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Palabra de Vida

Servidores

«No he venido a ser servido sino a servir y a dar mi vida en rescate por muchos». Estas palabras de Jesús revelan y confirman el contenido de la misión que vino a realizar en el mundo como enviado del Padre. Jesús sirve a todos, pero especialmente muestra su alegría por servir a los pobres, a los enfermos, a los pecadores y a las multitudes que le siguen y que están «como ovejas sin pastor».

Pero este servicio del Señor a la humanidad no es una cuestión reservada a los momentos de su presencia encarnada en este mundo. Jesús sigue sirviendo hoy a cada ser humano que sienta en su corazón el vacío y busque respuesta a sus carencias. A todos nos brinda su Palabra de vida, nos entrega su Cuerpo como alimento de salvación y nos regala el perdón de nuestros pecados por el ministerio de la Iglesia. Nunca agradeceremos suficientemente este servicio de nuestro Dios a cada ser humano.

Pero Jesús no sólo vino a servir, sino a recordar a los suyos que el servicio debe formar parte de su misión en el mundo. Cuando los apóstoles sueñan con ocupar los primeros puestos, Jesucristo les recordará que deben cambiar su modo de pensar y de actuar, porque el mayor y el más importante en el Reino no es el que manda, sino el que se hace servidor de todos. Él mismo se pone como modelo de servidor: «El Hijo del Hombre no ha venido a que le sirvan, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos».

El Papa Francisco, después de recordarnos que el servicio es la clave para acertar en la vida, puesto que nadie puede ser feliz encerrándose en sí mismo, nos indica cómo debemos entender y vivir el servicio a nuestros semejantes: «Servir –dirá el Santo Padre–significa dar cabida a la persona que llega, con cuidado; significa agacharse hacia quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin miedo, con ternura y comprensión, así como Jesús se inclinó para lavar los pies a los apóstoles. Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, estableciendo con ellos en primer lugar relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad. Servir significa reconocer y acoger las exigencias de justicia, de esperanza, y buscar juntos las vías, los caminos concretos de libertad».

Ante estas propuestas del Papa, tendríamos que examinar nuestros comportamientos y preguntarnos: ¿Me inclino ante quien tiene problemas o tengo miedo de ensuciarme las manos? ¿Vivo encerrado en mí mismo o me percato de quienes necesitan ayuda? ¿Me sirvo sólo a mí mismo o procuro servir a los demás hasta dar la vida por ellos como hizo Jesús? ¿Miro a los ojos a quienes buscan la justicia, o dirijo la mirada hacia otro lado?

Estas preguntas hemos de responderlas cada uno, teniendo siempre en cuenta que somos llamados y enviados al mundo por quien no ha dudado en hacerse Servidor de todos para anunciar la Buena Nueva del servicio salvador de Dios. La respuesta sincera y generosa a estos interrogantes nos ayudará a salir de nosotros mismos para entregar la vida de forma desinteresada a nuestros semejantes. En ellos el mismo Cristo nos espera para ser reconocido y servido.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

+ Atilano Rodríguez
Obispo de Sigüenza-Guadalajara