Compañía de Jesús para configurar su vida con Cristo crucificado, debió soportar el rechazo de su padre cuando le manifestó su deseo, que incluía también renunciar a su brillante carrera y a ser el heredero familiar en favor de su hermano.
Tras obtener el permiso paterno ingresó en la Compañía de Jesús en 1585 e inició el noviciado y los estudios para el sacerdocio en el Colegio Romano, bajo la guía de san Roberto Belarmino. Su espiritualidad se centra en su total ofrecimiento personal a Dios en el seguimiento de Cristo y en el servicio a los pobres y a los que sufren.
Mientras realizaba los estudios estalló una epidemia en Roma y Luis se vuelca en la atención a los enfermos. Aunque se duda que llegara a contraer la enfermedad, morirá de agotamiento el 21 de junio de 1591.
Fue beatificado en 1605, cuando vivía todavía su madre, y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Celebramos su fiesta el 21 de junio.
San Antonio de Padua
Nació en Lisboa, a finales del siglo XII, en el seno de una familia acomodada y en el Bautismo recibió el nombre de Fernando, que cambiará por el de Antonio al incorporarse en la orden de los hermanos menores. Siendo aún muy joven, tras pasar dos años en un monasterio de Lisboa, se trasladó al monasterio agustino de Santa Cruz en Coimbra, donde realizó brillantemente sus estudios y recibió el sacerdocio.
En 1220 experimenta un gran deseo de imitar a cinco religiosos franciscanos que habían sido asesinados en Marruecos. Por ello, entra en el monasterio de san Antonio de Olivares para partir, poco después, hacia Marruecos, de donde tuvo que regresar por una grave enfermedad. Durante el viaje de vuelta una tormenta le desvía a Sicilia, desde donde acudirá al capítulo de frailes menores que se celebraba en Asís.
Poco a poco fue manifestando sus dotes para la predicación recorriendo aldeas y ciudades del norte de Italia y obteniendo numerosas conversiones, incluso entre los herejes. En 1227 fue elegido ministro provincial de Romaña y viajó a Roma. Desde 1230 lo encontramos en Padua donde escribirá numerosos sermones y continuará su labor evangelizadora.
Allí murió el 13 de junio de 1231. Los numerosos milagros que se le atribuían hicieron que su culto se difundiese rápidamente y que su tumba se convirtiera en meta de peregrinaciones. Desde el siglo XVI se le representa con Jesús Niño en brazos. Celebramos su fiesta el 13 de junio.
San Bernabé
Nacido en la isla de Chipre y perteneciente a una familia de levitas, fue uno de los primeros fieles de la Iglesia de Jerusalén. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos presenta a un levita, de nombre José, con el sobre nombre de «Bernabé», que significa hijo de la exhortación.
Añade que era «virtuoso, lleno de Espíritu Santo y de fe» y que había vendido un campo entregando el dinero a los apóstoles para que estos lo distribuyeran entre los pobres.
Estuvo muy unido a san Pablo y fue uno de los que defendió su conversión ante los cristianos de Jerusalén que recelaban del antiguo enemigo. Con él se trasladó a Antioquía, donde predicó el Evangelio, y también lo fue compañero de Pablo en su primer viaje apostólico, en el que recorrieron la isla de Chipre y Asia Menor. En el año 49 estuvo presente en el llamado «concilio de Jerusalén», en el que se determinó que la circuncisión no era necesaria para los paganos que se hacían cristianos.
Después discutió con Pablo, cuando se disponían a iniciar el segundo viaje, y se separó de él. Junto con Juan, retornó a su patria, predicó allí el evangelio y, según la tradición, murió lapidado por algunos judíos.
A Bernabé le han atribuido una Carta incluida entre los escritos de los llamados «Padres Apostólicos» y, desde su muerte, aunque no era miembro de los Doce, fue venerado como apóstol. En el siglo V se encuentran sus reliquias en Chipre y desde el siglo X se le dará un culto especial en Milán. Celebramos su fiesta el 11 de junio.
San Norberto
Nació en torno al año 1080 en una familia de la alta aristocracia en Renania. Desde niño inició los estudios eclesiásticos y siendo todavía muy joven fue nombrado canónigo de la Iglesia de Xanten. El año 1115, durante un viaje, tuvo una experiencia que le llevó a convertirse de la vida mundana y abrazar el ideal monástico. Ese mismo año fue ordenado diácono y sacerdote y se retiró a hacer vida eremítica en las proximidades de Xanten.
Entregado a la imitación de los apóstoles decidió dedicarse enteramente a la predicación del Evangelio como predicador itinerante, recorriendo Francia y Alemania, donde atrajo a numerosos creyentes. Junto con otros colaboradores sembró los fundamentos de la Orden Premonstratense poniendo en marcha diversos monasterios que en 1126 serían aprobados por el papa Honorio II.
Ese mismo año fue creado arzobispo de Magdeburgo donde promovió la reforma de la vida cristiana, especialmente del clero, y extendió la predicación del evangelio también a los pueblos vecinos. También tuvo que compaginar su ministerio pastoral de obispo con el de ser príncipe del Imperio.
Murió el año 1134 mientras regresaba de Roma a Magdeburgo. Fue enterrado en uno de los monasterios reformados por él y su culto se extenderá rápidamente. La Iglesia reconocerá oficialmente el culto en la Orden Premostratense en 1582 y Gregorio XV lo extenderá a toda la Iglesia en 1621. Celebramos su fiesta el 6 de junio.
San Carlos Luanga y Compañeros Mártires
Respondiendo a la llamada de los primeros exploradores ingleses habían acudido a Uganda un grupo de los llamados Padres Blancos y otro de misioneros combonianos que evangelizaron aquella región desde 1879.
El rey Mwanga, que subió al trono en 1884, pasó de la aceptación de la nueva religión, a la que se adhirieron muchos miembros de la corte, al rechazo más visceral haciendo que poco a poco la atmósfera de la corte se volviera hostil con los cristianos. Ya en 1885 fue asesinado un obispo anglicano por orden del rey, aconsejado por su primer ministro y, posteriormente le siguió Balikuddembe, amigo y mayordomo del propio rey, que había destacado por su celo evangelizador.
Tras esta muerte la persecución se generalizó. Carlos Luanga, convertido en nuevo guía de los cristianos de la corte, fue cruelmente martirizado. Antes de morir había bautizado a varios catecúmenos, de los cuales algunos también fueron asesinados por su fe. A todos estos mártires hay que unir también a otros cristianos pertenecientes a la confesión anglicana.
Carlos y sus compañeros fueron beatificados en 1920 y canonizados por Pablo VI en 1964 durante la celebración del Concilio Vaticano II. Este mismo Papa peregrinará a Uganda en 1969. Pío XI lo había proclamado patrono de la juventud africana en 1934 y Pío XII protector de la Acción Católica Africana. Celebramos su fiesta el 3 de junio.
San Fernando
Fernando III nació el año 1198 en el reino leonés, cerca de Valparaíso (Zamora). Era hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela, reina de Castilla, y con su reinado unió definitivamente las coronas de ambos reinos. Se casó dos veces, primero con doña Beatriz de Suabia y posteriormente con doña Juana de Ponthieu, de ambos matrimonios tuvo trece hijos.
Durante su reinado fue avanzando la reconquista y con ella la restauración religiosa conforme a las antiguas sedes episcopales visigodas. También se preocupó de los súbditos no cristianos para que no sufriesen injusticias a manos de los intolerantes y desarrolló la cultura estableciendo las universidades de Valladolid y Salamanca. Además, en esta época se inicia la construcción de las grandes catedrales góticas de León, Burgos y Toledo.
Fernando destacó por su sencillez de vida, rectitud de intenciones y piedad y sinceridad en sus prácticas religiosas.
Murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252 tras pedir perdón por todos sus errores y abusos. Su cuerpo fue enterrado en la catedral sevillana. Durante el proceso de canonización se probó su culto inmemorial y fue elevado a los altares por el papa Clemente X el 4 de febrero de 1671 junto con su primo san Luis IX de Francia.
Es patrono de varias instituciones españolas y también es invocado por cautivos, desvalidos y gobernantes como especial protector. Celebramos su fiesta el 30 de mayo.
San Agustín de Canterbury
Agustín nació en Roma a mediados del siglo VI, aunque de su infancia y juventud no tenemos ningún dato. La primera referencia que tenemos de él es que era abad del monasterio de san Andrés de Roma en el año 596, año en el que fue enviado por el papa Gregorio Magno a Inglaterra como responsable de un grupo de cuarenta monjes dispuestos a evangelizar aquellas tierras. Tras recorrer parte del camino siente un gran temor ante la perspectiva de encontrar pueblos bárbaros y fieros y decide regresar a Roma. Sin embargo, los ánimos del Papa le llevarán a reemprender con éxito el camino un año después.
Al llegar contactó con el rey Etelberto de Kent, casado con una cristiana de origen franco, de quien obtuvo permiso para celebrar la liturgia cristiana en la iglesia de San Martín. El rey, movido por la conducta y la predicación de Agustín y sus compañeros, decidirá bautizarse y, tras el bautismo, contribuirá con su ayuda a la obra evangelizadora.
Poco tiempo después, Agustín acude a Arlés para ser consagrado obispo y establecer su sede en Canterbury donde mandó edificar el monasterio de los santos Pedro y Pablo.
La misión de Agustín fue muy próspera: convirtió a muchos a la fe y fundó diversas iglesias, especialmente en el reino de Kent, donde consagró a su sucesor. Murió el 26 de mayo del año 605 y fue enterrado en el monasterio que él mismo fundó en Canterbury. Celebramos su fiesta el 27 de mayo.
San Beda el Venerable
Nace en el territorio de los monjes de Wearmouth en el año 673; a los siete años fue entregado a la escuela monástica de Wearmouth y poco después se trasladó al cercano monasterio de Jarrow donde transcurrirá su vida. Educado por el abad Benito Biscop, hizo la profesión en la vida monástica y, con 29 años, fue ordenado sacerdote.
Supo vivir a la perfección la vida monástica dedicándose sobre todo al estudio de la Sagrada Escritura y a ser guía espiritual de sus compañeros. Él mismo, al final de su vida, describirá su actividad afirmando que «he pasado toda la vida en este monasterio dedicándome por completo al estudio de la Biblia y, mientras observaba la disciplina de la Regla y la cotidiana tarea de cantar en la iglesia, me resultó siempre dulce aprender, enseñar o escribir...».
En sus obras abordó todos los ámbitos del saber, gramática, retórica, poesía, cosmología, historia, demostrando una gran inteligencia y capacidad crítica. Además escribió numerosas homilías y cartas. En sus obras teológicas e históricas se mantendrá fiel a la tradición de los Padres y de la Sagrada Escritura encontrando en ellos la fuente de inspiración. Su obra más importante es la Historia de la Iglesia y del pueblo de Inglaterra.
Murió en el monasterio de Jarrow el año 735 y su culto se atestigua ya desde el siglo VIII. En 1899 el papa León XIII le otorgó el título de doctor de la Iglesia. Celebramos su fiesta el 25 de mayo.
San Juan I
Nace en la Toscana a finales del siglo V. Aunque no se conocen muchos datos de su vida antes de ser elegido obispo de Roma en el año 523, se le identifica con un diácono llamado Juan y amigo del escritor Boecio.
Al acceder a la sede de Roma sucedió al papa san Hormisdas y comenzó a realizar varias obras de restauración en algunas basílicas romanas con la ayuda del emperador Justino.
El rey Teodorico convocó al Papa en Rávena para encargarle que viajara a Constantinopla con la misión de pedir al emperador Justino que respetara la libertad religiosa de los herejes y especialmente de los arrianos, sometidos a persecuciones.
Era la primera vez que un Pontífice se dirigía a Constantinopla. Allí, acogido con grandes honores, permaneció varios meses llegando, incluso, a celebrar la Pascua en Santa Sofía según el rito latino y a proceder a la coronación del emperador Justino. Sin embargo, aunque obtuvo algunas concesiones, no consiguió el objetivo principal de su misión.
Al volver a Italia, el rey Teodorico mandó que fuera detenido y encarcelado en Rávena, acusándole por el fracaso de la embajada en Constantinopla. Sometido a malos tratos murió en la cárcel el año 526.
Tras su muerte sus restos fueron trasladados a Roma y sepultados en la basílica de san Pedro. Celebramos su fiesta el 18 de mayo.
San Pancracio
Según la tradición formada por numerosos textos muy diferentes entre sí, Pancracio debió nacer en alguna ciudad de Asia Menor, en tiempo de los emperadores Diocleciano o Maximiano, finales del siglo III o inicio del siglo IV. Era de origen noble y de padres paganos aunque, quedó pronto huérfano y fue educado por su tío Dionisio, con el que se trasladará a vivir a Roma.
Atraídos por las numerosas conversiones al cristianismo que se producían en la ciudad eterna acudieron al papa Cornelio quien los instruyó en la fe católica y los bautizó.
Poco después de esto, en una de las persecuciones, atribuida por la tradición al emperador Diocleciano, se decretó la captura y condena a muerte de los cristianos. Pancracio, joven de unos quince años, fue arrestado junto con otros cristianos aunque recibió un trato deferente por su nobleza y se decidió que fuera juzgado por el emperador. Éste le ofreció un puesto en palacio a cambio de que renunciara a la fe cristiana, pero Pancracio no sólo no quiso apostatar sino que se enfrentó con él, por lo que fue condenado a morir decapitado.
Recuperado su cuerpo por algunos cristianos fue sepultado en la vía Aurelia, donde se conserva actualmente. Sobre su tumba el papa Símaco construyó en el siglo VI una iglesia en su honor, reedificada posteriormente. Desde antiguo es objeto de un fervoroso culto popular, atestiguado ya en los tiempos de san Gregorio Magno. Celebramos su fiesta el 12 de mayo.
San Atanasio
Nace probablemente en Alejandría, Egipto, en torno al año 295. Desde niño recibió una educación clásica y cristiana. En el año 318 fue ordenado diácono, trabajando como secretario del obispo san Alejandro, que ese mismo año en un Sínodo local condenó a Arrio, sacerdote de la Iglesia de Alejandría que negaba la divinidad de Jesucristo y que era apoyado por un sector de obispos orientales.
Participó como diácono en el Concilio de Nicea, convocado el año 325 por el emperador Constantino, en el que se elaboró una profesión de fe que rechazaba la doctrina de Arrio y se defendía la divinidad de Jesucristo.
Tras la muerte del obispo Alejandro fue aclamado obispo de Alejandría en el año 328. Durante los cuarenta y cinco años de ministerio episcopal sufrió tres veces el destierro, encontrando apoyo y refugio entre los monjes que vivían en el desierto. En una de las ocasiones en que fue desterrado también acudió a Roma donde encontró el apoyo del papa Julio.
Hasta el año 366 no pudo retornar definitivamente a la sede de Alejandría en la que murió en el año 373. Aunque no murió como mártir recibió muy pronto culto como santo. De él conservamos importantes y numerosos escritos. Atanasio es uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia oriental. Celebramos su fiesta el 2 de mayo.
San Hermenegildo
Nace en torno al año 564. Es hijo primogénito del rey Leovigildo y hermano del futuro rey Recaredo. Toda su familia profesaba el arrianismo, secta cristiana que negaba la divinidad de Jesucristo.
Casado con Ingunda, fervorosa católica sometida a las presiones de su familia, Hermenegildo es nombrado por su padre gobernador de la Bética, con capital en Sevilla. Allí, influido por su propia mujer y por el obispo san Leandro, abandonará la herejía para abrazar la fe católica y se declarará en rebeldía frente a su padre, esperando el apoyo de las tropas bizantinas.
Leovigildo le declara la guerra y lo acorrala en Sevilla donde Hermenegildo, aconsejado por su hermano Recaredo, decide entregarse para ser trasladado a Valencia y posteriormente a una cárcel en Tarragona. Al llegar la fiesta de Pascua, Hermenegildo se negó a que un obispo arriano le diera la comunión. Esto ocasionó su asesinato en abril del 586, motivado según algunos, por orden de su propio padre.
Autores como San Isidoro, san Gregorio de Tours, san Gregorio Magno o san Beda, lo tienen por mártir.
En 1586, Sixto V, a petición del rey Felipe II, autoriza su fiesta en toda España y en 1636, Urbano VIII introduce su celebración en el calendario universal. Celebramos su fiesta el 13 de abril.
San Estanislao
Nace el año 1030 en Szczepanow (Polonia), procedente seguramente de una familia de la diócesis de Cracovia. En su juventud recibió una buena formación en algún monasterio o escuela catedralicia y posteriormente en Lieja.
Destacando por su ciencia y su virtud fue nombrado canónico de Cracovia y en 1072 obispo de esa diócesis. Durante su pontificado su mayor empeño fue el de cristianizar la región y reformar el clero ayudado en un principio por el rey Boleslao II el Atrevido.
Sin embargo, en poco tiempo surgió un enfrentamiento con este rey por motivos que desconocemos, el cual ordenó su asesinato, según la leyenda, al pie del altar mientras celebraba la Misa, en el año 1079.
Había sido injustamente acusado de traidor por no seguir las directrices del rey, el cual, después reconoció arrepentido su equivocación renunciando a la corona y retirándose a Hungría para llevar una vida de penitencia hasta su muerte.
Su veneración y culto se extendió por toda Polonia atribuyendo a su intercesión numerosos milagros y hechos extraordinarios.
Fue canonizado en Asís en 1253, durante el pontificado de Inocencio IV y un año después proclamado santo en Cracovia. Desde el siglo XIII es también el patrón de Polonia. A finales del siglo XIX se compusieron varias obras de teatro y rapsodias históricas sobre su vida. Celebramos su fiesta el 11 de abril.
San Vicente Ferrer
Nació en Valencia, en el año 1350; desde niño fue educado cristianamente por sus padres. Con solo 19 años ya había concluido brillantemente sus estudios siendo admitido dentro de la Orden de Predicadores, donde le encomendaron la misión de ser profesor de teología.
En 1375 será ordenado sacerdote y destacará sobre todo por su carisma para la predicación, si bien los primeros años los dedica a la enseñanza y a completar su formación teológica en Lérida, Barcelona, Toulouse y Valencia.
Como otros santos de su tiempo sufrió por la división que en aquel momento afectaba a la Iglesia, el llamado «Cisma de Avignon», y reclamó la vuelta a la unidad en la Iglesia.
Poco a poco, se convence que su misión no es otra que predicar el Evangelio por todas partes. Así recorrió España, Francia, Suiza, llegando incluso a Bélgica, predicando y provocando la conversión de muchos. Dicen que era tal la gente que se congregaba a escucharle que era imposible predicar en los templos, haciéndolo en las plazas, y que cada uno lo escuchaba predicar en su propia lengua.
También trabajó infatigablemente por la conversión de muchos judíos a la fe cristiana e intervino como árbitro de paz en numerosas contiendas.
Murió en Vannes, Francia, en 1419 durante una misión. Fue canonizado por el papa Calixto III en 1455. Celebramos su fiesta el 5 de abril.
San Cirilo de Jerusalén
Nació probablemente en Jerusalén en torno al año 313. Tras recibir una buena cultura clásica y teológica, llevó desde joven una vida ascética. Cuando contaba ya treinta años, fue ordenado diácono y, posteriormente presbítero en Jerusalén.
Tras la ordenación presbiteral predicó durante la cuaresma y la pascua sus famosas veinticuatro catequesis. Estas se dividen en prebautismales, dirigidas a los catecúmenos que se preparaban para el bautismo, y mistagógicas, dirigidas a los recién bautizados para introducirlos en los misterios que se celebran en la liturgia, especialmente la Eucaristía.
En el año 349, a la muerte del obispo de Jerusalén, es elegido para esta sede aunque tuvo que enfrentarse a Heraclio, candidato del anterior obispo Macario. Durante toda su vida Cirilo fue acusado de defender la herejía arriana; estas acusaciones le costaron ser depuesto en tres ocasiones de su cargo, teniendo que marchar al destierro.
Hasta el año 378 no pudo regresar definitivamente a Jerusalén. Dos años más tarde participará en el segundo Concilio ecuménico, celebrado en Constantinopla, donde los Padres reconocieron la legitimidad de su episcopado y la ortodoxia de su doctrina.
Muere en el año 387 y su culto se difunde rápidamente sobre todo en Oriente. El papa León XIII lo declaró doctor de la Iglesia en 1883 y extendió la celebración de su fiesta a toda la Iglesia. Ésta se celebra el 18 de marzo.
San Juan de Dios
Nace en Montemor-o-Novo, Portugal, en 1495. Raptado a los 12 años fue llevado a Oropesa donde trabajará como pastor. Más tarde se enroló en el ejército español donde no faltaron los peligros: participó en la conquista de Fuenterrabia e incluso estuvo a punto de morir en la horca. En 1532 acude a la defensa de Viena y, tras peregrinar a Santiago de Compostela, se instala en un fuerte miliar en Ceuta.
Abandonada por fin la carrera militar se dedica a la venta ambulante de libros abriendo después una pequeña tienda en Granada.
Allí se siente transformado interiormente al escuchar la predicación de Juan de Ávila. Decide repartir sus bienes entre los pobres y comienza a hacer penitencia por toda la ciudad. Tomándolo por loco fue recluido un tiempo en el Hospital Real de Granada. Tras salir del hospital determina consagrar su vida a los pobres y enfermos abandonados. Para ello alquila un palacio y comienza a atender de forma admirable a los enfermos. Al poco tiempo se le unirán los primeros discípulos y en 1548 fundará otro hospital en Toledo.
Juan muere en Granada en 1550 y, aunque él personalmente no tuvo intención de fundar una congregación religiosa, en 1586 sus numerosos discípulos fundaban la Orden hospitalaria de san Juan de Dios. Beatificado en 1630 y canonizado en 1690 es patrón de los hospitales y de los enfermos desde 1886. Celebramos su fiesta el 8 de marzo.
Santas Perpetua y Felicidad
Se trata de dos jóvenes martirizadas en Cartago, al norte de África, el año 203, durante la persecución ordenada por el emperador Septimio Severo. Conocemos su martirio por varios escritos o actas que se han conservado, escritos en parte por los mismos protagonistas.
Perpetua, joven culta y perteneciente a una familia acomodada, es madre de un bebe. Su padre era pagano y su madre cristiana. Felicidad es una joven esclava, embarazada y casada con Revocato.
Tras un arresto domiciliario fueron conducidas a la cárcel de Cartago junto a tres catecúmenos: Revocato, Saturnino y Secúndulo y al catequista Saturio, que los bautizará en prisión. Durante el tiempo que permanecieron en la cárcel, el padre de Perpetua hizo todo lo que pudo para convencer a su hija y que apostatara de la fe para poder evitar su muerte, pero Perpetua permaneció fiel hasta el final. Tuvo varias visiones del paraíso que le sirven de consuelo. También en la cárcel, Felicidad dará a luz una niña.
Condenados finalmente a muerte, fueron conducidos al anfiteatro, arrojados a las fieras y posteriormente decapitados.
El relato de su martirio fue editado probablemente por Tertuliano. Se conservan también algunos sermones de san Agustín en la fiesta de estos mártires. Sus nombres se incluyen en la plegaria eucarística I o canon romano. Celebramos su fiesta el 7 de marzo.
Santa Escolástica
Escolástica nació en torno al año 480 en Nursia, Umbría, y vivió hasta el 547. Sabemos que fue hermana de San Benito y que siguió a este en la consagración a Dios como monja habitando a pocos kilómetros del Monasterio de Montecasino, fundado por san Benito, pero desconocemos casi todo sobre su vida.
Un episodio curioso lo recoge san Gregorio Magno en sus Diálogos donde narra el encuentro entre los dos hermanos en un oratorio cercano a la abadía. Los hermanos estaban tan embelesados con su conversación espiritual que llegada la noche, Escolástica pidió a su hermano que se quedara a dormir allí pero este se negó para no incumplir la regla monástica. En ese momento, Escolástica comenzó a llorar y lo mismo sucedió en el cielo; fue tal el diluvio que a san Benito le fue imposible volver al monasterio y los dos hermanos pasaron juntos la noche continuando su diálogo espiritual. Tres días después de este encuentro santa Escolástica murió y fue enterrada en la tumba que san Benito tenía preparada para él.
Se pensaba que en el siglo VIII los restos habían sido trasladados a Francia pero en excavaciones recientes en Montecasino aparecieron junto a la tumba de san Benito unos restos que probablemente fuesen los de su hermana Escolástica.
Se la suele representar con hábito benedictino, negro, y el libro con la regla monástica en la mano. Celebramos su fiesta el 10 de febrero.
San Blas
Pocos datos conocemos sobre la vida de de este santo: nació en el siglo II, fue obispo de Sebaste y sufrió el martirio en torno al año 316. Los conocimientos sobre su vida se han desarrollado sobre todo a través de unas actas que relatan su martirio y que tienen muy poca consistencia histórica.
En ellas leemos que Blas es decapitado tras numerosas torturas y con él siete mujeres y siete niños. Además, cuando fue elegido obispo de la ciudad de Sebaste, en Armenia, siempre según estos relatos, prefirió habitar en una cueva en la montaña, como hacían los eremitas, donde es visitado por animales salvajes que conviven con él. Los soldados romanos, buscando animales por las montañas para utilizarlos contra los cristianos, descubren la cueva de Blas y lo detienen llevándolo a la ciudad para ser juzgado. Durante el camino convierte a muchos paganos y realiza varios milagros, entre otros el de curar a un joven que tenía una espina de pescado en la garganta o el de restituir a una viuda el cerdo que un lobo le había robado.
Estos relatos sobre sus milagros y su martirio se difundieron por toda Europa, tanto en oriente como en occidente, al inicio de la Edad Media, contribuyendo a difundir su culto.
San Blas es muy venerado en muchos pueblos y ciudades europeos que lo tienen como patrón. En torno a su fiesta se realizan rituales como el de la bendición de panes para invocar su protección sobre personas y animales. Celebramos su fiesta el 3 de febrero.
San Francisco de Sales
Nació en el castillo de Sales, en la Alta Saboya, en 1587. Pertenecía a una familia noble y su educación fue excelente, obteniendo el doctorado en derecho civil y canónico en Padua. Sin embargo, no siguió los deseos de su padre que quería que fuera miembro de la corte de Saboya y opta por la vocación sacerdotal. En 1593 es ordenado sacerdote y recibe un cargo importante en la catedral de Anneey; pero Francisco decide vivir entregado a los pobres y al apostolado; para ello se ofrece voluntario para una arriesgada misión entre los protestantes.
Tras una breve estancia en Roma, en 1603 fue elegido obispo en Anneey, donde residía la diócesis de Ginebra. Como pastor de la diócesis fue admirable: desarrolló la catequesis y la formación cristiana de jóvenes y adultos, reformó la diócesis según las directrices del Concilio de Trento, visitó todas las parroquias, cuidó la formación de los sacerdotes y escribió su Introducción a la vida devota para invitar a todos a la santidad.
Con santa Juana Fremiot de Chantal fundó la orden de la Visitación, instituto religioso femenino dedicado a la vida contemplativa, que en 1650 contaría con más de ochenta monasterios.
Muere en Lyon, mientras acompaña al duque de Saboya en una visita a Luis XIII, el 28 de diciembre de 1622. Fue canonizado por Alejandro VII en 1665 y declarado doctor de la Iglesia en 1877. Celebramos su fiesta el 24 de enero.
San Ildefonso
Ildefonso, nació en una noble familia de Toledo, a principios del siglo VII. Durante su infancia recibió una educación cristiana destacando por su tierna devoción hacia la Virgen María. Más adelante, sus padres lo llevan junto a su tío Eugenio, futuro santo y arzobispo de Toledo, con quien continúa su formación que culminará en Sevilla de la mano de san Isidoro.
Tras esta esmerada formación regresa a Toledo donde, a pesar de la oposición inicial de su padre, ingresa en el monasterio de Agalí, uno de los más importantes de la España visigoda, destacando por su entrega a Dios y donde será elegido abad.
En el año 657 moría su tío san Eulogio y el clero, el pueblo y el rey eligieron a Ildefonso como su sucesor en Toledo. Él se resistía a aceptar el cargo pero al final accedió. Como obispo destacó por ser un padre para todos, trabajando con celo por extender la fe entre sacerdotes y laicos.
Escribió varios tratados sobre el bautismo, la vida religiosa y la virginidad de María, saliendo al paso de los que negaban la fe católica. También se le atribuye un milagro por el cual la misma Virgen María se le apareció entregándole una casulla; escena con la que se le suele representar.
Muere el 23 de enero del año 667 y es enterrado en la basílica de Santa Leocadia de Toledo. Más tarde sus restos fueron trasladados a Zamora. Celebramos su fiesta el 23 de enero.
San Antonio Abad
San Antonio nace en Coma (Egipto), hacia el año 250. Gran parte de su vida la conocemos por la Vida escrita por san Atanasio: pertenece a una familia cristiana copta de posición acomodada y, al morir sus padres, siente la necesidad de renunciar a la riqueza siguiendo el ejemplo de los primeros cristianos y para ello distribuye sus bienes entre los pobres. Tras unos años de vida retirada en su mismo pueblo se marcha al interior del desierto.
Su itinerario espiritual se caracteriza por la lucha contra el mal y las tentaciones, para lo que pasa gran parte de su vida en soledad practicando ayunos y otras penitencias; a esto añade el acompañamiento espiritual de otros ermitaños que siguiendo su ejemplo se retiran al desierto para entregarse a la oración. Antonio les acompaña espiritualmente y escribe para ellos varias cartas.
Nunca perdió del todo el contacto con el mundo exterior demostrando su amor a la Iglesia, como cuando acude a confortar a los cristianos durante la persecución de Diocleciano o al apoyar a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos.
Antonio murió con más de cien años, en torno al 356. Poco a poco se extiende su fama entre los cristianos latinos. Se le considera el «padre» de los monjes y su herencia espiritual ha sido recogida sobre todo en las reglas y costumbres de muchas órdenes religiosas. Celebramos su fiesta el 17 de enero.
San Eulogio de Córdoba
Nació en la Córdoba mozárabe, dominada por los musulmanes, a comienzos del siglo IX, en el seno de una familia cristiana y de origen hispanorromano. Se educó en la basílica de san Zoilo donde destacó por su piedad y por su inteligencia.
Ordenado sacerdote, ejerció en Córdoba su ministerio siendo su principal labor la enseñanza en la escuela de la basílica de san Zoilo. También, durante cuatro años, recorrió toda la península visitando entre otras las ciudades de Pamplona, Zaragoza o Toledo.
Dada la difícil situación de la comunidad cristiana, san Eulogio fue siempre consuelo y aliento para todos los perseguidos por su fe; especialmente, en el año 851, en que fueron martirizados numerosos cristianos y el propio Eulogio fue arrestado. El año 858 fue elegido obispo de Toledo, pero las dificultades que vivía en Córdoba impidieron su consagración y traslado.
Sufrió el martirio el 11 de marzo del año 859 como consecuencia de haber evangelizado a una joven musulmana que se convirtió a la fe cristiana. Por este motivo fue arrestado y obligado a apostatar de la fe cristiana haciéndose musulmán. Eulogio se reafirmó en la fe católica y murió decapitado.
Como escritor de la Iglesia mozárabe se conservan varios documentos escritos para alentar a los mártires cordobeses y el relato de numerosos de martirios. Tras su muerte, sus restos fueron trasladados a Oviedo y muy pronto recibió culto. Celebramos su fiesta el 9 de enero.
San Silvestre
Nació probablemente en Roma, era hijo del sacerdote Rufino y fue elegido obispo de la sede romana en el año 314.
Su pontificado, del que no conocemos datos seguros a pesar de su larga duración, 22 años, transcurre en un periodo muy importante para la Iglesia antigua. El mismo año que es elegido Papa el emperador Constantino reconoce oficialmente el cristianismo, con lo que se inicia una etapa de libertad para la vida de la Iglesia.
Además debió afrontar el problema de la herejía arriana y la crisis donatista. Los arrianos negaban la divinidad de Jesucristo y los donatistas negaban el valor de los sacramentos celebrados por pecadores. Para combatir estos errores se celebraron varios Concilios, entre ellos el famoso Concilio de Nicea, en el 325, convocado por el emperador, y en el que estuvo representado el Papa Silvestre.
Durante estos años también se inicia en Roma la construcción de las basílicas de San Juan de Letrán, de Santa Cruz de Jerusalén, de San Pedro en el Vaticano y de San Pablo, todas ellas en terrenos que pertenecían al emperador Constantino.
Silvestre muere el 31 de diciembre del 334 y fue enterrado en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria. Su culto fue de los primeros que en Roma se establecen a un santo no mártir. Poco después de su muerte se desarrolla también una intensa leyenda en torno a su figura. Celebramos su fiesta el 31 de diciembre.
San Pedro Canisio
Nace en Nimenga (Países Bajos) en el año 1521, en una familia católica. Con solo 15 años era ya doctor en letras por la Universidad de Colonia. En 1543, tras realizar los ejercicios espirituales, decide ingresar en la Compañía de Jesús y tres años después es ordenado sacerdote, destacando por su vida austera y por una defensa de la Iglesia frente a la reforma protestante, participando en las primeras sesiones del Concilio de Trento.
Realizados los votos solemnes en 1549 fue destinado a Alemania, donde reformó la Universidad de Ingolstadt. Trasladado a Viena, se entregó a la atención de encarcelados y a la catequesis en parroquias rurales. En 1556 fue nombrado provincial de los jesuitas en Alemania, fundando numerosos colegios y universidades en toda Centroeuropa. También ayudó a la apertura de seminarios según las directrices de Trento.
Intervino en el coloquio de Worms en 1557 con los protestantes y en la última etapa del Concilio de Trento. Enviado por el Papa realizó algunas misiones diplomáticas en Polonia y en Alemania y compuso varios Catecismos basados en preguntas y respuestas y una Suma de la doctrina cristiana para defender la fe católica.
En 1571 se traslada a Friburgo (Suiza) donde funda un colegio y se dedica a la enseñanza y a la predicación hasta su muerte en 1597. Fue canonizado y nombrado doctor de la Iglesia por Pío XI en 1925. Celebramos su fiesta el 21 de diciembre.
Santa Lucía
Se trata de una noble muchacha del siglo III, natural de Siracusa, en la isla de Sicilia, martirizada durante la persecución de Diocleciano, en el año 303.
El relato de su martirio, escrito un siglo después de su muerte, presenta a Lucía como una joven cristiana prometida en matrimonio que con su madre enferma inicia una peregrinación a Catania, ante la tumba de Santa Águeda, para implorar de ésta la curación de la madre.
Tras la experiencia de la peregrinación, Lucía decide renunciar al matrimonio y vender sus bienes para seguir a Jesucristo. Su prometido la acusa de cristiana al gobernador que manda encarcelarla y juzgarla. Ante su negativa a abandonar la fe es sometida a crueles tormentos hasta la muerte.
Sobre su sepulcro se construyó una Iglesia en Siracusa. El papa Gregorio Magno fue uno de los grandes impulsores de su culto, que desde el siglo VII se extiende por toda la Iglesia latina.
Su nombre está incluido en la Plegaria Eucarística I, canon romano, junto con el de otras santas mártires de los primeros siglos del cristianismo.
En el siglo XIV se desarrolla una leyenda sobre su ceguera para justificar su patronazgo sobre los ciegos y las enfermedades de la vista. Esto parece derivar del significado latino de su nombre «luz».
Su cuerpo fue trasladado a Constantinopla y de ahí a Venecia donde se venera actualmente. Celebramos su fiesta el 13 de diciembre.
San Nicolás
Conocido como Nicolás de Bari, por se esta la ciudad que conserva sus reliquias, fue obispo de Mira, ciudad de Turquía, en el siglo IV.
Nace en torno al 270 en Asia Menor, en una familia acomodada y muy religiosa. Las noticias e su vida son escasas y muy condicionadas por una leyenda llena de milagros y grandes prodigios. De joven fue ordenado sacerdote por un obispo tío suyo, viajó a Tierra Santa y vivió en un monasterio hasta que llegó a la ciudad de Mira, donde fue elegido obispo.
Su labor como obispo se caracteriza por su celo pastoral y su gran bondad con todos, a lo que hay que añadir una gran cantidad de milagros que lo acreditarán como santo por toda la cristiandad.
Muere en torno al año 350 y fue sepultado en la ciudad de Mira. Allí reposaron sus restos hasta el siglo XI en que, por miedo a la invasión turca, fueron trasladados a Bari, ciudad del sur de Italia dominada por la cultura y la tradición bizantina, donde se construye una gran basílica en su honor. El mismo papa Urbano II consagrará la cripta que conserva sus restos. Desde allí se difunde su culto por toda la Iglesia.
En la actualidad se le identifica con santa Claus, el anciano de larga barba blanca que lleva regalos a los niños en la noche de Navidad. Es patrono de Rusia, Grecia y Turquía. Celebramos su fiesta el 6 de diciembre.
San Francisco Javier
Nace en 1506 en el castillo de Javier, en Navarra, y es el sexto hijo de una noble familia. Con 19 años marcha a estudiar a la Universidad de París donde mientras realiza los estudios de humanidades conoce a Pedro Fabro y a Ignacio de Loyola quienes influirán en su cambio de vida y su opción radical por el Evangelio. Tras realizar los ejercicios espirituales en 1534 emitirá, junto a Ignacio y a otros compañeros, el voto de peregrinar a Tierra Santa y consagrarse a la vida apostólica en pobreza y castidad.
Al concluir los estudios de teología marcha a Venecia donde sirve a los pobres en el hospital y en 1537 es ordenado sacerdote, ejerciendo el ministerio en Bolonia y destacando sobre todo por sus obras de caridad. Ante la imposibilidad de acudir a Tierra Santa en 1538 se traslada a Roma con sus compañeros y colabora en la fundación de la Compañía de Jesús.
Dos años después el rey de Portugal pide misioneros para Asia y Francisco Javier se ofrece para ello. Se traslada a Lisboa y desde allí parte para Oriente en 1540, llegando a Goa en 1542. Allí iniciará una ingente labor misionera en la India convirtiendo a muchos a la fe.
En 1549 se traslada hasta Japón donde también establece una numerosa comunidad cristiana y en 1551 retorna a Goa como Provincial. Desde Goa decide entrar en China y para ello se traslada a la isla de Sanchán, donde, tras una grave enfermedad, muere en 1552.
Fue beatificado en 1619 y canonizado por Gregorio XV en 1622. Desde 1748 es patrón de Oriente y desde 1927 patrono de las misiones. Celebramos su fiesta el 3 de diciembre.
Santa Cecilia
Se trata una santa mártir de Roma, cuya datación es incierta, de la que se conservan en Roma una Basílica del siglo V que lleva su nombre y su posible tumba en el cementerio de San Calixto. Desde el siglo VI se difunde un relato legendario de su vida y de su martirio conocido como Passio donde Cecilia es presentada como ejemplo perfecto de la mujer cristiana que entrega su vida por amor a Cristo.
En este relato Cecilia es una joven cristiana a quien su padre ha prometido en matrimonio con Valeriano pero cuyo único deseo es el de consagrarse totalmente al Señor. Una vez celebrado el matrimonio Cecilia se consagra al Señor y consigue también que su esposo y varios miembros de su familia se conviertan al cristianismo y fuesen bautizados. Esta conversión le ocasionará a Valeriano ser encarcelado y sufrir el martirio al negarse a hacer sacrificios a los falsos dioses. Poco tiempo después es arrestada Cecilia, que había convertido su casa en un lugar de culto donde celebra el mismo Papa Urbano, y tras una breve tregua, llamada de nuevo a juicio es condenada a sufrir duros tormentos y morir degollada.
El culto a santa Cecilia se difunde por toda la Iglesia durante la Edad Media y su nombre aparece incluido en la plegaria primera de la Eucaristía o “canon romano”. Una interpretación de un pasaje la Passio, la convierte en patrona de la música, pues toda su vida fue un “canto” al único Señor. Celebramos su fiesta el 22 de noviembre.
Santa Gertrudis
Nació en Eisleben, Turinga, en el año 1256. A los cinco años fue acogida por las monjas de Helfta, que vivían bajo la regla de san Benito, donde recibe una formación extraordinaria, aprendiendo sobre todo literatura y filosofía.
En aquel mismo monasterio decidió consagrarse a Dios para toda la vida, recorriendo de forma maravillosa la vía de la perfección y dedicándose enteramente a la oración y a la contemplación. En el mismo convento se encontraba su hermana Matilde, encargada de la formación de las jóvenes postulantes.
La riqueza de su vida espiritual la conocemos por sus obras Revelationes, Legatus y Exercitia, donde narra sus visiones y experiencias. Además escribió otras obras en latín y en alemán que se han perdido. Sus escritos, principalmente autobiográficos, fueron recogidos por otras monjas del monasterio y en ellos se refleja su experiencia personal en la que predomina el amor entre Cristo y la criatura expresado en el corazón de Cristo y, sobre todo en la Eucaristía.
Murió el 17 de noviembre de 1302 sin ser muy conocida. Dos siglos después, un religioso cartujo publica sus obras y desde 1606 comienza a desarrollarse su culto público entre las religiosas benedictinas y cistercienses. En 1673 su nombre fue introducido en el Martirologio Romano y desde 1739 su culto se extendió por toda la Iglesia católica. Celebramos su fiesta el 16 de noviembre.
San Alberto Magno
No se tienen datos precisos sobre su origen. Se cree que nació en torno al año 1206 en la ciudad de Launingen (Baviera) en una familia de la pequeña nobleza y que siendo todavía muy joven conoce la orden de Predicadores mientras estudia artes, derecho y ciencias naturales.
A pesar de contar con la oposición de sus padres, entra en la orden de predicadores y, tras realizar el noviciado y los estudios de teología en Colonia, donde es ordenado sacerdote, será maestro en diversos conventos de Centroeuropa hasta que en 1242 se traslada a París para dar clases de teología en la Universidad.
En 1248 le confían el centro de estudios de Colonia donde inicia el estudio y comentario de la obra de Aristóteles junto con sus alumnos, entre los que se encuentra Tomás de Aquino.
En 1254 fue elegido provincial de la orden, cargo que desempeñó por tres años. Durante este tiempo tuvo que acudir ante el Papa para defender el derecho de los frailes a enseñar en las Universidades. En 1260 es nombrado Obispo de Ratisbona, cargo al que renuncia dos años después. Desde 1269 se instala en Colonia y continúa trabajando en su obra teológica.
Su labor como escritor es ingente, abordando diversas ciencias como la lógica, la física, las matemáticas, la filosofía o la teología. Muere en Colonia en 1280. Fue canonizado y declarado doctor de la Iglesia por Pío XI en 1931. Es patrono de los estudios de ciencias de naturales. Celebramos su fiesta el 15 de noviembre.
San Josafat
Juan Kuncewicz nació en Ucrania hacia el año 1580 en una familia que profesaba la fe en la Iglesia ortodoxa. Desde muy joven trabaja como recadero y conoce a los católicos uniatas (cristianos orientales unidos a la Iglesia de Roma), decidiéndose a formar parte de ellos.
En 1604 ingresa en Vilna en el monasterio de la orden de San Basilio donde se entregará a la oración y al estudio. En 1609 es ordenado sacerdote del rito eslavo–oriental y nombrado maestros de novicios, convirtiéndose cuatro años después en rector del monasterio.
En 1617 es elegido obispo coadjutor de Polotzk y se dedica con gran empeño a la causa de la unidad con la Iglesia de Roma. Durante su ministerio al frente de la Diócesis desplegó un gran celo por el culto y la disciplina de la Iglesia, restauró la catedral, convocó cada año el sínodo diocesano y ayudó con generosidad a los pobres. Además, participó en el enfrentamiento doctrinal y político entre la Iglesia uniata y la Iglesia ortodoxa.
Odiado por algunos que no estaban de acuerdo con la existencia de los uniatas fue asesinado en 1623 mientras realizaba una visita pastoral. Poco después de su muerte muchos polacos se incorporaron a la Iglesia católica.
Beatificado en 1643 fue canonizado por Pío IX en 1867. Su cuerpo se venera en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Celebramos su fiesta el 12 de noviembre.
San León Magno
Nació probablemente en Toscana a finales del siglo IV, aunque desde muy pequeño se encuentra en Roma. Allí realizó los estudios eclesiásticos llegando a formar parte del clero de la ciudad y distinguiéndose por su cultura y sus buenas cualidades. A los 30 años era diácono y una de los personas de mayor prestigio y más influyentes de Roma.
Cuando fue elegido Papa por el clero y el pueblo de Roma se encontraba en Francia realizando una delicada misión de mediación para evitar una guerra civil.
Destaca por su clara conciencia del primado de la sede romana. Buscó a toda costa mantener la integridad de la fe y defender la unidad de la Iglesia, condenando el monofisismo, doctrina que negaba la naturaleza humana de Jesucristo, el pelagianismo, que afirmaba que el hombre puede salvarse sin la gracia, y otras doctrinas erróneas.
Tuvo que ir al encuentro de Atila, en el año 452, evitando que los hunos destruyeran Roma y, tres años después, tuvo que salir al paso de Genserico evitando que este incendiara la ciudad tras invadirla.
Escribió numerosos sermones sobre los diversos misterios de Cristo a lo largo del año litúrgico. También se conservan cartas y otros escritos teológicos, entre ellos el llamado Tomo a Flaviano, en el que condena el monofisismo y que fue leído en el Concilio de Calcedonia.
Muere en el año 461. Pasará a la historia con el sobrenombre de “Magno”. Por su doctrina fue declarado doctor de la Iglesia en 1754. Celebramos su fiesta el 10 de noviembre.
San Juan de Capistrano
Nace en 1386 en Capistrano (Italia) aunque, siendo todavía adolescente, sufrió la muerte de gran parte de su familia por represalias políticas. En 1405 se traslada a Perugia donde estudia derecho civil y, al finalizar los estudios, es elegido juez de la ciudad.
Dos años después, en 1415, cae prisionero durante una revuelta y es herido en una pierna cuando trataba de huir. En la cárcel experimenta una crisis espiritual y, una vez liberado, siente la llamada para ingresar en la orden franciscana.
Ordenado sacerdote luchará contra la herejía y la usura, dos males de la Iglesia de su tiempo, y trabajará por la independencia de los frailes franciscanos observantes, reforma que dará lugar en 1507 a los llamados franciscanos menores.
Para ello recorrió un gran número de monasterios por toda Europa, llegando incluso a Palestina. También intervino en el Concilio de Florencia y desempeñó en diversas cortes europeas tareas diplomáticas encomendadas por los Papas. En 1443 fue elegido vicario general de la orden e incluso organizó un ejército para resistir a los turcos que amenazaban Europa tras conquistar Constantinopla.
Fue sin duda uno de los grandes predicadores itinerantes del siglo XV. Sus obras abordan la teología, el derecho y la moral y, además, escribió numerosas cartas y sermones.
Afectado por la peste muere en Austria el 23 de octubre de 1456. Fue canonizado por Alejandro VIII en 1690. Celebramos su fiesta el 23 de octubre.
Santa Soledad Torres Acosta
Nació en Madrid en 1826 en una familia cristiana. Su padre era un humilde labriego y la familia subsistía con una pequeña tienda. Desde pequeña siente atracción por la vida religiosa.
Con veinticinco años conoce a un sacerdote que pretende reunir un grupo de mujeres para cuidar y atender a los enfermos desamparados en sus propios domicilios. Así, con otras seis mujeres, ingresa en la que será la congregación de las «siervas de María, ministras de los enfermos», cambiando el nombre de Manuela por el de María Soledad al vestir el hábito religioso.
Sólo cinco años después María Soledad es elegida superiora y debe dar a la congregación una definitiva organización. Para ello desempeña numerosas tareas: formar a las novicias, fundar nuevas casas y atender a los enfermos. Poco después tuvo que experimentar el sufrimiento y la incomprensión de su propia orden y fue destinada a un monasterio y apartada de los enfermos para, al poco tiempo, ponerse de nuevo al frente de la orden.
Las siervas de María duermen de día en el silencio del convento y por la noche recorren las calles buscando enfermos a quien atender hasta la madrugada. Durante algunas epidemias, las hermanas, alentadas por Soledad, darán ejemplos heroicos de caridad. En 1878 viaja a Roma y es recibida por el papa León XIII.
Soledad murió en 1887. Fue beatificada en 1950 y canonizada por Pablo VI en 1970. Celebramos su fiesta el 11 de octubre.
Santa Margarita María de Alacoque
Nació en 1647 en la diócesis de Autun en Francia y era la quinta de cinco hermanos. A los ocho años muere su padre y su madre la traslada como interna con unas monjas clarisas donde hace la primera comunión y conoce la vida religiosa. A los diez años debió retornar a casa por una grave enfermedad. Recuperada la salud y tras los combates de la juventud, a los veintidós años renunció a los atractivos del mundo para ingresar entre las hermanas de la Visitación de Paray-le Monial.
Durante su vida religiosa experimento la ternura del amor de Dios en medio de las pruebas e incomprensiones de las mismas religiosas. Recibió místicas revelaciones que le impulsaron a un amor más grande a Jesucristo, mediante la comunión frecuente y la oración ante el Santísimo Sacramento. Particularmente tuvo revelaciones sobre la devoción hacia el Corazón de Jesús, y trabajó mucho por introducir su culto en la Iglesia. Estas experiencias extraordinarias las compaginó con el trabajo ordinario en la comunidad como profesora, enfermera o maestra de novicias.
Poco a poco se va extendiendo la devoción al Corazón de Jesús y la celebración de su fiesta anual por otros conventos de Francia y de Europa. Para ello, Santa Margarita contó con el apoyo del que fue durante un tiempo consejero espiritual, el beato jesuita Claudio de la Colombiere.
Murió el 17 de octubre de 1690. Fue canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV. Celebramos su fiesta el 16 de octubre.
San Juan Leonardi
Nació en 1541 en un pueblo cercano a Luca (Italia). Con diecisiete años marcha a Luca para ser farmacéutico y participa en un grupo espiritual dirigido por dominicos donde va madurando su compromiso religioso. A los diez años comienza los estudios humanísticos y filosóficos, llegando a ser ordenado sacerdote con treinta y dos años.
Durante su ministerio tuvo una gran preocupación: la renovación eclesial. Tenía claro que esta renovación debía comenzar por la reforma del clero y de la vida religiosa. Para ello fundó la Orden de la Madre de Dios para formar sacerdotes desprendidos de sí mismos y disponibles a la acción del Espíritu Santo. También se dedicó a la reforma catequética, renovando los métodos y formando grupos de laicos para esta misión. Fue además el impulsor de la creación del colegio de Propaganda Fidei para formar sacerdotes misioneros. Por otro lado, el papa Clemente VIII le encomendó misiones de reforma en algunos monasterios italianos y en diversas iglesias de Roma.
Sus obras reflejan este deseo de renovación: se conserva un Memorial dirigido a Pablo V donde propone acciones concretas para la renovación de la vida cristiana en toda la Iglesia. También tiene escritos sobre la reforma de los religiosos y sobre la catequesis y la educación de los niños.
Murió en Roma en 1609 y tras un largo proceso fue beatificado en 1861. Fue canonizado por Pío XI en 1938. Celebramos su fiesta el 9 de octubre.
Santa Teresa del Niño Jesús
Nació en Aleçon, Francia, en el año 1873. Hija de Luis y Celia es la última de nueve hijos. Tras una infancia rodeada del cariño de los suyos y siendo aún muy joven, siente la llamada a ofrecer su vida al Señor como religiosa carmelita e incluso así se lo manifiesta al Papa en una peregrinación a Roma.
Con solo quince años obtiene permiso para ingresar en el monasterio de carmelitas de Lisieux. Poco tiempo después de profesar como religiosa sufre la prueba de la enfermedad de su padre, y comienza a ejercitarse sobre todo en la humildad, la sencillez evangélica y la confianza en Dios, virtudes que se esforzó en inculcar, de palabra y de obra, en las novicias.
A los 23 años sufre la enfermedad de tuberculosis y se acrecienta su vida espiritual y el deseo de entregar su vida al Señor por la conversión de los pecadores. Su espiritualidad se caracteriza por el camino de la infancia espiritual mediante el cual se confía y se abandona enteramente a Dios. “Mi vocación es el amor.”
Murió el día 30 de septiembre del año 1897, ofreciendo su vida por la salvación de las almas y por el incremento de la Iglesia. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925. Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia en 1997. El conjunto de sus escritos fue publicado con el título de Historia de un Alma, donde narra su propio camino espiritual. Además se conservan cartas y poesías. Celebramos su fiesta el 1 de octubre.
San Jerónimo
Nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340 en el seno de una familia cristiana; estudió en Roma y allí fue bautizado. Después marcha a Tréveris y a Aquileia donde va madurando su deseo de llevar una vida ascética.
En torno al año 372 se marchó al Oriente y fue ordenado presbítero por el obispo de Antioquía, llevando una vida monástica. Tras diez años en Oriente volvió a Roma y fue secretario del papa Dámaso. Es en esta época cuando comienza a revisar las traducciones de los evangelios y de los salmos.
Tras la muerte del papa Dámaso, Jerónimo retorna a Oriente estableciéndose en Belén, donde continuó su trabajo como comentarista y traductor de la Sagrada Escritura. Su labor como “exegeta” o estudioso de la Biblia es una síntesis de estudio, ascesis, trabajo y oración puesta al servicio de la Iglesia. Su amor a la Palabra de Dios sirvió de camino espiritual a muchos contemporáneos suyos, ya que la Biblia es para él un lugar privilegiado de encuentro con Cristo.
Además de su traducción bíblica, conocida como Vulgata, y sus comentarios al texto sagrado, escribió numerosas cartas y homilías. También combatió los errores de Orígenes y de Pelagio, por lo que sufrió varias persecuciones. Murió en Belén en el año 420, mientras comentaba al profeta Jeremías. Sus restos, según la tradición, reposan bajo la Iglesia de la Natividad. Celebramos su fiesta el 30 de septiembre.
San Wenceslao
Nació en Bohemia hacia el año 907, y era hijo de Vratislav, duque de Bohemia, y de Drahomira. Desde pequeño recibió de una tía suya una sólida formación cristiana y humana, aprendiendo tanto el latín como el eslavo, lengua litúrgica de Bohemia.
Tras la muerte de su padre, siendo todavía adolescente, hubo de reinar bajo la tutela de su madre, soportando muchas dificultades en el gobierno y en la formación cristina de sus súbditos.
Alcanzada la mayoría de edad trató de consolidar y ampliar los confines de Bohemia y resistir al influjo del mundo germánico que pretendía latinizar el territorio de Bohemia. Para ello estableció relaciones con la dinastía sajona, dedicando incluso a San Vito, patrono de los sajones, la iglesia que Wenceslao construyó en Praga y que más adelante se convertiría en su catedral. También se distinguió por su celo religioso y su apoyo incondicional al clero en la obra de la evangelización.
Traicionado por su hermano Boleslao, dirigente de la oposición, fue asesinado por unos sicarios el año 935 mientras se dirigía a la iglesia. Sus restos fueron recogidos en secreto por su madre y sepultados. En seguida, fue venerado como mártir y su culto se difunde por toda Bohemia y por las regiones limítrofes. Es el patrono principal de Bohemia. Celebramos su fiesta el 28 de septiembre.
San Pedro Claver
Nació en Verdú, Lérida, en el año 1580, en una familia de agricultores. Desde 1596 estudia Humanidades y Filosofía en Barcelona y en 1602 ingresa en la Compañía de Jesús en la que, dos años después, pronuncia los primeros votos religiosos. Continúa sus estudios de Filosofía en Palma de Mallorca, donde convive con Alonso Rodríguez, portero del colegio, quien le transmite su experiencia misionera hasta hacer nacer en Pedro la vocación misional.
Comenzó los estudios de teología en Barcelona y dos años después es enviado a Santa Fe de Bogotá, capital del virreino español de Nueva Granada, donde concluye sus estudios y es ordenado sacerdote.
En 1622 emitió los votos perpetuos a los que añadió el voto personal de trabajar únicamente por los esclavos negros que, procedentes de África, llegaban al puerto colombiano de Cartagena. Su labor pastoral tenía tres etapas: primero, la asistencia material a los esclavos, después el aprendizaje de las lenguas indígenas de los diversos grupos y por último la transmisión de la fe para recibir los sacramentos y desarrollar la vida cristiana. Ejercitó allí mismo su labor hasta su muerte, en 1654.
Beatificado en 1851, fue canonizado por León XIII en 1888, junto con su maestro espiritual Alonso Rodríguez. En 1894, María Ledóchowska funda la Sociedad de San Pedro Claver para las misiones en África y el mismo papa León XIII lo declaró en 1896 patrono especial de las misiones entre negros. Celebramos su fiesta el 9 de septiembre.
Santa Rosa de Lima
Nació en Lima, capital del virreinato de Perú, en el año 1586; era la décima hija de Gaspar Flores y María Oliva, ambos de origen español. Fue bautizada con el nombre de Isabel, que después sería sustituido por el de Rosa al recibir la confirmación de manos del obispo, también santo, Toribio de Mogroviejo. Ya durante su infancia se dedicó a una vida de piedad y de virtud, basada sobre todo en la penitencia y en un misticismo lleno de ascetismo, heroísmo y fervor.
A los veinte años, imitando a Santa Catalina de Siena, vistió el hábito de la tercera Orden de santo Domingo, ya que no existían todavía monasterios femeninos en Lima. Desde entonces continúa su vida sencilla, marcada por las labores del hogar y el cuidado de su abuelo enfermo. En su propia casa recogerá niños y ancianos abandonados, haciendo grandes progresos en el camino de oración, penitencia y contemplación mística, en la línea de san Juan de la Cruz y de fray Luis de Granada, cuyas obras conoció. Se conservan varios escritos breves, una especie de diario espiritual con dibujos y frases y una narración de su experiencia mística escrita a petición de su director espiritual.
Agotada por las penitencias, murió el día 24 de agosto del año 1617. Fue declarada beata en 1668 y canonizada por Clemente X en 1672. Se trata de la primera persona nacida en América en ser elevada a los altares. Es patrona de Perú, de América y de Filipinas. Celebramos su fiesta el 23 de agosto.
San Juan Eudes
Nació en la diócesis de Séez (Francia) en el año 1601; tras realizar los primeros estudios, ingresa en el Oratorio de Bérulle donde recibe una profunda enseñanza espiritual. En 1625 recibió la ordenación sacerdotal y se dedicó por varios años y con buenos resultados a la predicación de misiones populares en las parroquias de Normandía, Bretaña y Borgoña. Además, durante estos primeros años de ministerio demostró una caridad heroica asistiendo a enfermos de peste durante dos epidemias.
Al realizar las misiones populares va reuniendo sacerdotes de distintas parroquias y siente la necesidad de una reforma del clero para que la predicación fuera verdaderamente eficaz. Así, decide abandonar el Oratorio para fundar dos Congregaciones religiosas, una destinada a la formación de los seminaristas y la otra al cuidado de las mujeres cuya vida cristiana estaba en peligro.
Fomentó en gran manera la devoción a los Corazones de Jesús y de María. En su espiritualidad el Corazón de Jesús es la manifestación del amor de Dios por los hombres, amor que se perpetua en la acción del sacerdocio ministerial, ya que los sacerdotes han recibido la misión de continuar la obra redentora de Cristo haciendo sus veces en la tierra.
Escribió varias obras dirigidas a sacerdotes y otras dirigidas a los fieles. Murió en Caen el 19 de agosto de 1680. Fue beatificado en 1909 y canonizado en 1925. Celebramos su fiesta el 19 de agosto.
San Cayetano
Nació en Vicenza en 1480 en el seno de una familia noble. Estudio derecho civil y canónico en Padua doctorándose en 1504 y después opto por la vida eclesiástica.
En 1506 se traslada a Roma donde desempeña el puesto de protonotario en la curia, labor que compagina con la atención a los necesitados. En 1516 fue ordenado sacerdote y dos años después vuelve a Vicenza donde inició una apasionada labor para promover la renovación de la vida cristiana.
De nuevo en Roma, funda en 1524 la orden de los Clérigos Regulares, llamados Teatinos, cuyo fin es el de promover el apostolado y la renovación espiritual del clero. En 1527 fue elegido superior y con su guía la orden se extendió por el Véneto, promoviendo la acción de los religiosos para la reforma de las costumbres y la caridad. Junto a esto impulsó la reforma de los libros litúrgicos y, a petición de muchos obispos, la predicación al pueblo. Tras la experiencia en Venecia Cayetano se traslada a Nápoles estableciendo allí la orden teatina que promoverá las obras de piedad entre el pueblo. También apoyó la reforma de algunos monasterios femeninos.
Durante toda su vida promueve una espiritualidad basada sobre todo en la meditación, la práctica sacramental y la observancia de los consejos evangélicos. Muere en Nápoles el 7 de agosto de 1547. Fue beatificado en 1629 y canonizado por Clemente X en 1671. Celebramos su fiesta el 7 de agosto.
San Pedro Crisólogo
Nació alrededor del año 380 en Imola, en la Emilia, aunque de sus primeros años no se conoce casi nada. Siendo joven entró a formar parte del clero de aquella población.
En el año 424 fue obispo de Rávena, cuando la ciudad era residencia de la corte imperial de Occidente, gobernada por Gala Placidia.
Desarrolló su episcopado en la época de las graves controversias teológicas que dieron lugar a los concilios de Éfeso, en 431, y de Calcedonia en 451. En estos debates Pedro tuvo oportunidad de reconocer la autoridad del obispo de Roma en materia de fe. Durante su pontificado la diócesis de Rávena fue constituida en sede metropolitana.
Se conserva una amplia recopilación de sus sermones, más de ciento setenta, de gran elaboración retórica y estilística. Esto le valió el título de «crisólogo», que significa «palabra de oro». Partiendo de la Sagrada Escritura, sobre todo los evangelios y las cartas de San Pablo, elabora enseñanzas de carácter moral. También hay algunos sermones de temática bautismal sobre el Símbolo de la fe y el Padrenuestro, utilizados en la catequesis de preparación al bautismo.
Pastor celoso de su diócesis, murió en Rávena hacia el año 450 y fue sepultado en Imola. En 1729 fue proclamado doctor de la Iglesia por Benedicto XIII. Celebramos su fiesta el 30 de julio.
San Lorenzo de Brindis
Nació el año 1559 en Brindis y, al quedar huérfano de padre, fue acogido por los frailes conventuales. Después se traslada a Venecia y vive con un tío sacerdote con el que completa su formación. Allí se siente atraído por la vida de los capuchinos y en 1575 ingresa en la orden, iniciando los estudios filosóficos y teológicos. En 1582 es ordenado sacerdote dedicándose principalmente a la predicación por toda Italia. Su predicación, inspirada en la escuela franciscana y fundada en la Sagrada Escritura, provocará conversiones incluso entre los no cristianos.
Pronto desempeñó puestos de responsabilidad en la orden: maestro de novicios, provincial en Tos-cana y Venecia y definidor general. Muy importante fue también su labor para difundir la Orden capuchina en Centroeuropa fundando numerosos conventos. En 1602 fue elegido general y tres años después fue enviado por el Papa a Baviera y Bohemia en misión diplomática. En 1616 quiso retirarse a Venecia en busca de silencio y oración pero debió interrumpir su retiro en varias ocasiones para misiones diplomáticas en favor de la paz. En una de ellas, mientras se dirigía a la corte de Madrid en 1619, enfermó gravemente y murió.
A pesar de su actividad apostólica escribió varias obras dedicadas a la predicación, la Sagrada Escritura, la defensa de la fe y su propia biografía. Fue beatificado en 1783 y canonizado por León XIII en 1881. Juan XXIII lo proclamó doctor de la Iglesia en 1959. Celebramos su fiesta el 21 de julio.
San Enrique
Nació en Baviera en el año 973. Era hijo de Enrique de Baviera y Gisela de Borgoña. Desde pequeño fue encaminado hacia los estudios eclesiásticos, recibiendo una adecuada formación en Hildesheim y en Ratisbona. Sin embargo, y contrariamente a lo esperado, en el año 995 debe suceder a su padre como Duque de Baviera y en torno al año 1000 contrae matrimonio con Cunegunda de Luxemburgo.
Poco después, tras la inesperada muerte del emperador Otón III, fue elegido emperador y coronado en 1002 en Maguncia. Durante su gobierno tuvo que defender el imperio de las amenazas de los poderosos principados territoriales y por tres veces acudió a Italia en defensa del Papa, haciéndose coronar emperador por Benedicto VIII en 1014. Dentro de su territorio fundó varias diócesis y colaboró económicamente con muchos monasterios. En su labor como emperador supo conjugar eficazmente sus profundas convicciones religiosas, la sacralidad de su cargo y un sobrio pragmatismo, distinguiéndose, sobre todo, por la obra de la reforma eclesiástica y de propagación de la fe.
Murió en 1024, cuando tenía unos 50 años, dejando a sus sucesores un imperio bien ordenado y consolidado. Poco después de su muerte comenzó a ser venerado por el pueblo. Fue canonizado por el Papa Eugenio III en 1146 y es patrono de Baberg y Basilea. Celebramos su fiesta el 13 de julio.
Santa Isabel de Portugal
Nació en Zaragoza en el año 1271. Era hija del rey Pedro III de Aragón y spbrina nieta de santa Isabel de Hungría. Desde niña vivía inclinada a la vida de piedad. Como era costumbre entre las monarquías muchos príncipes pidieron su mano y, con solo doce años, fue dada en matrimonio a Dionisio, rey de Portugal, con el que tuvo dos hijos.
Aunque no le entusiasma el matrimonio acepta esta nueva vida en la corte portuguesa, destacando por sus virtudes: dulzura con todos, intensa vida de piedad y generosidad con los necesitados. Así, fortalecida con la oración y la práctica de la caridad, soportó infinidad de tribulaciones y dificultades, incluyendo las infidelidades de su marido. Además, debió luchar con todas sus fuerzas para evitar la guerra civil entre su marido y su hijo logrando reconciliarles.
Al morir su esposo en 1325 distribuyó sus bienes entre los pobres y recibió el hábito de terciaria franciscana, comenzando una vida de completa consagración a Dios, a los pobres y a los enfermos. Peregrinó a Santiago de Compostela y, ante el apóstol, se desprendió de todas sus insignias reales.
Murió en julio del año 1336, mientras se esforzaba por restablecer la paz entre su hijo Alfonso IV y su nieto Alfonso XI de Castilla. Fue canonizada por Urbano VIII en 1626. Celebramos su fiesta el 4 de julio.
San Ireneo
Nace hacia el año 130 y fue educado en Esmirna donde fue discípulo de san Policarpo, obispo de aquella ciudad, que había conocido al apóstol san Juan. Después parece posible que estuviera en Roma donde completó su formación.
En el año 177 era sacerdote en Lyon (Francia) y desde allí acude a Roma para entregar una carta al papa Eleuterio en nombre de los cristianos perseguidos. A la muerte del obispo Potino es elegido obispo de Lyon.
Comprometido en la lucha contra las herejías escribió numerosas obras en defensa de la fe católica convirtiéndose en uno de los «padres» de la teología cristiana, si bien durante la Edad Media estuvo olvidado.
Sus obras más importantes, conservadas hasta nuestros días, son Adversus haereses y Demostración de la predicación apostólica. La primera trata de evidenciar los errores gnósticos y contraponerlos a la enseñanza de la Iglesia; la segunda es una síntesis de la fe cristiana. Ireneo presenta al Verbo hecho carne para redimir al mundo como la síntesis o recapitulación de todo encuentro del hombre con Dios. Cristo asume en sí toda la humanidad y la redime según el plan originario del Creador. La Eucaristía es para Ireneo la expresión más admirable de esta recapitulación.
No conocemos la fecha de su muerte pero, según la tradición, murió mártir hacia el año 200. Celebramos su fiesta el 28 de junio.
San Pelayo
Nace en Crecente, un pueblo de la provincia de Pontevedra, en el siglo X. Durante su infancia fue educado por su tío Hermoigio, que era obispo de Tuy, recibiendo una sólida formación cristiana.
Cuando su tío fue capturado por el ejército de Abderramán III y conducido a Córdoba, éste fue acompañado por su hermano y su sobrino Pelayo hasta aquella ciudad, donde Pelayo fue retenido como rehén en espera de las negociaciones.
De los tres años que Pelayo estuvo prisionero se conoce un relato contemporáneo realizado por Raguel, un presbítero cordobés. Su firmeza en la fe cristiana no se doblegó ante las promesas de riquezas y honores que le ofrecieron si se convertía al Islam renunciando a la fe cristiana. Por su negativa a acceder a los deseos deshonestos de sus captores fue torturado hasta la muerte y sus restos fueron arrojados al Guadalquivir.
Recogido por los cristianos de Córdoba muy pronto se difunde por todo el mundo cristiano el relato de su martirio y se desarrolla su culto en multitud de iglesias y monasterios.
En el año 967 sus restos fueron entregados al rey Ramiro III y trasladados a León donde reposaron en un monasterio. Unos años después, por el temor ante la invasión musulmana, fueron traslados a Oviedo, donde se conservan actualmente. Celebramos su fiesta el 26 de junio.
San Romualdo
Nació en Ravena en el seno de una familia de duques, a mediados del siglo X. Tras una juventud disipada experimenta un proceso de conversión que lo llevará a iniciar una forma de vida marcada por la búsqueda de experiencias de vida solitaria o eremítica.
Tras peregrinar por varios monasterios se dirige a san Miguel de Cuxá, monasterio de los Pirineos, junto con un grupo de nobles decididos a llevar una vida ascética. Romualdo comienza a destacar como maestro espiritual de este pequeño grupo de monjes. Poco a poco van surgiendo nuevos eremitorios y se reforman antiguos monasterios, purificándolos de costumbres mundanas y retomando la vida austera y solitaria.
Unos años después se traslada al eremitorio de Santa Cruz de Fonte Avellana, en los Apeninos. Más tarde el emperador Otón III se empeñó en hacerlo abad de San Apolinar in Classe pero Romualdo, alver que no podía reconducir a los monjes a una vida austera y movido por su ansia de vida solitaria, renunció a su cargo.
Por fin, en 1023, funda en Camaldoli, al norte de Arezzo, algunas celdas eremíticas, de ahí el nombre posterior de su fundación, los monjes camaldulenses, una armoniosa fusión de la vida cenobítica (en comunidad), con la vida eremítica (en soledad).
Muere en junio de 1027 en el monasterio de Val de Castro, entre Ancona y Macerata. Celebramos su fiesta el 19 de junio.
San Efrén
Nació en torno al año 306 en Nisibis (Siria) en una familia cristiana. Se formó y creció junto a Santiago, obispo de la ciudad, y con él fundó una escuela teológica en la que desempeñó la función de intérprete de las Escrituras. No sabemos con certeza si fue monje pero la forma de vida llevada estuvo marcada por una clara consagración al Señor desde su juventud.
Ordenado diácono, ejercitó su ministerio en Nisibis hasta la invasión de los persas en 363, fecha en que tuvo que trasladarse a Edesa donde continuó su labor como predicador.
Escribió gran número de obras teológicas entre las que destacan sus obras de defensa de la fe cristiana, varios comentarios bíblicos, una serie de homilías en verso y, sobre todo, una gran colección de himnos.
En estas obras supo conjugar teología y poesía. Inspirándose siempre en la Sagrada Escritura, la poesía le permite profundizar en la teología con gran número de imágenes que subrayan sobre todo el misterio de Dios. Además, esta poesía, convertida en liturgia y en música, sirve como catequesis para transmitir la fe.
Su espíritu de teólogo y de asceta no le impidió dedicarse también a los más desfavorecidos: durante una carestía en Edesa, Efrén participó en la organización de las ayudas a los necesitados y de hecho, morirá en el año 373, contagiado por la peste mientras atendía a otros enfermos. Celebramos su fiesta el 9 de junio.
San Justino
Nació en Flavia Neapolis, en Palestina, a comienzos del siglo II. Pertenecía a una familia pagana de cultura griega. Durante su juventud busca la sabiduría en diversas escuelas de filosofía sin que ninguna llegue a convencerle. Tras conocer la filosofía de Platón se acerca al cristianismo para encontrar la respuesta a sus inquietudes.
Una vez convertido, sigue ejerciendo la enseñanza como maestro itinerante de filosofía y llega hasta a Roma donde fundará una escuela en la que se dedicaba a defender el cristianismo de sus detractores tanto judíos como paganos.
De sus escritos conservamos dos Apologías escritas para rechazar las acusaciones de los paganos y el Diálogo con Trifón para defenderse de las acusaciones provenientes del mundo judaico. Su doctrina, apoyándose en el platonismo, reconoce en Jesucristo la manifestación del verdadero «logos» divino, del que participaron los antiguos, especialmente los profetas, y del que ahora participan los que creen en Jesucristo, es decir, los cristianos. Denunciado a las autoridades romanas fue encarcelado con alguno de sus seguidores y decapitado en torno al año 165, bajo el emperador Marco Aurelio.
Su culto se instaura poco a poco en la Iglesia. Durante el Concilio Vaticano I en 1870, algunos obispos pidieron al Papa que su fiesta se celebrara en toda la Iglesia, destacando a San Justino como modelo de fidelidad a la verdad en una época marcadamente racionalista. Actualmente celebramos su fiesta el 1 de junio.
San Felipe Neri
Nació en Florencia el año 1515 y allí transcurrirá su infancia. A los dieciocho años abandona su ciudad natal y, tras una breve experiencia como comerciante, se instala en Roma. Allí trabaja como preceptor en casa de un florentino, estudia teología y filosofía y se dedica a peregrinar por las catacumbas y basílicas de Roma mientras se va consolidando su vocación.
En 1548 colabora en la fundación de la Hermandad de la Santísima Trinidad dedicada a atender a peregrinos pobres y en 1551 es ordenado sacerdote, pasando a formar parte de los capellanes de la iglesia de San Jerónimo de la Caridad, centro de espiritualidad para muchos fieles de Roma.
Poco a poco empieza a reunirse con el grupo de sus dirigidos para la lectura y la oración común; el grupo va en aumento y se traslada a la iglesia de san Juan de los Florentinos donde nace una comunidad que dará lugar a la Congregación del Oratorio, centrada sobre todo en la lectura espiritual, el canto y las obras de caridad y abierta a fieles de toda clase y condición. Predica la alegría y el amor a Dios y al prójimo en la sencillez de la vida ordinaria.
Por su gran originalidad tuvo que sufrir las sospechas de las autoridades religiosas aunque al final obispos y cardenales reconocen su obra. En 1575 el papa Gregorio XIII reconoce la nueva comunidad y le confía la parroquia de Santa María della Vallicella.
Tras una larga enfermedad muere en 1595. Llamado «segundo apóstol de Roma» fue canonizado en 1622. Celebramos su fiesta el 26 de mayo.
Santa Joaquina Vedruna
Joaquina Vedruna y de Mas nació en Barcelona el 16 de abril del año 1783. Buscó desde joven la consagración a Dios en la vida contemplativa, pero sus padres la orientaron hacia el matrimonio. Casada con el joven notario Teodor de Mas de su matrimonio nacieron nueve hijos. Su hogar fue modelo de vida cristiana y ella, como esposa y madre, destacó por su abnegación, prudencia y delicadeza.
Enviudó muy joven, en 1816, y mientras pensaba en ingresar en la vida religiosa el padre Esteban de Olot la animó para que fundara una institución dedicada a la enseñanza y a la beneficencia de niñas y jóvenes.
Decidida a llevar a cabo esta obra, y tras obtener la aprobación de la Iglesia, fundó en el año 1826 en Vic el Instituto de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, dedicado al cuidado de los enfermos y a la educación de las jóvenes. Era una institución de tipo familiar que buscaba crear un clima de confianza entre las religiosas y las jóvenes. A pesar de que no faltaron dificultades la fundación progresó, siendo la primera congregación de religiosas dedicadas a la enseñanza en España.
Junto a una intensa actividad Joaquina pudo cultivar también una intensa vida de oración, centrada en el culto al misterio de la santísima Trinidad. Murió en Barcelona en 1854 y fue canonizada por Juan XXIII en 1959. Celebramos su fiesta el 22 de mayo.
San Juan de Ávila
Juan de Ávila nace en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) en 1499 y muere en Montilla (Córdoba) en 1569. Estudió en su pueblo y después Leyes en Salamanca. Tras pasar tres años en Almodóvar dedicado a la oración y a la penitencia, va a Alcalá de Henares donde estudia filosofía e inicia la teología. En 1526 abandona los estudios para ser ordenado sacerdote.
Su celo apostólico le mueve a querer ir a América. Con esta intención marcha a Sevilla, pero el arzobispo le obligó a quedarse allí, donde, tras terminar los estudios teológicos, iniciará su ministerio como predicador. En 1531 fue denunciado y encarcelado en Sevilla aunque resultó absuelto en el juicio.
Tras la profunda experiencia de la cárcel marcha a Córdoba y continúa con más fuerza su predicación. De 1536 a 1539 está en Granada donde conoció a Juan de Dios y a Francisco de Borja. Poco a poco algunos discípulos le siguen, entre ellos, Fray Luis de Granada; con éstos funda colegios para sacerdotes y la universidad de Baeza. También escribió numerosas obras espirituales, sermones, tratados sobre el sacerdocio y cartas, entre otras algunas dirigidas a San Ignacio y a Santa Teresa de Jesús.
Agotado por el trabajo y la enfermedad muere en Montilla en 1569. Beatificado en 1894 fue canonizado por Pablo VI en 1970. Pío XII lo nombró patrono del clero secular español en 1946. Celebramos su fiesta el 10 de mayo.
San Pedro Chanel
Nace en julio de 1803 en una familia de agricultores franceses. De niño se siente fascinado por la figura de su párroco, Jean Trampier, quien le conducirá al seminario, aunque su sueño era el de ser misionero. Fue ordenado en 1827 y ejerció como vicario en una pequeña ciudad cercana a Lyon. Durante varios años solicita a su obispo, sin conseguirlo, el permiso para poder ir a misiones.
En esos años conoce la Sociedad de María, fundada por Jean Claude Colin, y en 1836 pronunciará los votos como marista. Poco después decide, respondiendo a la llamada de la Santa Sede, marchar a las islas de Oceanía donde nadie había anunciado todavía el evangelio.
En octubre de 1836 se embarca con otros sacerdotes rumbo a Oceanía donde llegará once meses después. Desembarcó casualmente en la pequeña isla de Futuna y allí inició su misión, adaptándose idioma y a las costumbres de sus habitantes, visitando a los enfermos y administrando el bautismo.
Al principio fue bien recibido por los indígenas pero, en 1839, estalla la guerra entre dos tribus enemigas con lo que se multiplican las dificultades. Poco a poco Pedro consiguió contar con el apoyo del hijo del jefe de la tribu vencedora, pero esto desencadenó la ira de su familia que lo buscaron y lo golpearon hasta la muerte.
Pedro Chanel fue el primer mártir de Oceanía. Fue beatificado en 1889 y canonizado por Pío XII en 1954. Es patrono de Oceanía. Celebramos su fiesta el 28 de abril.
San Jorge
Santo muy venerado y celebrado, probablemente fue natural de Capadocia y era hijo de un pagano y de una cristiana. Desde niño fue educado en la fe cristiana y murió mártir posiblemente en el año 303, aunque otras fuentes lo sitúan varios años antes. En Lydda, ciudad de Palestina, existen testimonios sobre la existencia de su sepulcro y una basílica anterior al año 350. También en Siria en el siglo IV se conocen iglesias dedicadas a él y poco después en Egipto, Grecia, Etiopía o el Líbano. En occidente también se desarrolló rápidamente su culto en Maguncia, Galia, Escocia, Inglaterra o Italia.
Alrededor de esta figura histórica se desarrollará una intensa literatura legendaria: desde el siglo V existe una Passio Georgii que después se enriquece con otros elementos fantásticos. En estos relatos Jorge aparece como un militar perseguido por su condición de cristiano y su negativa de sacrificar a los dioses. Su martirio, lleno de grandes pruebas, duró cerca de siete años y se caracterizó por un sin fin hechos milagrosos.
En el siglo XIII se intensifica su leyenda con la historia del dragón, recogida por Jacobo de Vorágine en la Leyenda dorada. Jorge vence a un temible dragón en Libia a cambio de la conversión a la fe cristiana de todo un pueblo.
Su figura tan popular se refleja en numerosas representaciones iconográficas; es patrón de ciudades y países y, especialmente, de muchas órdenes caballerescas y militares. Celebramos su fiesta el 23 de abril.
San Martín I
Natural de Todi en Umbría, era un sacerdote de la diócesis de Roma, aunque ejerció un tiempo como apocrisiario en Constantinopla, es decir, representante eclesiástico en el imperio Bizantino. En el año 649 fue elegido para ocupar la sede de san Pedro.
Condenó el monoteletismo, herejía que afirmaba que en Jesucristo solo hay una voluntad, la voluntad divina. Así, el mismo año en que fue elegido Papa convocó en Roma un sínodo para rebatir esta herejía y al patriarca Pablo de Constantinopla que la defendía. Mientras se celebraba este sínodo en Letrán, el emperador envío a Roma un ejército con el encargo de arrestar al Papa, pero el capitán de dicho ejército se rebeló e instituyó su propio poder personal en Italia.
Detenido por fin en 653 por el emperador Constante, Martín fue conducido a Constantinopla, encarcelado y torturado. Por ser coherente y fiel a la doctrina católica fue condenado al destierro en el Quersoneso, actual Crimea, donde murió poco después. Desde el exilio, Martín escribió cuatro cartas donde expresa su desconsuelo y abandono de los hombres, pero sobre todo su confianza en Dios.
Su culto se desarrolla inicialmente en Oriente a través de monjes y teólogos que valoran su defensa de la fe contra la herejía y contra el poder civil impío, injusto y tiránico. Algo más tarde se difunde también su culto en Roma. Desde el siglo XI aparece su nombre en los calendarios romanos. Celebramos su fiesta el 13 de abril.
San Juan Bautista de La Salle
Nació en Reims (Francia) en 1651 y era el mayor de once hermanos. Muy joven inició los estudios para el sacerdocio que recibió en 1678. Una vez ordenado comenzó a preocuparse por la educación de la juventud más pobre, abriendo en 1679 tres escuelas de caridad en tres parroquias de Reims que serían el inicio de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, una congregación de maestros que llevaban vida comunitaria.
Poco a poco se extendieron las escuelas por otras partes de Francia, llegando en 1688 a París. Junto con las escuelas, Juan Bautista fundó en Reims un seminario para maestros rurales y un noviciado. Estas nuevas fundaciones tuvieron que soportar también innumerables dificultades, sobre todo en París, donde fue acusado por otros maestros de dirigir escuelas sin autorización; sin embargo, a pesar de los ataques, la congregación se fue extendiendo con nuevas fundaciones, llegando en 1702 a fundar una escuela en Roma.
Con 66 años dejó el cargo de superior y se retiró a Rouen donde murió el 7 de abril de 1719. Pocos años después, el Papa aprobaba el instituto religioso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. De Juan Bautista se conservan varios escritos espirituales destinados a los hermanos en los que insiste sobre todo en la formación del hombre interior, dócil al Espíritu, hasta llegar al abandono en Dios.
Fue beatificado en 1888 y canonizado en 1900. En 1950, Pío XII lo proclamó patrono de todos los educadores. Celebramos su fiesta el 7 de abril.
San Francisco de Paula
Nació en Paula (Calabria) en el año 1416. Era hijo de Giacomo y Vienna, padres de edad avanzada, y su nacimiento fue atribuido a la intercesión de san Francisco de Asís. Siendo joven ingresó por un año en el convento de San Marcos Argentano manifestando su piedad y deseos de servir al Señor y después peregrinó con sus padres a Asís, pasando por Montecasino, Roma y Loreto. La visita a Roma hizo madurar en él la idea de una reforma de la vida de la Iglesia basada en la pobreza.
Con trece años inicia una vida eremítica en Paula y en torno a 1435 se marchó a las afueras de la ciudad para continuar su vida de penitencia. Pronto acudieron a él muchas personas que querían tenerle como guía espiritual y llevar su misma vida. En 1470 su obra es aprobada por el obispado de Cosenza y en 1474 por la Santa Sede; naciendo así la Congregación eremítica paulina de San Francisco de Asís, posteriormente conocida como Orden de los Mínimos.
Junto a su vida penitente Francisco se convirtió en referente religioso para las gentes de Paula que acudían a él y en la defensa de los más pobres y desfavorecidos.
Su fama llegó hasta la corte del rey Luis XI de Francia quien reclamó su presencia. Francisco, con el permiso del Papa, se traslada a Francia y acompaña al rey durante su enfermedad y muerte. Después Carlos VIII lo retendrá en la corte hasta que Francisco muere en Tours en el año 1507. Su culto se difunde rápidamente siendo beatificado en 1513 y canonizado en 1519. Celebramos su fiesta el 2 de abril.
Santo Toribio de Mogrovejo
Nace en 1538 en Mayorga de Campos (León). Realizará estudios en Valladolid, Salamanca y después en Oviedo, licenciándose en derecho en 1568. En 1573 es nombrado miembro del tribunal de la Inquisición de Granada, donde destaca por su moderación y su justicia.
En 1579, sin ser todavía sacerdote, es elegido por el rey Felipe II para ocupar la sede episcopal de Ciudad de los Reyes, la actual Lima, capital del Perú. Dos años después se trasladará allí.
Como obispo de Lima aplicó el Concilio de Trento, reformando las estructuras y las costumbres eclesiásticas, e impulsó la evangelización de las Indias, visitando la enorme diócesis varias veces. Luchó también contra el empobrecimiento material, cultural y humano de la población autóctona, llegando incluso a aprender la lengua quechua.
Celebró el III Concilio Provincial de Lima y varios Sínodos diocesanos, fundó el seminario diocesano para formar al clero y promovió la publicación del Catecismo en lengua indígena. También se conservan algunos diarios que él mismo escribió y en los que detalla sus visitas pastorales.
Murió durante la cuarta visita pastoral, el viernes santo de 1606, en una comunidad indígena, dejando una huella inolvidable de santidad. Fue beatificado en 1679 y canonizado en 1726. Celebramos su fiesta el 23 de marzo.
San Patricio
Nace en torno al año 390 en la Britania romana, donde su familia poseía una villa. Su abuelo era sacerdote y su padre diácono y encargado de la recaudación de los impuestos. A los 16 años Patricio es secuestrado y vendido como esclavo en Irlanda por unos piratas.
Después de seis años trabajando como pastor logró escapar del cautiverio en una nave de marineros irlandeses con los que llegó a Bretaña. Tras pasar algún tiempo con su familia se traslada a la Galia junto con el obispo Germán de Auxerre donde recibe formación eclesiástica en varios monasterios y decide ser ordenado sacerdote.
Durante una visión siente la llamada a trabajar como misionero en Irlanda. Trasladado a Roma el Papa Celestino manda que sea ordenado obispo y lo destina a evangelizar Irlanda en el año 432. Allí, se dedica a predicar y bautizar y, aunque no faltaron persecuciones y sufrimientos, logra instaurar la vida cristiana en la isla. También escribió una Confesión donde relata su experiencia como evangelizador, reconociendo sus defectos pero también la integridad de su fe y de sus intenciones y como el amor de Dios siempre lo ha dirigido y lo sostenido.
Su muerte se sitúa en Irlanda en torno al año 461. Es el patrón de Irlanda. Celebramos su fiesta el 17 de marzo.
San Francisca Romana
Nace en Roma en 1384 en una familia acomodada ya que su padre pertenecía a la nobleza de la ciudad. Fue una niña despierta y piadosa que manifestó desde joven su deseo de consagrarse totalmente a Dios pero fue prometida por sus padres en matrimonio a Lorenzo Panizani, un joven mercader romano. La joven en un primer momento rechazó el matrimonio hasta el punto de caer enferma pero, después, convencida de que esta era la voluntad de Dios, aceptó.
En su matrimonio tuvo tres hijos y supo compaginar su labor de madre y esposa con la oración y el servicio a los más pobres, visitando y atendiendo a los enfermos en los hospitales y repartiendo sus bienes entre ellos. Con su cuñada transformará su rica casa en un lugar de acogida para los necesitados.
Esta forma de vida tan austera hizo que muchas otras mujeres se contagiasen de su espíritu cristiano. Con ellas, en 1425 Francisca fundó una comunidad femenina de oblatas benedictinas que, siguiendo la regla de San Benito, se dedicasen al servicio de los pobres y necesitados. Más tarde elaborará unas normas para su comunidad y, tras la muerte de su marido, en 1436 se unió a sus compañeras en la vida común. Murió en 1440 en su casa y casi inmediatamente se inicia el proceso de canonización aunque no fue canonizada hasta 1608. Celebramos su fiesta el 9 de marzo.
San Casimiro
Nació en Cracovia en 1458. Era el segundo de los trece hijos del rey Casimiro IV de Polonia y de Isabel de Habsburgo. Desde muy niño manifestó una gran fuerza de voluntad así como un gran espíritu de piedad y de penitencia. Gracias a una esmerada educación fue un gran conocedor del latín y de la literatura antigua y también adquirió grandes conocimientos sobre los humanistas de su tiempo.
Cuando tenía trece años, un grupo de rebeldes húngaros lo reclamaron como candidato para ocupar el trono de Hungría, pero él, tras una serie de revueltas políticas, se negó a aceptar una causa que consideraba injusta.
Instalado de nuevo en Polonia se entrega a la vida religiosa aunque debió gobernar en Polonia durante algún tiempo en nombre de su padre, destacando por sus capacidades políticas y su firmeza moral. Además, supo conjugar estas tareas con una vida austera, penitente y de servicio a los más pobres. Rechazó el matrimonio para vivir una vida de consagración a Dios y fue gran devoto de la Virgen María.
En marzo de 1484, con solo 26 años, muere en Grodno (antigua Polonia) consumido por la tuberculosis y es enterrado en Vilna (Lituania). En 1522 fue canonizado por el papa Adriano VI. Se le considera protector de Polonia y Lituania y es venerado también en Bélgica y en Nápoles. Celebramos su fiesta el 4 de marzo.
San Policarpo
Conocemos la vida de San Policarpo por los escritos de san Ireneo de Lyon que lo conoció en Asia Menor durante su juventud y también por el historiador Eusebio que lo cita en su obra. Además, sabemos que acogió a san Ignacio de Antioquía cuando iba prisionero camino de Roma.
Nacido en el siglo I, pudo conocer en su juventud a los apóstoles, especialmente a San Juan, y a otros muchos que habían visto al Señor. Se le considera una de los Padres Apostólicos. Durante muchos años fue obispo de Esmirna.
Casi al final de su vida viajó a Roma para discutir con el papa Aniceto los problemas suscitados sobre la fecha en que los cristianos debían celebrar la Pascua. No llegaron a un acuerdo pero se separaron en paz y Aniceto, en señal de respeto, le concedió el honor de presidir la Eucaristía.
Sufrió el martirio en la segunda mitad del siglo II, cuando tenía 86 años.
Se conserva una carta de San Policarpo a la Iglesia de Filipos y el relato de su martirio en Esmirna. En este relato se cuenta que tras huir fuera de la ciudad para evitar el martirio fue arrestado y conducido al estadio de la ciudad. Allí se le pidió que renegara de su fe en Jesucristo para no morir, pero al negarse a hacerlo fue quemado vivo. Rápidamente se desarrolla su culto. Celebramos su fiesta el 23 de febrero.
San Pedro Damiani
Nació en Ravena, el año 1007. Tras la muerte de sus padres su hermano Damián lo ayudó en los estudios que realizó en Ravena, Faenza y Parma. Por eso, tomó el nombre de su hermano como apellido.
Tras concluir los estudios ejerció como profesor varios años pero, deseoso de cultivar la vida interior, en 1035 entra en el eremitorio de Fonte Avellana y es ordenado sacerdote. En 1043 se convierte en prior de dicho eremitorio dedicándose a organizar la vida eremítica que él consideraba la cumbre de la experiencia monástica. Además, fundó y reformó numerosos monasterios por toda Italia.
Como hombre equilibrado y moderado intervino en la vida eclesial de su época luchando contra la simonía y otros defectos del clero y colaborando con el emperador y los papas cuando solicitaban su ayuda. También participa en el movimiento de reforma propugnado entre otros por el monje Hildebrando, que sería el futuro papa Gregorio VII. En 1057 fue nombrado cardenal y obispo de Ostia y continuó con su misión reformadora. Escribió obras sobre la vida monástica, sermones, poesías, himnos, oraciones y una biografía de San Romualdo, fundador de la orden camaldulense.
Muere en febrero de 1072 en Faenza y rápidamente se desarrolla su culto. El papa León XII lo declara doctor de la Iglesia en 1828. Celebramos su fiesta el 21 de febrero.
San Jerónimo Emiliani
Nació en Venecia el año 1486. Era hijo de un senador de dicha República y el pequeño de cuatro hermanos. De joven abrazó la carrera de las armas llegando a ser alcalde regente. En 1524, al acabar su mandato, abandonó la actividad militar y política y regresó a Venecia para atender a la viuda de su hermano y a sus sobrinos.
En esta época conoció algunas experiencias espirituales así como iniciativas caritativas, en especial de los teatinos, llegando a dirigir un hospital y un taller para jóvenes huérfanos. Tras una grave enfermedad, de la que logró reponerse, decidió renunciar a todos sus bienes para consagrarse al servicio de los pobres.
En 1532 se traslada a Bérgamo, donde crea una congregación de laicos que le ayuden a gestionar sus obras asistenciales; un año después hace lo mismo en Milán y más tarde en Pavía, Brescia y Como, iniciando en cada ciudad obras asistenciales para huérfanos. Por fin, buscando la paz y el recogimiento, se instala en el pueblecito de Somasca donde trabaja con huérfanos y donde fundará, con sus seguidores, la congregación de clérigos regulares de Somasca, con la misión de socorrer a los niños huérfanos y pobres.
En 1537 muere en Somasca a consecuencia de la peste. Muy pronto se desarrolla su culto. Fue beatificado en 1747 y canonizado por Clemente XIII en 1767. Celebramos su fiesta el 8 de febrero.
San Óscar
Óscar o Anscario, del nombre latino Ansgarius, nació cerca de Amiens en torno al año 800. A los cinco años muere su madre y es enviado por su padre a estudiar al monasterio benedictino de Corbie, en Westfalia, donde adquiere una amplia formación espiritual y cultural. De allí es enviado al recién fundado monasterio de Nueva Corbie, como maestro de novicios.
Tras cuatro años en el monasterio y, a petición del rey Luis el Piadoso, acompaña al rey Haroldo, recién bautizado, a Dinamarca para iniciar la evangelización de aquellos pueblos. Tras un primer fracaso, en 829 es llamado de nuevo, esta vez por el rey de Suecia, y dos años después es nombrado primer obispo
de la diócesis de Hamburgo, creada por el Papa como base para la evangelización de los pueblos del norte.
Tras una primera etapa de éxitos, Anscario debe afrontar grandes dificultades, entre otras la invasión de Hamburgo por parte de piratas normandos, arrasando cuanto encontraban a su paso. Este hecho le obligó a trasladar la sede a Bremen, donde murió en el año 865.
Entre sus obras sólo se conserva la Vita Willehadi, dedicada a Vilehado, su antecesor en la diócesis de Bremen y alguna carta, aunque escribió relatos de sus viajes apostólicos y un comentario a los Salmos. Los pueblos escandinavos le honran como patrón. Celebramos su fiesta el 3 de febrero.
Santo Tomás de Aquino
Nació en el castillo de Rocca Secca, cerca de Aquino, en 1225. Era el cuarto hijo de la noble familia de los Condes de Aquino y desde niño fue educado en el monasterio de Montecasino y, posteriormente en Nápoles.
Siendo todavía muy joven y a pesar de la oposición de su familia, decide ingresar en la orden de predicadores o dominicos. Para ello tuvo que superar diversas pruebas, entre ellas un año de reclusión en el castillo familiar.
Ya en la orden de predicadores estudió en París y Colonia bajo la guía de San Alberto Magno. Ordenado sacerdote en 1251, desde 1252 se dedica de lleno a la enseñanza y a la composición de sus obras teológicas y filosóficas.
En 1273 tuvo una experiencia religiosa que le movió a dejar de escribir e incluso pretendió que fuera destruida su ingente obra. Tres meses después, el 7 de marzo, moría en el monasterio cisterciense de Fossanova mientras se dirigía, invitado por el Papa, al Concilio de Lyon.
Su obra cumbre es la Summa Theologiae, iniciada en 1267 y que no pudo concluir. A esta hay que añadir otras muchas obras; incluso escribió, a petición del Papa, algunas obras litúrgicas, entre ellas el oficio de la fiesta del Corpus Christi. Canonizado por Juan XXII en 1323 fue declarado “Doctor de la Iglesia” por el papa Pío V en 1567. Celebramos su fiesta el 28 de enero.
Santa Inés
Es una de las mártires más famosas de la historia del cristianismo. Nació en Roma en el siglo III y, según cuentan sus biógrafos, a los trece años fue pretendida por varios jóvenes de las principales familias romanas quienes, ante la negativa de la joven, que manifiesta su consagración a Jesucristo, la denuncian ante el gobernador. Conducida a juicio, se mantuvo firme en su fe cristiana a pesar de ser amenazada con la tortura y la muerte si no ofrecía sacrificios a los ídolos. Firme en su negativa fue condenada a la hoguera y después degollada durante la persecución de Decio (250-251) o de Valeriano (258-260).
Muy pronto se difunde su culto. Ya en el siglo IV, Constantina, hija del emperador Constantino, hizo construir en Roma una basílica en el lugar de la sepultura de la mártir, junto a la vía Nomentana. También en esta época aparece su nombre en la Plegaria eucarística I. Además será elogiada por grandes padres de la Iglesia como san Ambrosio, san Agustín, san Jerónimo o san Gregorio. Desde el siglo V existen varias narraciones de su martirio.
Se la suele representar con un cordero al lado, quizás por el significado latino de su nombre. Es tradicional en Roma la bendición de los corderos el día de su fiesta, con cuya lana se elaboran los palios que el Papa entrega cada año a los nuevos arzobispos en la fiesta de san Pedro y san Pablo. La fiesta de santa Inés se celebra el 21 de enero.
San Hilario
Nació en Poitiers a principios del siglo IV; hijo de nobles gentiles. Bautizado en torno al año 345 fue elegido obispo de su ciudad hacia el año 350.
Fue un gran defensor de la divinidad de Cristo y por ello luchó con valentía contra los arrianos, que no la admitían. Llegó incluso a ser desterrado a Frigia, provincia romana de Asia, por el emperador Constancio, también arriano. Desde el destierro envió a occidente varias de sus obras, entre ellas el tratado sobre la trinidad, De Trinitate, y participó en diversos sínodos orientales. Sus enemigos, considerando que su presencia en Oriente era negativa le permitieron volver a la Galia, donde fue recibido con gran júbilo por los católicos.
Sus numerosas obras, llenas de sabiduría y de doctrina, están destinadas a consolidar la fe católica y a la interpretación de la sagrada Escritura. Su reflexión parte de la fe trinitaria recibida en el bautismo. Dios Padre comunica su divinidad al Hijo; éste compartió nuestra condición humana, de tal manera que sólo en Cristo, la humanidad encuentra la salvación. Esta salvación exige también la conversión personal. Además, según Isidoro de Sevilla, Hilario fue de los primeros en introducir el canto en las celebraciones litúrgicas de occidente.
Murió el año 367. El papa Pío IX, a petición de los obispos franceses, lo declaró doctor de la Iglesia en 1851 por sus enseñanzas sobre la divinidad de Jesucristo. Celebramos su fiesta el 13 de enero.
San Raimundo de Peñafort
Nació hacia el año 1175, en Villafranca del Penedés, cerca de Barcelona, en el seno de una familia noble. Se cree que pudo estudiar jurisprudencia en Bolonia, donde también fue profesor. Fue canónigo de la Iglesia de Barcelona y allí también ejerció como profesor, hasta que en el año 1222, ingresó en la Orden de Predicadores.
Durante dos años recorrió toda la península ibérica para promover la restauración de la vida espiritual y de la disciplina eclesiástica. También intervino en el concilio de Lérida y fue encargado por el Papa para predicar la cruzada, recogiendo fondos para la conquista de Mallorca.
El papa Gregorio IX lo llamó a Roma en 1230 para convertirlo en su confesor y posteriormente penitenciario y capellán papal. Por mandato de este mismo Papa elaboró la Collectio Decretalium, con normas canónicas de los papas que pasará a formar parte del Corpus Iuris Canonicum.
Elegido superior general de su Orden en 1238, la gobernó con sabiduría y prudencia. Dos años después dimitió del cargo y fijó su residencia en el convento de Santa Catalina en Barcelona hasta su muerte. Entre sus escritos, destaca la Summa casuum, para la administración del sacramento de la penitencia. Murió en el año 1275 y fue canonizado por Clemente VIII en 1601. Es patrón de los abogados y de las facultades de derecho españolas. Celebramos su fiesta el 7 de enero.
Santo Tomás Becket
Nació en Londres en el año 1118. Era hijo de un rico mercader que pudo ofrecerle una óptima educación sobre todo jurídica. De joven entró a formar parte de los colaboradores del arzobispo de Canterbury y posteriormente fue nombrado canciller del reino en 1155, siendo compañero y colaborador inseparable del rey Enrique II.
A la muerte del arzobispo Teobaldo fue elegido arzobispo de Canterbury el año 1162. Como arzobispo tuvo que defender valientemente los derechos de la Iglesia contra el mismo rey Enrique II que pretendía supeditar a la Iglesia al poder secular. Esto le valió el destierro a Francia durante seis años, desde donde, en condiciones nada fáciles, defendió la necesidad para la Iglesia de una verdadera libertad frente al poder terreno. Vuelto a la patria entre aclamaciones del pueblo, hubo de sufrir todavía numerosas dificultades, hasta que, incitados por la irritación del propio monarca, cuatro esbirros lo asesinaron la noche del 29 de diciembre del año 1170.
Muy pronto comenzaron los milagros en el lugar de su muerte y fue considerado mártir por el pueblo. El propio rey debió pedir perdón públicamente. En 1173 fue canonizado por el papa Alejandro III. Fue un hombre profunda y sinceramente religioso que vivió su fe en el mundo en los cargos que desempeñó y que dio su vida en defensa de la libertad de la Iglesia frente a los poderes de este mundo. Celebramos su fiesta el 29 de diciembre.
San Juan de Kety
Juan de Kety, llamado también Juan Cancio, nació en Kety, Polonia, en 1390. Sus padres, Ana y Estanislao Wacienga, lo enviarán a estudiar a la Universidad de Cracovia, fundada unos años antes. Tras obtener el doctorado en filosofía trabaja como profesor en Miechow entre 1421 y 1429. Después retoma los estudios y, tras realizar el doctorado en teología, en 1439 es nombrado canónigo de la colegiata de San Florián en Cracovia. También ejercerá por un breve tiempo como párroco en Olkusz.
En 1440 se establece definitivamente en Cracovia, donde enseñará hasta su muerte, el 24 de diciembre de 1473, y donde escribirá comentarios a la Summa de Santo Tomás de Aquino y a la Sagrada Escritura.
Durante toda su vida se distinguió por su extraordinaria piedad hacia los pobres, a los que daba cuanto poseía, privándose incluso de lo necesario. Gracias a su labor se crearon varias estructuras de asistencia a los pobres y necesitados; acudiendo también a las cárceles y a los hospitales. Además, realizó varias peregrinaciones, en concreto, una a Jerusalén y cuatro a Roma, siempre a pie.
Tras su muerte se difundió rápidamente su culto, convirtiéndose su tumba en lugar de peregrinación. Beatificado en 1690, fue canonizado, a petición de la universidad de Cracovia, en 1767 por Clemente XIII. Celebramos su fiesta el 23 de diciembre.
San Juan de La Cruz
Nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. Muy pronto muere su padre y su familia sufre serias penurias económicas. En Medina del Campo estudiará en el colegio de los doctrinos, trabajando a la vez como enfermero y, desde 1559, frecuentará el colegio de los jesuitas. En 1563 ingresa en los carmelitas de Medina del Campo, profesando en 1564. Después se traslada a Salamanca para estudiar filosofía y teología.
En 1567, cuando pensaba ingresar en la Cartuja, conoce a Teresa de Jesús que lo convence para la reforma carmelita. Un año después, iniciará su andadura como reformado en el convento de Duruelos. Nombrado maestro de novicios de la reforma, acude a Pastrana, Alcalá de Henares, donde será rector del colegio de los descalzos y Ávila. En 1577 es detenido y recluido en la cárcel conventual del Carmen, en Tole-do, de la que huirá nueve meses después hacia Andalucía donde fundará el convento de Baeza y ejercerá de prior en Granada. Elegido vicario provincial se traslada a Segovia.
En el capítulo de 1591 queda sin ningún cargo y marcha a Úbeda (Jaén) donde morirá el 14 de diciembre, a los 49 años. Beatificado en 1675, fue canonizado por Benedicto XIII en 1726. Pío XI lo declaró doctor de la Iglesia en 1926 y Juan Pablo II patrón de los poetas de lengua española en 1993. Entre sus obras se encuentran Subida al Monte Carmelo, Noche Oscura o Cántico Espiritual. Celebramos su fiesta el 14 de diciembre.
Santa Eulalia de Mérida
Eulalia, que significa «la que habla bien», pertenecía por su nacimiento a un noble linaje, pero fue más ennoblecida por su martirio. Sabemos que nació en Mérida a finales del siglo III, concretamente el año 292, en el seno de una familia patricia y que murió mártir a los doce años.
El escritor cristiano Aurelio Prudencio hace una primorosa descripción de su martirio: es presentada como una joven cristiana, seria y modesta, que a los trece años es alejada de la ciudad por su padre para evitar la persecución desencadenada contra los cristianos. Trasladada a una villa rural, Eulalia siente la necesidad de huir de su retiro y de presentarse espontáneamente en la ciudad donde, pese a las amenazas y los tormentos, se mantiene firme en la defensa de la fe, sufriendo un terrible martirio en el que es quemada viva. Esta narración poética, compuesta para ser recitada en Mérida en torno al año 400, coincide con las actas escritas por un testigo ocular.
Poco después de su martirio, ocurrido en torno al año 304, sobre su sepulcro se alzaría un templo en la ciudad de Mérida para conservar sus reliquias. Su culto se extiende rápidamente por toda la cristiandad, como lo atestigua el sermón escrito por san Agustín en el día de su fiesta.
También durante la Edad Media se desarrollan otros relatos legendarios de su vida y de su martirio. Celebramos su fiesta el 10 de diciembre.
San Juan Damasceno
Nació en Damasco, en la segunda mitad del siglo VII, en el seno de una familia árabe cristiana. Su padre trabaja al servicio del Califa en la recogida de impuestos. Tras una cuidada formación, sucederá a su padre en el servicio al Califa.
En torno al año 700, a los treinta años de edad, decide abandonar la actividad pública para retirarse al monasterio de San Sabas, próximo a Jerusalén. Ordenado sacerdote se dedicará principalmente a la producción literaria y a la predicación, sobre todo en las principales fiestas cristianas.
Se han conservado numerosas obras en las que, de forma clara y concisa, expone la doctrina teológica y moral. Gran conocedor de la filosofía, sus obras van dirigidas especialmente a los monjes. Sin embargo, también tuvo que enfrentarse con los iconoclastas, aquellos que prohibían el culto a las imágenes. En sus Discursos en defensa de las imágenes, escritos entre los años 730 y 731 defiende no sólo la licitud sino también la conveniencia de dicho culto, distinguiendo siempre entre la veneración y la idolatría. Además, es autor de himnos de la liturgia oriental.
Juan muere a una edad muy avanzada, hacia el año 750. Enterrado en Jerusalén, su culto se difunde rápidamente por Oriente. En 1890 el Papa León XIII lo proclama doctor de la Iglesia y hace coincidir su fiesta con la fecha de su muerte, el 4 de diciembre.
San Columbano
Nació en Irlanda, en la primera mitad del siglo VI, y recibió una sólida formación, tanto religiosa como profana. Tras un proceso de conversión durante su juventud, decide retirarse a vivir de forma solitaria dedicado a la oración.
Habiendo abrazado poco después la vida monástica, se siente llamado a evangelizar los pueblos bárbaros. Con un grupo de compañeros parte hacia Francia donde fundó varios monasterios, entre ellos el de Luxeuil, que gobernó con una rígida disciplina. Estos monasterios además de ser focos de una renovación de la vida cristiana dieron origen a importantes ciudades. Treinta años después, se verá obligado a exiliarse por denunciar la corrupción que existía en la corte de los reyes galos.
Después de recorrer Suiza y Alemania se refugia en Italia, donde, ya anciano, funda el famoso monasterio de Bobbio, situado entre las ciudades de Génova y Piacenza. Desde aquí combatirá con sus escritos las herejías arriana y nestoriana.
Murió el 23 de noviembre del año 615, después de haber llevado una vida ejemplar como cristiano y como religioso. Muy pronto comenzó su culto litúrgico, extendiéndose sobre todo a las numerosas regiones que habían sido evangelizadas por él. Celebramos su fiesta el 23 de noviembre.
Santa Margarita de Escocia
Era hija del rey Eduardo de Inglaterra. Nació en Hungría hacia el año 1046, mientras su padre vivía allí desterrado como consecuencia del dominio danés de Inglaterra. Su infancia transcurre en la corte del rey Esteban de Hungría.
En 1054 vuelve con su familia a Inglaterra a la corte del rey Eduardo II y en 1067, tras la conquista normanda, se refugió en Escocia. Dos años después, en 1069, fue dada en matrimonio al rey escocés Malcolm III.
Como reina aportó a la corte escocesa no sólo la cultura inglesa y continental sino también una renovación de la vida cristiana: reformó las costumbres y la liturgia y practicó la caridad asistiendo en su propio palacio a pobres y enfermos. Con su ayuda económica restauró y construyó varios templos, entre ellos, la Catedral de Dunfermline.
Durante su vida, Margarita supo compaginar ejemplarmente su labor como reina en la corte con la educación de sus ocho hijos, de los que tres llegarían a ser reyes de Escocia.
En 1093, durante una batalla contra los ingleses, fue asesinado el rey Malcolm y su hijo mayor. Pocos días después, ese mismo año, moriría ella en Edimburgo. Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación. En 1673 fue proclamada patrona de Escocia. Su fiesta se celebra el 16 de noviembre.
San Leandro
Leandro nació en Cartagena, en torno al año 540. Pertenecía a una de las familias más influyentes de la ciudad y era hermano de los santos Fulgencio (Obispo de Écija), Florentina e Isidoro (quien le sucedería como Obispo de Sevilla). Tras la conversión de su madre al catolicismo Leandro ingresará en un monasterio en Sevilla dedicándose a la oración y al estudio.
Elegido para ser Obispo de Sevilla, creó una escuela donde se enseñaba teología y todas las artes conocidas en la época. Entre los alumnos se encontraban Hermenegildo y Recaredo, hijos del rey visigodo Leovigildo que profesaba la herejía arriana. Esta herejía negaba la divinidad de Jesucristo. La conversión de Hermenegildo al catolicismo desencadenó una guerra por la que San Leandro tuvo que marchar al destierro. Cuando mejoró la situación retornó a Sevilla.
El año 589 presidió el Concilio III de Toledo, convocado por el rey Recaredo. En este Concilio el rey rechazó la herejía y abrazó la fe católica, consiguiendo así la unidad católica en la nación.
Leandro favoreció el resurgimiento en la Península de la vida cristiana, fundando monasterios y parroquias, renovando la liturgia, etc. Murió hacia el año 600, y su cuerpo fue trasladado a la catedral hispalense. Su fiesta se celebra el 13 de noviembre.
San Carlos Borromeo
Nació en Arona, Lombardía, el año 1538, en el seno de una familia noble. Era el segundo de dos hermanos y desde muy niño fue destinado a realizar los estudios eclesiásticos. Además estudió también derecho civil y derecho canónico. Su tío, el papa Pío IV, lo agrega al colegio cardenalicio cuando sólo contaba 22 años. En esta época desempeñará el cargo de secretario de Estado y fundará una Academia de estudio en Roma.
En 1563 decide ser ordenado presbítero y obispo para atender como un verdadero pastor la diócesis de Milán, de la que había sido nombrado obispo. Se trasladó a Milán aunque tuvo que acudir innumerables veces a Roma como consejero y colaborador de Pío V y de Gregorio XIII.
Su gran deseó era el de impulsar la puesta en marcha en su Diócesis de la reforma llevada a cabo por el Concilio de Trento. Así fue un verdadero pastor de sus fieles; visitó varias veces toda su diócesis, convocó sínodos diocesanos y concilios provinciales, decretó muchas disposiciones orientadas a fomentar la vida cristiana. Además fundó seminarios y construyó hospitales. Durante la peste de 1576-1577, poniendo en peligro su propia vida, se quedó junto a su rebaño asistiendo a los enfermos y dando un ejemplo clarísimo de caridad pastoral.
Agotado por el intenso trabajo, murió el día 3 de noviembre del año 1584. Fue canonizado por papa Pablo V en 1610. Celebramos su fiesta el 4 de noviembre.
San Martín de Porres
Nació en Lima, capital del virreinato de Perú, en 1579. Es hijo de Ana Velázquez, una antigua esclava negra, y Juan Porres, español de la Orden militar de Alcántara, que tardaría varios años en reconocerlo. A los ocho años se traslada con su padre a Ecuador, donde comenzará su educación, aunque poco después retorna a Lima donde aprenderá el oficio de barbero–cirujano.
En 1584 decide abandonar el mundo ofreciéndose a los dominicos como candidato a hermano de la tercera orden. Fue admitido como «donado», una especie de persona de servicio. Tras nueve años de humillaciones y duras pruebas, en 1603 fue admitido en la orden y pudo emitir los votos solemnes.
Convertido ya en religioso, destaca por una infatigable actividad. Su amor hacia los pobres y enfermos hace que el convento se transforme en una especie de hospital donde son admitidos todos, sin distinción de medios o de clase social. Poco después, busca una casa cercana y la convierte en orfanato. Durante estos años llevará una vida de mortificación, de humildad y de gran devoción a la Eucaristía.
En 1639, con 59 años, contrae el tifus y muere. En 1668 comienza un largo proceso de canonización. Será beatificado en 1837 y canonizado el 6 de mayo de 1962 por Juan XXIII. Celebramos su fiesta el 3 de noviembre.
San Pedro de Alcántara
Nace en Alcántara el año 1499, en el seno de una familia noble. Allí comienza los primeros estudios de gramática. En torno a los doce años se traslada a la Universidad de Salamanca donde estudia filosofía y leyes. Sin embargo, todavía muy joven, se hizo franciscano en 1515, adoptando el nombre de Pedro de Alcántara, pues se llamaba Juan de Sanabria.
En 1524 es ordenado sacerdote y en 1538 es nombrado provincial de la orden. Organizó definitivamente la reforma de los franciscanos descalzos en España, siguiendo el mismo espíritu que santa Teresa, a quien conoció y de la que fue acertado consejero, ayudándola a llevar a cabo la reforma del Carmelo. También acompañó espiritualmente a mucha gente de todas las clases sociales, incluyendo, entre otros al rey Juan III de Portugal o al emperador Carlos V.
En 1554 se retira a vivir en soledad y hacer penitencia. Profundamente austero y duro consigo mismo, extremaba su dulzura con los demás. Murió en Arenas de San Pedro el 18 de octubre de 1562. Entre sus obras destaca el Tratado de oración y contemplación. También se conservan varias cartas dirigidas a Santa Teresa.
Fue beatificado en 1622 y canonizado en 1669. En 1826 es declarado principal patrón de Brasil y desde 1962 es patrón de Extremadura, junto con la Virgen de Guadalupe. Celebramos su fiesta el 19 de octubre.
San Calixto I
Nace en Roma en la segunda mitad del siglo II. Según parece, durante un tiempo fue esclavo al servicio de Carpóforo, un cristino cercano a la corte del emperador Cómodo. Como consecuencia de una mala gestión en el gobierno de un banco sufrió el destierro en Cerdeña.
Tras recobrar la libertad fue ordenado diácono por el papa Ceferino, de quien sería secretario. Este Papa le encomienda el cuidado de un cementerio de Roma en la vía Appia, que después llevará su nombre (catacumbas de San Calixto). A la muerte del papa Ceferino en 217 fue elegido Calixto para sucederle en la cátedra de Pedro.
Durante su pontificado combatió a los herejes adopcionistas y modalistas, que negaban la divinidad de Jesucristo y el dogma de la Trinidad, aunque manifestó una actitud abierta y tolerante frente a los rigorismos extremos. Por este motivo contó con la oposición de los más rigoristas, encabezados por Hipólito, que le acusaban de ser comprensivo con los pecadores que arrepentidos pedían volver a la Iglesia.
En el año 222, durante una revuelta en el Trastevere fue arrojado a un pozo, donde murió. Su cadáver fue sepultado en la vía Aurelia y después trasladado a la Iglesia de Santa María in Trastevere. Celebramos su fiesta el 14 de octubre.
San Bruno
Nació en Colonia (Alemania) hacia el año 1035; después de haber estudiado en París, fue ordenado sacerdote y se dedicó a enseñar teología en la escuela de la catedral. Entre sus alumnos tendrá al futuro papa Urbano II. En 1075 es nombrado canciller del arzobispo de Reims, notoriamente simoniaco, con quien tuvo varios enfrentamientos.
Movido por su deseo de soledad, se asienta cerca de Molesmes donde llevará una vida eremítica. En 1084, junto con varios compañeros, se instala en la diócesis de Grenoble, fundando un eremitorio en el valle de la Chartreuse. Ese eremitorio dará lugar al nombre de
Cartuja para designar la familia religiosa fundada por él. En la cartuja la vida en común es reducida al mínimo, sólo rezan juntos una parte de la Liturgia de las Horas y la celebración de la Eucaristía de los días festivos. Su vida transcurre en pequeñas celdas donde los monjes se dedican a la oración y al trabajo manual.
En 1090 el papa Urbano II lo llamó a Roma para que le ayudara en el gobierno de la Iglesia. La comunidad fundada por él se dispersa durante algún tiempo. En 1092 se retira a Squillace (Calabria) donde se entregará a la oración hasta su muerte en 1101. Celebramos su fiesta el 6 de octubre.
San Francisco de Borja
Francisco de Borja nació en Gandía (Valencia), en 1510. Era hijo de los duques de Gandia, descendientes de la famosa familia de los Borgia. Durante su infancia fue educado en un ambiente religioso. En 1528 entra al servicio de la Corte siendo gran privado del emperador Carlos V y caballerizo de la emperatriz Isabel. Casado con Leonor de Castro vivió ejemplarmente en palacio.
En 1539 moría la emperatriz Isabel, una de las mujeres más bellas de su tiempo, y se siente impulsado a despreciar las vanidades de la Corte. Al ver su cadáver pronuncia la famosa frase: «nunca más servir a señor que se me pueda morir». Fue virrey de Cataluña y duque de Gandía dedicándose a la promoción social de sus súbditos y a la fundación de colegios.
Tras la muerte de su esposa, en 1546, acaba de desligarse del mundo, entrando en la Compañía de Jesús. En 1550 se traslada a Roma donde conoce a san Ignacio y colabora en la fundación del Colegio Romano. Un año después vuelve a España para ser ordenado sacerdote y recorrer toda la Península predicando los ejercicios espirituales.
En 1565 es elegido general de los jesuitas. En este cargo se distinguió, sobre todo, por su profunda humildad. Además, impulsó las misiones jesuíticas en América y Asia. Murió en Roma el 1 de octubre de 1572 y fue canonizado en 1671. Celebramos su fiesta el 3 de octubre.
San Vicente de Paúl
Nació en Aquitania, Francia, el año 1581. Tras una infancia en un ambiente rural, en que trabaja como pastor, sus padres le orientaron hacia los estudios eclesiásticos, única posibilidad de promoción social para la gente pobre de su tiempo. Cursados los correspondientes estudios, en 1600 fue ordenado sacerdote. Sus primeros años estuvieron marcados por la búsqueda de algún puesto de prestigio. Viaja a Roma y experimenta dos años de cautiverio en Túnez. Después se instala en París al servicio de la reina Margarita.
En 1608 conoce a Pedro de Bérulle y se introduce en los círculos de la reforma de la Iglesia de Francia. Párroco en los suburbios de París comenzó a conocer el abandono material y espiritual de los pobres y la ignorancia de muchos clérigos. Unos años después, en Lyon, fundará la Compañía de la Caridad para ayudar a familias necesitadas.
Poco a poco Vicente siente la necesidad de responder a las «dos pobrezas»: la espiritual y la material. Vuelve a París, donde conoce a san Francisco de Sales y a Santa Juana Francisca Frémyot y continúa su labor misionera. Poco después, fundará la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y también, con la ayuda de santa Luisa de Marillac, la Congregación de Hijas de la Caridad, destinada al apostolado con los más pobres. Murió en París el año 1660. Fue beatificado en 1729 y canonizado en 1737. Celebramos su fiesta el 27 de septiembre.
San Roberto Belarmino
Nació el año 1542 en Montepulciano, ciudad de la región toscana. A pesar de la oposición inicial de su padre, a los dieciséis años ingresó en la Compañía de Jesús, en Roma. Después siguieron largos años de formación humana y espiritual. En 1570 fue ordenado sacerdote y comenzó su labor docente en Lovaina. En 1576 vuelve a Roma como profesor de teología donde sostuvo célebres disputas en defensa de la fe católica.
En 1588 debe abandonar la docencia a causa de su precaria salud y se encarga del acompañamiento espiritual de los estudiantes jesuitas, siendo elegido en 1592 superior del Colegio Romano. Tres años después es nombrado superior de la provincia jesuítica de Nápoles y en 1597 fue llamado por el Papa a Roma para trabajar en la curia como consultor y teólogo. En 1599 fue elegido cardenal y tres años después nombrado obispo de Capua, donde se dedicó con celo pastoral a la aplicación del Concilio de Trento. En 1605 fue llamado de nuevo a Roma por el Papa para ocupar importantes cargos en las Congregaciones romanas, contribuyendo con su ayuda a la solución de muchas cuestiones.
Murió en Roma el año 1621. Tras un largo proceso de canonización fue beatificado en 1923 y canonizado en 1930. Ese mismo año, Pío XI lo nombró Doctor de la Iglesia. Celebramos su fiesta el 17 de septiembre.
San Juan Crisóstomo
Nació en Antioquía, hacia el año 349, en una familia noble. Después de recibir una excelente formación, a los dieciocho años abandona los estudios profanos para dedicarse a la vida ascética en el desierto. Vuelto a la ciudad por graves problemas de salud, fue ordenado sacerdote en 386 y ejerció, con gran provecho, el ministerio de la predicación, mereciendo por su elocuencia el apelativo de «Crisóstomo» que significa «boca de oro».
El año 397 fue elegido obispo de Constantinopla, cargo en el que se comportó como un pastor ejemplar, esforzándose por llevar a cabo una estricta reforma de las costumbres del clero y de los fieles. Sin embargo no faltaron grandes dificultades: la oposición de la corte imperial y de los envidiosos lo llevó por dos veces al destierro. La primera vez, el año 403, fue desterrado a Bitinia durante varios meses. Poco después vuelve a su sede de Constantinopla para ser desterrado un año más tarde a Armenia donde permanecerá tres años. Acabado por tantas miserias, murió en Comana, en el Ponto, el día 14 de septiembre del año 407. Rehabilitado poco después, el año 348 se trasladaron sus restos a Constantinopla.
Con su predicación y sus escritos contribuyó en gran manera al enriquecimiento de la doctrina cristiana. Es uno de los grandes Padres griegos de Iglesia. De él conservamos muchos escritos homiléticos, comentarios bíblicos y cartas. Celebramos su fiesta el 13 de septiembre.
San Gregorio Magno
Nació en Roma hacia el año 540, en una familia noble y muy cristiana. Tras una esmerada educación, desempeñó diversos cargos públicos y llegó a ser prefecto de la ciudad, cargo más importante de Roma.
Hacia el 575 surge en él el deseo de dejar el mundo y dedicarse a la vida monástica. Junto a otros compañeros ingresa en un monasterio, fundado por él mismo, en unas propiedades familiares del monte Celio de Roma. Sin embargo, esta vida retirada es interrumpida cuando el papa Pelagio II lo envía a Constantinopla como legado pontificio donde, habitando en una especie de palacio-monasterio, compagina la misión diplomática con la vida de oración y estudio.
A finales de 585 vuelve a Roma, siendo consejero del mismo Papa y, a la muerte de este, en 590, a pesar de su resistencia, es elegido Papa. Su pontificado se caracteriza por una ingente labor: cuida e instruye al pueblo y al clero, inicia la evangelización de Inglaterra, atiende a los numerosos pobres de Roma, renueva la liturgia e impulsa el canto litúrgico, que después se llamará “gregoriano”. Además, escribió numerosas obras morales y dogmáticas, entre las que destacan el Comentario al libro de Job y la Regla pastoral. También añadió a los títulos del Obispo de Roma el de “siervo de los siervos de Dios”.
Muere el 12 de marzo del año 604. Junto con san Ambrosio, san Jerónimo y san Agustín, es considerado uno de los cuatro «doctores» de la Iglesia latina. Celebramos su fiesta el 3 de septiembre.
San Luis de Francia
Nació en Poissy en 1214 y era hijo del rey Luis VIII y de Blanca de Castilla. Con sólo 12 años debió acceder al trono de Francia. Contrajo matrimonio con Margarita de Provenza y tuvo once hijos.
Un momento crucial en su vida fue 1244, cuando tras una grave enfermedad, que casi le lleva a la muerte, hizo voto de ir a Tierra Santa como cruzado y arrebatar Jerusalén al sultán de Egipto. Cuatro años después parte para Oriente. Su ánimo no era el de un simple guerrero contra los infieles; para él ir a la cruzada era sobre todo una experiencia religiosa que se traducía en un estilo de vida penitencial y de oración.
A su vuelta a Francia luchó por moralizar la vida pública y trabajó por obtener acuerdos de paz con Inglaterra y Aragón y actuar como árbitro en las relaciones entre las naciones. Con un gran sentido de la justicia y del bien común quiso ser un rey cristiano y cristianizar las realidades temporales de su tiempo. Mantuvo una excelente relación con las órdenes religiosas, especialmente con los franciscanos, y se distinguió siempre por su amor a los pobres.
Preocupado por la liberación de los santos lugares, que consideraba un deber moral y religioso, en 1267 promueve una nueva cruzada; sin embargo, en 1270, morirá por una epidemia, cerca de Cartago. Fue canonizado por Bonifacio VIII en 1297 y en el siglo XVII fue convertido en patrono del reino de Francia. Su fiesta se celebra el 25 de agosto.
Santa Clara de Asís
Clara nace en Asís a finales del siglo XII, en el seno de una familia noble. Educada en un ambiente muy religioso pronto dio ejemplo de profunda fe, manifestando, incluso, el propósito de no casarse, a pesar de la oposición familiar.
Un momento fundamental en su vida será el encuentro con Francisco de Asís y sus frailes. Este encuentro imprimirá en Clara un inmenso deseo de vivir su entrega total al Señor desde la pobreza evangélica. Así, en 1212, huye de casa para ser conducida por san Francisco al monasterio benedictino de san Pablo, cercano a Asís, del que sus padres quisieron sacarla a la fuerza. Tras un tiempo de prueba se traslada a la iglesia de San Damián, aquella que había reconstruido san Francisco. La acompañan un grupo de mujeres. Se iniciaba así la segunda orden franciscana, la de las monjas Clarisas.
Enamorada e incansable seguidora de la pobreza, al igual que san Francisco, tuvo que vencer numerosas dificultades para que la Iglesia admitiera la especificidad propia de la nueva forma de vida que quería para ella y sus monjas, especialmente lo referente a la opción por la pobreza evangélica. Ella misma escribió la Regla o Forma de vida de la orden de las hermanas pobres.
Tras 19 años de enfermedad, Clara muere en 1253; dos días antes había recibido la aprobación de la Regla. Fue canonizada en 1255 por Alejandro IV. En 1958, Pío XII la declaró patrona de la televisión.
San Juan María Vianney
Nace en Dardilly (Francia) en 1876, en el seno de una familia modesta de campesinos, con una sólida tradición cristiana. Durante su infancia entra en el círculo de los sacerdotes “refractarios”, contrarios a aquellos que fieles a la Revolución Francesa no reconocían la autoridad del Papa. A los veinte años decide hacerse sacerdote aunque carecía de una mínima formación. Sin embargo, en 1809 debe alistarse en el ejército napoleónico, del cual tuvo que desertar y esconderse.
Tras su regreso a casa, reinicia sus estudios sacerdotales y, tras afrontar duras pruebas, llega a ser ordenado sacerdote en 1815. Fue coadjutor en Écully junto con don Balley, el párroco que le ayudó en su formación. Tras la muerte de este, en 1818 es trasladado a Ars, último pueblo de la diócesis, con poco más de 250 habitantes, donde desempeñará su ministerio.
Al principio luchó por erradicar los vicios de sus feligreses para después fomentar la vida cristiana en la parroquia. Destacando por su vida austera y penitente, creó una casa para ayudar a las jóvenes sin formación y otra para jóvenes y estuvo siempre dispuesto a socorrer y ayudar a pobres y enfermos. Su fama se extendió por los alrededores y cada vez acudían a él mayor número de peregrinos, buscando una palabra de aliento y, sobre todo, el perdón sacramental.
Murió el 4 de agosto de 1859. En 1905 fue beatificado y en 1925 canonizado y declarado patrón de los párrocos del mundo. Celebramos su fiesta el 4 de agosto.
San Alfonso María de Ligorio
Nace al norte de Nápoles en 1696 en el seno de una familia noble. Se forma en el ambiente del “settecento” napolitano, ilustrado y anticlerical con una espiritualidad marcada por el rigor y el recogimiento espiritual. Ya en su infancia recibió una esmerada educación y a los doce años lo encontramos matriculado en derecho en la Universidad de Nápoles. En su juventud desempeña diversos cargos institucionales al servicio del virrey de Nápoles y colabora con diversas obras de caridad y a los 19 años comienza a ejercer como abogado.
El servicio a enfermos incurables y el fracaso de algunos procesos le llevan a decidir ser sacerdote. Ordenado en 1726 dedicará gran parte de su ministerio a atender gente de los barrios marginales de Nápoles, donde organiza pequeños grupos y misiones populares. Alarmado por el abandono humano y religioso de los pastores de Amalfi, decide fundar la congregación del Santísimo Salvador, más tarde llamada del Santísimo Redentor. Comienza también una etapa de gran producción literaria. Escribe obras de espiritualidad, moral, dirección espiritual, formación del clero y de los religiosos, etc.
Fue nombrado obispo de Sant’Agata, cargo que desempeñó desde 1762 hasta 1775 en que vuelve a su congregación. En 1787 muere tras largos sufrimientos. Beatificado en 1815 y canonizado en 1839 fue declarado doctor de la Iglesia en 1871. Es patrón de moralistas y confesores. Su fiesta se celebra el 1 de agosto.
Santa María Magdalena
María Magdalena ocupa un lugar privilegiado entre las mujeres que siguen a Jesús. El apelativo de «magdalena» parece indicar su procedencia de Magdala, pequeña ciudad a orillas del lago de Genesaret.
María se encuentra con Jesús al inicio de su vida pública y, curada por él, dejará todo para seguirlo, permaneciendo incluso entre las mujeres que se encontraban al pie de la cruz. Además, en el evangelio de Juan aparece su encuentro con Jesús en la mañana de la resurrección, donde Jesús la encarga la misión de anunciar a los apóstoles que vayan a Galilea y que allí lo verán resucitado.
Posteriormente perdemos su pista en los escritos canónicos, no así en los escritos apócrifos, donde protagoniza diversos relatos de carácter gnóstico. Los evangelios canónicos la presentan con rasgos de discípula que sigue fielmente a su Maestro y como testigo de la Resurrección.
En el mundo oriental se conoce su culto desde el siglo V en Éfeso, donde la tradición afirmaba que se encontraba su cuerpo, trasladado en el siglo IX a Constantinopla. En cambio, en occidente, su culto se desarrollará en la segunda mitad del siglo XI gracias a los monjes de la abadía benedictina de Vezelay, en Francia, donde también se veneraban sus reliquias. Celebramos su fiesta el 22 de julio.